Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Rev. Hereford, Bs.As., 69(634):120-122.
Traducido por Inés Vitalini de Poll Hereford Annual 2004, vol.
30.
La estructura de las patas traseras es un factor fundamental para la selección de toros, de hecho, investigaciones realizadas han demostrado que alrededor del 75 % de los toros estropeados es consecuencia de estructuras deficientes de patas traseras.
Existen ángulos bien definidos en las caderas, verija, rótula y cuartilla y estos son críticos durante el servicio o pelea, en donde se ejerce mucha presión sobre las articulaciones.

Ilustración 1.- Características estructurales que se pueden
observar en un animal vivo. Cuando
está parado, la línea que va desde la
punta de la nalga hasta la rótula debe ser vertical.
La desviación de los ángulos
correctos, causará un desgaste excesivo de las articulaciones y en
consecuencia el animal podrá sufrir artrosis y rengueras.
Un ángulo pequeño (patas derechas) es realmente una mala noticia. Ver ilustración Nº 2.
Ilustración 2.- Estructura de la pata trasera correcta, pata derecha y
articulación en forma de hoz.
Estos toros no tienen ni la flexibilidad, ni la capacidad de absorción de impacto que tienen los toros con corrección estructural, y son propensos a aumentar el desgaste de las articulaciones e inflamación. Invariablemente, estos toros tienen paso corto y desgastan la parte delantera del talón.
Cuando los toros con patas derechas están
sirviendo, sus articulaciones sufren mayor presión, ya que se estiran
durante la monta y estoque, resultando generalmente en lesiones de articulaciones
y ligamentos, de esta forma las articulaciones se inflaman, el modo de andar se
limita y se daña la capacidad de servicio.
Estos toros son sin lugar a duda menos eficientes
para el servicio, teniendo que montar más veces para lograr un servicio
efectivo, ejerciendo más peso sobre las vacas. Esto puede causar el
colapso de la vaca durante el servicio y en consecuencia el daño del
pene (quebradura de pene).
También podemos observar rótulas inflamadas que pueden verse con frecuencia en las exposiciones, en toros que han recibido mayor cantidad de grano de lo recomendable, que genera dicha inflamación y consecuentemente la aparición temprana de artritis.
Los toros que tienen demasiado ángulo en las
patas traseras tienden a caminar exageradamente y desgastan la pezuña
dejándola larga y chata. Mientras que este tipo de estructura no es
deseable, no son tan propensas a sufrir problemas estructurales como los
animales que tienen patas derechas.
Como es casi imposible medir los ángulos de las articulaciones de un toro, necesitamos una rápida "regla general" para aplicar cuando evaluamos su corrección estructural. Una buena guía es observarlo cuando camina con energía, un toro correcto estructuralmente, ubicará su pata trasera sobre la huella de la mano correspondiente. (ver ilustración Nº 3).

Ilustración 3.- Mire a un animal moviéndose libremente, con las
patas traseras pisando sobre las huellas que dejaron las manos. Las
pisadas anteriores o posteriores son indicadores de
problemas estructurales, como también lo son las huellas desparejas de
las pezuñas.
Si las patas traseras son demasiado derechas, el
paso será más corto, y si el ángulo es muy cerrado, el
paso será más largo.
Por todo lo expuesto se deben observar cuidadosamente los aplomos de los reproductores y su desplazamiento.
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