PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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El uso de toros jóvenes

Ignacio Corti Maderna*. 2003. Carta Agropecuaria, San Isidro, prov. Bs.As., 39:6.

*Director Estancias y Cabaña Las Lilas S.A.

 

Cuando se acerca la temporada de servicio es conveniente evaluar la posibilidad de usar toritos.

Ventajas de este sistema y recomenda­cíones para su empleo

Con el tendido de los primeros alambrados, a fines del siglo XIX, se inicia el proceso de mestización de los rodeos criollos, dueños de nuestras inmen­sas pampas.

La incorporación de sangres importadas de razas puras por ganaderos visionarios hizo que, rápidamente, se no­tara el progreso genético de nuestras haciendas, hoy en­tre las mejores del mundo.

Durante todo el siglo XX, hemos en parte estudiado y en parte vivido la evolución de los distintos sistemas de crianza, los que fueron modificándose y adaptándose a diferentes zonas y circunstancias.

La reducción en la extensión de los potreros, la estabili­dad de los servicios en épocas adecuadas y su acorta­miento, el tacto rectal, los controles sanitarios, la inse­minación artificial, los servicios prematuros, el destete precoz, etc., son algunos sistemas que han ido marcando hitos en los manejos ganaderos.

Las actuales circunstancias de márgenes bien ajustados, hacen que la eficiencia ya no sea solo privativa de cria­dores progresistas, sino que, por una razón de superviven­cia, tiende a generalizarse.

Todas las innovaciones mencionadas se impusieron y hoy ni los más conservadores las discuten. Sin embargo, hay una, que si bien cuenta con cierta aceptación, no tiene el consenso que debería: el uso de toros jóvenes. Quizá por una mezcla de prejuicio y mito y también algo de igno­rancia, este sistema es resistido.

Beneficios por partida doble

Si se evalúan las exigencias que este manejo demanda frente a las ventajas que ofrece, tanto para el criador como para el usuario, se verá que estas últimas superan amplia­mente a las primeras.

Aquella evolución en los conocimientos genéticos, nutri­cionales y de manejo hacen posible que toritos de entre 14 y 16 meses de edad, un peso entre 400 y 450 kilos y una circunferencia escrotal de alrededor de 32 centíme­tros, sean efectivos en el servicio.

Para que esto sea posi­ble, deberían ser destetados con 200 a 210 kilos y poseer un nivel nutricional razonablemente bueno. Si se dispo­ne de datos de pruebas de producción y de control de desarrollo, cuyo uso han permitido obtener animales con mayor capacidad reproductiva a edad más joven, estos de­ben arrojar cifras indicativas de buena precocidad, para permitir un moderado engrasamiento temprano con me­nos requerimientos.

El achicar una generación mediante este procedimien­to, alivia campo y ración, representando para el cabañe­ro un gran logro, tanto económico como de manejo. Ha­brá, además, notable disminución de rechazos por peleas, adiciones, montas, etc.

No dejan de ser importantes, y hasta quizá más benefi­ciosas, las ventajas que el sistema ofrece al usuario: to­ros con vida útil significativamente más larga; reduc­ción en el valor del flete; y aconsejando su incorporación con cierta anticipación, la edad mencionada anteriormen­te facilita una más rápida adaptación al nuevo medio, ya sean campos bajos, de monte, de garrapata o mío‑mío, obviamente con las precauciones de cada caso.

Su "virginidad" hace también que el riesgo de contraer enfermedades comunes o venéreas sea mucho menor.

El servicio no debería ser de más de 1 toro cada 25 vientres por 90 días, y los padres serán echados a las vacas en los pe­sos y edad mencionados y en potreros que dispongan de una alimentación razonable. Se recomienda, además, una re­corrida periódica prestando atención a los que pudieran te­ner mal desempeño, no mezclándolos con toros adultos pa­ra evitar la competencia durante el servicio, lo cual suele derivar en una baja funcionalidad de los toritos.

Por último, y no por ello menos importante: dado que es­tán en crecimiento, las ventajas de su uso temprano de­penderán del cuidado que se les proporcione. Asimismo, una buena alimentación post‑servicio asegurará un nor­mal desempeño en su posterior utilización.

 

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