Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal > Invernada o engorde a corral o feedlot
Maresca, S.,
Santini, F.J. y Paván, E. Universidad Nacional de Mar del Plata, Facultad
de Ciencias Agrarias; Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria EEA
Balcarce, Estación Experimental Agropecuaria
Cuenca del Salado.
El objetivo
del trabajo fue evaluar el efecto de la utilización de grano de maíz entero
(GMe) o partido (GMp) sobre la ganancia diaria de peso vivo (GDPV), el consumo,
la eficiencia de conversión y el nivel de engrasamiento, de terneras
alimentadas a corral. Durante 78 días se alimentaron 116 terneras de razas
británicas (
El engorde a corral representa una de las principales formas de producción
intensiva de bovinos para carne. En este sistema, la variable de mayor
incidencia en el costo de producción es el alimento, razón por la cual la
eficiencia de utilización del mismo es un aspecto fundamental en la eficiencia
global del sistema de producción.
El grano de
maíz es el más utilizado en la alimentación de ganado en una amplia zona de
nuestro país. Durante muchos años se ha estudiado la forma de mejorar la
utilización de este grano por los rumiantes, con especial énfasis en los
diferentes métodos de procesamiento. No obstante, siguen existiendo
controversias sobre la conveniencia de utilizar el grano entero o procesado.
Muchos
autores han demostrado que el principal efecto del procesado del grano de maíz
(molido, aplastado en seco o aplastado al vapor, etc.), es favorecer la ruptura
de la matriz proteica que contiene los gránulos de almidón, mejorando su
digestibilidad en todo el tracto digestivo (Lee, Galyean y Lofgreen, 1982;
Brent Theurer, 1986; Murphy, Fluharty y Loerch, 1994). Sin embargo, esta
ruptura de la matriz proteica puede realizarse durante la masticación del grano
por parte del animal (Morgan y Campling, 1978; Orskov, 1979).
Se concluye
empíricamente que en animales jóvenes (de menos de
Por otro
lado, la utilización de grano de maíz entero en la dieta de animales jóvenes
evitaría el costo adicional del procesamiento, y disminuiría la posible
ocurrencia de desequilibrios metabólicos (acidosis) como consecuencia de su
menor tasa de fermentación ruminal con respecto al procesado. De esta forma, se
evitarían los menores aumentos diarios de peso vivo que se producen por este
tipo de trastornos digestivos que, en casos extremos, puede generar la muerte
del animal (Owens, Secrist, Hill y Gill, 1998).
En nuestro
país no se dispone de información sobre la conveniencia de utilizar los granos
enteros o procesados en la alimentación de animales jóvenes. Por tal motivo, se
realizó el siguiente ensayo cuyo objetivo fue evaluar el efecto de la
utilización de grano de maíz entero o partido sobre el comportamiento
productivo de terneras alimentadas a corral.
El ensayo se
realizó en la Reserva Nro. 7 de la EEA Balcarce del INTA (37º 45` S, 58º 18`
W), durante los meses de abril a julio de 1999. Se utilizaron 116 terneras de
raza británica con un peso inicial promedio de
Los
tratamientos se definieron en base a las características del grano de maíz
utilizado en la dieta, T1: grano de maíz entero (GMe) y T2: grano de maíz
partido (GMp). En ambos tratamientos el grano representó el 40% del total de la
materia seca suministrada; el resto de la dieta se balanceó con harina de girasol
peleteada (30%) y silaje de planta entera de maíz (30%) para alcanzar un 18% de
proteína bruta. Se suministró junto con la ración un 0,02% de un balanceado
comercial de sales minerales. Los componentes de la dieta se mezclaron en un
carro distribuidor (mixer) antes de ser entregados. Las raciones se
suministraron en partes iguales dos veces al día, a las 8:00 y 16:00 hs.
Los Cuadros 1
y 2 muestran la composición química de los ingredientes de la dieta y de los
tratamientos, respectivamente, los que se determinaron a partir de los
siguientes análisis: a) materia seca (MS) mediante secado en estufa a
CUADRO 1: Composición química de los
componentes de la dieta (%)
|
|
MS |
MO |
DIVMS |
Almid |
PB |
|
Grano entero |
88,3 |
98,1 |
85,6 |
59,9 |
9,9 |
|
Grano partido |
87,3 |
97,9 |
84,9 |
57,7 |
10,1 |
|
Harina girasol |
81 |
91,9 |
65,4 |
0,6 |
33,9 |
|
Silaje de maíz |
34,5 |
94,0 |
54,2 |
26.4 |
10,1 |
CUADRO 2: Composición química de las dietas
(%).
|
Trat. |
MS |
MO |
DIVMS |
Almid |
PB |
FDN |
FDA |
|
T1 (GMe) |
52,6 |
93,4 |
69,1 |
30,3 |
18,5 |
37,1 |
22,6 |
|
T2 (GMp) |
52,3 |
93,8 |
68,0 |
31,0 |
18,3 |
32,8 |
20,0 |
Sobre los animales
se realizaron las siguientes mediciones:
a) Ganancia
diaria de peso vivo (GDPV): se calculó individualmente por diferencia entre el
peso final y el inicial sobre el total de días de ensayo.
b) Tasa de
engrasamiento: por medio de determinaciones ultrasonográficas, cada 28 días,
del espesor de grasa dorsal entre la 12E y 13E costilla (Ecógrafo Aloka 210 con
traductor lineal de 3,3 Mhz.); por regresión lineal se obtuvo la tasa mensual
de engrasamiento.
c) Consumo
diario: se determinó por diferencia entre el suministro y rechazo de MS. Las
mediciones se realizaron en forma grupal (por corral) cuatro veces por semana.
d) Consumo de
energía metabolizable (EM): se estimó a partir del consumo de MS y de la
concentración de EM de cada una de las dietas, calculada en base a su DIVMS (EM
calculada, AFRC, 1993). Adicionalmente, se estimó cual debió ser el
consumo de EM (EM estimada) para lograr las ganancias de peso vivo observadas
en base al sistema NRC (1980). Para ello, se asumió que la composición de la
ganancia de peso de los dos tratamientos fue igual.
e) Eficiencia
de conversión (kg MS: kg GDPV): se calculó en base al consumo de MS y la tasa
de ganancia de peso vivo. Los datos se analizaron por ANOVA según un diseño
completamente aleatorizado (DCA), con dos tratamientos (grano de maíz entero y
partido) y tres repeticiones (corrales) por tratamiento, empleando el paquete
estadístico SAS (1990).
En Cuadro 3
se muestran los resultados de los parámetros productivos obtenidos. No se
observaron diferencias significativas (p>0,05) con respecto al peso inicial
y final en los animales que conformaban los dos tratamientos. Las ganancias
diarias de peso fueron de 1,01 ± 0,38 y 0,99 ±
CUADRO 3: Resultados de los parámetros
productivos
|
Parámetros |
T1(GMe) |
T2 (GMp) |
|
Peso inicial (kg) |
152 |
151 |
|
Peso final (kg) |
230 |
229 |
|
ADPV (kg/día) |
1,01 |
0,99 |
|
Grasa inicial (mm) |
3,07 |
2,86 |
|
Grasa final (mm) |
5,74 |
4,98 |
|
Tasa de engras. (mm/cab/mes) |
1,29 |
1,00 |
|
Consumo (kg MS/cab/día) |
|
7,3 b |
|
Consumo (% del peso vivo) |
|
3,90 b |
|
Ef. de conversión (kg MS: kg ADPV) |
|
7,51b |
|
Letras diferentes en la misma
fila representan diferencias estadísticamente
significativas (p<0,05). |
||
Según Fulton,
Klopfenstein y Britton (1979), el procesado del grano de maíz reduce las
ganancias diarias de peso debido a disminuciones en el consumo de MS como
consecuencia de cuadros de acidosis subclínicas, producidas por altas tasas de
fermentación ruminal y una gran producción de ácidos grasos volátiles. Sin
embargo, en el presente trabajo el consumo fue un 10,6% mayor (p<0,05) en
los animales alimentados con el grano partido. Estos resultados coinciden con
los de Owens y otros (1997), quienes observaron que los efectos negativos sobre
el consumo de materia seca se producirían con métodos de procesados más severos
(rolado al vapor, copos al vapor, maíz con alta humedad, etc.) que con el
partido del maíz.
Una posible
explicación al mayor consumo observado en animales alimentados con grano
partido sería el incremento en la velocidad de pasaje a través del tracto
digestivo. Ewing, Johnson y Rumpler (1986) estudiaron el efecto del tamaño de
partícula del grano de maíz sobre la velocidad de pasaje ruminal, determinando
que a medida que se reduce el tamaño de partícula, en un rango de
Coincidiendo
con los resultados de Owens y otros (1997), la relación kg MS:kg GDPV en este
ensayo fue menor (p<0,05) para el tratamiento con grano entero, indicando
que la eficiencia de conversión fue mejorada. Como lo indica el Cuadro 4, la
concentración de EM calculada (Mcal/kg MS) para cada tratamiento fue similar.
Sin embargo, se encontró una diferencia importante en la EM estimadas de las
dietas, calculadas a partir de la ganancia de peso y el consumo de MS. Estas
diferencias podrían deberse a que la técnica para determinar la DIVMS no
contempla el procesado de los granos. Asi mismo se observa una importante
diferencia entre las dos formas de cálculo. La técnica de digestibilidad
estaría sobrestimando los verdaderos resultados debido a que no tiene en cuenta
las altas tasas de pasaje de los animales de alta producción (Satter, Jung, Van
Vuuren y Engels, 1999).
CUADRO 4: Energía metabolizable calculada y
estimada para cada dieta
|
|
T1 (GMe) |
T2 (GMp) |
|
* Concentración energética
calculada (Mcal EM/kg MS) |
2,49 |
2,45 |
|
Consumo de EM calculado (Mcal
EM/día) |
16,4 |
17,8 |
|
**Concentración energética estimada (Mcal EM/kg MS) |
2,08 |
1,85 |
|
Consumo de EM estimado (Mcal
EM/día) |
13,7 |
13,5 |
|
*Calculada a partir de la
DIVMS (AFRC, 1993). **Calculada a partir de la
GDPV y el consumo de MS (NRC, 1980). |
||
La mayor concentración
de EM estimada (11% más) en la dieta con grano entero estaría indicando una
mayor eficiencia de utilización de la energía. Owens y otros (1997) menciona
que con este tipo de dietas el efecto negativo de la digestión del grano sobre
la digestión del forraje, sería menor con respecto al grano procesado, como
consecuencia de una mayor estabilidad ruminal. Esto, sumado a una mayor
eficiencia energética como consecuencia de una mayor proporción de almidón que
alcanzaría el intestino delgado cuando el grano es suministrado entero,
contribuiría a mejorar la eficiencia de conversión.
La
utilización de grano de maíz entero, en animales de hasta
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