Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
Principal
> Exterior, crecimiento y desarrollo
Penny Wright. 1989. Rev. Hereford, Buenos Aires, 569:28-34.
(1ª edición del New Zeland Simmenthal Journal; Bob Freer, en
conjunto con Australian Hereford Quarterly, 2ª edición).
Traducción: Alberto F. Montoreano.
Al seleccionar ganado en cría, es de vital
importancia tener en cuenta la relación que existe entre la conformación y las
claudicaciones, tales como manqueras y rengueras, que posteriormente llevarán a
la hacienda, a una desmejora general o caída física total.
Las conformaciones pobres cuestan a la ganadería nacional muchos millones de dólares anuales por pérdidas en la producción.
Todos sabemos que los defectos o imperfecciones en
la conformación pueden significar grandes perjuicios económicos: costo de los
tratamientos y mano de obra, a lo que se debe agregar, pérdidas de peso y por
lo tanto de ganancias, disminución de la producción de leche de vacas en
lactancia, líbido decreciente y posible infertilidad en toros. Todos estos
factores pueden provocar también rechazos prematuros e interrupción de
programas de crianza.
Pero más allá de seleccionar por buena conformación,
debemos ser concientes de la poca información que manejamos, respecto de los
principios básicos de anatomía y mecanismos de locomoción, que nos permita
basar los juicios en la selección.
Abordaremos en este artículo cuáles son las
características de conformación deseables en un animal, de qué manera están
asociadas las incorrecciones con los rasgos indeseables, sus orígenes, ya sean
heredados (genéticos), congénitos (nacidos con alguna tara resultado de un
desarrollo anormal, pero no genético), o adquiridos (provocados por factores
del medio ambiente: nutrición, tipos de suelos, climas, etc., y de qué manera
evitarlos.
Cuando decimos conformación, hablamos de la forma física
del animal.
Una buena conformación representa el tipo de estructura física que permite a todas las fuerzas del peso, el porte y la locomoción, ser simétricamente directas a lo largo de las partes más fuertes del sistema muscular óseo, tales como los huesos largos de las extremidades (manos y patas).
La distribución pareja de las fuerzas disminuye el gasto y rasgo de los huesos y de las articulaciones y, minimiza el efecto de las incorrecciones.
La distribución despareja de las fuerzas acelera el gasto y rasgo de los huesos y articulaciones, y puede provocar claudicaciones prematuras y consecuentemente, innumerables problemas de función.
¿Qué entendemos por una buena conformación?
Los miembros de un animal conforman un sistema
complejo diseñado para mover su peso con un mínimo esfuerzo.
Las patas son un sistema de palancas (huesos),
puntos de apoyo (articulaciones), puntos de unión poderosos (tendones y
ligamentos) y fuentes poder (músculos).
Para que el sistema de palanca trabaje con una
máxima eficiencia, la angulación ideal de las extremidades (manos y patas) debe
presentarse como se muestra en la figura 1.
Figura 1.- Angulación deseable en las articulaciones

Sabemos que no es tarea fácil trasladar la figura 1 al animal vivo. Sin embargo existen algunas presentación estructurales obvias desde el exterior, cuyos ángulos correspondientes pueden calcularse como lo muestra la figura 2.
Figura 2.- Presentaciones estructurales que pueden ser apreciadas o “sentidas” en el animal vivo.
La línea entre la clavija (tuberosidad isquiática) y el garrón debe ser vertical.

La conformación del animal puede también apreciarse
en su andar.
Cuando el animal es muy recto de patas, el andar
tenderá a ser poco suelto y natural (pisa con sus patas, más corto que las
huellas de las manos). Cuado por el contrario, hay demasiada inclinación a
través del garrón, pichicos o cuartilla, el vuelo de la pezuña sigue un corto arco con una tendencia a
sobrepasar las huellas de las manos. La conformación de la pelvis además de ser
funcionalmente importante en la locomoción es también un factor que contribuye
a la facilidad del parto.
La selección para una pelvis nivelada por razones estéticas es probablemente contraproducente para criar hembras que paran con facilidad.
Las especies de animales salvajes, cuya selección se llevó a cabo sin la
intervención humana, poseen una pelvis con una tendencia marcadamente mayor
hacia la inclinación que hacia la nivelación. Por lo expuesto, conviene
recordar entonces que la pelvis
debe guardar siempre alguna inclinación.
Debemos considerar también que cuanto más grande o abierto sea el ángulo de la línea trazada entre los garrones y la clavija (tuberosidad isquiática) y la horizontal, mayor será el diámetro vertical de la pelvis para posibilitar que el ternero pase a través y se aumente, en consecuencia, la facilidad de parto.
Los vasos o pezuñas, son probablemente el aspecto
de conformación más importante en el ganado (referido por supuesto a la
locomoción). Muchas de las deformaciones de pezuñas son adquiridas, tornándose
más notables y débiles con la edad y aumento de peso del animal; pero siempre
existe algún tipo de predisposición genética, generalmente causa inicial de las
deformaciones.
Las pezuñas de los animales de dos años o menores
que se retienen para reposición deben ser estructuralmente perfectas, sin
concavidades en las paredes (sólo una, muy ligera en la pared interna de los
dedos), sin arrugas ni estrías.
Los dedos deben ser aproximadamente iguales en
tamaño y simetría; las plantas de los mismos, cóncavas, y no deben ser pesados
en su centro. El peso debe nacer alrededor del límite externo del dedo.
El ángulo frontal de la pezuña, debe ser igual al ángulo de la cuartilla, (alrededor de 45 grados) y el ángulo de divergencia entre los dedos cerca de 15 grados.

Conformación deseable de la extremidad: dedos parejos, inclinación de 45º de la pezuña,
pared exterior en completo contacto con el piso.
La pared de la pezuña crece constantemente desde la corona y a su vez se gasta por la fricción con el piso y el límite externo inferior de los dedos. Si el crecimiento y el desgaste son iguales (y este es usualmente el caso), la forma de la pezuña se mantiene, entonces, constante.

Conformación indeseable: dedos de desigual medida, un dedo en tirabuzón,
punta de la pezuña que no tiene contacto con el piso (crecerá anormalmente).
Pero si el crecimiento sobrepasa el desgaste,
sobreviene un crecimiento excesivo. Esta suele ocurrir por el efecto de los
terrenos blandos, o cuando el animal, por confinamiento, camina poco. De la
misma manera, si por algún motivo, la pared exterior de la pezuña, comienza a
perder contacto con el piso, (como ocurre con las pezuñas en forma de
tirabuzón), la punta comenzará a crecer descontroladamente, provocando la
malformación del vaso, con la resultante de advenimiento de problemas por
distribución incorrecta del peso corporal. Las desviaciones del paso del andar
normal de un animal, provocarán también algunas alteraciones en la forma de la
pezuña. Si el animal emplea pasos cortos, se desgastará excesivamente la punta
de la pezuña, tomando el vazo una forma cuadrada y corta. Si por el contrario,
el animal utiliza pasos largos, el desgaste mayor se producirá en el talón y el
vazo tomará por el contrario una forma alargada e inclinada (figura 3).
Figura 3: Ejemplos del vuelo de la extremidad y forma de la pezuña.
A: Normal; B: Demasiada inclinación en la cuartilla (sentado de garrones); C: Demasiado parado en la cuartilla y garrón.

Estos no son realmente defectos de la vasadura en
si misma. Son en cambio, síntomas de conformaciones indeseables en las
articulaciones. Para ejemplificarlo más claramente, es similar al desgaste irregular o excesivo de las cubiertas de un
automóvil, pero no por falla de los neumáticos sino por causa de los sistemas
de apoyo de las suspensiones.
A pesar de que resulta difícil determinar reglas
concretas para establecer la sanidad o solidez general de un animal, es
indudable que cuanto más nos apartamos de lo que comúnmente es aceptado como conformación
normal, mayores son las posibilidades de insania, poca fuerza o firmeza general
y defectos que atentan contra la funcionalidad.
1 - A medida que decrecen los ángulos críticos, por
ejemplo: inclinación, aumenta la tensión de los ligamentos, tendones y
músculos.
2 - A medida que aumentan los ángulos críticos, por
ejemplo: rectitud, mayor es la concusión que experimentan las articulaciones.
3 - A medida que aumenta el rango de movimiento de
una articulación, mayor es la susceptibilidad al daño en los ligamentos y a la
artritis.
A mayor rectitud del ángulo de la articulación fémoro-tibia-rotuliana,
mayor será la concusión de las fuerzas, y en consecuencia, mayor también la
incidencia de artritis en las dos articulaciones. Cuando el ángulo de la
articulación es mayor, la inclinación de la pelvis tiende a ser más plana (sin
declive), y consecuentemente se aumenta el riesgo de dificultad en las
pariciones.
Los problemas en el parto, pueden desembocar en la parálisis de una o de las dos patas, disloque de la cadera o ruptura de músculo.
La displasia de cadera (malformación de la
articulación de la cadera) conduce usualmente a rengueras y al desarrollo de
osteríoartritis secundarias.
Los toros nuevos afectados de displasia de cadera
pueden ser renuentes o incapaces de montar y servir (aunque no presenten
rengueras)
Los garrones y la articulación fémorotibíarotuliana poseen una disposición u orden recíproco de músculos y ligamentos por lo cual se extienden y flexionan juntas.
Pero esto significa también que si el garrón es parado o derecho, la articulación también lo será. Esto produce por lo general patas derechas (o con apariencia) por estar parado hacia delante (figura 4). Esta postura puede afectar la habilidad de servicio del toro y predisponerlo a otros daños motivados por accidentes durante la monta. Una ,reducción en el ángulo del garrón (sentado de garrones - figura 5), aunque estéticamente indeseable, raramente se asocia con rengueras.
Figura 4.- Figura 5.- Figura 6.-

Los "garrones de vaca" (fig. 6) o los garrones arqueados o patizambos (fig. 6) provocan una distribución desigual del peso en las puntas de los dedos, lo cual inevitablemente afecta el crecimiento de la pezuña.
Los garrones arqueados son estructuralmente más dañinos que los "garrones de vaca". Provocan un persistente deterioro de los ligamentos, pudiendo causar una debilidad total en al articulación.
Una excesiva inclinación en la cuartilla (reducción del ángulo del pichico) distribuye excesivamente el peso en los talones, lo que puede provocar una ulceración de los mismos. Se producen asimismo lesiones en la parte trasera de los pichicos en el momento de la monta.
Se torna inevitable el sobrecrecimiento de la punta de la pezuña y la extremidad adopta la apariencia de la figura 3 b.
Pichicos muy rectos se asocian generalmente con garrones derechos y sus consiguientes problemas. Se produce un desgaste excesivo de la pezuña y el talón dando al vazo un aspecto cuadrado, corto y recto (fig. 3).
Un incremento en la rectitud de las manos e asocia con un aumento en la concusión, pudiendo esto provocar una artritis en las rodillas.
La conformación de la parte superior de las manos no predispone necesariamente a los animales a claudicaciones en estos miembros anteriores. Pero espalda derechas (incremento en el ángulo de la articulación de la espalda) aumentan los fuerzas concusivas a través de las manos y producen el comienzo de artritis.
Imperfecciones en al espalda y hombros son generalmente el resultado de daños o herida antes que la consecuencia de conformaciones indeseable.
Estas articulaciones cargan sobre sí la mitad del peso total del cuerpo. Por lo tanto, cualquier desviación de una rodilla recta puede acarrear el uso anormal de alguna de las articulaciones con el agravante de una artritis.
La conformación y enfermedades en al parte superior de los miembros afectan la aplicación de las fuerzas sobre las pezuñas.
Un paso desigual, causa un traslado desigual de las fuerzas a los dos dedos. Esto produce diferencias en el desgaste y longitud de los mismos, desencadenando pezuñas aparentemente anormales. El caso inverso también es real.
Las enfermedades en las pezuñas afectan su forma,
pudiendo provocar posiciones y andar anormales que pueden confundirse con una
conformación indeseable del animal. Estos casos deben juzgarse por lo tanto con
sumo cuidado.
El sobrecrecimiento de las pezuñas es una de las causas más frecuentes del andar anormal de un animal.
Como dijimos anteriormente, las condiciones para
una conformación indeseable pueden ser genéticas, congénitas o adquiridas. Una
vez establecido un patrón anormal, pueden aparecer a menudo patrones
secundarios, enmascarando totalmente el origen real del rasgo indeseable.
La tabla 1 sumarisa las presentaciones indeseables
más comunes.
Tabla 1.- Origen de
problemas varios de conformación indeseable
|
MIEMBROS |
|
|
Enanismo |
Hereditario |
|
Enfermedad del ternero encorvado |
Hereditario |
|
Doble músculo (hipertrofia muscular) |
Hereditario |
|
Miembros contraídos |
Hereditario |
|
Miembros faltantes |
Hereditario |
|
Displasia de la cadera (cadera malformada) |
Hereditario |
|
Garrones derechos (parado de garrón) |
Hereditario |
|
Garrones curvos (sentado de garrón) |
Adquirido. Confinamiento. Sobrealimentación. Hereditario |
|
Garrones de vaca |
Adquirido. Sobrecrecimiento de la pezuña. Se presume adquirido |
|
Cuartillas vencidas, débiles e inclinación |
Hereditario |
|
Articulaciones fusionadas (anquilosis) |
Hereditario. Adquirido. Desbalance de Vit.D, calcio y fósforo. |
|
HINCHAZÓN DE LAS ARTICULACIONES |
|
|
Raquitismo |
Adquirido, Sobrecrecimiento de la pezuña |
|
Artritis |
Hereditario. Adquirido. Infección., lesiones, uso y desgaste |
|
Bursitis |
Adquirido. lesión. Sobrealimentación. Confinamiento |
|
Exostosis |
Hereditario |
|
PEZUÑAS |
|
|
Más de dos |
Hereditario |
|
Dedos perdidos o fusionados |
Hereditario |
|
Dedos en tirabuzón |
Hereditario |
|
Dedos curvados |
Hereditario |
|
Dedo exterior más pequeño que el interior |
Hereditario |
|
Crecimiento extremo (dedos en tijera) |
Posible predisposición hereditaria. Adquirido. Confinamiento |
|
Crecimiento fibroso entre las pezuñas (callos, granuloma interdigital) |
Hereditario/adquirido. |
|
Rayaduras verticales desde la corona |
Posiblemente predisposición hereditaria. Adquirida. Tiempo seco. |
|
Rayaduras horizontales |
Adquiridas. Lesiones. Enfermedades agudas. |
Cuando ambas causas, genéticas o adquiridas,. son
enunciadas, la condición puede ser una manifestación de origen genético o el resultado
de un daño, de un problema nutricional, del medio ambiente, un efecto de manejo
o bien una combinación de varios factores.
Si observamos por lo tanto un ternero o un animal
más grande, con anormalidades, podemos, consultando la tabla 1, arribar a una
idea sobre su origen, ayudándonos esto a decidir el futuro del animal.
La mayoría de las gruesas anormalidades, conocidas
como de origen genético (enanismo), son usualmente muy obvias, a menudo letales
o semi y de realmente muy poca significancia económica.
Son excepciones: la displacia de cadera, así como
los dedos en tirabuzón, que pueden llevar meses y hasta años en aparecer.
Las anormalidades menos obvias tales como el incremento en la rectitud de las articulaciones, son las más difíciles de cuantificar en ambos terrenos, físicos y económicos. Se sabe mucho menos sobre estos rasgos distintivos, que pueden ser considerados indeseables ya qué predisponen a los animales a debilidades o falta de solidez general.
Se considera que la mayoría de las imperfecciones asociadas con ellos son producidas por factores de medio ambiente trayendo a cuenta una predisposición heredable.
Las características hereditarias de las extremidades y pezuñas se extienden del 45 al 51 % siendo este porcentaje considerablemente más alto que el de las características económicas tales como el crecimiento y producción de leche (del 20 al 40%).
Estudios hechos en USA sugieren que las pezuñas en tirabuzón tienen un factor de herencia de alrededor del 65 %.
La displacia de cadera es un defecto causado por factores múltiples (por ejemplo los causados por un número de genes y factores no genéticos que interactúan), y tiene una heredabilidad de alrededor del 30 al 50 %.
Los racionamientos con grano y su asociación con un rápido crecimiento durante la pubertad aceleran la manifestación de este defecto.
La información que manejamos, respecto de alta heredabilidad de estos rasgos distintivos establece que una vez que los mismos se introducen en un rodeo (por ejemplo al comprar un toro padre), el rasgo indeseable puede quedar rápidamente fijado dentro de este rodeo. La única manera de solucionar este problema es rechazando inflexiblemente a los animales o bien, siendo muy cuidadosos en los programas de crianzas. Trabajar con las líneas de sangre de animales cuyos rasgos distintivos de conformación son indeseables puede ocasionar desastrosas consecuencias al atomizarse los genes, que, rápidamente se esparcen y concentran a través de todo el rodeo.
Los defectos y claudicaciones que son consecuencia de una mala conformación son generalmente progresivos e irreversibles y llevan a menudo, a la pérdida del animal o de su uso.
Tales defectos y claudicaciones son usualmente más comunes en los toros que en las vacas. Sus actividades intrínsecas como pelear o servir vacas, sumadas a una alimentación y nutrición forzadas durante la pubertad y al alto peso adulto de sus cuerpos, son factores que componen y aceleran las conformaciones indeseables.
La quebradura de pene como resultado de un daño durante el servicio es la causa más común de rechazos en toros jóvenes.
Los toros que son "parados" de garrones y tienen un ángulo en la articulación femorotibiorotuliana abierto, son considerados menos ágiles en el momento del servicio, necesitando más tiempo y más montas para efectuar un servicio eficiente. Un tiempo de monta muy largo expone al toro a mayor probabilidades de daños en el servicio.
Existe por lo tanto una estrecha relación entre la rectitud de los garrones y la articulación descripta, con la quebradura de pene en toros nuevos.
Los toros viejos pueden también, ser afectados, ya que su agilidad decrece debido al advenimiento de la artritis.

A partir de este cuadro explicativo podemos observar que la pérdida mas importante es motivada por la artritis.
Si aceptamos que la pérdida de la líbido e a menudo el resultado de una temprana manifestación de artritis o displasia de cadera, y que la estructura indeseable de las patas puede contribuir a las quebraduras de pene, concluimos que la situación es mucho más grave; los índices de rechazo de toros alcanzan el 70 % debido a las consecuencia de una mala conformación estructural del esqueleto.
Volver a:
Principal
> Exterior, crecimiento y desarrollo > Principio del documento