Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Amamantamiento
Dres. Guillermo Berra y Ana
Mate. 1998. CICV INTA Castelar. Producir XXI, 7(78).
Sabemos
que el calostro es de importancia para toda la vida de una ternera de tambo.
En efecto, del consumo de calostro depende un muy buen arranque de ese animal.
El
calostro le provee alimento (valor nutricional) pero también defensas naturales
o inmunoglobulina (valor inmunológico o defensivo)
Para
proveerle defensas naturales al ternero es esencial que el calostro sea de
buena calidad y sea consumido en las primeras 24 horas (aún mejor si es en las
primeras 12 horas). Como no todas las madres tienen calostro de igual calidad
y, por ejemplo, las vaquillonas lo proveen de menor contenido de
inmunoglobulinas, es entonces altamente recomendable tener en el tambo un
"banco de calostro".
Consiste
en guardar congelado en botellas plásticas grandes de gaseosas (1.5 litros)
calostro de muy buena calidad inmunológica para darlo a terneros débiles, de
vacas primerizas o de partos con problemas. Para estar seguros de la calidad
del calostro que guardamos, es esencial utilizar el "medidor de calidad o
“calostrímetro”.
Es
una herramienta que nos permite estimar la dosis necesaria de calostro que el
recién nacido precisa en las primeras 24 horas para lograr un nivel inmunitario
adecuado. Consta de una probeta con un densímetro de doble escala.

• Escala negra = en el
original es roja; • Escala blanca = en
el original es verde.
1.
Efectiviza el consumo de calostro: ¿qué quiere decir?, que me permite conocer
que cantidad de inmunoglobulinas tiene y en qué volumen para darle al ternero.
2.
Indica cual es la mínima cantidad de calostro que el recién nacido puede tomar
de ese calostro y con un buen sistema de manejo vamos a conferirle la
suficiente inmunidad pasiva (anticuerpos calostrales) para defenderse y tener
alta resistencia a enfermedades.
3.
Identifica el calostro de pobre contenido en inmunoglobulinas y, haciendo bien
los deberes en un buen sistema de manejo, este calostro no deberá ser ofrecido
a los recién nacidos durante las primeras 24 horas.
4.
Identifica el calostro de alta concentración de inmunoglobulinas, que por lo
tanto, va a conferir buena inmunidad al recién nacido. Con este dato, el plus
de este calostro entonces se podría almacenar en freezer para uso futuro.
1
. Volcamos unos 30 centímetros cúbicos (0,30 litro) del primer (o segundo)
calostro dentro de la probeta (30 cm a 12") y aseguramos que en la
superficie del líquido no haya burbujas para poder leer correctamente la
escala.
2.
Sumergimos el densímetro en la probeta cuidando que no desborde.
3.
Vamos a encontrarnos con dos escalas:
escala verde: nos marca los gramos por litro
de inmunoglobulinas que tiene ese calostro.
escala roja: en función de la concentración
de inmunoglobulinas de ese calostro, nos indica qué cantidad mínima debe tomar
para inmunizarse. Dicho en otras palabras: dadas las características del
calostro, nos da la cantidad que tiene que tomar como mínimo en las primeras 24
horas para que el ternero logre un nivel de anticuerpos mínimo que lo ayuden a
sobrevivir.
Está
estandarizado a una temperatura de 20º C.
En
pequeñas desviaciones de temperatura no se observa mucha variación en la
cantidad que hay que administrar de dosis por 24 horas por lo que se desprende
que no es necesario realizar la corrección.
Para
poder interpretar los resultados necesitamos criterio y conocimiento de pautas
de manejo. Si bien el dosaje nos marca que cantidad mínima de calostro tiene
que tomar el ternero recién nacido para adquirir un nivel adecuado de
inmunidad pasiva, no marca la calidad del calostro que satisface las
necesidades nutricionales. Cuando en la lectura de la escala roja se sugiere
una dosis de 4 litros, puede no coincidir con los requerimientos que lo
satisfagan. Cuando se sugiere un volumen de 2,5 litros, es sólo de
mantenimiento energético y en ambos casos se recomienda que durante las
primeras 24 horas de nacido el ternero tome 4 litros de calostro como mínimo.
Cuando la lectura del densímetro nos indica que son necesarios 8 litros o más
de ese calostro, por ejemplo, la inmunidad pasiva que se busca no se va a
lograr, y sobrecargamos el tracto digestivo. Este calostro es muy pobre en
inmunoglobulinas, no sirve para inmunizar pero sí para alimento de animales
grandes. En estos casos conviene darle al ternero recién nacido calostro de
alta calidad de inmunoglobulinas almacenados para estas ocasiones. Un banco de
calostro nos previene para solucionar estos imprevistos.
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