Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
Ing.
P. A. Ricardo Latour. 2001. Rev. de la Soc. Rural de Jesús María,127:31-35.
Es
indudable que el ser humano, por su propia naturaleza, es proclive a fantasear,
a crear ficciones. Un psicólogo diría
que es hasta una necesidad inherente a la naturaleza del hombre. Esto ocurre en todos los órdenes: con la
bella persona que tengamos en suerte a nuestro lado, con el futuro de nuestros
hijos o nietos, o con camionetas brillantes con poderosos motores. Los productores rurales somos a veces
bastante simples: soñamos con nuestras empresas agropecuarias saliendo airosas
de los avatares económicos y de la difícil realidad que nos toca vivir:
inundaciones, sequías, caída en más de un 40% en 3 meses en el precio de la
carne, etc.
¿Qué
nos ofrece el mercado? Un montón de tecnología: transplante embrionario, T.E.,
sincronizaciones, dispositivos intrauterinos para vacunos, prótesis dentarias,
por mencionar algunos ítems en zootecnia.
En la sección nutrición, proteínas de todos sus tipos (pasante,
nitrógeno no proteico), silo de maíz y de pasturas, bolsas, earleage, minerales
y vitaminas y, por encima de todo, las suplementaciones y/o terminaciones a
corral, pasando por el destete precoz y creep feeding. Aunque algunos de estos rubros sean más de
tambo e invernada que de cría.
Deberes
básicos
Como
criadores y como empresarios, debemos plantearnos si estamos haciendo bien los
deberes de la escuela primaria en la faz productiva:
·
¿Qué
índices productivos y reproductivos tenemos en nuestros rodeos? ¿Tienen éstos una
tasa de preñez razonable o nos parece buena y no lo es tanto? ¿Qué pérdidas hay
del tacto al destete?
·
¿Cómo
están nuestros rodeos de venéreas? ¿Diagnosticamos abortos dudosos? ¿Revisamos
a los toros previo a la temporada de servicio?
·
Referido
al manejo del pasto, ¿somos eficientes o relativizamos el uso del mismo?
¿Conocemos nuestra base forrajera? ¿Tenemos algún sistema de producción
adoptado?
·
¿Hacemos
nosotros el manejo de las explotaciones o dejamos que nuestros estimados
colaboradores (puesteros, peones o capataces) sean los que manejen la cosa de
motus propio?
No
analizaremos en estas líneas lo que pueda ocurrir en la faz empresarial –
impositiva - crediticia que hoy, en muchos casos, son las que acotan la
subsistencia de algunas explotaciones agropecuarias, por más que operen bien en
el segmento productivo.
Resulta curioso que, con tanta tecnología dando vuelta, los deberes
básicos de escuela primaria no siempre se estén cumpliendo.
Hace
tres o cuatro años recorrí un campo con un dueño muy orgulloso (y con no muchos
conocimientos) que se ufanaba del buen semen que usaba en la inseminación
artificial: líneas de Angus muy de moda en ese momento, ¡y las vacas estaban
abortando por el terrible déficit nutricional que tenían!. Nunca en mi vida
había visto en la pradera pampeana pajas vizcacheras comidas tan abajo, peor
que en el piquete del nochero.
También,
en más de un caso, veremos a estimados criadores considerar que, con la
aplicación de una ivermectina o de una dosis de cobre, corregirán el mal manejo
nutricional. ¿No somos, en general, voluntaristas? Muchos diremos: no es mi caso.
Pero lo vemos a diario por nuestros campos de cría y, en nuestro
interior, tal vez aceptemos que alguna vez nos puede haber pasado el
sobrecargar a sabiendas excesivamente los campos, afectando la productividad de
los rodeos.
Históricamente
se habló siempre de la bien conocida pirámide:
GENÉTICA
SANIDAD
ALIMENTACIÓN
Sin
ánimo de ofender, ¿todavía quedan dudas que lo primero es dar de comer a
nuestra hacienda en tiempo y forma para tener rentabilidad? ¿todavía hay dudas
de que la genética y la sanidad entran en gran medida por la boca? Indudablemente, si la oferta de pasto de
nuestro campo en cantidad y calidad no nos permite tener una buena cría, es
probable que tengamos que dedicar ese campo a hacienda seca (capones por
ejemplo). Pero esto no ocurre en la
mayoría de la superficie ganadera de nuestro país; es más, en la pradera
pampeana vemos a veces rodeos más castigados que en el monte o en los esteros.
La
tecnología de manejo de pastizales está, en general, muy bien estudiada. Es posible ver, en regiones de 400 mm en la
provincia de San Luis, rodeos Hereford con el pelaje brillante, en campos que
necesitan 10 a 15 ha por vaca. ¿Por qué, entonces, en campos muy benignos como
en Rauch o Madariaga vemos pobres vacas famélicas?
El
año pasado hicimos un estudio que se realizó sobre 7 partidos de la provincia
de Buenos Aires (Brandsen, Castelli, Las Flores, Lobos, Monte, Pila y Roque
Pérez), con datos de las Sociedades Rurales de las respectivas
localidades. Se trabajó con
antecedentes que involucraron una superficie de 1,5 millones de ha y 1,15
millones de cabezas (el total de la zona de Cuenca del Salado tiene alrededor
de 4,85 millones de cabezas y unas 6,4 millones de ha, o sea que nuestra
"población" involucro alrededor del 23% de ambos ítems). ¡El
porcentaje de destete promedio de dichos partidos rondó el 66,20% sobre vaca
total! Por lo tanto, hay campos que
tienen un destete bueno del 85/90 %, pero hay campos que se ubican por debajo
del 60 %. Con los precios actuales, la mayoría de estas explotaciones tienen
rentabilidades realmente bajas: $7,85 netos antes de impuesto a las ganancias
(a valores de hoy, no de hace 3 meses).
La metodología empleada es la de márgenes brutos, como así también la
determinación de los gastos de estructura (cuadro nº 1). Como dijimos, dicho margen bruto ha sido
sobre el promedio del área relevada. ¿Es todo esto razonable? ¿Tenemos un
diagnóstico claro de nuestras empresas?
Cuadro Nº 1.- Márgenes y costos en cuenca del
salado, partidos relevados con precios actuales
|
|
Datos técnicos |
|
Receptividad (vacas/ha) |
0,47 |
|
% Destete * |
66,20 |
|
Reposición vaquillonas * |
12,00 |
|
% Refugo vacas * |
10,00 |
|
% Toros servicio |
3,50 |
|
Sobre superficie ganadera |
kg/ha/año |
|
Ventas terneros y terneras |
38,90 |
|
Ventas vaquillonas y novillos |
12,10 |
|
Ventas vacas |
17,40 |
|
Ventas toros |
2,73 |
|
Compras toros |
2,45 |
|
Producción anual (kg/ha/año) |
68,73 |
|
Valores bajos debido al reentore de vacas |
|
|
|
Margen bruto |
Ingresos
|
$/ha/año |
|
Ventas terneros y terneras |
46,72 |
|
Venta vaquillonas y novillos |
11,49 |
|
Venta vacas |
11,33 |
|
Venta toros |
1,91 |
|
Ingreso bruto total |
71,44 |
|
Gastos de venta |
5,72 |
|
Compra toros |
4,61 |
|
Ingreso neto |
61,12 |
|
Gastos directos |
$/ha |
|
Personal |
9,45 |
|
Sanidad |
6,61 |
|
Renovación pastoras |
1,57 |
|
Mantenimiento pasturas |
0,32 |
|
Verdeo invierno |
1,60 |
|
Fardos |
0,12 |
|
Total costos directos |
19,67 |
|
Margen bruto ($/ha/año) |
41,46 |
|
Gastos de estructura ($/ha) |
33,61 |
|
Margen neto ($/ha) |
7,85 |
Antes
de aplicar el remedio, tenemos que definir la enfermedad: mal manejo nutricional
- reproductivo, baja producción forrajera, salida tardía de los destetes en el
otoño, etc.
En
el cuadro nº 2 vemos un productor con buenos indicadores: aumentamos la carga
en un 40% en función, básicamente, del manejo de los pastoreos y de haber
implantado un 30% de la superficie con pasturas. Los números cambian drásticamente: si bien tiene que tener más
“caja” y capital total invertido (ya que aumentó sus existencias, tuvo que
implantar pasturas, paga más impuestos, etc.), su resultado neto casi se
quintuplicó, pasando a 38 $/ha.
Cuadro Nro 2: Márgenes y costos aumentando un
40% la carga y con un 91% de destete
|
|
Datos técnicos |
|
Receptividad (vacas/ha) |
0,66 |
|
% de pasturas implantadas |
30 |
|
% Destete |
91,20 |
|
% Reposición vaquillonas |
22,00 |
|
% Refugo vacas |
20,00 |
|
% Toros en servicio |
3,00 |
|
Sobre superficie ganadera |
(kg/ha/año) |
|
Venta terneros |
52,39 |
|
Venta vaquillonas |
24,67 |
|
Venta vacas |
52,64 |
|
Venta Toros |
3,26 |
|
Compra toros |
2,92 |
|
Producción anual |
130,04 |
|
|
Precios de referencia |
|
Novillo ($/kg) |
0,88 |
|
Ternero ($/kg) |
1,20 |
|
Vaca ($/kg) |
0,65 |
|
Vaquillona ($/kg) |
0,95 |
|
Toro (venta) ($/kg) |
0,70 |
|
Toro (compra) (por unidad) |
800,00 |
|
|
Margen bruto |
|
Ingresos |
$/ha/año |
|
Venta terneros |
62,87 |
|
Venta vaquillonas |
23,44 |
|
Venta vacas |
34,22 |
|
Venta toros |
2,28 |
|
Ingreso bruto total |
122,80 |
|
Gastos de venta |
9,82 |
|
Compra toros |
5,50 |
|
Ingreso neto |
107,48 |
|
Gastos directos |
$/ha |
|
Personal |
11,56 |
|
Sanidad |
9,21 |
|
Renovación de pasturas |
4,20 |
|
Mantenimiento de pasturas |
0,30 |
|
Verdeo invierno |
4,00 |
|
Suplementación maíz |
2,96 |
|
Fardos |
0,33 |
|
Total costos directos |
32,56 |
|
Margen bruto ($/ha/año) |
74,91 |
|
Gastos de estructura ($/ha) |
36,12 |
|
Margen neto ($/ha) |
38,79 |
Tecnología
primaria en el manejo de los pastoreos
En
general, una técnica de gran utilidad será la de dividir los suelos por
capacidad de uso. Los campos que han
sido alambrados en otras épocas, fueron apotrerados formando figuras de
polígonos, sin respetar la capacidad de uso de los suelos. De esta forma, por ejemplo, hoy conviven en
un mismo potrero un bajo salado con laguna, con una loma papera. ¡Y para colmo
de males, muchas aguadas han quedado en los bajos! Se inundan las lagunas y al haber sal, se pudren los alambrados,
y vuelta a repararlos, y se complican los controles sanitarios.
Pero
volviendo al pasto, el motivo de esta división por uso es, en primer lugar, el
poder destinar los mejores sectores del campo a siembras de pasturas, verdeos o
cultivos. Nos permitirá hacer reservas,
separar dichos lotes para los destetes, o acomodar las categorías de hacienda
que así lo requieran.
En
segundo lugar, aún tratándose de un campo íntegramente formado por pastizales
naturales, la división por uso permitirá que cada tipo de tapiz sea manejado
según su composición botánica.
Cada
especie forrajera tiene su "tiempo".
Son seres vivos que nacen, crecen, se reproducen y mueren. Al modificar con los pastoreos dicho ciclo,
podemos, por ejemplo, alargar el período de pastoreo de un raigrás anual, por
medio de defoliaciones frecuentes e intensas; podremos cambiar la composición
de un gramonal de bajo, favoreciendo la introducción de especies invernales
(raigrás), con pastoreos intensos previo a las primeras heladas de otoño y
posteriores descansos; o bien la aparición de trébol blanco, con defoliaciones
intensas y/o fertilizaciones fosforadas donde el pH lo permita. Cuánto dividir dependerá de la ya mencionada
composición florística y de la carga animal usada.
Existe
en Australia una línea de forrajicultores que defienden a rajatablas el uso del
pastoreo continuo. Existen experiencias
realizadas en la Argentina, por ejemplo en el INTA de Balcarce, sobre tapices
de raigrás y trébol blanco, pero, con ajuste de carga variable (esto es, se
ajusta la carga según la oferta forrajera y tasa de crecimiento). En otro extremo, hay productores y técnicos
partidarios de pastoreos diarios o aún, de medio día.
Lo
cierto es que deberemos evaluar las subdivisiones según datos contables de
productividad anual, persistencia de los tapices, eficiencia de cosecha
(porcentaje de pasto cosechado sobre un total de lo producido); sustentabilidad
de los sistemas de producción y, en definitiva, resultado económico.
Las
divisiones tienen como fin, en tercer lugar por citar otra razón de peso, la de
poder asignar la categoría de hacienda que más adapte sus requerimientos a la
digestibilidad, proteína, y oferta forrajera de dicho pastoreo.
El
uso de los "diferidos" (pasturas, rastrojos, o campos naturales que
se dejan en pie para su posterior consumo), es una de las claves del manejo de
dichos pastizales. Es más, en las zonas
bien extremas, se sugiere el pastoreo de los campos en forma totalmente
diferida, para no debilitar a las especies y, de esta forma, se evita afectar
su reproducción. Al lograr un ciclo
completo, se permite la formación de semillas, la acumulación de sustancias de
reserva en raíces y la formación de nuevos macollos (parte de la planta en las
gramíneas).
También
debemos señalar las enormes ventajas de reemplazar campos de verano (pelo de
chancho, estipas y cetarias), a través de siembras, por pastoreos de invierno
como agropiro y festuca en sus distintas consociaciones según tipo de suelo,
salinidad y pH. Por un lado estaremos
ganando al tener forraje verde en pleno invierno, momento obvio de mayor
déficit. Por el otro, ganaremos en
productividad, ya que las especies mencionadas tienen un mayor volumen de
producción.
Las
reservas forrajeras deberán ser planificadas y cuantificadas. Por ejemplo, en la región semiárida, en
donde el forraje diferido se henifica "en pie" debido al ambiente, la
clausura de determinados lotes actuará en reemplazo de los consabidos rollos
(siempre y cuando se logre una oferta razonable).
La
grasa corporal actuará también como reserva forrajera. Basta ver los rodeos Hereford en la
precordillera patagónica, con mantos de grasa en la cruz de hasta 10 cm.
Venéreas
En
cuanto a las enfermedades venéreas y abortivas, las estadísticas de procreo y
las dispersiones en los destetes son más que elocuentes en cuanto a su
existencia.
Será
de esperar que, con un plan similar al de la aftosa, se pueda controlar a la
brucelosis garantizando, de esta forma, una correcta aplicación.
El
porcentaje de productores que realiza raspajes a sus toros es asimismo muy bajo.
El
examen completo anual de los toros involucrará un análisis clínico genital
(verificará el estado de la verga, fimosis, inflamación de glándulas anexas,
etc.) y la presencia de enfermedades venéreas y brucelosis. Asimismo, se los boqueará para ver desgaste
dentario, y se verá la funcionalidad de las patas. Una recomendación, es realizar dichos análisis ni bien los toros
estén lo suficientemente repuestos del servicio. Esto debiera darse previo a la entrada del invierno, con lo cual
aliviaremos el campo de toros que no sean aptos.
Conclusiones
Consideramos
que no son tantos los campos que hoy, en pradera pampeana, no puedan lograr un
85 % de destete.
El
uso racional del pasto no necesariamente tendrá mayores costos y sí, un
beneficio marginal importante, al igual que el control básico de enfermedades
venéreas.
Actualmente,
la única manera de asegurar rentabilidad en la cría, es por medio del aumento
en la eficiencia de uso de los distintos recursos.
Veremos
que hay retorno inmediato en rubros que básicamente implican usar la materia
gris, como es el manejo de pastizales naturales. Tenemos en la zona húmeda de cría grandes ventajas al respecto;
los campos sobrepastoreados se "acomodan" rápidamente, ya que llueve;
hay un buen nivel de apotreramiento (aunque los alambrados estén “flojos”,
están en la mayoría de los casos); tenemos agua de bebida en cantidad y calidad
. Es tanto más difícil en la región semiárida, donde lo señalado es escaso.
La
aplicación de tecnología costosa, debería venir luego de haber aprobado los
deberes primarios. Indudablemente son
incuestionadas y de demostrada eficacia las técnicas de destete precoz, las
suplementaciones y reservas embolsadas.
El
mercado manda. El novillo, que llegó a
$1,40 y más hace muy poco, hoy ha caído a valores que creímos no iban a
volver. Esta caída será acompañada,
probablemente, por la invernada y cría, como ya está ocurriendo.
El
único camino viable será la eficiencia, tanto en lo productivo como en lo
empresarial.
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