Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República
Argentina
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prótesis dental
Ings. Marcelo Álzaga y Ricardo Areco. 1982. Reportaje. Dinámica
Rural, Bs.As., febr/82:29-30.
"Hace unos años había decidido volcarme más
hacía la ganadería y amplié la superficie destinada a pasturas
y mejoré las aguadas, pero me encontré con un serio problema:
llegado el momento no tenía la cantidad de vientres suficientes. Estaba obligado
a aumentar el plantel de madres y no disponía del dinero suficiente para
comprarlas. El crédito podría haber sido la solución, pero
ya para entonces resultaba imposible de tomar: era un riesgo que no
podía correr. Me comentaron. lo de las
prótesis, saqué cuentas, vi que era lo más barato que había
y pese a la desconfianza lógica frente a una cosa que uno no conoce
bien, le metí para adelante. Seleccioné 300 vacas viejas, les
hice colocar las prótesis... Y bueno, al año siguiente, al otro y
al otro me dieron un ternero ¿qué le parece? Increíble,
¿verdad?.
El ingeniero Marcelo Álzaga comenzó así a relatar su exitosa experiencia, dando pie a una serie de preguntas. Aquí reproducimos los tramos más sobresalientes del reportaje.
-¿Si no tenía experiencia previa,
cómo es que se decidió a arriesgar todo un plantel de 300 vacas?
¿No hubiera sido más conveniente ensayar primero con cinco o diez
vacas a lo sumo?
-Sí, hubiera sido lo más conveniente, pero no podía darme ese lujo. Ahí era sí o sí. No quedaba otra alternativa, ya que no tenía capital suficiente como para comprar la cantidad de vaquillonas de reposición que necesitaba. De todos modos, ya había comprobado la eficiencia del sistema en otros campos, y la prueba está en los resultados.
-Usted dice que antes sacó cuentas,
¿cuáles fueron esas cuentas?
-Ah, muy sencillas. Mire, el costo de la prótesis asciende aproximadamente al 20 por ciento del valor de un ternero, lo que demuestra con claridad que la inversión es sobradamente recuperada a la primera parici6n. Y si la vaca llega a entregarme tres o cuatro terneros más, y bueno, creo que no hace falta seguir sacando cuentas. Además, a la vaca que le va a dar la última cría usted tiene que darle un tratamiento preferencial, cosa que no ocurre una vez que tiene la prótesis. Ese animal está en igualdad de condiciones, o mejor todavía, que una vaca joven.
-Pero durante el período de
adaptación seguramente requerirá mayor cuidado . . .
- No, nada de eso, y esa fue también mi primera sorpresa. Inmediatamente después de haberles colocado las prótesis, las vacas salieron comiendo con sus dientes nuevos como si los hubieran tenido toda la vida. Yo las veía y me costaba creerlo.
Dejamos al ingeniero Álzaga convencidos de la eficiencia del sistema. Sin embargo, aún quedaba planteado un interrogante: ¿De qué vale prolongar la vida útil de una vaca cuando existen -como es usual en todo establecimiento- vaquillonas de reposición? Se lo planteamos al ingeniero Ricardo A. Areco.
Vea, la vaca que no ha quedado preñada al tacto y la vaca que una vez producida la parición no me ha entregado un ternero al destete, quedan directamente eliminadas del rodeo. Esta es una vieja norma en mi establecimiento. O sea, la vaca que sobrevive hasta los nueve años en mi campo, es sólo aquella vaca que me dio un ternero por año. Entonces, por su capacidad materna, por su fertilidad, pienso que ésa -es una vaca que vale la pena conservar".
-De acuerdo, pero ¿por qué no
utilizar la vaquillona de reposición?
-No, yo no digo que haya que desprenderse de todas las vaquillonas. Lo que ocurre es que al prolongar con la prótesis la vida útil de una vaca, la necesidad de reponer es menor, y de ese modo uno puede seleccionar mejor entre las vaquillonas que retiene y las que manda a venta.
-Perfecto, pero ¿qué es mejor?
¿conservar la vaca o conservar la vaquillona?
-Mire, la vaquillona es una promesa, es una vaca que va a ser. La vaca que llegó a los nueve años con siete terneros, en cambio, ya es una vaca. Hay que tener en cuenta que la vaquillona siempre puede tener problemas en su primer parto, o en los sucesivos. A la vaca que me dio siete terneros en nueve años, en cambio, yo le coloco la prótesis, la conservo hasta los 14 años de edad y tengo seguro cinco terneros más. Creo que con esto está contestada su pregunta.
-Debe
entenderse, entonces, que la colocación
de prótesis es una tarea ya habitual en su establecimiento.
-Más que habitual, yo diría familiar. Hace ocho años que se las estoy aplicando a mis vacas y nunca he tenido problemas. Normalmente, al hacerles el tacto rectal revisamos los dientes de todas las vacas. A las que tienen sus dientes gastados o les faltan algunos las separamos, las hacemos revisar por el mecánico dental, y si les hace la prótesis, se la colocamos. Así de sencillo. No hace falta dar muchas vueltas para darse cuenta que uno sale ganando.
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