Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal > Empresa agropecuaria
Gerardo Pergolesi*. 2005. Rev. Angus, Bs. As., 64-65.
*Grupo Nuevo Milenio.
Usted está demasiado ansioso, su agenda comienza a crecer y los problemas también. Su escritorio parece demasiado chico para la cantidad de papeles de todos los tamaños, en formas de hojas sueltas, carpetas de ofertas, agenda electrónica, agenda de papel por las dudas, el último informe de ventas, la carpeta de solicitud de crédito para el banco, estado de deudas, mensajes sin contestar, ¡cuántas cosas para un solo día (un día de 24 horas).
Muchos de esos papeles
estarán mañana, y quizás muchos días más.
Reflexione: querer hacer todo junto, y lo que es peor, intentar hacerlo todo
usted, es una apuesta que seguramente va a perder. Puede ser que gane un
día, quizás dos o tres... Pero esa racha de suerte no dura
siempre. Mientras tanto, su secretaria, sus empleados, capataces y operarios,
incluso sus vendedores, se encuentran frustrados por su falta de confianza.
Usted quiere estar en todo y los confunde, los anula, los desaprovecha.
Delegar permite el crecimiento:
tendrá tiempo para pensar, para organizarse, y lo que es mejor
todavía, podrá informarse, estudiar el mercado, qué hace
la competencia, resolver esos viejos problemas históricos que han estado
en su negocio por años.
¿No le parece que
llegó la hora de mirar alrededor suyo y hacer un inventario de sus recursos,
no sólo los materiales, sino fundamentalmente los humanos?
Sí, sus Recursos Humanos,
esos socios silenciosos, que en muchos temas y formas de hacer las cosas saben
más que usted. Ha pagado y paga por tenerlos, muchos han estado por
años en su negocio, le han sido fieles, demostraron en muchas
oportunidades que supieron cómo resolver las cosas cuando no estaba.
Pero seguro que los aciertos fueron olvidados, sólo recuerda algunos
errores y por miedo a que se repitan no los deja cometer cientos de aciertos.
(La
caridad bien entendida empieza por casa)
Un buen principio de
administración dice que hay que aprovechar los recursos disponibles, y
si lo hacemos aquí y ahora, mejor. Pero esto es un simple enunciado con
muchos y variados grados de cumplimiento.
¿Sabe
delegar?
Seguro que sí, pero lo tiene olvidado.
¿Conoce
a su gente?
Apuesto a que no. Seguramente
tiene a mano una lista de sueldos, edades, antigüedad, etc. Pida las
fichas de personal y repase el listado con ellas a la vista. Hágalo y
verá cómo se ha quedado en el tiempo. Tendrá que hacer un
gran esfuerzo por acordarse de los detalles, pero le resultará imposible
saber cómo son, qué piensan, cómo sumaron conocimientos.
¿Cuándo
habló con ellos por última vez?
No el saludo obligado en el pasillo
o en el ascensor o en la reunión de fin de año. Digo: hablo,
converso con ellos más de diez minutos e intento saber cómo
están, qué piensan, qué se les ocurre a ellos sobre
cómo mejorar su negocio.
Hágalo ya mismo. Ha perdido
mucho tiempo. Ojalá los recupere, muéstreles confianza e interés,
súmelos al equipo. Cuando lo logre, habrá empezado a delegar.
Las personas no son buenas ni
malas, simplemente forman una unidad que contiene Saber, Experiencia, Vicios y
Virtudes. Aprovecharlas en sus partes positivas es el Arte de Delegar (que sus
vicios no oculten sus virtudes).
Déles tiempo para saber si
pueden encarar acciones de más envergadura.
Pruébelos en las buenas y
en las malas. No sólo cuando las cosas queman.
Cuando los escuche sin
intermediarios, recibirá alertas sobre cosas que están pasando o
que van a pasar, sobre problemas, competencia, productos.
Aliéntelos a que le cuenten
sus temores y sus esperanzas. Tendrá una percepción de la
realidad vista por muchos y no por usted solo.
La soledad del mando será
más llevadera, sus objetivos serán cumplidos y los controles
serán más fáciles.
Busquemos junto a nuestra gente regresar a los beneficios, a vivir con más calidad, sin tanto stress, y también haremos negocios, mejores negocios, porque las decisiones serán más firmes y seguras, consensuadas y fruto de la experiencia y las ganas de nuestra gente.
Volver a: principal > Empresa agropecuaria > Principio del documento