Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
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Condición Corporal (C.C.)
Dr. Rodolfo C. Stahringer*. 2003. Conferencia
en Congreso Nacional de Cría, 09.03, Santa Fe.
*E.E.A. INTA Colonia Benítez, Chaco
Uno de los objetivos que debe plantearse el productor dedicado a la ganadería de cría es obtener un ternero por vaca por año. Los factores que participan en el logro de esta meta son múltiples, pero un nivel adecuado de reservas corporales en la vaca de cría debe considerarse como uno de los de mayor importancia.
Por ello, las metodologías que nos permiten medir la evolución de las reservas corporales en forma dinámica durante el año, son útiles para mejorar el manejo del rodeo de cría. Dos metodologías para realizar esta evaluación son las pesadas y la condición corporal (C.C.).
La pesada de la vaca de cría presenta algunos inconvenientes: arreo hasta la balanza, diversidad de tamaño corporal entre vacas, cambios de peso asociados a la edad de la preñez y al parto, variaciones en el llenado del rumen.
La evaluación de la C.C. de la vaca de cría es una metodología barata y sencilla, factible de realizar en el potrero y que no es afectada por el tamaño corporal, el llenado ruminal o la preñez. Mediante una apreciación visual se estiman las reservas corporales (grasa y músculo). Esta imagen se compara con un patrón preestablecido que tiene valores numéricos arbitrarios. De esta forma se intenta uniformar los criterios de evaluación para que sean comparables en el tiempo y entre personas. La escala que utilizamos tiene un rango de valores del 1 al 9. El valor mínimo considerado es 1 y representa a una vaca extremadamente flaca y el 9 representa a un animal excesivamente gordo. Recientemente se han publicado en nuestro país cartillas descriptivas de la C.C. para algunas razas de carne. Esta escala cuenta con información precisa sobre los niveles de reserva muscular y grasa para las distintas condiciones corporales. Asimismo se conoce cuál es la variación de peso que significa el cambio de una C.C. a otra.
Dado que mediante la C.C. evaluamos las reservas corporales de la vaca, ésta representa también una vía indirecta para controlar el estado nutricional de la misma. Animales en baja C.C. o que pierden C.C. nos estarían indicando que la dieta de los mismos no ha cubierto o no está cubriendo sus requerimientos nutricionales. Por otro lado, vacas en buena C.C. o que aumentan de C.C. nos muestran que su dieta ha estado cubriendo y/o excediendo sus requerimientos nutricionales. Por ello podemos considerar que la C.C. es una herramienta útil para evaluar el manejo nutricional al que ha estado sometido un rodeo de cría.
El porcentaje de grasa corporal en vacas de carne en períodos clave de su ciclo productivo juegan un rol importante en el comportamiento reproductivo. Por ello es posible asociar la actividad reproductiva de la vaca de cría con su C.C.. En este sentido, hay dos momentos clave que permiten predecir con bastante exactitud la performance reproductiva de una vaca de cría: la C.C. de la vaca al parto y la C.C. de la vaca al servicio.
La C.C. al parto se asocia con la duración
del período de anestro posparto (intervalo en días entre el parto
y la aparición del primer celo posparto). Si querernos que los
intervalos interpartos no excedan los 365 días, el anestro posparto
debería ser menor de 80 días, de forma tal que la vaca pueda
recibir uno o más servicios y quedar preñada antes de los 80
días posparto, lo que sumado a una duración de la preñez
de alrededor 282 días nos permitiría lograr la meta enunciada
anteriormente. La vaca de cría debe tener una C.C. al parto de 5
ó mayor para que su intervalo parto a primer celo no se prolongue más
allá de los
El otro punto clave es la C.C. al momento del servicio. Vacas en C.C. baja preservicio presentan menores porcentajes de preñez. Esto se asocia a un elevado porcentaje de hembras en anestro (que no se alzan). Es necesario que las vacas tengan una C.C. superior a 3 al momento del servicio para que un alto porcentaje de ellas haya logrado salir del anestro.
Se ha determinado que el amamantamiento del ternero contribuye a prolongar el reinicio de la actividad cíclica en las vacas posparto y especialmente en las que presentan baja C.C. Por esta razón, se ha recurrido a dos sistemas de manejo del amamantamiento del ternero (destete precoz y "enlatado": restricción del amamantamiento mediante placa nasal por 14 días) para incrementar los porcentajes de preñez en vacas con baja C.C. La C.C. sola o en combinación con una palpación transrectal de ovarios para determinar ciclicidad ha sido utilizada para seleccionar los vientres a los que se les realiza el manejo del amamantamiento y cuál de los manejos se les aplica. En este sentido, se ha podido determinar que vientres con C.C. 2 ó menor sólo mejoran sus porcentajes de preñez si se les realiza el destete precoz. Por otro lado, cuando la vaca se encuentra en C.C. 3 es posible incrementar los porcentajes de preñez mediante la utilización del "enlatado" del ternero. Mediante el uso de estos esquemas de clasificación de vientres y manejo del amamantamiento se pueden lograr porcentajes de preñez similares (85 al 95 %) entre vientres en C.C. 3 ó menor y aquellos con C.C. 4 ó mayor. Este tipo de manejo se debe utilizar sólo con terneros que tengan 60 días de edad o mayores.
Otros trabajos han demostrado que existe una relación entre la C.C. al parto y la C.C. preservicio. De estos trabajos se puede concluir que se deben lograr C.C. de 5 ó mayores al parto para que las vacas inicien el servicio con una C.C. mayor de 3. Este tipo de C.C. al parto sólo se logra realizando un destete temprano del ternero y de esta forma permitir que las vacas acumulen reservas corporales.
También es útil evaluar la C.C. al destete del ternero y/o tacto rectal para diagnóstico de preñez. Ello permitirá separar las vacas con C.C. menor a 4 para realizarles un manejo nutricional diferenciado (suplementación, pastura cultivada, pastoreo a baja carga, etc.). Este manejo nos permitirá mejorar la ganancia de peso de los vientres en baja C.C. para que éstos lleguen en una buena C.C. (5 ó mayor) al parto.
La C.C. puede ser también una herramienta útil en el manejo de toros. Los toros deben entrar a servicio con una C.C. entre 5 y 7. Se considera que un toro pierde alrededor de 1,5 puntos de C.C. durante la época de servicio cuando mantiene un nivel adecuado de actividad. Es necesario realizar una evaluación de la C.C. de los toros alrededor de 90 días antes del inicio de la temporada de servicio a fin de evaluar si se debe tomar decisiones respecto de su manejo nutricional (pasturas cultivadas, suplementación, carga) para que se encuentren en la C.C. requerida para la época de servicio.
La información presentada nos permite asegurar que el uso de la C.C. en la vaca de cría es una herramienta útil, sencilla y económica para tratar de maximizar la productividad de los rodeos de cría. Consideramos que su difusión entre las personas ligadas a la ganadería de carne también ayudará a recoger, analizar e intercambiar información pertinente a la actividad cría. Para ello, una adecuada capacitación de los usuarios de esta metodología (profesionales agropecuarios, productores, personal de campo) asegurará su mejor aprovechamiento.
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