Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Cría: Toros
P. J. Chenoweth. 2003. Large Animal Clinical
Sciences, College of Veterinary Medicine, Kansas State University, Manhattan,
Kansas, USA.
Traducido por C. Jiménez Escobar, Fac. de Medicina Veterinaria y de
Zootecnia, Univ. Nacional de Colombia, Bogota.
A pesar de
que no son considerados reproductores estacionales, el ganado está sujeto a
influencias estacionales sobre la reproducción que pueden estar asociadas con
temperatura ambiental, disponibilidad de alimento y carga de parásitos. La
adaptación evolutiva a ambientes regionales resultó frecuentemente en un patrón
consistente de partos predominantemente en primavera con las montas ocurriendo
temprano en el verano. Se asume que el ganado prehistórico había formado grupos
matriarcales relativamente pequeños en la pastura local, en los cuales los
toros habitaban durante el periodo de oportunidad de apareamiento. Aquí, los
machos dominantes encontraban el acceso pre-eminente a las hembras receptivas.
El ganado es polígamo; un sistema que permite a machos individuales aparearse
con múltiples hembras. En general, los sistemas de ganado de carne alrededor
del mundo son todavía enormemente dependientes de la monta natural Los sistemas
de producción modernos, utilizando servicio natural ó artificial, han retado
muchas adaptaciones evolutivas, alterando los ambientes, cambiando las
agrupaciones sociales, y reduciendo tanto la duración de la
"estación" reproductiva como las proporciones macho a hembra. Esto
coloca un gran énfasis en aquellos factores importantes para el éxito
reproductivo masculino, incluyendo el impulso sexual, ó libido.
El
comportamiento sexual en el toro incluye la detección, cortejo y servicio de
hembras en estro. La libido, ó impulso sexual, ha sido definida como la
"disposición y entusiasmo" de un toro de tratar de montar y servir a
una hembra, mientras que la habilidad de apareamiento describe su habilidad
física para completar el servicio. La capacidad de apareamiento es una medida
del número de servicios alcanzados por un toro bajo condiciones estipuladas y
por lo tanto incluye aspectos tanto de libido como de habilidad para la monta.
El tiempo de reacción es el tiempo que pasa entre el conocimiento del macho de
un estímulo apropiado y la finalización del servicio.
En pastoreo ó
en campo, los toros son inicialmente atraídos hacia las hembras por la visión
de la actividad de monta. El mayor incentivo para tratar de montar ó servir es
una hembra inmóvil ó una estructura similar a una U invertida. Cuando éste
existe, el toro tratará frecuentemente de servir sin tener en cuenta el estatus
estral de la hembra; de hecho, los novillos son usados exitosamente como
animales de monta en centros de colección de semen. Las feromonas también
juegan un papel al permitir a los toros detectar a hembras receptivas, a pesar
de que este mecanismo evidentemente requiere de contacto físico cercano para su
activación en ganado. El principal sentido especial usado por los toros para
detectar hembras en celo es la visión La labor de identificar hembras en estro
es facilitada por la tendencia de las hembras tanto en pro-estro tardío y estro
de formar un grupo móvil sexualmente activo (SAG) que usualmente permanece
dentro del contacto visual del toro ó grupo de toros. Las hembras en celo
generalmente se vuelven más activas y vocales que en las otras fases del ciclo
estral. Los toros tienden a estar más atraídos a hembras recientemente en estro
y el suministro de un estímulo fresco de una hembra puede restaurar la libido
en machos saciados. Los toros prueban la receptividad de las hembras al hacer
intentos de monta reales ó ficticios, al descansar la quijada y al lamer y oler
alrededor de la región perineal. Las últimas acciones son frecuentemente
seguidas por el enrollamiento característico del labio superior, llamado
flehmen. Esta acción está más probablemente asociada a la transferencia de
fluido al órgano vomeronasal donde es evaluado para actividad feromonal. Las
hembras pueden ejercer un control considerable sobre la monta al determinar el
tiempo de acceso sexual, y al discriminar entre toros competidores. Los toros
forman grupos jerárquicos, con el estatus social influenciando el éxito
reproductivo. La preestimulación de los machos aumenta su respuesta sexual. Los
toros poseen un pene fibro-elástico y la copulación generalmente ocurre
rápidamente (1-2 segundos) una vez que la intromisión es conseguida. Los toros
son capaces de picos cortos de gran actividad reproductiva, dependiente de su
inherente impulso sexual y la presión del estímulo. Las pruebas de servicio con
hembras tanto en estro natural como inducido, indican que no es raro que los
toros sirvan múltiples veces (20-30 ó más) durante un periodo de 24 horas.
Los animales
machos son capaces de disparar reflejos neuroendocrinos que alteran la función
ovárica en hembras de la misma especie. Cuando son estimuladores, tales efectos
se han llamado colectivamente, bioestimulación. En varias especies, la
bioestimulación ha demostrado avanzar el inicio de la pubertad, iniciar el
estro posparto y alterar las relaciones temporales asociadas con estro y
ovulación. En el ganado, los efectos bioestimuladores ocurren, a pesar de que
son menos dramáticos comparados con ovejas y cerdos. Existen indicaciones de
que la bioestimulación es ventajosa en reducir el intervalo posparto en vacas,
aunque ocurren interacciones nutricionales. Las hembras androgenizadas pueden
ser bioestimuladoras tan efectivas como los toros. Existe menos evidencia en
apoyo de los efectos positivos bioestimuladores sobre el adelanto de la
pubertad en novillas donde las interacciones nutricionales y sociales apropiadas
aún deben ser adecuadamente definidas.
La libido ó
impulso sexual, es una característica de comportamiento que se puede medir. Las
pruebas se basan generalmente en la explotación de varias ó más de los
siguientes hallazgos:
1.
La libido
en toros tiene un gran componente genético.
2.
Los toros
son polígamos y tienden a distribuir sus servicios entre hembras receptivas.
3.
El más
grande estímulo único para que un toro trate de montar y servir es el tren
posterior inmóvil de una hembra, ó algo que el perciba como similar.
4.
La
preestimulación de los toros incrementa su respuesta sexual.
5.
La
competencia entre toros puede incrementar su respuesta sexual.
Muchos
intentos se han hecho para valorar el impulso sexual en toros y en otros machos
de ganado. Ya que una simple observación de la actividad sexual del macho en el
potrero de reproducción generalmente ha generado resultados cuantitativos
desalentadores, un número de investigadores han desarrollado regimenes de
pruebas formales de tipo corral. Los estudios tempranos en el comportamiento
sexual del toro buscaban la manera de contrarrestar las dificultades en
mantener el impulso sexual en los toros lecheros en centros de inseminación
artificial (IA) y subsecuentemente, determinar el papel del comportamiento
sexual en la optimización de la colección de esperma. En Suecia, un "index
de libido" usado para estimar tanto libido como la habilidad de
apareamiento en reproductores de I.A. fue subsecuentemente modificado
("calificación de libido") para evaluar a toros de carne en pastoreo.
Una prueba de "capacidad de servicio" fue desarrollada en la cual los
toros eran probados en grupo con hembras atadas, no estrales con una proporción
toro:vaca (BFR) de 5:2 ó 5:3 por
El estimativo
ideal de impulso sexual para toros debe ser simple, rápido, altamente
repetible, previsible del desempeño reproductivo y aceptable estéticamente.
Hasta hoy en día, ningún procedimiento actual llena todos estos criterios. Sin
embargo, es posible estimar confiablemente las diferencias relativas en el
impulso sexual entre toros. Por ejemplo, correlaciones fenotípicas moderadas
(r = 0.67 y 0.60 respectivamente) fueron obtenidas entre las
calificaciones de libido y los de capacidad de servicio en toretes evaluados en
diferentes días, a pesar de que los tiempos de reacción al servicio en las
diferentes pruebas no estuvieron significativamente correlacionados. La falta
de predicción para el tiempo de reacción fue confirmada en un estudio
subsiguiente con toros jóvenes Hereford y Angus. Con los toros Bos indicus,
la repetibilidad de las calificaciones de libido fue relativamente baja
(r = 0.44), a pesar de que este procedimiento se consideró como
superior en repetibilidad y logística al método de capacidad de servicio para
estimar el impulso sexual en toros maduros Bos indicus. Cuando 26
toretes Bos taurus fueron evaluados un total de 8 veces (dos pruebas por
día en cuatro ocasiones durante un periodo de 9 semanas) para calificar libido
y capacidad de servicio, cuatro ó más pruebas fueron requeridas para reducir
significativamente la varianza de la prueba, a pesar de que los toros que
tuvieron la calificaciones más altas en el primer período generalmente marcaron
alto en las pruebas subsiguientes. Los toros que alcanzaron las calificaciones
más bajas en el primer período de prueba ó mejoraron dramáticamente en algún
momento del régimen de pruebas, ó se mantuvieron a un nivel bajo a lo largo de
ellas. Para el primer grupo, un proceso de maduración y/o de aprendizaje fue
evidente - un proceso que puede afectar adversamente los resultados en toros
jóvenes, inexpertos. Este fenómeno ha sido observado en otras pruebas donde
toros jóvenes que obtuvieron bajas calificaciones de capacidad de servicio
mejoraron con la subsiguiente experiencia de monta. Los toros jóvenes, vírgenes
que alcanzan resultados de capacidad de servicio pobres deberían ser
reevaluados después de que obtienen experiencia sexual. Esto resultó en una
mejoría en las calificaciones de toros jóvenes vírgenes Santa Gertrudis; un
grupo que ha sido difícil de evaluar adecuadamente en pruebas de corral. Los
mejores resultados se han obtenido generalmente cuando las evaluaciones de
libido y capacidad de servicio son usadas para clasificar a los toros ó
asignarlos a categorías ó grupos (siendo los toros de más altas calificaciones
los más previsibles). Así pues se encontró que ocho toros Hereford mantuvieron
su categoría relativa tanto para las calificaciones de libido como las de
fertilidad cuando se evaluaron a 16 y 40 meses de edad. En otro estudio, altas
correlaciones (r = 0.82 a 0.91) fueron obtenidas para
categorizaciones en actividad de monta entre pruebas de potrero simuladas y
subsiguientes pruebas de corral de 12 toros Bos taurus.
La fertilidad
del ganado es una característica multi-factorial que involucra tanto factores
de macho como de hembra. Del lado macho, existe buena evidencia que la libido
del toro es uno de los factores contribuyentes más importantes. Por ejemplo, en
un estudio, mejores tasas de preñez al primer ciclo fueron obtenidas en
novillas servidas con toros de más alta capacidad de servicio que aquellas
servidas con toros de baja capacidad de servicio. Más recientemente,
diferencias en tasas de preñez fueron demostradas entre toros Hereford de alta,
media y baja capacidad de servicio. Otros estudios han demostrado ventajas en
la fertilidad del rebaño para toros de más alto impulso sexual. Se reportaron
relaciones cercanas entre categorizaciones de toros por fertilidad,
calificación de libido y respuesta de la testosterona a desafío parenteral a la
GnRH. En un estudio en Florida, tanto la libido del toro como la calidad del
semen influyeron significativamente las tasas de preñez alcanzadas por toros
Brangus bajo monta natural, con la libido teniendo el efecto más significativo
(AC Warnick, comunicación personal), mientras que un estudio con toros Bos
indicus en México proporcionó relaciones positivas entre pruebas para
impulso sexual (calificaciones de libido y capacidad de servicio) y desempeño
reproductivo. Otros estudios han indicado que ó la valoración de libido del
toro proporcionaba mayor predicción de la fertilidad del toro que la evaluación
de semen sola, ó que aumentaba la tradicional evaluación de la sanidad
reproductiva (BSE). Utilizando un sistema de apareamiento de múltiples toros e
identificación de progenie por tipificación sanguínea, el número de servicios
realizados en las pruebas de libido/capacidad de servicio estaban positivamente
correlacionadas con la fertilidad hasta un nivel de aproximadamente cuatro
servicios. Por encima de este nivel de servicios, sin embargo, la fertilidad
pareció declinar.
A pesar de
tales reportes, sin embargo, otros han mostrado pocas ó inconclusas relaciones
entre la valoración de libido del toro/capacidad de servicio y la fertilidad
del rebaño ó el desempeño reproductivo del toro en pastura. En algunos
estudios, a pesar de que los toros de mayor libido sirvieron más
frecuentemente, y sirvieron a más hembras, que los toros de más baja libido, no
se obtuvieron más preñeces. En el norte de Australia, una valoración previa del
impulso sexual del toro no fue generalmente predictiva del desempeño del toro
en ensayos reproductivos con múltiples toros.
Un número de
razones puede ocurrir para tales hallazgos aparentemente contradictorios,
incluyendo las diferentes formas de abordar el problema y la metodologías. Por
ejemplo, los toros pueden no haber sido puestos bajo suficiente estrés de
servicio para demostrar diferencias reales. Tales diferencias podrían volverse
aparentes con el uso de BFRs más altos ó periodos de apareamiento más cortos.
Las interacciones sociales entre toros podrían ocultar diferencias en el
potencial reproductivo. Adicionalmente, en ensayos reproductivos de
cooperativa, los toros de baja fertilidad potencial son frecuentemente
excluidos. Un problema potencial mayor existe cuando los investigadores
intentan demostrar que un solo rasgo (por ejemplo, impulso sexual del toro) tiene
una influencia consistente, decisiva sobre la fertilidad del rebaño. Esto es
porque la fertilidad del ganado es un factorial, influenciada por factores
tanto de macho como de hembra. Los factores macho incluyen el impulso sexual,
la habilidad de monta, el número de espermatozoides y la calidad del semen. La
circunferencia escrotal, la motilidad espermática y la morfología pueden
influenciar a la fertilidad por separado, y estas no están aparentemente
ligadas con el impulso sexual en toros. Los toros pueden ser superiores en una
característica, ó varias, pero su fertilidad puede estar comprometida por
deficiencias en otras. Esto fue demostrado en un estudio donde 92 toros de
carne fueron puestos dentro de categorías de BSE satisfactoria y cuestionable,
así como en categorías de libido alta (calificación
La habilidad
de los toros para servir hembras está relacionada no solo con su inherente
impulso sexual sino también con su habilidad de monta. Problemas en la
habilidad de monta pueden ser debidos a un número de causas físicas y
patológicas incluyendo anormalidades esqueléticas y peneanas.
1. Edad, crianza y efectos nutricionales - La edad y/o experiencia de los
toros puede influenciar su capacidad de apareamiento y por consiguiente su
impulso sexual aparente. Una habilidad de apareamiento competente parece tener
un componente de aprendizaje en toros, a pesar de que exponer toros jóvenes
Hereford Topes a novillas pos-destete no influyó la subsiguiente libido ó
capacidad de apareamiento. En este ensayo, los toros encorralados
individualmente inicialmente mostraron más capacidad de servicio que los toros
encorralados en grupo, pero esta diferencia no persistió. La monta macho-macho
en los toros encorralados en grupo no fue indicativa de libido, capacidad de
servicio ó conducta de apareamiento con novillas. Se concluyó que la
restricción social de toros jóvenes no era perjudicial para su capacidad de
apareamiento. En el trópico, en los toros de carne jóvenes, la calificación de libido
aumentó con la edad del toro entre 16 y 31 meses de edad. La edad del toro
afectó las características de conducta sexual en toros cruzados, con toretes
mostrando más baja libido y mayor proporción de montas que los toros más viejos.
En Florida, las valoraciones de desempeño reproductivo generalmente
incrementaron con la edad en toros Bos taurus jóvenes (12 – 24
meses), pero no en toros Bos indicus quienes generalmente mostraron un
menor nivel de actividad sexual. Se necesita más información para diferenciar
los efectos de la edad y la experiencia en la conducta sexual de toros de
aquellos debidos a influencias ambientales y de manejo. Los toros Cebú criados
en pastura mostraron respuestas sexuales más lentas comparados con aquellos
criados más intensivamente aunque ninguna inhibicion sexual permanente es
atribuida a los métodos de crianza en toros. Es, sin embargo, posible que
inhibiciones sexuales temporales en toros puedan comprometer las tasas de
preñez en rebaños que tienen estaciones de apareamiento restringidas.
Los efectos nutricionales
sobre el impulso sexual del toro generalmente no se han caracterizado bien. Un
amamantamiento prolongado se consideraba que retardaba, ó comprometía, la
expresión del comportamiento sexual normal en toros Angus así como lo era el
suplementar altos niveles de concentrado a toros cruzados. Sin embargo, no se
encontró que los niveles de energía dietética posdestete afectaran el impulso
sexual en toros jóvenes de razas sintéticas. Se obtuvieron relaciones negativas
entre impulso sexual y características productivas (ganancia promedio diaria
(ADG) y peso al final de la prueba) en toretes de carne en un estudio, mientras
que la subalimentación no tuvo efectos adversos en el comportamiento sexual de
los toros en otro. Los efectos indirectos de la sobrealimentación pueden
incluir obesidad así como problemas de pezuñas y patas; los cuales podrían
contribuir a un impulso sexual disminuido.
2. Proporción toro a hembra (BFR) - Las recomendaciones tradicionales
para la proporción toro–hembra (BFRs) en rebaños de monta natural de
1:20 - 1:30 puede subestimar las capacidades reproductivas de toros
competentes. Por ejemplo, en un estudio en donde los sistemas de apareamiento
con reproductores únicos ó múltiples se compararon usando toros Hereford a BFRs
de 1:25, 1:44 y 1:60, la fertilidad, la líbido y la habilidad de apareamiento
de toros únicos fue más importante que el BFR ó los sistemas de apareamiento de
reproductores únicos vs múltiples. Similarmente, en el norte de Australia, no
hubo diferencia en las tasas reproductivas entre rebaños con reproductores
únicos y múltiples estudiados durante un periodo de 18 años. En colorado, los
toretes Hereford que habían sido pre-evaluados por BSE y libido, fueron
comparados a BFRs 1:20 y 2:40 con novillas cruzadas con estro sincronizado. En
general, el desempeño de monta del toro y las tasas de preñez no difirieron
entre BFRs. La comparación entre una variedad de BFRs para toros únicos (1:7 a
1:51), también con hembras con estro sincronizado, encontró que el BFR no era
un factor limitante de fertilidad, aún en las proporciones de toros más bajas,
a pesar de que otro estudio sugirió que la fertilidad más baja puede ocurrir
cuando los BFRs excedían aproximadamente 1:50. En el norte de Australia, no se
observó diferencia en la fertilidad del rebaño cuando toros Brahman
reproductivamente sanos se usaron a BFRs de 1:17 ó 1:40. Dos estudios
realizados en diferentes ambientes mostraron que los toros valorados con una
BSE aumentaron las tasas de preñez del rebaño con BFRs reducidos (1:20 a 1:33).
Así pues, es aparente que muchos toros pueden manejar considerablemente más
hembras en una estación de apareamiento genérica que lo que sugieren las
recomendaciones tradicionales. También es evidente que la mayoría de los
productores todavía están por aprovechar totalmente estos hallazgos. Por
ejemplo, las encuestas en EUA indican que las operaciones de ganado de cría en
promedio usan toretes a 1:17.5 y toros maduros a 1:25; figuras que han cambiado
muy poco en años recientes (USDA NAHMS 1998). Los productores de ganado de cría
en el Oeste de las Montañas Rocallosas usaron un BFR promedio de 1:21, con 25%
de los rebaños utilizando un BFR <1:18.
Varios
estudios indican que el BFR no es relativamente importante cuando se realizan
pruebas para el impulso sexual en toros jóvenes, experimentados siempre y
cuando los grupos sean relativamente pequeños. Un estudio obtuvo mejores
resultados cuando los toros se probaron individualmente a pesar de que la agresión
entre machos y la interferencia en las pruebas de grupo puedan haber
influenciado estos resultados. Tal interferencia puede ocurrir más
frecuentemente cuando hay el espacio entre las hembras-estímulo es inadecuado,
cuando se prueban toros más viejos ó cuando los toros se prueban en grupos
mayores de 2.
3. Efectos sociales - el estatus social de los toros
dentro de los grupos puede influenciar su actividad sexual [7,74,82,83]. La dominancia se expresa más
fuertemente y linealmente en toros mayores (por ejemplo, aquellos de
El estatus de
dominancia se correlacionó negativamente con el impulso sexual en un estudio
con toretes. Si la dominancia y la libido en verdad representan diferentes
caracteres, entonces el toro dominante (o toros) pueden afectar la fertilidad
del rebaño tanto a través de fallar en servir las hembras como también al
evitar que los toros menos dominantes sirvan. Existe evidencia de tales efectos
en operaciones extensivas de ganado de carne, donde también se mostró que la
proporción de la dominancia social de los toros tiene alguna relación con la
fertilidad del rebaño. Tales efectos son probablemente más evidentes cuando
machos viejos y jóvenes se combinan en el potrero de reproducción, a pesar de
que mezclar diferentes genotipos de toros en las pasturas de reproducción puede
aparentemente causar efectos similares.
Los efectos
sociales pueden, sin embargo, también ser benéficos para el comportamiento
sexual del toro. Tal efecto fue observado en un estudio donde ocurrió mayor
actividad sexual cuando los toros jóvenes, inexpertos fueron evaluados en
grupos que cuando fueron evaluados individualmente. Similarmente, toretes de
mayor capacidad de servicio lograron más servicios en pruebas de doble
reproductor que cuando fueron probados solos. La combinación de la
preestimulación y la competencia entre toros pueden influenciar positivamente
los resultados de las pruebas de impulso sexual.
4. Efectos genéticos - La evidencia de las influencias
genéticas sobre el impulso sexual es fuerte. En Escandinavia, toros gemelos
monozigóticos criados en diferentes regimenes nutricionales mostraron gran
similitud dentro de los pares en conducta de monta y temperamento que entre
pares, sugiriendo fuertes influencias genéticas en estas características. Toros
suecos medio-hermanos paternos difirieron significativamente en libido con
mayor variación entre grupos padre-hijo que entre ellos. Los estudios muestran
que los toros cruzados generalmente exhibían mayor impulso sexual en pruebas de
corral que sus razas paternas puras, indicando que los efectos genéticos, en
este caso heterosis, influencian el impulso sexual del toro. En Colorado, las
líneas genéticas (líneas consanguíneas ó cruces entre líneas consanguíneas) fue
una fuente importante de variación en el impulso sexual del toro, indicando que
las líneas habían sido previamente seleccionadas ó diferenciadas con base en la
conducta sexual. Similarmente, se observaron diferencias en las calificaciones
de libido entre líneas genéticas y reproductores dentro de las líneas en toros
jóvenes de razas inglesas. Aquí, el impulso sexual alto no fue sinónimo de
características productivas superiores (ganancia diaria promedio ADG - ó peso
al final de la prueba) ó de estatus social alto. El padre influenció
fuertemente la capacidad de servicio de toros Angus jóvenes. Un número de
estudios ha indicado que las medidas de los criterios tradicionales de sanidad
reproductiva, como circunferencia escrotal y características del semen, no
están correlacionadas significativamente con las estimaciones de impulso sexual
en toro indicando que éstas son características separadas. Un estimativo de
heredabilidad de 0.59+0.16 fue obtenido para capacidad de servicio en un
estudio de 157 medio-hermanos paternos en Australia. En este estudio, la
inclusión de peso corporal como covariante no alteró el resultado, y la
capacidad de servicio no fue asociada con la calificación de temperamento.
Los efectos
de raza también se han notado en la conducta sexual del toro. Los toros de
razas lecheras tienen reputación de ser más activos sexualmente que aquellos de
razas de carne y los toros Bos indicus muestran frecuentemente menores y
más variables niveles de libido que los toros Bos taurus. En varios
estudios en Australia tropical, los toros Brahman y cruzados de Brahman
obtuvieron las calificaciones más bajas de libido, los toros Afrikander y sus
cruces obtuvieron las más altas, mientras que los toros de razas europeas
fueron intermedios. En EUA, los toros Bos taurus también obtuvieron
calificaciones más altas de impulso sexual que los toros Bos indicus. A
pesar de tales hallazgos, una comparación de pruebas en las que los toros
fueron puestos con hembras con estro sincronizado indicó que los toros
derivados del Bos indicus fueron tan eficientes como los toros de razas
europeas en detectar, servir e impregnar las hembras en estro, a pesar de una
tasa de servicio más baja. Esta discrepancia puede ser explicada en parte por
percepciones de que los toros Bos indicus tienden a ser reproductores
selectivos y tímidos, y que ellos generalmente no se desempeñan bien en pruebas
de corral para valorar el impulso sexual, a pesar de que ellos pueden ser muy
activos y eficientes en detectar hembras en celo en la pastura. En Florida, los
toros Bos taurus (Angus, Hereford) obtuvieron las mayores calificaciones
en las pruebas de impulso sexual que los toros tropicalizados Bos taurus
(Senepol, Romosinuano), con los toros Bos indicus (Brahman,
NellorexBrahman) obteniendo generalmente las calificaciones más bajas. Aquí se
sugirió que los procedimientos más comúnmente usados para probar el impulso
sexual pueden ser desventajosos para los toros Bos indicus. Las
modificaciones para las pruebas sugeridas para tales toros incluye el uso de
hembras en estro no amarradas, la minimización de distracciones durante la
prueba, a pesar de que el uso de hembras en estro amarradas no proporcionó
ninguna ventaja en una prueba.
La
determinación indirecta de la libido del toro, por ejemplo, via niveles de
hormonas en sangre, es una proposición atractiva ya que tiene el potencial de
reducir ó eliminar el tiempo, labor, preocupaciones estéticas y de bienestar
que pueden ocurrir con los métodos actuales para asesorar el impulso sexual.
También permitiría evaluar a los toros que no respondan bien a tales
procedimientos. Sin embargo, los intentos de relacionar ya sea los niveles de
la hormona luteinizante (LH) esporádica ó secuencial ó la testosterona (T) con
el impulso sexual del toros han sido generalmente desalentadores probablemente
por la naturaleza episódica de la liberación hormonal y los efectos
inhibitorios de manejo ó restricción del animal. Al inducir la liberación de LH
ó T con la administración parenteral de la hormona liberadora de las gonadotropinas
(GnRH), algunas de estas dificultades pueden ser superadas. En un estudio,
ocurrió una relación significativa entre niveles inducidos de T y la fertilidad
del toro, mientras que en otro, se obtuvieron relaciones positivas con niveles
de LH inducidos. Sin embargo, otros estudios han obtenido resultados
desalentadores cuando trataron de relacionar niveles de testosterona inducidos
con GnRH ó LH con el impulso sexual del toro.
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