Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Principal > Cría: Amamantamiento
Vivien
Allen*. 1993. Conferencia durante el "Primer Congreso Mundial de Cría Vacuna -
CRÍA 93", Bs. As., Argentina.
*Virginia Polytechnic
Institute and State Universit Blacksburg, Virginia, USA, 24061-0404.
La
cría vacuna rentable está generalmente dirigida a aumentar el valor del ternero
al destete y reducir los costos de producción del mismo. El incremento del valor del ternero
usualmente se traduce en esfuerzos para aumentar el peso de destete, así como,
mejorar las estrategias de marketing.
Los esfuerzos realizados para bajar los costos de producción
generalmente apuntan a maximizar el uso del forraje pastoreado mientras que se
intenta reducir el costo minimizando el uso de alimentos balanceados y los
gastos de energía cara en insumos tales como maquinaria, agroquímicos y otras
labores. La rentabilidad, asimismo,
mejora cuando se hace un buen manejo de la sanidad y nutrición del rodeo. Como aspecto central, hay que tener en cuenta
el manejo del pastoreo. Cuando las
vacas y los terneros se manejan con pastoreo directo, el forraje cobra
importancia creciente en la alimentación del ternero. Las estrategias de manejo del pastoreo, tales como el creep
grazing pueden ser empleadas para aumentar la ganancia de peso de los terneros,
así como permitir bajar los costos de producción, llevando de esta manera un
aumento de la rentabilidad.
Los terneros dependen de la leche en sus estados tempranos de desarrollo, de esta manera la producción potencial de leche de la vaca cobra mucha importancia. Se ha establecido muy bien que hay una relación entre el nivel de consumo de leche por parte del ternero y la ganancia de peso que obtiene (Neville, 1962, Melton et. al., 1967, Rutiedge et. al., 1971, Totusek et. al., 1973, Boggs et. al. 1980). Entre el 60 y 66% de la variación de peso al destete ha sido atribuida a la variación del consumo de leche (Nevili, 1962, Rutiech el. al., 1971). Por otra parte la composición o calidad de la leche se ha visto que tiene pequeña influencia en los pesos de destete de los terneros (Melton et. al., 1967, Totusek et. al., 1973). La importancia del consumo de leche en relación a las ganancias de peso de los terneros ha demostrado ser de mucha importancia durante los primeros 60 días de vida del animal, pero se mantiene relativamente constante en importancia en las ganancias de peso a partir del quinto y hasta el octavo mes de vida (Neville, 1962). Este es un descubrimiento importante desde el hecho de que la producción de leche declina durante este período. Se hizo la prueba de alimentar en forma diaria terneros con mayores cantidades de leche con el resultado de que obtuvieron mayores pesos de animales al momento del destete (Holowaid et al., 1975). La mejora en las ganancias de peso a partir del aumento del consumo de leche, más tarde, demostró ser independiente del perfil genético que tenían los terneros (Wyatt et. al., 1977).
Con el aumento de la edad aumenta la proporción de otros alimentos en la dieta y se mantiene esta proporción relacionada al consumo de leche. El consumo de leche hecho por terneros polled hereford pastoreando gramíneas estivales de campo natural declinó de 6.14 a 3.37 kg. por cabeza por día desde abril hasta agosto y septiembre (Boggs et. al. 1980). Un aumento en el consumo de leche resulta en una disminución del consumo de forraje (Beiker et. al. 1976, Lusvy et. al. 1976, Wyatt 1977). En la medida que el ternero crece, otros alimentos, además de la leche, empiezan a tener importancia creciente. Hollowaid (1979) descubrió que vacas angus pastoreando forrajes de alta calidad convertían solo una pequeña parte de los nutrientes en producción adicional de leche disponible para los terneros. Las vacas, sin embargo, ganaban más peso que aquellas que estaban pastoreando forrajes de baja calidad. En ese estudio, los terneros pastoreando forrajes de alta calidad pesaron 18 kg más a los 240 días de destete que los terneros que estaban pastoreando forraje de baja calidad. Las diferencias en el peso de destete fueron atribuidas al consumo de forraje a partir del momento en que los terneros que pastoreaban forraje de alta calidad no consumieron más leche o apenas la leche tenía un poquito más de grasa butirosa.
Gil (1987) sugirió que los terneros que provenían de vacas de alta producción de leche podían estar sujetos a un mayor stress al destete, comparativamente con aquellos terneros que habían sido más independientes de la leche de sus madres. Más aun, podían comprobarse efectos de “carry over” posteriores al destete. Hollowaid y Butts (1983) encontraron que terneros angus mantenidos en forrajes de alta calidad estaban más gordos al destete comparados con terneros que habían pastoreado forrajes de baja calidad. Luego del destete los terneros que eran más gordos al destete perdieron grasa pero ganaron en estructura corporal durante el subsecuente período de pastoreo, ganando de esta manera una mayor capacidad de engordar que aquellos terneros que habían estado más delgados al momento del destete.
Por todo esto, se ve la importancia creciente de
alimentar a los terneros en sistema de cría con forrajes de alta calidad en la
medida que el estado de la estación progresa.
Esto puede ser logrado mediante el uso de una técnica conocida como
creep grazing.
Creep
grazing es “la práctica que permite a animales jóvenes pastorear áreas a las
cuales sus madres no pueden acceder al mismo tiempo” (F.G.T.C., 1991). El propósito de la técnica de creep grazing
es maximizar el consumo, por parte de los terneros de materia seca digestible,
permitiéndoles el acceso a mayores cantidades y calidad de forraje del que está
disponible para sus madres. Comparado
con la técnica de alimentación diferencial o creep feeding de granos, el creep
grazing puede bajar los costos y reducir los trabajos de laboreo.
La
técnica del creep grazing aumenta los pesos de destete a través de la
suplementación de nutrientes en la leche de las vacas con nutrientes derivados
de forraje de alta calidad. Cuando los
terneros y sus madres pastorean juntos, los terneros generalmente son incapaces
de competir cuando la masa de forraje se hace limitante (Baiker et. al.
1981). El creep grazing es más
beneficioso cuando el rodeo se maneja con altas cargas de hacienda y cuando hay
un alto grado de utilización de forraje disponible, cuando la calidad y
cantidad del forraje es alta en la parcela que se pastorea, tanto para las
vacas como para los terneros, la ventaja del creep grazing disminuye. Cuando la cantidad y calidad del forraje es
más baja la producción de leche de la vaca decae. Aumentar la producción de leche de la vaca es menos efectivo que
aumentar la ganancia de peso del ternero proveyéndose forraje de alta calidad a
través de las técnicas de creep grazing o creep feeding (Blaizer 1986).
Chessmore
(1979) sugirió que el creep grazing puede aumentar los pesos de destete en un
promedio entre 23 y 27 kg. Experimentos
desarrollados en Luisiana mostraron un promedio de 47 kg de entre 31 y 47 kg.
más en terneros manejados con creep grazing que sin este tipo de pastoreo. El creep grazing ha sido especialmente
sugerido para vaquillonas de primera parición, ya que los terneros llegaron más
pesados al destete y las vaquillonas entraron al invierno en mejores condiciones
corporales (Chessmore 1979). Sin embargo,
Morrison (1984) encontró que a pesar de que las vaquillonas con creep grazing
tuvieron mayores pesos de destete, sus primeros terneros tendieron a ser más
livianos al destete comparados con los terneros provenientes de vaquillonas que
no habían tenido pastoreo diferencial.
Ellos concluyeron que el creep grazing puede tener efectos detrimentales
en el desarrollo de la capacidad materna de las hembras.
El
creep grazing puede o no aumentar las ganancias diarias de los terneros y su
peso al momento del destete, pero si a esto se le adiciona la capacidad de
aumentar la carga y de aumentar la producción de carne por hectárea, el creep
grazing puede entonces, considerarse una técnica rentable. Harvey y Burns (1988) descubrieron que el
creep grazing de mijo perla (Pennisetum americanum) aumentó la ganancia por
hectárea en 105.4 kg. sin reducción en las ganancias de peso de los terneros
cuando el aumento de la carga fue efectuado (Tabla l.). Esto se cumplió
sembrando una mitad de la pastura base con mijo perla que se sumó al área de
pastoreo. El forraje en la pastura base
era una mezcla de poa, pasto ovillo y trébol blanco. El área total para el sistema testigo fue de 0.567 hectáreas por
vaca/ternero comparadas con 0.3 hectáreas por vaca/ternero en el sistema intensificado
con creep grazing. Las vacas perdieron
más peso en el sistema intensivo durante el período de verano, pero ganaron más
peso entre el período de destete y el principio del invierno. La conversión de parte de la base forrajera
en mijo para creep grazing que no estuvo disponible para las vacas no probó
mejorar ni la ganancia de peso por ternero ni la ganancia de peso por hectárea
(Millet 1). De la misma manera el creep
grazing de trébol rojo no probó mejorar la producción. Sin embargo, todos los sistemas con creep
grazing requirieron menos superficie total por unidad vaca/ternero comparado
con los sistemas testigos sin creep grazing.
Los
terneros empiezan el creep grazing a una edad temprana. Decker et. al. (1986)
encontraron que los terneros empiezan a pastorear a partir de los 30 días luego
del nacimiento. El creep grazing se va
incrementando luego de que los terneros cumplen 3 a 4 meses de edad, sin
embargo, cuando la producción de leche de la vaca empieza a declinar y los
requerimientos de alimentación de los terneros aumentan. Ray et. al. (1972) sugirieron que los
terneros debían ser mayores de 150 días para que la técnica de creep grazing
aumentara los pesos de los animales y que el creep grazing anterior a esta edad
no tenía ningún efecto de beneficio adicional.
Bagley en 1982 no encontró ventajas en ganancias de terneros muy jóvenes
de 6 a 62 días de edad que fueron alimentados con creep grazing de especies
anuales de invierno mientras que sus madres se alimentaban en base a heno de bermuda
grass (Cynodon dactylon) más 9 kg. de maíz molido. Sin embargo, la producción de leche aumentó por la mayor
suplementación energética y las vacas que estaban amamantando terneros con los
niveles más altos de grano tuvieron además aumentos de peso 0.81 kg. por día
versus 0.56 kg. por día respectivamente.
Tabla 1. Influencia del pastoreo diferencial
sobre el rendimiento de vacas y terneros (a).
|
Ítem |
Control |
Al intentaci6n de los terneros |
||
|
Trébol Rojo |
Mijo (1) |
Mijo (2) |
||
|
Forraje base/
ha |
.567 |
.405 |
.466 |
.239 |
|
Forraje dif.
/ha |
- |
.162
(.097)b |
.101 (.061) |
.101 (.061) |
|
Área total |
.567 |
.567 (.502) |
.567 (.527) |
.340 (.300) |
|
Peso final ternero, kg |
261 |
259 |
262 |
257 |
|
Ganancia ternero (kg.)/ha. |
144 |
156 |
152 |
250 |
|
Ganancia diaria vacas, kg. |
.51 |
.53 |
.46 |
-.19 |
a) Adaptado de Harvey y Burns, 1988.
b) Los números en paréntesis son las áreas de pastoreo
en los años 2 y 3 . Las áreas fueron reducidas, en un 40% dada la
extremadamente alta residua1idad de forraje luego del pastoreo diferencial en
el 1º año.
Tucker
et. al. (1989) también encontró que los terneros no sacan la máxima ventaja del
creep grazing hasta que llegan hasta los cinco o seis meses de edad. La
ganancia diaria de terneros polled hereford fue negativa en relación al forraje
ingerido durante los primeros dos meses.
El consumo creciente de forraje durante este período puede haber sido un
reflejo de una inadecuada producción de leche por parte de las vacas y de un
fallido intento de los terneros de compensar esta falta de leche comiendo más
pasto. En estudios con terneros angus
pastoreando festuca o mezclas de festuca y leguminosas los terneros consumiendo
forraje de alta densidad energética compensaron el bajo consumo de leche
mediante aumentos en el consumo de forraje.
Los terneros consumiendo forraje de baja energía y relativamente bajos consumos
de leche no aumentaron el consumo de forraje, sin embargo. La relación en el aumento de consumo de
forraje con una declinación en el consumo de leche fue menos aparente cuando la
densidad de energía en el forraje bajó de 3.4 a 2.2 megacalorías de energía
digestible por kilogramo de materia seca.
Las conclusiones de Hollowaid fueron que durante las fases intermedias a
finales del período de lactación, los terneros pastoreando forraje de bajo
contenido de energía, ganaban peso en proporción a su consumo de leche. Sin embargo, terneros que comían forraje de
alta densidad energética no eran tan dependientes del consumo de leche para
ganar peso.
Hay
varios principios básicos que aplicar en la técnica del creep grazing. Primero, dentro de cualquier sistema de producción
de ganado en base a forraje, hay diferencias en las necesidades nutricionales
entre diferentes categorías de hacienda, dependiendo básicamente la edad y el
nivel de producción. Las vacas tienen
altas necesidades nutricionales justo antes del parto y hasta que la vaca está
nuevamente preñada, esto es así si se busca una buena crianza del ternero
parido. La producción de leche empieza
a declinar a la edad de tres a cuatro meses del ternero y en este punto las necesidades
nutricionales de la vaca empiezan a declinar mientras que las necesidades
nutricionales del ternero van creciendo (Figura l.). Un sistema exitoso coloca
los aspectos nutricionales y de calidad del forraje de modo tal que
sean compatibles con los requerimientos de los animales.
Figura 1.- Adaptado de Thompson (1971) según
Matches y Burns, 1986.
Segundo,
al igual que con cualquier animal pastoreando forraje, los terneros pastorean
en forma selectiva. Darles acceso a un
área donde puedan practicar un alto grado de selectividad, va a ayudar a
maximizar el consumo de materia seca de alta digestibilidad que puede ser
suficiente para que cubran sus requerimientos si consumen forraje de una
calidad más o menos razonable.
Tercero,
debe haber un adecuado ritmo de crecimiento del forraje que permita el máximo
consumo. El consumo está más limitado
en pastos de estaciones frías por el largo de la hoja o la altura del canopeo,
mientras que el consumo de pasto de estaciones cálidas puede verse limitado por
la densidad del canopeo (Hodgson, 1982).
La
cuarta consideración es que la calidad del forraje declina a medida que aumenta
el estado de madurez (Figura 2.). Los forrajes usados para creep grazing deben
ser mantenidos en estado vegetativo de hoja relativamente inmaduros para
optimizar su calidad y cantidad. Estos forrajes deben asimismo ser fertilizados en forma apropiada
para evitar desbalances minerales tanto para el crecimiento de la planta como
para la nutrición del animal.
Figura 2.- efecto del estado de crecimiento sobre el rendimiento y calidad del forraje. Adaptado de Blaser, 1986.
Una
quinta consideración es el tipo de forraje usado para creep grazing. Las leguminosas en general, tienen un nivel
de consumo potencial más alto y un pasaje más rápido a través del
tracto animal que los que tienen las gramíneas. Más aún los pastos de estaciones frías de carbono 3 son
generalmente mayores en contenido de nivel de digestibilidad de la materia seca
y el nivel de consumo de estos es mayor de los que se obtienen con pastos de
estaciones cálidas y de crecimiento de tipo de carbono 4, a pesar de que las
plantas de carbono 3 se sabe que producen menos masa de forraje total. Las diferencias entre especies no solo se
dan en función de la calidad potencial, la calidad también difiere debido a
efectos estacionales, y las diferentes especies de forraje responden de
diferente manera a la influencia de las estaciones del año. Por todo esto, es importante compatibilizar
el "timing" en cuanto a la calidad que ofrecen las especies
forrajeras con las necesidades que hay que cubrir mediante la técnica con creep
grazing.
Finalmente,
una ventaja general que se agrega a la técnica con creep grazing es que hay muy
poco stress para el ternero y para la vaca en el momento del destete si el
creep grazíng ha sido bien llevado a cabo.
El ternero se ha acostumbrado a ausencias cada vez más largas de su
madre, y al destete simplemente cerrando la puerta entre el ternero y la vaca,
mientras ambos animales continúan sintiéndose cerca en sus respectivas parcelas
se completa el proceso de destete con un mínimo de stress.
Varios
métodos de creep grazing pueden ser usados.
Un primer paso es simplemente cercar una o varias áreas dentro de una
pastura ya existente o un campo natural e instalar una puerta que permita la
entrada diferencial de los terneros y evitar la entrada de las vacas (Figura
3.). El forraje puede ser de la misma especie que la base forrajera pero al
eliminarse el acceso a las vacas, los terneros pueden consumirlo libremente.
Esta
área puede ser fertilizada y/o sembrada con mayor densidad de semillas o con
otras especies para mejorar la cantidad y calidad del forraje. El pastoreo periódico por el rodeo de vacas o
la limpieza de esta área es generalmente necesario para controlar malezas o la
sobremadurez de los forrajes.
Figura 3.- En áreas cercadas dentro de la pastura base o en un extremo de la misma puede realizarse el pastoreo diferencial.
Una
segunda aproximación , es designar un campo o parcela adyacente para creep
grazing (figura 4.). Harvey y Burns (1988) pastorearon en forma rotativa
diferentes parcelas por medio del creep grazing. Una vez que los terneros entraban primero a las parcelas y comían
las partes vegetativas, se permitía la entrada de las vacas al área del
pastoreo diferencial para completar la desfoliación del forraje antes de que se
le permitiera a los terneros pasar a la parcela siguiente en la rotación. Las vacas luego volvían a su parcela de
base. Esto tiene la ventaja de que el pastoreo de las vacas elimina el resto
del forraje más maduro y reduce la necesidad de desmalazado de estas áreas que
tendrían sino que hacerse periódicamente.
El forraje total consumido aumenta de esta manera.
Figura 4.- Las zonas de cultivo adyacentes a la pastura base pueden servir para el pastoreo diferencial. Esos cultivos
pueden ser campos de heno o cultivos de maíz
seguidos por un centeno y se los podría utilizar en pastoreo
diferencial durante el !invierno y a
principios de primavera.
La
parcela dedicada a creep grazing debe estar elegida totalmente para esta tarea,
puede ser una parcela específica o puede ser una parcela dedicada a producción
de heno, o incluso una parcela dedicada a cosecha de grano que permita la
entrada de los terneros para pastorear en determinados momentos. Los terneros que pastorean en estas parcelas
hacen muy poco daño al cultivo que se vaya a convertir en heno o a cosechar.
Otras
oportunidades para hacer pastoreo diferencial pueden estar provistas por bandas
cortafuegos, o bandas de forraje para conservación de suelos u otras áreas que
puedan proveer alta calidad de forraje para el creep grazing. El pastoreo de sotobosques en áreas de
forestación también permite el control de especies herbáceas que a través del
pastoreo reducen los riesgos de incendio en momentos de sequía. Las bandas para prevención de incendios
forestales se siembran muchas veces con altas densidades de raygrass perenne y
trébol blanco y en otros casos, con pasto horqueta o simplemente con bermuda
grass (Cynodon dactilum) para evitar mediante esta técnica el avance de los
fuegos en las masas forestales. Las
franjas cortafuegos aumentaron la disponibilidad de forraje para el rodeo de
vacas.
Las
vacas se mantuvieron en el campo natural de sotobosque durante todo el año y
los pesos de los terneros al destete promediaron los 254 kg. a los 8 meses de
edad.
Cuando
el rodeo se maneja con pastoreo rotativo en parcelas el creep grazing hacia
adelante puede ser usado (figura 5).
Este
es un método de pastoreo diferencial en el cual las vacas y sus crías rotan a
través de una serie de parcelas en las cuales las crías actúan como los
primeros animales que pastorean y las vacas como los animales que pastorean en
último lugar. En otras palabras, los
terneros tienen el primer acceso a cada parcela y pastorean el forraje de mayor
calidad. Las vacas luego entran a la parcela
para utilizar el forraje remanente.
Esto señala un uso diferencia¡ en función de la calidad del forraje para
cada tipo de animal. Este método se
puede ampliar para incluir animales de mayores requerimientos, en el cual estos
animales son los primeros pastoreadores junto con los terneros y las vacas se
manejan en otra parcela que va comiendo posteriormente una vez que pasaron los
animales que requerían mayor calidad.
Los terneros tienen acceso libre tanto a la parcela de las vacas como a
la de los otros animales. Cada uno de
los dos rodeos, el de las vacas por un lado y el de los animales de mayor
requerimiento por el otro, se maneja en forma separada.
Figura 5.- Carga animal rotativa donde la hacienda de invernada es la primera en pastorear, las vacas son las segundas
y los terneros pueden realizar el pastoreo diferencial
en los potreros donde pastorea la hacienda de Invernada.
La
tranquera de entrada o punto de acceso puede diseñarse de varias maneras. Chessmore (1979) sugirió aperturas que
tendrían que tener 46 cm. de ancho con una barra horizontal para ajustar la
altura entre 60 y 70 cm. Un diseño para
construir una tranquera para creep grazing fue presentado por Blaizer (1986 -
figura 6.) y por Gerken et. al. (1982 - figura 7.). Las puertas con varias
aperturas en lugar de uno o dos son usualmente más exitosas. Otras posibilidades son postes espaciados
que permitan 46 cm. de apertura o en las cuales se puedan poner alambres
eléctricos, simplemente levantando o bajando el alambre se permite que el
ternero pueda pasar por debajo del mismo, mientras se restringe la entrada de
las vacas. Tucker et al. (1989) fijaron
tranqueras eléctricas a 107 cm. de altura para restringir la entrada de las
vacas y de novillos de más de un año de edad de las áreas que debían ser pastoreadas
por los terneros. Si las entradas van a
ser manejadas con alambre eléctrico, hay que tener cuidado en que la puerta de
entrada esté bien aislada de la carga eléctrica.
Figura 6.- Tranquera de acceso que permite el paso de terneros e impide el acceso de las vacas.
Figura 7.- Ejemplo de tranquera
de acceso o panel ubicado en la línea de cercado.
El
objetivo es permitir la entrada de los terneros y restringir el paso de los
animales adultos. Ya que las diferentes
razas de animales de cría difieren en tamaño, las puertas que permitan
diferentes ajustes son más útiles que aquellas que tengan medidas fijas.
La
ubicación de las áreas de creep feeding y los puntos de acceso es un aspecto
crítico que hace al éxito de la técnica.
Dalrymple (1976) previene y dice "es en contra de la naturaleza del
ternero abandonar a la vaca y nosotros tenemos que lograr que este abandono sea
lo más sencillo posible para que la técnica del creep grazing tenga
éxito". Las tranqueras de entrada
deben estar ubicadas lo más cerca posible de las áreas frecuentadas por el
rodeo. Más de una puerta de entrada
puede ser necesaria. Ubicar las áreas
de paso cerca de aguadas, sombras, dosificadores de minerales u otras zonas de
alto paso de hacienda ayuda a los terneros a tomar coraje para usar las áreas
de paso. Ubicar heno de alta calidad,
minerales y otros suplementos inmediatamente del lado interior del área de paso
ayuda a que los terneros aprendan a usar las puertas en forma apropiada. Cuando las puertas están ubicadas en forma
correcta, generalmente es muy poco el problema que se presenta para que los
terneros aprendan a usar esas áreas.
Gerken
et. al. (1982)
sugirió que los terneros pueden ser enseñados a pastorear en forma diferencial
permitiendo que las vacas y los terneros pasen por un día en forma conjunta al
área de mejor forraje. Las vacas luego
se sacan y se ponen luego las puertas de entrada limitada en su lugar de modo
tal que los terneros solamente puedan pasar, y estos van a volver a los lugares
en los cuales el forraje de mayor calidad se encuentra ubicado.
El
área requerida varía con la estación, la edad de los terneros, el tipo de
forraje y la capacidad productiva, así como otros usos a los cuales esta área
pueda ser dedicada.
Chessmore
(1979) sugirió que 2 ha. de raygrass pueden proveer superficie para pastoreo de
15 a 20 terneros mamones.
Para
tener éxito Yeris et al. (1986) sugiere que, primero, el forraje para pastoreo
diferencial debe ser de mayor calidad que el forraje de la pastura base. Segundo, el forraje para pastoreo
diferencial debe estar listo para ser consumido por el ternero. Y, tercero, el forraje diferencial debe ser
accesible y atractivo al ternero. El
pastoreo de bermuda grass de la variedad tifton 44 más festuca, más trébol rojo
tanto por las vacas y por los terneros, resultó en mayores ganancias de peso de
los terneros (1.28 kg. por día); luego se ubicaban los terneros que pastorearon
en forma diferencial centeno, raygrass y trébol encarnado. El tipo de forraje pastoreado así como la
raza de los animales influencia la ganancia de eso de los terneros. Bradley (1983) encontró que terneros angus
pastoreando mezclas de festuca y trébol rojo ganaron 11.3 kg. más que aquellos
que pastoreaban festuca sola. Terneros
de una cruza de vacas hereford por holando servidas con toros aberdeen angus
ganaron 7.3 kg. más cuando pastorearon festuca y trébol rojo que aquellos
animales que pastoreaban festuca sola.
Vicini
et. al. (1982) vio una mejor performance de los terneros cuando las vacas y los
terneros pastoreaban en forma conjunta una pradera de trébol blanco y pasto
ovillo, que cuando las vacas comían exclusivamente festuca y los terneros
hacían un pastoreo diferencial de trébol blanco y pasto ovillo. Esta diferencia se atribuye a una mayor
producción de leche de las vacas que comían la pradera de pasto ovillo y trébol
blanco. En el caso de las vacas
comiendo festuca exclusivamente, los terneros que tuvieron pastoreo diferencial
ganaron más peso que los terneros que estuvieron amamantados al lado de sus
vacas. No se hace mención en este
experimento la presencia o ausencia de endófito en la festuca consumida. La técnica de creep grazing en terneros
consumiendo festucas con altos niveles de infección de endófitos (77%)
incrementó las ganancias de peso hasta los mismos niveles que aquellos terneros
pastoreando festuca con bajos niveles de infección (21 %) y que no estaban
haciendo pastoreo diferencial (Tucker et. al., 1989).
Byran
et. al. (1986) compararon dos sistemas de pastoreo para el manejo de rodeos de
cría. Un sistema convencional en el
cual se pastoreaba un campo natural en forma continua, y con un sistema no
convencional que incluía la siembra con una mayor densidad de semilla de trébol
rojo y el manejo en parcelas en forma rotativa con los terneros haciendo
pastoreo diferencial hacia adelante.
Los terneros que se manejaron con el sistema diferencial tuvieron
mayores ganancias diarias (1.06 vs. 0.91 kg. por cabeza por día) y mayores pesos
de destete (256 vs. 237 kg.) comparativamente con los terneros manejados en
forma convencional. Un análisis
económico indicó que el sistema de manejo no convencional con creep grazing
aumentó la rentabilidad del sistema.
El
valor nutricional de una forrajera para ser utilizada con creep grazing puede
variar en diferentes momentos del año.
Vicini
et. al. (1982 a) analizaron la digestibilidad in vitro de diferentes forrajeras
y comprobaron mayor digestibilidad en las gramíneas de campo natural respecto de
la festuca durante el verano y una variación en cuanto a que aumentó el valor
digestivo de la festuca respecto al campo natural en los meses de otoño. El creep grazing de una intersiembra otoñal
de centeno sobre bermuda grass en Oklahoma, aportó una mejora limitada a la
ganancia de peso de los terneros durante un período de 125 días de pastoreo
(tabla 2, Dalrymple, 1976).
Sin
embargo, durante 60 días de pastoreo en primavera y verano esos terneros
tuvieron respuesta favorable al creep grazing.
Tabla 2. Ganancias diarias de
terneros sometidos a pastoreo diferencial de centeno durante
otoño/invierno y pasto bermuda
en primavera (Adapt. de Dalrymple, 1976).
|
Método de pastoreo |
Ganancias diarias, kg |
Edad de los terneros (meses) |
|||
|
Centeno |
Pasto bermuda |
Centeno |
Pasto bermuda |
Final |
|
|
Sin pastoreo diferencial |
0.8 1 |
0.80 |
2.3 |
6.6 |
8.5 |
|
Con pastoreo diferencial |
0.84 |
0.94 |
2.1 |
6.4 |
8.3 |
Los
terneros tuvieron acceso libre a cualquiera de las siete parcelas de bermuda grass
mientras que las vacas pastoreaban solamente la que les iba tocando en el
sentido de la rotación.
La
ganancia adicional de peso por creep grazing fue 3.1 kg. por cabeza para el
pastoreo de centeno y de 8.2 kg. por cabeza para el pastoreo de bermuda grass
respectivamente.
La
menor respuesta de los terneros que pastoreaban el centeno durante el invierno
puede haberse debido a que los animales eran muy jóvenes. Estos resultados son compatibles con las
sugerencias de Ray et. al. (1972) en donde dice que los terneros deben tener
más de 150 días de edad para beneficiarse con la técnica del creep
grazing. Sin embargo, el creep grazing
durante este período puede haber sido útil para enseñarle a los animales a usar
las áreas de pastoreo diferencial, así como para ayudar en la transición de la
dieta en base a leche a la dieta compartida con forraje. El creep grazing de centeno considerado en
forma aislada, no fue económicamente factible en el estudio efectuado en Oklahoma.
Los
costos incluyen semilla, siembra, fertilización y construcción de las puertas
de acceso. Sin embargo, cuando el
centeno sirve para otros propósitos tales como suplementación de proteína para
vacas, protección de la tierra, contra la erosión o pérdida de nutrientes, o se
presenta como parte de la rotación de cultivos del establecimiento, el creep
grazing de terneros en esta forrajera durante un cierto período de tiempo puede
ser rentable. En el estudio realizado
en Oklahoma, la principal ventaja provino del pastoreo diferencial de bermuda
grass. Los costos adicionales fueron
solamente aquellos de la construcción de las puertas de acceso para los
terneros. Al precio actual para la
hacienda, la ganancia de 8.2 kg. por ternero que el creep grazing de bermuda
grass aportó aumentó el valor de los animales en alrededor de 18 dólares. Cuando se obtienen ganancias tanto del
centeno como del bermuda grass el valor adicionado a los terneros al destete
sería de alrededor de 25 dólares por cabeza.
La
mayoría de los forrajes pueden ser utilizados con éxito para creep grazing si
hay suficiente cantidad de los mismos.
Leguminosas
anuales o perennes proveen excelente alimentación para el creep grazing, solas
o consociadas en mezclas. Los stands de
leguminosas puras pueden ser usadas para terneros pequeños ya que el empaste no
es un problema serio en terneros mamones (Chessmore, 1979). Se sugieren también gramíneas como el
raygrass, el sudangrass y el mijo perla.
Especies anuales pueden ser intersembradas en campos naturales
permanentes de bermuda grass, de pasto miel o de otras forrajeras estivales de
modo tal que puedan proveer forraje tierno en los meses de otoño e
invierno. Dalrymple (1976) sugiere que
prácticamente todas las forrajeras palatables tienen un potencial para ser
usadas en creep grazing, pero teniendo la precaución que las ganancias que se
logran en determinadas estaciones pueden perderse si se pastorean forrajes de
inferior calidad en un período de tiempo posterior.
En
investigaciones realizadas por Dalrymple (1976), los terneros haciendo creep
grazing de sudangrass en Oklahoma tuvieron un promedio de ganancias diarias de
0.86 kg. comparados con 0.69 kg. para aquellos animales que no hicieron creep
grazing. Una hectárea de sudangrass
proveyó de forraje para hacer creep grazing con 21 terneros. El creep feeding o suplementación adicional
con una ración mezcla aumentó la ganancia diaria en 1.03 kg pero no fue
rentable debido a los costos relativos del grano respecto a la ganancia animal
que se lograba por día. Datos de la
región de Arkansas indican que el creep grazing de trigo y sudangrass
adicionaron 4.6 a 6.8 kg. por ternero, pero los terneros necesitan cinco meses
de edad para aprovechar una ventaja cierta por la técnica de creep grazing.
El creep grazing ha demostrado aumentar la performance y generalmente
aumentar la rentabilidad de la cría de terneros.
Las ganancias de pesos adicionales y los pesos adicionados al momento
del destete pueden aumentar la rentabilidad si el costo de lograr esas
ganancias es menor que el valor logrado en los animales. Los mayores beneficios se van a lograr cuando el costo del creep
grazing se mantenga lo más bajo posible.
Esto se puede lograr generalmente utilizando la base forrajera antes que
estableciendo forrajes alternativos para lograr creep grazing. Sin embargo, forrajes de alta calidad, tales
como gramíneas templadas pueden ser muy útiles cuando estos forrajes se
presentan en otras praderas en rotación en el sistema. No todos los estudios demostraron ventajas
en la técnica de creep grazing. El
consumo de leche por el ternero está altamente relacionado con la ganancia de
peso y los pesos logrados al destete.
Los terneros muestran las mayores ventajas de las técnicas del creep
grazing a partir de los 150 días de edad.
Para lograr el máximo aprovechamiento en el consumo de forrajes, el
contenido energético de los forrajes debe ser alto. Cuando hay considerable cantidad y calidad de forraje disponible,
tanto para las vacas como para los terneros, no se manifiestan ventajas
aparentes para la técnica de creep grazing ya que el alimento no es
limitante. Los aumentos de carga y la
mejora en la nutrición de los terneros a través del creep grazing, mejora la
eficiencia y aumenta la rentabilidad de los sistemas de cría animal sobre bases
forrajeras.
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