Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Ing. Agr. Juan Carlos Tosi. 2004. E.E.A
Balcarce INTA.
Los
cambios presentados en la producción agropecuaria durante la última década, y
particularmente luego de la salida de la convertibilidad, determinaron un
desplazamiento de la superficie ocupada por la ganadería para ser utilizada por
la agricultura.
En
las explotaciones mixtas, la superficie ganadera se concentró en los suelos de
poca o nula aptitud agrícola, produciéndose además una transferencia de
animales hacia zonas típicamente ganaderas. A esto se suma que, en estas zonas
tradicionalmente criadoras, se está tendiendo a una recría y/o invernada de la
propia producción, lo que ocasiona un mayor aumento de la carga, donde los
mejores potreros se destinan a la recría e invernada y el porcentaje de destete
cae.
Dado
que el stock vacuno no se ha reducido, si lo ha hecho la superficie destinada a
la actividad cría, lo que determinó una alta concentración de vientres. La
consecuencia esperable de persistir esta situación (sin cambios del nivel
tecnológico) es la caída de la productividad de los rodeos, resultado de una
carga excesiva que privilegia la tenencia y no la producción.
La
ganadería argentina, en el corto o mediano plazo deberá competir con una
demanda internacional de carnes que está en aumento, saliendo de una
dependencia casi total del consumo interno. Un stock grande pero poco
productivo determinará una oferta de ganado limitada, lo que dificultará poder
responder a las perspectivas de incremento de demanda exportadora.
No
faltan vientres, lo que falta son vacas que produzcan más terneros, principal
cuello de botella para incrementar la producción, además del aumento del peso
de faena.
Si
no se mejora el manejo ganadero, principalmente sanidad y nutrición, todo
incremento en el número de animales traerá aparejada una caída de similar
magnitud en la productividad.
Pero
además, es necesario que la intensificación de la cría, a partir de la
inversión en pasturas y en tecnología, debe estar acompañada por una mejora de
la rentabilidad, sostenible en el tiempo.
El
propósito de este artículo es evaluar los aspectos económicos - financieros que
implica el aumento de la productividad en la cría, a partir de mejoras en el
manejo e inversiones productivas.
Sistema
tradicional
Se
tomó un sistema de cría característico de la zona. Si bien se analizó para una
escala determinada, se presentan tanto los indicadores productivos como
económicos por ha, dado que la propuesta puede ser aplicada para diferentes
situaciones donde se desarrolla esta actividad.
Los
recursos forrajeros con que cuenta son: 15 % de pastura perenne – base pasto
ovillo, cebadilla, trébol rojo y trébol blanco; 5 % de verdeo de invierno
(avena), mientras que el resto (80 %) corresponde a campo natural, lo que
permite una receptividad anual de 0, 85 E.V./ ha / año, pero con marcados picos
estacionales de producción de pasto.
La
actividad desarrollada en este sistema es la cría vacuna con venta al destete.
La base del rodeo son 0,50 vacas de cría por ha y 0,10 vaquillonas de primer
servicio por ha, totalizando 0,60 vientres por ha. El requerimiento promedio
anual del rodeo es de 0.70 E.V./ha/año. A excepción de las hembras que quedan
como reposición (a los 27 meses), el resto del destete se vende con un peso en
los machos de
A
pesar de que la oferta forrajera promedio anual es mayor a los requerimientos,
al considerar el balance estacional se producen importantes excedentes en
primavera- verano, ya que la disponibilidad de forraje es limitante en otoño-
invierno, dado que no se realizan las suficientes reservas forrajeras (rollos)
que permitan su utilización.
Precios
utilizados
Teniendo
en cuenta que una alternativa de intensificación en cría implica una evolución
a mediano plazo, para los precios de la hacienda se utilizó el promedio
histórico mensual para cada año de los meses de Marzo, Abril y Mayo (MAM) para
el período Enero 93 – Julio
Gráfico 1: Precio del kilogramo de ternero a precios constantes de Julio de 2004

Como se puede
observar, el precio promedio histórico es similar a los precios actuales, tanto
para el ternero como para el resto de las categorías.
En el caso de
las ventas de hacienda, se consideró la venta en estancia. En el caso de
insumos y servicios se utilizaron precios vigentes en la zona para el mes de
Julio de 2.004.
Tecnología
aplicada
La
alternativa de reconversión se basa en el ordenamiento del rodeo, y un plan
sanitario que, además del tradicional, incluye vacunación contra campylobacter,
queratoconjuntivitis - (IBR), aplicación de endectocidas, cobre inyectable, la
selección y tacto preservicio de vaquillonas, diagnóstico de gestación, boqueo
y edad de gestación de los vientres y un examen completo de aptitud
reproductiva de los toros.
El aumento de
la productividad se basa en el aumento de carga a partir de la incorporación de
recursos forrajeros de mayor calidad en reemplazo del campo natural, como también
un mejor aprovechamiento de los excedentes estacionales con la realización de
mayor cantidad de reservas forrajeras (rollos).
Del total de
recursos forrajeros, se mantiene un 15 % de pastura de pasto ovillo, cebadilla,
trébol blanco y trébol rojo y el 5% de verdeo de invierno (avena), y se
incorpora un 13 % de pastura de festuca, raigrás perenne, trébol rojo y trébol
blanco y 15 % de pastura de agropiro y lotus tenuis, mientras que el 52 %
restante corresponde al campo natural. El manejo del forraje tiende a ser más
eficiente en la utilización del campo natural y las pasturas, mediante
descansos, uso del alambrado eléctrico y cortes de limpieza. En lo referente al
manejo ganadero se propone el ordenamiento del rodeo, a lo que se agrega la
implementación del entore de vaquillonas a los 15 meses.
En general,
los aumentos de los resultados económicos se corresponden con el aumento de la
producción. Si bien esto ocurre cuando se implementan tecnologías puntuales, el
mayor impacto se da cuando se hacen en conjunto. La intensificación de la
producción, de acuerdo a la tecnología incorporada en cada caso, puede aumentar
los costos directos de producción, pero es importante analizar el impacto sobre
los kilos producidos, lo que se ve reflejado en el costo por kg. La eficiencia
de la intensificación en el mejorado se observa al producir un Kg. de carne
(promedio de todas las categorías) a un costo de 0.94 centavos, en comparación
de los 1.03 centavos del modelo tradicional.
Evolución de
un sistema tradicional al mejorado
Una cuestión
fundamental es analizar cómo se puede llegar de un sistema tradicional a un
sistema mejorado. La transición debe ser además de técnica, financieramente
posible. Lo que implica la necesidad de realizar una programación del sistema
de cría, en este caso a 10 años, analizando la evolución productiva, económica
y financiera a través del tiempo, para evaluar la factibilidad de la
intensificación. A continuación se presenta, como ejemplo, una alternativa de
transición para pasar de un modelo tradicional a uno mejorado.
Se consideró
la incorporación gradual de pasturas, pues la concentración en un momento
determinado produciría una brusca disminución de la oferta forrajera, ya que
desde la implantación hasta que comienza la producción de las mismas
transcurren más de seis meses.
En base a la
oferta disponible, se realizaron sucesivas aproximaciones para permitir el
mejor aprovechamiento del forraje, mediante el aumento de la carga en base a la
retención de vientres.
Definida la
evolución del rodeo, se cuenta con la información de número y peso de las
categorías vendidas, compradas, los gastos en sanidad, los gastos en
alimentación (conservación de pasturas y confección de reservas forrajeras). En
base a ello se calculan los resultados físicos, como la carga animal y la
producción de carne.
Inversiones
La
alternativa propuesta requiere realizar inversiones productivas que permitan
alcanzar los resultados esperados para el año 10 (Mejorado), el cual presenta
una situación productiva estabilizada. Dentro de ellas se consideró la
implantación de pasturas para los distintos tipos de suelo. Las pasturas a
implantar representan un 28 % de la superficie, y considerando la pastura
existente la superficie total con pasturas ocupan el 43 % de la superficie del
sistema. En el caso pastura de pasto ovillo, cebadilla, trébol blanco y trébol
rojo, se considera la renovación a partir del cuarto año. Existe además una
inversión por la retención de vientres que si bien no implica un desembolso en
efectivo, se refleja en el flujo financiero como un ingreso efectivo que deja
de percibirse.
En los
cuadros siguientes se describe el detalle de los costos de las inversiones.
|
Implantación de Pasturas (ha) |
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
Año 4 |
Año 5 |
Año 6 |
Año 7 |
Año 8 |
Año 9 |
Mejorado |
|
$ / ha /año |
|
|
25 |
64 |
31 |
|
|
|
50 |
|
|
Retención de Vientres (cabezas) |
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
Año 4 |
Año 5 |
Año 6 |
Año 7 |
Año 8 |
Año 9 |
Mejorado |
|
$ / ha /año |
13 |
8 |
9 |
13 |
11 |
15 |
4 |
2 |
2 |
- |
Las inversiones y
renovación en pasturas implican un desembolso de 170 pesos / ha en los 10 años.
Dentro del costo de las pasturas está incluida la fertilización en la
implantación.
El efectivo
dejado de percibir por la retención de vientres es, en promedio anual, de 12
pesos por ha, para los años 1º al 6º , disminuyendo a medida que se estabiliza
el rodeo.

La
implementación del plan considerado permite un incremento del porcentaje de
destete del 21% y un aumento de la carga del 35%. La cantidad de vientres es un
47% superior, y la cantidad de terneros y terneras destinadas a la venta se
duplica.
A partir de
la información productiva se estimaron los resultados económicos y financieros.
|
|
Tradicional |
Año 1 |
Año 2 |
Año 3 |
Año 4 |
Año 5 |
Año 6 |
Año 7 |
Año 8 |
Año 9 |
Mejorado |
|
Margen Bruto / ha |
100 |
89 |
91 |
128 |
132 |
138 |
143 |
157 |
162 |
160 |
160 |
|
Resultado operativo |
59 |
47 |
50 |
87 |
91 |
97 |
101 |
115 |
120 |
118 |
119 |
El margen
bruto se aumenta un 60% y el resultado operativo, al mantenerse los gastos de
estructura en valores similares prácticamente se duplica.
En los
financieros se tomaron los ingresos por ventas, los gastos de sanidad,
alimentación, los gastos de estructura y las inversiones en pasturas,
obteniendo el resultado financiero de la explotación.
Flujo financiero anual de la explotación (En $
/ ha)

Durante
la transición se produce un desfasaje entre los resultados económicos y los
resultados financieros, dada la necesidad de pagar las inversiones productivas.
A partir de la estabilización del planteo del modelo mejorado, el flujo
financiero anual supera el resultado financiero del modelo tradicional.
Gráfico 2: Evolución del Resultado operativo y del Resultado financiero anual (En $ / ha)

Los
resultados obtenidos muestran que la intensificación de la cría, a
partir de la inversión en pasturas y en tecnología, está acompañada por una
mejora de los resultados económicos, lo cual muestra que es factible
producir más terneros con el stock de vientres actual con menor superficie, o
con la misma incluso aumentar el número de vientres, dicho de otra manera, que
la concentración de vientres no implica necesariamente una caída en la
productividad.
Pero la
viabilidad del planteo analizado requiere tener en cuenta la situación
financiera en cada caso particular, puesto que en última instancia, el flujo
financiero es el elemento determinante de toda reconversión que implique
acceder a inversiones productivas.
Para la alternativa
mejorada, la retención de vientres y la implantación de pasturas determinan
resultados financieros menores en los primeros años que los obtenidos en el
modelo tradicional. A partir del año 5 los valores se recuperan.
Dependerá del manejo financiero del productor decidir cuál es la mejor forma de
llevar a cabo la propuesta.
El objetivo
de realizar una inversión productiva es aumentar la producción y el nivel de
ingresos. El flujo financiero es el resultado que permite analizar la
posibilidad del desembolso para inversiones, y el ingreso adicional que se
origina. Del balance entre lo que “cuesta” y lo que se “gana” se puede ver la
conveniencia o no de la inversión, y considerar alternativas de financiamiento
que permitan llevarla a cabo.
De mantenerse
las relaciones de precios actuales, están dadas las condiciones para que
el número de terneros producidos no se transforme en una limitante para el
desarrollo de la ganadería en la zona.
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