PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne,
Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Dr. John Jackson*. 1989.
Presencia INTA, 3(18):6-9.
* INTA San Luis.
Los
tucu tucos, tunducos, ocultos o cururúes, pertenecen al género científico
Ctenomys. Son pequeños roedores, de vida
fosorial (que viven en cuevas subterráneas), muy difundidos en todo el país con
las posibles excepciones de Misiones y zonas de suelo anegadizo. Son más de 30 las especies de tucu tucos en
el territorio argentino.
Según
la especie, estos roedores pesan entre 100 y 1000 grs. Están adaptados vara vivir bajo tierra en sus
sistemas de galerías. Dicha adaptación
para una vida fosorial se demuestra en características morfológicas como la
cabeza y el cuerpo formando una sola unidad, las patas cortas y sólidas dotadas
de fuertes uñas capaces de cavar, y la cola robusta, corta y relativamente
gruesa. Los ojos son pequeños y las
orejas reducidas. El pelaje no es muy
tupido. Posee grandes incisivos, los
superiores de color anaranjado, y la boca cierra detrás de los incisivos,
pudiendo así utilizarlos para excavar sin llenarse de tierra.
La
coloración varía según la especie desde amarillo claro al pardo oscuro, pero es
bastante mimética, lo que dificulta que el animalito sea visto durante sus
breves excursiones diurnas fuera de la cueva.
Construyen
largas galerías, a escasa profundidad con varias salidas que permanecen
obturadas por tapones de arena realizados por el animal mismo. Cavan con los dientes y los miembros
anteriores con sus grandes uñas. El
diámetro de la galería es apenas mayor que el tucu. El factor clave que limita la distribución de
este género es el tipo de suelo.
Prefieren los arenosos, con buen drenaje y escasa cobertura vegetal. El
tucu pasa casi toda su vida bajo tierra en un microclima muy especial, oscuro,
con un alto tenor de humedad, y una temperatura entre templada y cálida, con
muy poca variación diaria o estacional comparado con el clima de la superficie.
Para
mantener condiciones estables en el interior y para evitar una sobreacumulaci6n
de dióxido de carbono, el tucu necesita asegurarse una circulación mínima de
aire en las galerías. Por lo tanto es preciso que los tapones de las entradas
sean porosos y que haya una buena circulación
de aire en la superficie, por lo cual evitan 1ugares con vegetación densa.
Al cesar el viento,
resulta necesario abrir los tapones par permitir una ventilación adecuada en su
hogar subterráneo.
Son
exclusivamente herbívoros. Comen
gramíneas, latifoliadas, raíces y tallos.
Se alimentan bajo tierra. Hacen
cortas incursiones fuera de sus galerías con el objeto de procurarse alimento
que transportan al interior de la galería.
Suelen
tener dos celos al año. Después de una
gestación bastante larga de
La
mayoría de los tucus tienen una vida solitaria, cada uno ocupando su propio
sistema de túneles aunque hay especies que viven en pequeñas colonias. El
característico sonido del tucu tuco juega un rol de importancia en la
comunicaci6n de una especie que vive bajo tierra y solitaria. Son especialmente
vocíferos en la época de celo, o días de calor y calma, y se cree que el sonido
que emiten es importante para mantener una distancia minina entre vecinos.
Como
en el caso de su equivalente ecológico en Norte América, el "pocket
gopher", en ciertas situaciones la presencia de tucus suele tornarse
perjudicial para el productor agropecuario.
En
zonas de muchas galerías, o tuqueras o tucales, dificulta transitar dado que
las obras subterráneas se hunden fácilmente.
En campos naturales con una alta infestación de tucus, como algunas
partes de la Patagonia, los tucus reducen la forrajimasa disponible para la
hacienda por consumir materia vegetal en la superficie y las raíces, aumentando
el riesgo de erosión. Estudios
realizados en el partido de Villarino, provincia de Buenos Aires, mostraron una
remoción de tierra por parte de Ctenomys de
Existe
cierta relación entre un sobrepastoreo por el ganado y un aumento en la
abundancia de tucus. El sobrepastoreo
reduce la cobertura vegetal y aumenta la circulación de aire. Como ya hemos
comentado, el tucu no prospera en vegetación tupida o alta pero en condiciones
de sobreuso se remueve vegetación, permitiendo una mejor circulación del aire,
y que el tucu se establezca.
Por
su actividad minadora, el tucu suele deteriorar canales, acequias, terraplenes
y caminos. Además los ctenomidos causan
destrozos en los árboles que descortezan, al tapiz vegetal, del cual se alimentan,
y también invaden los cultivos cercanos a sus viviendas. Los tucus suelen roer cables subterráneos y
caños plásticos para riego.
Entre
las técnicas que se han empleado para controlar su número se halla el uso de
gases asfixiantes, trampas, inundación de las cuevas, y cebos tóxicos. Además en los EE.UU., existe una máquina que
se emplea para tratar grandes superficies, que se arrastra con tractor y va
cortando un túnel artificial a poca profundidad en el cual se distribuye cebo
envenenado. Al descubrir el nuevo túnel
en su territorio el tucu lo explora y consume el cebo envenenado.
Ctenomys
es un animal desconfiado y normalmente no consume cebos colocados en la
superficie, aunque introduciéndolo directamente en la galería con un mínimo de
disturbio con una sonda suele dar resultado.
Además se ha usado cianuro de calcio en polvo introducido en los
túneles.
Las
trampas más eficaces para tucus son importadas desde los Estados Unidos, donde
se emplean para capturar el equivalente allí del tucu, el "pocket
gopher".
En
ensayos realizados en INTA San Luis, resultó ser suficiente dejar las trampas
solamente una hora. Por su
territorialidad, al sentir una remoci6n de suelo en su cueva, el habitante
acude rápidamente a investigar. Si al
transcurrir una hora, aún no se ha capturado el tucu, es que no está ocupada la
cueva, o no funciona la trampa. Al
introducir un cebo, trampa o gas en la cueva, algunas especies reaccionan
tapando la galería, dificultando así su control. Los tucus muerden fuerte.
En
algunos casos especiales, se pueden proteger por ejemplo plantas o parcelas muy
valiosas enterrando alambre tejido para excluir los tucus.
La
solución indicada para el problema de destrucci6n de cables es envolver o
revestirlos en material que resiste la acción del tucu como por ejemplo caño de
fibrocemento. Los caños de riego plástico de más de tres pulgadas de diámetro
no precisa protección especial, pues por su tamaño resulta que el tucu no lo
logra morder.
Para
protección adicional, al instalar un cable se puede vertir alrededor de él en
la zanja, una buena capa de unos
En
los últimos años, el tucu se ha convertido en animal del laboratorio donde se
mantienen colonias en cautiverio para llevar a cabo estudios sobre tifus,
diabetes y cataratas, todas estas enfermedades a las cuales es susceptible
Ctenomys.
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