Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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agropecuaria
Ing. Agr. Edgardo Luis Gambuzzi. 2003. Producir XXI, Bs. As., 12(146):41-45.
Éste es el desafío: elaborar un modelo de seguimiento y evaluación que permita integrar los indicadores de actuación desde distintas perspectivas en un instrumento único que sirva de soporte a la toma de decisiones.
El marco en el que se desarrolla hoy la empresa agropecuaria exige de productores y técnicos una atención prioritaria a aspectos relacionados con la gestión económica. Ya no es cierto que con mejorar la producción o incorporar tecnología se aseguran resultados mejores. Por el contrario, a veces se compromete la marcha económica de la empresa con la introducción, no suficientemente planificada y evaluada, de supuestas "mejoras técnicas".
Por esta causa se percibe un notable incremento del interés en todo lo relacionado con la administración rural. Cursos de capacitación talleres y jornadas sobre esos temas aparecen con frecuencia y con una demanda que no era habitual años atrás.
Sin embargo, la propuesta de registrar la información de ingresos y gastos durante un ejercicio para después hacer el análisis y evaluación de la misma, no parece ser suficiente.
En primer lugar, por el tiempo que transcurre entre
el momento en que suceden los hechos y aquél en que se pueden utilizar
los resultados de la evaluación. Con la velocidad con que varían
en la actualidad las condiciones de mercado, muchas veces, las conclusiones del
año pasado no son buena guía para las decisiones de éste.
Es la tarea del médico forense, realiza la autopsia e informa sobre las
causas probables de la muerte, pero no puede hacer nada para evitarla. La contabilidad
de gestión debiera parecerse más a la medicina
preventiva donde se puede realizar acciones para evitar que los
sanos se enfermen o los enfermos se agraven.
Trabajar con presupuestos, aunque incorpora un componente de incertidumbre, es mucho más eficiente porque permite analizar la marcha de la empresa en tiempo real y obtener información para la toma de decisiones en el momento entorno en que ocurre.
La información histórica registrada
no deja de ser importante, ya que ella permite ajustar los presupuestos a
partir de los registros, tanto de precios como de producciones. Una buena base
de datos permite incluso, poder hacer estimaciones de la probabilidad y
frecuencia con la que ocurren hechos extraordinarios que afectan la
producción promedio. Por ejemplo, fenómenos climáticos
como sequías e inundaciones.
La perspectiva económico financiera de la marcha de la empresa, si bien central, no es el único indicador necesario para su evaluación. No se debe dejar de medir los rendimientos de los cultivos porque se ha llegado a la conclusión que la información de resultado económico es más importante.
Nadie deja de tener en cuenta que el conocimiento y
la experiencia que se tiene de una actividad ofrecen una ventaja comparativa
indudable para obtener los resultados competitivos que la situación
exige.
También la capacitación y compromiso de los empleados puede hacer la diferencia entre un resultado favorable y el desastre.
La buena vinculación con los mercados de insumos y productos hace posible o no, una actividad en determinada zona.
Todos estos elementos no se reflejan directamente
en el resultado económico financiero y aún, progresos en estos
aspectos, se manifiestan a veces desfavorables en el corto plazo. Un ejemplo
simple sería la puesta en marcha de un plan de capacitación de la
mano de obra, que, en forma inmediata, aparecerá en el resultado
económico como un gasto adicional.
Entonces, ¿qué tenemos que medir?
¿Cómo podemos evaluar? ¿Qué cosas registramos?
Para medir el resultado de la empresa y tomar decisiones para mejorar su funcionamiento futuro, debemos tener en cuenta que hay varios aspectos o perspectivas a ser considerados.
Ninguno de ellos predomina sobre otro y,
además, deben ser tomados en conjunto, para que puedan integrarse en una
base de información que permita al empresario y su asesor, la mejor toma
de decisiones.
Esta manera de ver la cuestión está
en el centro de la discusión de las dos últimas décadas en
los ambientes empresariales y académicos, ya que se ha ido gestando un
creciente cuestionamiento a la contabilidad de gestión tradicional.
Así fueron apareciendo distintas propuestas
de modificación de la misma, como los centros de costos, o costos por
actividades que permiten una actualización de los sistemas de
gestión contable a la realidad actual.
En el marco de ese debate académico aparecen
las propuestas de R. S. Kaplan, profesor de la Harvard Business School, pionero
en nuevos enfoques sobre la contabilidad de gestión. Ya en los
años ochenta aparecieron artículos suyos como "La medida del
rendimiento de la producción: un nuevo reto para la investigación
en contabilidad de gestión" y "La evolución de la contabilidad
de gestión".
Más recientemente inició un proyecto
de investigación en el Nolan Norton Institute. (junto con su director
general David Norton.) Bajo la dirección de Norton y con el apoyo
académico de Kaplan se formó un grupo de trabajo con
representantes de diversas empresas para desarrollar un nuevo modelo de
medición de la actuación de las mismas.
De este trabajo surgió el "Cuadro de
mando integral"
"El Cuadro de Mando Integral (CMI) traduce la estrategia y la misión de una organización en un amplio conjunto de medidas de la actuación, que proporcionan la estructura necesaria para un sistema de gestión y medición estratégica. El Cuadro de Mando Integral sigue poniendo énfasis en la consecución de objetivos financieros, pero también incluye los inductores de actuación de esos objetivos financieros. El Cuadro de Mando mide la actuación de la organización desde cuatro perspectivas equilibradas: las finanzas, los clientes, los procesos internos y la formación y el crecimiento. El CMI permite que las empresas puedan seguir la pista de los resultados financieros, al mismo tiempo que observan los progresos en la formación de aptitudes y la adquisición de los bienes intangibles que necesitan para un crecimiento futuro.
Estas ideas, desarrolladas en el ambiente de las grandes corporaciones empresariales también tienen aplicación al ámbito de las Pymes en general, y de las empresas agropecuarias en particular. Por supuesto que las diferencias también son grandes y es necesario un proceso creativo de adecuación a las necesidades de la empresa rural.
Lo que básicamente se puede tomar es la
necesidad de identificar las perspectivas desde las cuales evaluar la empresa
para poder tomar decisiones equilibradas sobre la marcha de la misma.
Indudablemente, el resultado económico es un
aspecto central a considerar en cualquier análisis; y junto con
él, el rendimiento físico con el cual se obtuvo el mismo.
Pero hay otros aspectos a tener en cuenta, de
enorme importancia si lo que se quiere es tener una evaluación precisa
de la empresa y, sobre todo, de su capacidad para enfrentar situaciones futuras
y poder sostenerse y crecer en un entorno cambiante como el actual.
Todo esto no se ve reflejado o se refleja de forma
inversa en los indicadores de resultado tradicionales. Una reducción de
calidad y motivación del personal puede resultar en una reducción
de costos de producción y, a la vez, ser la causa de desempeños
pobres en el futuro de la empresa. Por el contrario, un plan de
capacitación es un gasto adicional que puede asegurar la posibilidad de
crecimiento. El costo de la recría eficiente en empresas ganaderas y
lecheras aumenta los costos presentes, pero asegura la capitalización
futura. Lo mismo se puede decir de la mejora de la calidad de los procesos
internos.
En realidad estos aspectos están interrelacionados y no hay un orden entre ellos, por lo que están mejor representados en el diagrama 1.

Los aspectos a considerar son:
1.- Objetivos (definición y precisión).
2.- Resultados económicos.
3.- Resultados físicos.
4.- Procesos internos (calidad, definición y seguimiento de los mismos).
5.- Mano de obra (calidad, organización, estructura de comunicaciones internas, etc.).
6.- Mercado. Relaciones con el
mercado y los clientes.
Este es el desafío, elaborar un modelo de
seguimiento y evaluación que permita integrar los indicadores de
actuación - desde las distintas perspectivas con las que se puede mirar
la empresa - en un instrumento único que sirva de soporte a la toma de
decisiones.
Esta es la tarea que el productor debe compartir
con su asesor técnico, que se convertirá en un verdadero asesor
estratégico de la gerencia. El profesional que realiza esta tarea, mucho
más allá de su formación en los aspectos técnico-productivos
de la actividad, deberá contar con experiencia y conocimiento del
funcionamiento empresarial de un establecimiento rural.
Cada
Actividad, cada Sistema de Producción y cada Empresa deberá hacer
los ajustes que le permitan obtener una herramienta que induzca
actuación sobresaliente para lograr el nivel de calidad exigido por el
competitivo entorno actual.
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