PRODUCCIÓN ANIMAL
Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Zaccagnini, M. E.
1996. Campo y Tecnología,
INTA. 29:6-8.
El uso de insecticidas no autorizados para el control de tucuras atenta seriamente contra la sobrevivencia del aguilucho langostero, principalmente en la región central argentina. Recomendaciones y acciones para revertir este problema ecológico.
Cada
año, el aguilucho langostero recorre 10 mil kilómetros en busca de mejores
climas y alimento. La travesía dura más
de un mes. Comienza en octubre,
atravesando Norteamérica, Centroamérica, el Caribe, varios países de Sudamérica
hasta finalmente, recalar en la Argentina.
Tanto en su área de distribución de cría (Hemisferio Norte), como en el
Hemisferio Sur, se ha adaptado a vivir en ecosistemas agrícolas. En esos ambientes, las aves se alimentan de
insectos-plaga en bandadas muy numerosas, hecho que debería ser un signo muy
alentador para el productor ya que significa el comienzo de un verdadero
operativo de limpieza natural en su campo.
Los
aguiluchos, junto con otras especies autóctonas, como las garcitas bueyeras,
las gaviotas, los cuervillos y otras especies, se especializan en comer
insectos (tucuras y langostas) además de poder incluir en su dieta otros
pequeños vertebrados que se alimentan de cultivos. Se calcula que cada individuo podría ser
capaz de consumir entre 100 y 115 tucuras en un solo día. Esto implicaría que tener instalado en un
campo una bandada de 100 individuos (algo muy frecuente en el verano austral),
representa la posibilidad cierta de tener 10.000 tucuras menos en el campo, en
un solo día. Si a esto lo pensamos en
una secuencia de varios días, y en etapas tempranas de un ataque de tucuras, es
hasta probable que el problema disminuya notablemente con sólo permitir el
libre acceso de estas aves al campo.
Sin
embargo, el aguilucho langostero está seriamente amenazado. En los últimos años
las poblaciones reproductivas han disminuido seriamente en el Hemisferio Norte
y parte del problema podría estar relacionado a factores asociados a la
reducción de hábitat en el Hemisferio Norte como a las prácticas agrícolas en
uso en su área de distribución invernal en la Argentina. El descubrimiento se
hizo en el verano de 1995 y de 1996, cuando miles de aguiluchos langosteros
murieron en la región pampeana, producto de intoxicación aguda por
plaguicidas. Al final del último verano,
se documentaron 18 casos de mortandades masivas y 5000 animales muertos en los
campos, principalmente en el norte de La Pampa, el sur de Córdoba y el oeste de
Buenos Aires. Especialistas
norteamericanos estimaron cerca de 20.000, el número de individuos que podrían
haber perecido en nuestras pampas el último verano.

El
consumo de tucuras intoxicadas con productos de alta toxicidad usados para su
control fue la causa de muerte. Estos plaguicidas
habían sido usados en altas dosis, aplicados tardíamente y sin tener en cuenta
que durante su aplicación, miles de aguiluchos que forrajeaban en las cercanías
o aún detrás de las pulverizadoras, se veían atraídos por la alta
disponibilidad de sus presas preferidas: las tucuras.
Una
evaluación de emergencia en el terreno, reveló que los productores y/o aplicadores
habían usado en un 53 % de las veces, productos no registrados para el control
de la plaga que intentaban controlar.
Algunos
de estos plaguicidas no permitidos para el control de tucuras, se podían usar
para el control de otros insectos plaga.
Hoy,
esa situación se ha revertido ya que el Monocrotofós, principal agente causal
de las mortandades, ha sido prohibido para el control de insectos en
alfalfa. Por tratarse de un plaguicida
altamente tóxico, se debería prestar especial atención a productos de este
grupo organofosforado cuando se aplica a cultivos o pasturas frecuentados por
tan alto número de aves benéficas.
La
Comisión Interinstitucional para la Conservación del Aguilucho Langostero,
conformada por INTA, IASCAV, SRN y AH-DFF, en cooperación con Gobiernos
Provinciales y Universidades, recomienda no usar químicos no autorizados. Es preciso recordar que el Monocrotofos está
prohibido para controlar tucuras en cualquier cultivo (Resolución 121/69
IASCAV) y todo otro tipo de insectos en alfalfa (Resolución 396/96 IASCAV).
Los
únicos insecticidas químicos registrados para el control de tucuras hasta junio
de 1996 son: Acefato, Carbaril, Cipermetrina, Cipermetrina + Profenofos,
Clorpirifós, Clorpirifós + Cipermetrina, Dimetoato, Fenitrotión, Fenitrotión +
Fenvalerato, Mercaptotión y Naled.
De
esta lista de productos registrados, Cipermetrina es, hasta ahora y en las
dosis adecuadas, el único plaguicida no tóxico para los aguiluchos, y su uso
sería deseable especialmente cuando en los campos a ser tratados o en montes
cercanos se observan grandes bandadas de aguiluchos langosteros u otras
especies gregarias benéficas. No
obstante, no deberá pulverizarse sobre ríos y lagunas, dada su alta toxicidad
para peces y otros organismos acuáticos, y es además altamente tóxico para las
abejas. Otros insecticidas menos tóxicos
que se pueden usar como segunda opción, son Carbaril, Mercaptotion y Acefato.
Es
importante, leer atentamente las etiquetas de estos productos y atender sus
indicaciones de uso y sus restricciones ambientales. Se debe evitar el uso de plaguicidas de alta
toxicidad en el control de plagas y muy especialmente en el control del daño de
tucuras.
Para
una mayor eficiencia de los tratamientos y un menor impacto sobre otras
especies o el medio, conviene alternar el uso de los principios activos
enumerados anteriormente.
Otra
estrategia es hacer un control temprano de las tucuras, antes que el mayor
porcentaje de ellas alcance el estado adulto, evitando así que los adultos
puedan desovar. Para este control se
aconseja usar la menor dosis recomendada en el marbete.
Nunca
aplicar dosis de tucuricidas superiores a las indicadas en el marbete. En lo posible, usar las dosis mínimas recomendadas.
Es
importante reducir el nivel de la población de tucuras, sin pretender la muerte
de todos los individuos en el lote. Una
alternativa es hacer los tratamientos en banda.
Cabe recordar que el nivel de daño económico de tucuras es de aproximadamente
Se
aconseja, además, dejar un remanente de tucuras en el campo ya que es necesario
para la sobrevivencia de las aves insectívoras en las pasturas o en los sitios
circundantes. Esto asegura el control
natural de la plaga en el largo plazo.
Por
último, es preciso mantenerse actualizado en el tema de control de tucuras
consultando a su asesor profesional, y a la vez conocer la identidad de los
productos químicos a aplicar.
Este
verano se va a trabajar en forma coordinada con varias instituciones para
intentar crear condiciones propicias para evitar incidentes de mortandad de
vida silvestre por plaguicidas agrícolas. En primer lugar, un amplio programa
de difusión y extensión a cargo de agencias del INTA, los gobiernos
provinciales y las organizaciones no gubernamentales, como es el caso de la
Asociación Ornitológica del Plata. Se han planificado numerosas actividades de
capacitación, información y difusión de esta problemática y sus posibles
soluciones.
Se
piensa además implementar un sistema de monitoreo de uso de plaguicidas y de
mortandades de especies de fauna silvestre.
La
idea central es poder cooperar con los productores en detectar aquellas
prácticas agrícolas que puedan estar amenazando la sustentabilidad de los
agrosistemas y la calidad ambiental, medido a través del impacto sobre la vida
silvestre. De ese modo se pretende colaborar en la búsqueda de tecnologías
alternativas y corregir a tiempo los programas de manejo de cultivos. Por otro
lado esta información resulta esencial para el IASCAV, organismo que regula el
uso de plaguicidas. La Oficina de Residuos y Toxicología incorporará dicha
información en el proceso de reevaluación de sustancias como parte de las
actividades posregistro de plaguicidas bajo la nueva reglamentación de
exigencias ecotoxicológicas que requiere el IASCAV.
Para
este proceso se planea un programa de capacitación específica en técnicas de
laboratorio para determinaciones ecotoxicológicas en fauna silvestre, así como
en técnicas de determinación a campo de impacto de plaguicidas sobre la fauna.
Además, se seguirá con el programa de investigación ecológica, conducido por
investigadores norteamericanos y canadienses, quienes junto a profesionales del
INTA y de la Universidad de La Pampa conducirán un estudio que permitirá
conocer los patrones de comportamiento del uso de los agroecosistemas por las
bandadas de aguilucho langostero y como posibles prácticas agrícolas pueden
afectar los comportamientos alimentarios.
Todas
las actividades antes mencionadas se realizarán en un esfuerzo institucional
sin precedentes. Cooperarán el INTA, el
IASCAV, la SERNyAH, una red de laboratorios ecotoxicológicos, técnicos de
reparticiones de los gobiernos de La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe, y
participantes de universidades y organizaciones no gubernamentales. La financiación de estas actividades será
también interinstitucional, principalmente por el servicio de vida silvestre de
USA, el Servicio Forestal del Departamento de Agricultura del mismo país, la
Universidad de Boice en Idaho, el TIWET-Universidad de Clemson, la Fundación
para la Pesca y la Vida Silvestre de USA, el Servicio de Vida Silvestre de
Canadá y otras fuentes adicionales de apoyo.
A
las recomendaciones señaladas, se suman otras acciones, fundamentalmente para
quienes habitan el Noreste de La Pampa, Centro y Sur de Córdoba, Centro-Sur- Oeste de Buenos Aires, y Centro-Sur
de Santa Fe. En principio, es importante colaborar ante consultas de los
técnicos del INTA requiriendo información sobre prácticas de control de plagas.
De
encontrarse animales afectados o muertos de cualquier especie de la fauna
silvestre, o aún animales domésticos, comunicar el hecho a la Agencia de
Extensión del INTA más cercana al asesor de Cambio Rural, a la Dirección de
Fauna de la Provincia, a las delegaciones provinciales de Sanidad Vegetal, a
las delegaciones del interior del IASCAV, a las delegaciones del interior de la
Dirección de Fauna de la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente Humano, o
a la oficina de Toxicología y Residuos del IASCAV Central. Colaborar con los
profesionales que estén trabajando en el monitoreo de poblaciones de aguiluchos
o de mortandad de fauna, permitiendo el acceso al campo para hacer las
mediciones necesarias, brindando información que permita entender la ecología
de la especie o clarificar las razones del problema. Estos grupos no tendrán
poder de policía
A
los extensionistas, asesores técnicos de productores, expendedores o
aplicadores de plaguicidas, se requiere asimismo brindar información sobre
técnicas que recomiendan o aplican para el control de plagas, informe sobre
mortandades que observen en los campos, y además faciliten el acceso o contacto con los productores.
Hasta
aquí, las líneas de acciones a implementar este verano, y las recomendaciones y
advertencias a tener en cuenta para revertir este atentado ecológico.
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Virginia Santana. 1997. Rev. de la Sociedad Rural de Jesús María,
102:74.
Lo hicieron posible, Recursos Naturales, el INTA y el Senasa
Un ave de rapiña que migra a nuestro pais, controla biológicamente la plaga de langosta y sufría una alta mortandad por intoxicación con plaguicidas logró ser salvada mediante un programa conjunto aplicado por dos organismos de control de la sanidad agropecuaria y una secretaría de Estado.
La acción mancomunada del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), del Servicio Nacional de Sanidad Animal (Senasa) y de la Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable redujo la mortandad de esta especie de 5000 muertes en años anteriores a solo 26 en el período 1996-1997. Consistió en un programa de concienciación publica, una red de detección temprana de avistaje de animales muertos por patrullas de técnicos y el retiro del mercado del plaguicida que causó las muertes.
Veinte mil de estas aves llegan de Canadá y los Estados Unidos a la región pampeana, que comprende el sur de Córdoba, el norte de La Pampa y el oestede BuenosAires. A través de información por señales satelitales, se encontraron muertos más de cinco mil ejemplares de Buteo swainsonii en el verano de 1996.
La primera respuesta
favorable fue el acatamiento total de la restricción al uso del plaguicida, lo
que había solicitado la Secretaría Ambiental a su par de Agricultura, Pesca y
Alimentación. Por un lado, los agricultores dejaron de fumigar los campos con
monocrotofós y por otro, más importante aun, la empresa que lo producía dejó de
hacerlo y lo retiró del mercado en forma definitiva.

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