Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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principal > Invernada o engorde
pastoril o a campo
lng. Agr., M. Sci., Ph.D. Juan C. Elizalde*. 2001.
Jornada de Actualización Técnica Ganadera: La ganadería
regional y su perspectiva.
AACREA Región Centro, Villa Mercedes, San Luis.
*Profesor Asociado Facultad
de Ciencias Agrarias Balcarce-CONICET,
Unidad Integrada Balcarce
Fac. Cs.
Agrarias – INTA.
Las
pasturas de alta calidad proveen una importante cantidad de
nutrientes para satisfacer los requerimientos de los animales en pastoreo
(Leaver, 1985), aunque la producción animal obtenida es ampliamente variable
entre épocas y entre especies forrajeras o pasturas (Elizalde y Santini,
1992). Esta variabilidad en la respuesta
animal en condiciones de pastoreo puede atribuirse a cambios en la
disponibilidad o en la calidad del forraje pero también existen casos en donde
la oferta forrajera y la calidad (medida a través de la digestibilidad) es
buena pero la respuesta animal es baja.
Aún cuando la utilización del forraje producido sea óptima, siempre
existen variaciones condicionadas por la producción de forraje que afectan el
ajuste de la carga o la ganancia de peso a obtener.
Otra
limitación importante derivada de la utilización del forraje es que el forraje
producido por una pastura no es el mismo a través de los años y no es lo mismo
el potencial de producción de una pastura nueva comparada con una pastura
degradada. Este aspecto es bastante
característico de las praderas de la Pampa Húmeda (sobre todo las que rotan con
agricultura) y las que las diferencia en gran medida de las características de
las pasturas de otros países. En relación
a la alimentación en pastoreo, existen conceptos ampliamente difundidos que
pueden servir de guía (más conceptual que práctica) para definir las
estrategias de alimentación basadas en pasturas y verdeos de calidad. Por
ejemplo, la relación positiva en disponibilidad de forraje y el consumo se ha
verificado para muchas especies de pasturas y verdeos, pero esta relación no se
conoce para todas las especies que se utilizan en la Argentina,
El conocimiento del valor nutritivo de los forrajes frescos es bastante limitado sobre todo en lo referente a su digestión, al aporte de nutrientes para el animal por kilogramo de materia seca consumida y a la respuesta animal a obtener (Fahey y Hussein, 1999). Este es un aspecto crítico que limita el conocimiento acerca de la predicción de la respuesta animal en esas condiciones así como el empleo de otras tecnologías tales como la suplementación o la fertilización de las pasturas (Galyean y Goetsch, 1993).
Existen
alternativas que se pueden aplicar a los fines de atenuar las variaciones en la
producción de forraje que se suceden aún para una misma estación a través de
los años tratando a su vez de optimizar el uso del forraje en pastoreo. En este contexto, el uso de suplementos tiene
como objetivo adicionar algo que falta ya sea en cantidad o calidad como para
que la producción animal obtenida en pastoreo se mantenga o aumente a través de
un aumento de la carga y/o de la ganancia de peso (Hom et al., 1998). Por otra
parte, no siempre se pueden garantizar las condiciones de la pastura (o del
animal) necesarias para obtener una respuesta económica favorable de la
suplementación en pastoreo.
En
estos casos, para las condiciones de la Argentina, la utilización del engorde a
corral puede ser una alternativa viable.
Sin embargo, los engordes a corral que se puedan instrumentar en el país
y para los productores a pasto, deben cumplir con determinados requisitos de
operatividad, sencillez y eficiencia que obviamente los diferencian de los
clásicos feedlots.
En
el presente trabajo se analizarán los factores de la nutrición en pastoreo que
condicionan las respuestas obtenidas a la suplementación y
determinar sus posibles soluciones ya sea a través del manejo de pasturas o
del uso de suplementos. También se hará
referencia a los aspectos económicos de la suplementación y determinar sus
posibles soluciones ya sea a través del manejo de pasturas o del uso de
suplementos. También se hará referencia
a los aspectos económicos de la suplementación que puedan llevar a una
maximización del beneficio tanto técnico como económico. Previo al análisis de estos factores de
calidad es conveniente recordar algunos procesos relacionados con la digestión
de los alimentos.
Composición de los
forrajes y digestión en condiciones de pastoreo
Antes
de considerar la digestión de los forrajes es necesario analizar las
variaciones en la composición química del mismo, agrupados en gramíneas y leguminosas
(cuadro l).
Cuadro 1: Composición química (%MS) de
gramíneas (raigrás, cebadilla, pasto ovillo) y leguminosas
(trébol blanco y alfalfa) (Galyean y Goetsch, 1993; Elízalde, 1998).
|
|
Gramíneas |
Leguminosas |
|
Proteína
bruta |
8-24 |
15-30 |
|
Fibra
Detergente Neutro |
35-65 |
25-45 |
|
Fibra
Detergente Ácido |
30-40 |
20-32 |
|
Carbohidratos
solubles |
12-20 |
3-17 |
|
Cenizas
|
8-9 |
8-9 |
|
Calcio |
0,50-0,75 |
1,1-1,3 |
|
Fósforo
|
0,30-0,50 |
0,3-0,5 |
Existen
importantes diferencias entre especies, en general las leguminosas tienen menor
contenido de pared celular estimada a través de la Fibra Detergente Neutro
(FDN) y esta es menos digestible en el caso de la alfalfa pero no así en el
caso de los tréboles (Buxton et al, 1994). Idéntica situación se observa cuando se
compara a la alfalfa con gramíneas templadas
El
contenido proteico es muy variable en el caso de las gramíneas templadas
(raigrás, pasto ovillo) y verdeos. Las
leguminosas en cambio, son menos variables a través del año o épocas de
crecimiento (Elizalde et al., 1999a)
pero con mayores contenidos proteicos que las gramíneas.
La
composición del forraje está afectada no sólo por la especie forrajera y la parte
de la planta, sino también por el estado fisiológico al momento de pastoreo o
corte (Elizalde et al., 1999a), la tasa de crecimiento, horas del día, así como
diferentes prácticas de manejo, tales como la fertilización. Existen variaciones importantes en proteína y
carbohidratos solubles a través del día y estos cambios pueden ser diferentes
entre períodos del año (Van Vuuren et
al., 1986). Las variaciones operadas
en la calidad del forraje son una limitación a la utilización de los mismos
porque en muchos casos son difíciles de predecir. Por otra parte las especies forrajeras que se
incluyen en las pasturas en la Argentina (alfalfa, festuca, cebadilla, etc.)
han demostrado tener importantes variaciones en la calidad para una misma
estación de crecimiento en diferentes años (Hoffman et al, 1993; Elizalde et al., 1999a).
El otro factor importante es la caída en la producción para las pasturas
implantadas en la Argentina a través de los años de aprovechamiento.
El
forraje fresco, una vez consumido, es sometido a una intensa digestión rumínal
en donde el 90% de la materia orgánica digestible consumida es digerida en
rumen (Corbett y Pickering, 1983; Elizalde et
aL, 1999b, c). Por otra parte, en
los forrajes frescos, gran parte de la digestión ruminal es atribuida a la
digestión de la fibra mientras que en las dietas de engorde a corral el
principal componente degradado es el almidón.
Por esto, es importante mantener alta calidad del forraje porque esto
implica menores niveles de fibra y a su vez de mayor digestibilidad. Una elevada digestibilidad del forraje
consumido aún cuando el forraje pueda ser corregido con suplementos es
importante porque, en definitiva, siempre se puede optar por la alternativa más
conveniente, cual es no suplementar. Si
el forraje es de alta calidad y se quieren lograr altas ganancias de
peso, el suplemento deberá ser de una calidad compatible con la calidad del
forraje. Si el forraje es de alta
calidad pero es escaso en cantidad, un suplemento de menor calidad que la del
forraje disponible, elevará la ganancia de peso pero nunca será tan elevada
como la obtenida con el forraje sólo si estuviera disponible a voluntad o si se
ofreciera un suplemento al menos de igual calidad que la del forraje
disponible.
La
proteína de los forrajes frescos es altamente degradable en rumen con un
promedio del 75-85% para las diferentes especies (Elizalde et al.,
Definición del sistema de
producción. Componentes.
Para
discutir la utilización eficiente del forraje es indudable que el primer
aspecto a definir, es, justamente, qué se entiende por utilización eficiente
del forraje. En otras palabras, comer
más forraje conduciría a mejorar el resultado técnico-productívo o económico de
las empresas?. Una utilización óptima
del forraje implica tratar de aprovechar el máximo de lo disponible o de lo
crecido?. Esta utilización óptima es
similar para todos los sistemas de engorde a pasto?. A priori, parecería ser que toda la mejora en
la utilización del forraje podría atribuirse a modificaciones de la carga
animal o de la ganancia de peso y que esto redundará en mayor producción de
carne.
Sin
embargo, como la producción de forraje no es constante, el aumento de la carga
animal para aprovechar el forraje, obligaría a utilizar suplementaciones o
encierres para cubrir períodos de déficit en la producción de forraje. Sin embargo, en muchos casos se podría llegar
a la conclusión de que no es necesario suplementar o encerrar
animales en un corral, porque no va a contribuir a mejorar el resultado
técnico-económico del sistema. Esto se
debe a que no se provoca una mejora en el aprovechamiento del forraje porque,
por ejemplo, la carga sigue siendo reducida y ocurrirán efectos de sustitución
del suplemento por forraje. Un aumento
de la carga animal per se no es
sinónimo de mayor producción de carne si por otra parte no se tienen en cuenta
otros aspectos del sistema de producción.
En general, puede obtenerse un aumento de la producción de carne
manteniendo la carga (en kilogramos por hectárea) pero disminuyendo el peso
medio de los animales que pastorean, es decir, disminuyendo el peso final de
terminación (Elizalde y Duarte, 1994; Elizalde, 1999). Disminuir el peso final de terminación implica
reducir el frame y en definitiva aumentar el número de cabezas por hectárea
(aún cuando la carga en kg por ha se mantenga constante). Un animal terminado más liviano no
necesariamente es producto del aumento de la ganancia de peso si no más bien de
la disminución del tamaño corporal. El
disminuir el peso medio de la existencia puede implicar también el encierre de
animales en un corral lo cual en definitiva, redunda en una disminución del
peso medio de los animales que pastorean.
Como se aprecia, un aumento de la producción de carne puede lograrse con
situaciones tan extremas con utilización exclusiva de forrajes o con
utilización de granos para terminación.
Todo depende de la carga de la cual se inicie todo proceso de
intensificación y de las modificaciones que se realicen en el tipo de animal a
utilizar. Por otra parte, el mantener
carga durante el invierno no necesariamente implica suplementar. En algunas situaciones es más fácil manejar
la superficie ganadera a través del uso de verdeos de invierno que agregar
grano.
Una
vez que se han ajustado las variables antes mencionadas, tanto la
suplementación en pastoreo como el encierre a corral pueden ser herramientas
útiles en aumentar la utilización del forraje tanto desde el punto de vista
cualitativo como cuantitativo.
Dentro
de los planteos de suplementación en pastoreo, es bastante difícil obtener
máximos beneficios de la suplementación si ésta no contribuye a cumplir con los
objetivos de la empresa (carga animal, ganancia de peso, venta en una época
definida, calidad de carne, etc.). En muchos casos es necesario suplementar
animales porque no se han corregido o manejado otros factores (peso y momento
de compra, etc.). En otros casos, se suplementan animales que pueden manejarse
en otro plano nutricional porque de todas formas ya no van a salir en un
momento predeterminado. Por esto es
necesario considerar que las prácticas de suplementación y/o encierre a corral
son un medio (y no un fin en si mismo) para lograr una mejora en la
utilización del forraje.
La decisión de suplementar
como alternativa tecnológica. El sistema
de producción como
condicionante de la suplementación
Es
evidente que un aumento de la producción lleva a un incremento de los costos de
alimentación medidos por unidad de superficie.
Esto es así porque la mejora en la utilización del forraje obedece a
rendimientos decrecientes, es decir, el margen de la actividad puede aumentar
con cualquier intensificación pero a tasas decrecientes. Es evidente que el uso del grano puede llevar
a un aumento de los costos de alimentación.
Mientras los costos de alimentación por unidad de superficie se
incrementen pero el costo por kg producido no lo haga en la misma proporción,
es dable esperar que todo aumento de producción debido a la suplementación
tenga sustento económico. Esto no
implica que intensificar usando granos o silajes sea siempre un sinónimo de
bajar los costos no porque no sea cierto, sino porque el costo por kg producido
no sólo depende del uso de un suplemento por si mismo sino más bien del manejo
de otros componentes del sistema de producción donde se incorporan granos y
silajes (carga animal, edad de los animales, base forrajera, gasto del personal
y suministro, etc.).
Las respuestas a la suplementación en pastoreo
también deben analizarse en un contexto más amplio que la mera conversión de
grano en carne durante la etapa de suministro (mayor carga para consumir el
forraje primaveral, mayor disponibilidad de superficie para agricultura, etc.).
Cuando se considera este aspecto, las respuestas a la suplementación pueden
mejorar en un 20-30% (llegar a
Calidad del follaje y tipo
de suplementación. Efectos sobre la
digestión de la fibra. Sustitución
En
general, cuando se realiza una suplementación con grano en pastoreo existen dos
aspectos importantes que deben ser analizados.
Uno de ellos está relacionado con el efecto del suplemento sobre la
digestión del forraje, básicamente de los componentes de la fibra, y el otro
efecto importante es el de la sustitución del forraje por el suplemento. Aunque relacionados entre si, no siempre
existe una clara tendencia del efecto de uno sobre el otro. Por ejemplo, en los forrajes de baja calidad,
los suplementos energéticos en general causan una depresión de la digestión de
la fibra en mayor proporción que en los forrajes de alta calidad. Sin embargo, la depresión en el consumo de
forraje por el uso de suplementos es menor en los forrajes de baja calidad que
en los de alta calidad.
Cuando
se ofrece grano, existe una depresión parcial en la digestión de la fibra del
forraje que puede atentar contra el beneficio de agregar un alimento más
digestible respecto del forraje base.
Pero éste es un concepto demasiado generalista.
Porque
también es cierto que esto ocurre cuando el forraje es de baja calidad (con
excesos de fibra y deficiencias de proteínas) pero no en situaciones de
forrajes de alta calidad (fibra más digestible y excesos de proteína). En condiciones de forrajes de baja calidad,
el proceso digestivo es más lento porque la estructura compleja de la fibra
obliga a una secuencia de eventos gobernados por diferentes especies de
bacterias en el rumen (Galyean y Goetsch, 1993). Cualquier interferencia por el agregado del
grano (a través de una reducción del pH ruminal; Caton y Dhuyvetter, 1997) o
porque las bacterias que digieren la fibra prefieran el almidón, tendrá un
efecto depresivo sobre el proceso de digestión de la fibra (incluso para
suplementaciones del orden del 1% del peso vivo; Cochran, 1998). En forrajes también deficientes en proteína,
el agregado de suplementos proteicos ha sido más efectivo que el grano porque
además de mejorar la digestión de la fibra se ha registrado aumentos en el
consumo de forraje y en la ganancia de peso.
En
los forrajes de alta calidad comúnmente utilizados en los planteos de invernada
corta, el proceso fermentativo es muy diferente al que ocurre con los forrajes
de baja calidad. El forraje tiene un
exceso de proteína, tiene menor contenido de fibra de menor complejidad y de
más fácil ataque por parte de las bacterias del rumen que en un forraje de baja
calidad. Bajo estas condiciones y, para
los niveles de suplementación normalmente utilizados (1 % del peso vivo), es
bastante difícil que ocurra una depresión de la digestión de la fibra por el
agregado de granos (Sanson y Clanton, 1989).
En estos forrajes, el efecto de la suplementación será mayor sobre la
reducción en el consumo de forraje que sobre el proceso digestivo (Bowman y
Sanson, 1996; Elizalde et al, 1999). Por esto, es importante que cuando se decide
suplementar se logre a través del manejo del pastoreo, un forraje de alta
calidad. Antes de suplementar forrajes
de alta calidad, hay que conocer bastante acerca de producción y manejo de
pasturas. Son procesos que están muy
ligados y que no encuentran un límite definido.
Para comer mejor el pasto de primavera y lograr buenos engordes hay que
comer el forraje en el momento oportuno.
Si no se reduce la superficie ganadera de primavera hay que aumentar la
carga, para aumentar la carga con invernada corta, hay que suplementar y, para
que el suplemento tenga el máximo beneficio, hay que tener forraje de buena
calidad en el invierno. En consecuencia,
el manejo del pasto es el gran condicionante de la práctica de la
suplementación en pastoreo.
Cuando
se suplementa un forraje de alta calidad y en condiciones no
limitantes de disponibilidad, el consumo de pasto disminuye en mayor proporción
que el aumento del consumo total de materia seca provocado por la
suplementación. Este efecto se denomina
sustitución. Normalmente los efectos de
sustitución son mayores cuanto mayor es la calidad del forraje. Este es un aspecto importante en los planteos
de terminación que buscan a través de pasturas de alta calidad y suplementación
con granos, lograr altas ganancias de peso.
Los valores de sustitución en pasturas de alta calidad varían entre
Si
el forraje disponible es escaso, el suplemento adicionará nutrientes al animal
y la ganancia de peso obtenida será un reflejo de la calidad del forraje base y
de la calidad del suplemento (Bowman y Sanson, 1996). Pero si hay forraje disponible, el animal
dejará de consumir pasto (ocurre sustitución) y las respuestas al suplemento serán
un reflejo de la calidad del suplemento en relación a la calidad del
forraje. En condiciones de sustitución,
cuanto más calidad tenga el forraje base, menor será la respuesta al suplemento
en términos de ganancia de peso (Horn y McCollum, 1987).
Cuando no ocurre sustitución se podrán mantener las ganancias de peso que se hubiesen logrado con forraje ofrecido a voluntad (que no es el caso del invierno donde existe altísima calidad pero baja disponibilidad). Por esto, en forrajes de alta calidad, es fundamental controlar la disponibilidad del pasto para manejar la sustitución (a través de la variación de la carga) y no desperdiciar suplementos.
En
el cuadro 2 se presentan los resultados obtenidos de la suplementación en
pastoreo provenientes de la mayoría de los ensayos realizados en el mundo con
forrajes de alta calidad y suplementos energético-proteicos. Por lo tanto, son
el resumen de una gran cantidad de experimentos de suplementación (55
comparaciones). En estos ensayos se
evaluaron la ganancia de peso y la eficiencia de conversión obtenidas con la
utilización de distintos tipos de suplementos energético-proteicos en pasturas
de alta calidad. La eficiencia de
conversión de grano en carne puede expresarse como los kg de grano necesarios
para lograr un kg de carne. Esta
eficiencia puede variar de acuerdo a si se, corrige o no por el aumento de
carga necesaria para consumir el forraje que queda en el campo por agregado de
grano (efecto sustitución).
Cuadro 2: Resumen
de los valores medios obtenidos de 55 comparaciones de tratamientos entre lotes
testigos y
suplementados en animales en pastoreo de
pasturas de alta calidad (más de 16% de proteína y 65% de digestibilidad)
con
suplementos energético y/o proteicos (kg suplemento/kg de carne/ha =
respuesta conjunta de la mejora
en la ganancia de peso y del ajuste de
carga).
|
Consumo
de suplemento, %
Peso Vivo |
Ganancia
de peso (kg/an/día) |
Eficiencia
de conversión |
|
|
kg
supl/kg carne |
kg
supl/kg carne/ha |
||
|
0 |
0,710 |
- |
- |
|
0,5 |
0,861 |
19,5 |
5,19 |
|
1,0 |
1,011 |
34,7 |
5,94 |
|
1,5 |
1,161 |
49,9 |
6,68 |
|
2,0 |
1,311 |
65,1 |
|
|
2,5 |
1,461 |
80,3 |
8,16 |
Si
no se corrige por el aumento de la carga, la mayor producción (en kg de carne/ha)
de los lotes suplementados se deberá exclusivamente a la diferencia en ganancia
de peso entre animales testigos y suplementados.
Si
se corrige aumentando la carga, la mayor producción es producto de la
diferencia en ganancia de peso entre los animales testigos y los suplementados
y de la mayor carga del lote suplementado.
La primer columna representa la eficiencia de conversión obtenida cuando
se tiene en cuenta sólo la diferencia en la ganancia de peso entre los animales
testigos y los suplementados. Por
ejemplo, el valor medio de eficiencia de conversión para suplementaciones del 1
% del PV es de 19,5 kg de grano por kg de carne con un rango de 11,7 a 27,3
kg/kg. Para los casos en que se aumenta
la carga para consumir el forraje que queda en el campo por dar grano, la
respuesta obtenida es de 5,2 kg de grano/kg de carne con un rango de entre 4,5
y 5,9 kg/kg. En este rango se encuentra
la respuesta probable que se prevé obtener cuando se decida suplementar. La eficiencia de conversión del suplemento es
peor (más kg de grano por kg de carne) y más variable cuando no se considera el
ajuste de la carga por sustitución.
Para
incorporar la suplementación, el productor necesita información del efecto que
esta genera en términos productivos, debe realizar algún tipo de análisis
técnico-económico y
consecuentemente, elegir aquella que le sea más conveniente (ver cuadro 3).
Cuadro 3: Resultados probables en el proceso de adopción de una tecnología de acuerdo a la relación costo-beneficio
estimada a partir de la información previa que se posea y de acuerdo a la respuesta real obtenida al haberla adoptado.
|
|
Beneficio
económico obtenido al usar la técnica |
|
|
Decisión
en base a la información previa |
Superior
al costo |
Inferior
al costo |
|
Usar
la técnica |
1 |
2 |
|
Decisión
correcta |
Decisión
incorrecta |
|
|
El
beneficio supera al costo |
El
costo supera al beneficio |
|
|
No
usar la técnica |
3 |
4 |
|
Decisión
incorrecta |
Decisión
correcta |
|
|
Se
pierde de obtener un beneficio |
No
se usa porque el costo es superior al beneficio |
|
Un
productor decide correctamente cuando adopta una técnica cuyo beneficio supera al
costo de la misma (sector 1 del cuadro 4) y también decide correctamente cuando
no adopta una tecnología cuyo costo supera al beneficio obtenido (sector 4 del
cuadro 4). Pero se puede decidir
incorrectamente cuando se adoptó una tecnología cuyo costo superó al beneficio
económico obtenido (sector 2 del cuadro 4).
También, un productor puede decidir incorrectamente (perder la
posibilidad de ganar dinero) si no aplica una tecnología cuando el beneficio
económico obtenido supera al costo de aplicar tecnología. Las respuestas a la suplementación en
condiciones de excesos de forraje de alta calidad han sido tan malas como de 50
kg de suplemento para lograr un kg extra de carne cuando no se ajusta la carga
para aprovechar el exceso de forraje que queda disponible al sustituir pasto
por suplemento (ver cuadro 2). Pero han
sido tan buenas como de 5 a 7 kg de grano por kg extra de carne si se ajusta la
carga para evitar sustitución (kg de suplemento por kg extra de carne producido
por hectárea) derivado de la mayor ganancia de peso y/o de la mayor carga
(cuadro 2).
La
información que dispone un técnico o un productor es la relación precio del
grano:precio del novillo como elemento de referencia para decidir
suplementar. En el cuadro 4 se presenta
la relación del valor en kg de grano de maíz que equivalen al valor de un kg de
novillo para diferentes relaciones de precios del maíz y del novillo.
Cuadro 4:
Relaciones entro los kg de grano de maíz que equivalen al valor de un kg de
novillo para distintas
relaciones de
precio del precio del novillo y del maíz.
Los valores reflejan el precio neto de venta
(sin gastos de
comercialización) y no se ha considerado el costo del suministro.
|
|
Novillo, $/kg |
|||||
|
Maíz, $/tn |
0,75 |
0,80 |
0,85 |
0,90 |
0,95 |
1 |
|
60 |
12,5 |
13,3 |
14,2 |
15,0 |
15,8 |
16,6 |
|
70 |
10,7 |
11,4 |
12,1 |
12,9 |
13,6 |
14,3 |
|
80 |
9,4 |
10,0 |
10,6 |
11,3 |
11,9 |
12,5 |
|
90 |
8,3 |
8,9 |
9,4 |
10,0 |
10,6 |
11,1 |
|
100 |
7,5 |
8,0 |
8,5 |
9,0 |
9,5 |
10,0 |
|
110 |
6,8 |
7,3 |
7,7 |
8,2 |
8,6 |
9,1 |
Así,
por ejemplo, para un precio del grano de $ 60/tn y un novillo de $ 0,75/kg;
12,5 kg de grano equivalen a un kg de novillo: este es el punto de indiferencia
para esta combinación de precios.
Si
se necesita menos de 12,5 kg de grano para hacer un kg de novillo, sería
conveniente dar grano. Pero si la
eficiencia de conversión supera los 12,5 kg de grano por kg logrado, el
productor habrá perdido dinero suplementando sus novillos. Ahora se debe determinar la probabilidad de
que la eficiencia de conversión esté por abajo o por arriba de los 12,5 kg de
grano por kg de novillo. En otras
palabras, basado en el rango de las eficiencias de conversión obtenido en los
ensayos de suplementación (cuadro 2) se debe determinar qué porcentaje de veces
la respuesta estará por debajo o por encima de los 12,5 kg. Con el rango de la eficiencia de conversión
para las suplementaciones al 1 % del PV sin. corregir por carga (9,1 a 56,3 kg
de grano/kg de carne, cuadro 2), se calculó la probabilidad de que la
conversión está por debajo del punto de indiferencia en kg de grano por kg de
novillo para distintas relaciones de precios.
Los resultados se presentan en el cuadro 5.
Cuadro 5:
Probabilidad de obtener un resultado económico superior al costo con la
suplementación al 1% del peso
vivo en base al
rango de eficiencia de conversión cuando no se considera el ajuste de carga
(9,1 a 56,3 kg de grano/kg de carne) para
diferentes relaciones de precio del grano y del novillo.
|
|
Novillo, $/kg |
|||||
|
Maíz, $/tn |
0,75 |
0,80 |
0,85 |
0,90 |
0,95 |
1 |
|
60 |
45,0 |
46,0 |
47,0 |
49,0 |
50,0 |
51,0 |
|
70 |
43,0 |
44,0 |
45,0 |
46,0 |
47,0 |
48,0 |
|
80 |
41,0 |
42,0 |
43,0 |
44,0 |
44,0 |
45,0 |
|
90 |
40,0 |
40,0 |
41,0 |
42,0 |
43,0 |
43,0 |
|
100 |
39,0 |
39,0 |
40,0 |
41,0 |
41,0 |
42,0 |
|
110 |
38,0 |
38,0 |
39,0 |
39,0 |
40,0 |
41,0 |
Se
observa que cuando se ofrece suplemento sin ajustar la carga que la probabilidad
de obtener una respuesta favorable en términos económicos es baja y se ubica
entre un 38 y un 51%. Es decir, sólo
entre 38 y 51% de las veces que se suplemente se prevé ganar dinero (costo es
inferior al beneficio). Por otra parte,
la probabilidad de obtener un resultado económico positivo no varía en forma
importante ante amplias fluctuaciones en el precio del grano o del
novillo. Entonces, es lógico no
suplementar si el grano está caro o si el novillo está barato. Pero resulta más ilógico dar grano sólo
porque está barato porque la probabilidad de ganar dinero no mejora
sustancialmente. Por ejemplo a un valor
del novillo de $ 0,85, una caída del precio del maíz de $ 100 a $60/tn aumenta
la probabilidad de ganar dinero en sólo 8% (del 39 al 47%).
Un
análisis similar para el rango de eficiencia de conversión obtenido cuando se
ajusta la carga por el uso de suplementos (5,4 a 6,4 kg/kg, columna 2, cuadro
2) se presenta en el cuadro 6.
Cuadro 6:
Probabilidad de obtener un resultado económico superior al costo de la
suplementación al 1% del peso
vivo en base a la
eficiencia de conversión cuando es considera el ajuste de carga
(5,4 a 6,4 kg de
grano/kg de carne) y para distintas relaciones de precios del grano de maíz y
del novillo.
|
|
Novillo, $/kg |
|||||
|
Maíz, $/tn |
0,75 |
0,80 |
0,85 |
0,90 |
0,95 |
1 |
|
60 |
99,9 |
99,9 |
99,9 |
100 |
100 |
100 |
|
70 |
98,9 |
99,6 |
99,8 |
99,9 |
99,9 |
99,9 |
|
80 |
95,0 |
98,0 |
98,8 |
99,6 |
99,8 |
99,9 |
|
90 |
87,0 |
92,0 |
95,0 |
97,5 |
98,8 |
99,9 |
|
100 |
75,0 |
83,0 |
88,0 |
93,0 |
96,0 |
98,0 |
|
110 |
63,0 |
72,0 |
79,0 |
85,0 |
89,0 |
93,0 |
Del
cuadro 6 se concluye que cuando se ajusta la carga, la probabilidad de ganar dinero
para diferentes condiciones de precios, aumenta sustancialmente respecto a la
misma combinación de precios sin ajuste de carga (cuadro 6). Por otra parte, existe una tendencia más
lógica ante variaciones del precio del grano.
A medida que aumenta el precio del maíz, la probabilidad de un resultado
económico positivo disminuye en forma notoria.
Esto determina que bajo condiciones de ajuste de carga, el costo del
suplemento tiene un efecto muy importante.
No es lo mismo producir grano propio que se impute como costo de
producción que comprar grano caro. No es
lo mismo producir grano barato aunque de menor calidad que comprar un grano de
mayor calidad pero caro.
Por
otra parte, a bajos precios del grano, la probabilidad de ganar dinero se hace
independiente del precio del novillo.
Por ejemplo, con maíz a $60/tn, la probabilidad de ganar dinero es alta
para precios del novillo que varíen entre $ 0,75 a $ l/kg. Esto determina que sea posible utilizar
suplementos aún a bajos precios del novillo si el grano está barato y si la
eficiencia de conversión es buena. Del
cuadro 6 se deduce también que ante precios elevados del grano, se puede
observar una respuesta positiva a la suplementación si se elige una categoría
de animal que a la venta tenga un muy buen precio. Pero ante bajos precios del novillo (novillo
pesado o de menor calidad) la probabilidad de obtener una respuesta disminuye
si el precio del grano es elevado. Por
ejemplo, con maíz a $ 110/tn la probabilidad de ganar dinero disminuye un 30%
(del 93 al 63%) si el precio de venta del novillo cambia de $ 1 a $ 0,75/kg.
¿Por qué sucede este comportamiento menos errático de la suplementación con
ajuste de carga?. Es porque las
eficiencias de conversión son mejores (menos kg de grano por kg de carne) y
menos variables que cuando no se ajusta la carga (Perry et al, 1971; 1972). Es
importante destacar que el análisis de la suplementación se puede realizar
porque se dispone de una gran cantidad de información para estimar respuestas y
relacionarlas con su costo. La mayoría
de la tecnología que se usa en nutrición animal se encuentra dentro de la
condición anterior, es decir los resultados a obtener varían en un rango dónde
se puede perder o ganar dinero. Se
requiere entonces, del control de las condiciones bajo las cuales se aplica, de
una buena estimación de la respuesta y también de un análisis constante de la
relación costo-beneficio. Es lógico
pensar que algunas tecnologías son más fáciles de evaluar que otras porque sus
efectos son complejos y no siempre se pueden medir a través de una única
variable.
Por
ejemplo, en el caso de la suplementación podríamos incluir el valor
económico-financiero de acelerar la salida del novillo, y/o efecto que causa
sobre el aumento o la posibilidad de hacer más agricultura, etc.
El
engorde a corral practicado dentro de un sistema de producción puede ser una
herramienta útil para optimizar la utilización del forraje producido. En este aspecto, una estrategia de encierres
previamente planificada permitiría al menos, un mejor control de la carga sobre
todo en aquellas situaciones en donde la producción y calidad del forraje es altamente variable entre años. Es necesario diferenciar aquellos sistemas de
engorde que deben necesariamente incluir el feedlot porque no tienen forraje de
calidad respecto de aquellos sistemas basados en forrajes de alta calidad
(pasturas perennes, promociones de raigrás anual, etc.). En estos últimos, la
producción de forraje aunque de calidad, puede ser estacional (promociones de
raigrás) o pueden sufrir variaciones importantes entre épocas (pasturas
perennes basadas en gramíneas y leguminosas).
En estas circunstancias no necesariamente implican que existan
situaciones en donde la terminación de animales se hace dificultosa de realizar
(otoño).
Los
resultados obtenidos con estrategias de encierre a corral practicadas en los
sistemas de producción basados en pasturas, están afectados por un gran número
de factores. En este contexto se debe
diferenciar los factores que afectan la etapa del engorde a corral de aquellos
que afectan al sistema en su conjunto.
Existen factores que afectan la eficiencia de conversión del alimento en
carne en el engorde a corral de la misma forma que lo hacen en los feedlots de
hotelería. Sin embargo otros factores se
tornan más importantes cuando el engorde a corral es complemento del sistema
pastoril y, más aún, cuando la base forrajera es de calidad. Cualquier estrategia de encierre de animales
debe analizarse dentro del sistema en su conjunto, es decir, considerando el
resultado de la etapa de pastoreo y de la etapa del engorde a corral. Es por esto que un buen resultado en la etapa
de engorde a corral no necesariamente implica que lo sea para el sistema en su
conjunto o viceversa. Es probable que la
eficiencia de conversión no sea la mejor en los encierres caseros de novillos
que pastorearon pasturas de alta calidad, simplemente porque el peso de entrada
al engorde a corral es elevado respecto de los encierres con terneros. También puede deberse a qué tipo de animal a
encerrar, está constituido por aquellos individuos que resulta difícil de
terminar en pastoreo (novillos colas, de frame grande, etc.). Pero pueden
existir casos en donde los animales a encerrar provengan de invernadas cortas
que se encierran por falta de forraje de calidad (animales muy livianos) y, en
este caso, puedan obtenerse excelentes eficiencias de conversión para
justificar el encierre debido a que se practica sobre toda una tropa y que no
toda (o casi toda) la etapa de engorde se haya realizado en pastoreo. De cualquier forma el resultado final
dependerá de la sumatoria de la etapa de pastoreo y de engorde a corral. Dentro de aquellos factores que puedan
afectar la eficiencia de conversión de los engordes a corral de novillos en
terminación en pastoreo, se pueden mencionar dos muy importantes:
a)
Edad del animal: Como se comentó
previamente, es probable que en los encierres caseros de los sistemas de
pastoreo, los animales a encerrar sean aquellos que tienen dificultad para su
terminación a pasto. Esto implica que
los resultados a obtener en términos de ganancia de peso y eficiencia de
conversión de la etapa de encierre sean más variables que en aquellos casos
donde se encierran un conjunto de animales provenientes de tropas homogéneas y
de menor peso (terneros livianos). Los
animales que se terminan a mayor peso consumen una mayor cantidad de alimento
por día, necesitan más kilos de alimento por kg ganado (menos eficientes),
tienen mejores ganancias (dependiendo del crecimiento compensatorio que puedan
lograr) que los animales jóvenes. Sin
embargo, los animales entrados a mayor peso consumen menor cantidad total de
alimento y necesitan menor cantidad de días de engorde a corral que los
animales entrados más jóvenes pero terminados a pesos similares. En general, cuando más joven es el animal que
ingresa al engorde, menor es el peso final de terminación. El ternero bolita representa un caso extremo
que intenta reemplazar al clásico ternero mamón que ya no se produce a campo.
Para
aquello sistemas de cría que integren el engorde a corral de los terneros, el
resultado final estará afectado por el impacto que el encierre del ternero
destetado tenga sobre el resultado final del sistema, es decir poder aumentar
la cantidad de vacas o de terneros destetados.
La menor eficiencia de conversión (más kg de alimento por kg de carne)
del novillo adulto se ve compensada por la menor incidencia de la cantidad de
concentrados a gastar para terminarlo. Y
en general, los riesgos del resultado económico negativo en esta categoría está
dada más por el menor precio de venta del novillo grande, más que por su menor
eficiencia de conversión.
b) Estado nutricional
previo: Es otro factor importante en determinar la
eficiencia de conversión del alimento en carne durante la etapa de
encierre. Esto se debe a los efectos del
crecimiento compensatorio y al grado de terminación relativa a la entrada del
engorde respecto de la requerida para comercializar el animal. En general, cuanto menor es el plano
nutricional previo, mayor es la ganancia de peso en el engorde a corral debido
a los efectos del crecimiento compensatorio.
Esto es producto de un mayor consumo de materia seca lo cual implica que
la eficiencia de conversión deba necesariamente ser superior que la de los
animales entrados al corral sin que hayan sido restringidos previamente.
Esto
es porque los animales que más consumen en el engorde a corral, no siempre son
los más eficientes en convertir alimento en carne. El crecimiento compensatorio se manifiesta en
el engorde a corral en forma variable, muy poco predecible y, para los menores
pesos de terminación de la Argentina respecto de Estados Unidos, el aplicar
restricciones en algunos casos, podría conducir a aumentar el peso final de
terminación con el consecuente deterioro del precio y del mayor número de días
requeridos en el engorde. Por otra
parte, una elevada ganancia de peso en pastoreo (700 g/an/día) no han tenido un
efecto negativo sobre la performance de los animales en el engorde a corral
(Elizalde et al, 1997).
El
momento de ingreso de los animales en el engorde a corral está condicionado por
la cantidad y calidad del forraje producido.
En general, en la medida en que la base forrajera se hace más estable y
más barata, conviene ingresar los animales lo más pesados posible. En este sistema es altamente probable incluir
previamente, planteos de suplementación para lograr un manejo de la carga y
utilizar el engorde a corral para situaciones climáticas extremas o cuando no
se cumplen (por variaciones en la calidad o cantidad de forraje) la salida de
los animales en las fechas previstas.
Por el contrario, cuando el mantener una base forrajera de calidad se
hace costosa por kg de materia seca producida o cuando no es constante a través
del año, es conveniente ingresar los animales a menores pesos y terminarlos con
una dieta muy concentrada para que el sistema de encierre sea lo menos costoso
posible.
Algunas
experiencias realizadas en campos de productores a pasto permiten afirmar que
se pueden encerrar novillos, diseñar y manejar dietas simples cuyas eficiencias
de conversión son similares a las obtenidas en otros países pero cuyos costos
son mucho más bajos (Elizalde y Duarte, 2000).
Se han manejado dietas con el “sistema grano entero” (GE) que han
demostrado ser simples, de escaso riesgo de acidosis, fácil de manejar y de
costo muy bajo si los ingredientes son producidos en el campo.
En
los últimos años se han registrado aumentos sustanciales en la producción de
carne en diferentes zonas del país. En
general, se insiste en que para aprovechar mejor el pasto es necesario, entre
otros objetivos, aumentar la transformación del exceso de forraje primaveral en
producto animal. Esto implica lograr un
ajuste de carga animal a través del año utilizando algunas tecnologías tales
como la suplementación, aumento de la superficie forrajera invernal (verdeos),
etc. Estas tecnologías deberían, a su
vez, mantener un ritmo de ganancia de peso que sean compatibles con los
objetivos de las empresas. En este
aspecto, también se ha ajustado el peso medio de la existencia para lograr
pesos de terminación en épocas definidas y compatibles con las ganancias de
peso logradas durante el año (Elizalde y Duarte, 1994; Elizalde, 1999). Si la salida de los animales coincide con
épocas de reducción en el crecimiento del forraje, se pueden lograr sistemas de
producción con mínimo uso del grano y que aumenten la producción a través de un
aumento de la carga animal.
Una
mejora de la ganancia de peso vivo también produce un aumento de la producción
de carne sin variar la carga y tiene un impacto importantísimo en la eficiencia
del stock aunque esto implica ingresar un mayor número de cabezas al
sistema. Un aumento del ritmo de
ganancia, una disminución del peso medio de la existencia y un aumento de la
carga permitirían aumentar la producción de carne. La aplicación de estas técnicas no son
garantía absoluta de un aumento de producción porque si la suplementación
mejora los engordes, los novillos se terminan antes, pero sí no se acelera la
reposición, la producción de carne por unidad de superficie puede hasta llegar
a disminuir. La suplementación invernal
permitiría lograr aumentos de carga del orden del 20%, los que sumados al
crecimiento del animal durante el otoño-invierno, permitirían trabajar con
cargas primaverales que serían de un 20 a 30% mayores respecto del invierno. Sin embargo, aún cuando se fije un nivel de
carga adecuado, la producción de forraje es altamente variable en cantidad y en
calidad lo cual se traduce en variaciones en los ritmos de engorde para una
misma época pero en diferentes años. Las
ventajas de la suplementación en pastoreo radican en la simplicidad y en
aprovechar nutrientes del forraje cuyo costo es más barato (proteína, minerales
y vitaminas del forraje) que el mismo nutriente aportado a través del
suplemento en encierre a corral (suplementos proteicos tipo expellers de
oleaginosas). Pero la suplementación en
pastoreo tiene algunas exigencias:
l)
Que haya forraje disponible.
2)
Que el forraje disponible a ser consumido con suplementos no afecte o
perjudique el consumo y la ganancia de peso de otra categoría de animales.
3)
Que el forraje sea de calidad para que el nutriente a buscar sea barato (un
forraje de baja calidad tiene poca proteína y mucha fibra y entonces, provoca
una limitación en el consumo de energía y no sirve como suplemento proteico).
4)
Que no se supere determinado umbral de suplementación (40% del consumo total o
1,2-1,4% del peso vivo) como para no disminuir la digestión de la fibra del
forraje y disminuir la ventaja de utilizar suplementos.
5)
Que las ganancias que se pretendan obtener sean moderadas (no superiores al
kilogramo diario).
6)
Que no existan otras alternativas que para la misma época permitan obtener
ganancias similares si hubiese forraje disponible a voluntad (verdeos
invernales).
Cualquiera
de estos aspectos puede limitar la ventaja de utilizar suplementos en
pastoreo. El consumir forraje de baja
calidad, disminuye el consumo de nutrientes (y la ganancia de peso), aspecto
que no siempre puede corregirse con suplementaciones del orden del 0,7-1 % del
peso vivo. Puede ocurrir que la
producción de forraje decaiga debido a variaciones normales entre años y que
entonces, no haya mucho pasto disponible para utilizar suplementos. Estas situaciones permiten diseñar
estrategias de pastoreo y encierre a corral combinadas a su vez, con o sin
suplementación.
El
introducir el engorde a corral es una empresa debería ser lo más simple posible
no sólo desde el punto de vista del manejo de los alimentos sino también desde
el punto de vista del personal. Esto
implica poder trabajar con pocos ingredientes producidos en su mayoría en el
propio establecimiento y, en caso de compras de insumos, que éstos no demanden
una estructura de manejo y almacenamiento más allá de la disponible. Las instalaciones de engorde deberían ser
simples y fáciles de armar y desarmar y de alterar lo menos posible el manejo
del establecimiento.
Teóricamente,
el encierre a corral tendría un efecto importante en el peso medio de la
existencia. Encerrar novillos implica
sacarlos del circuito pastoril y por ende baja el peso medio de los animales en
pastoreo. Si la carga global no decae,
el encierre permitiría aumentar el número de cabezas o al menos diferir forraje
(si es que éste lo permite) para ser usado en el invierno. Por otra parte, el encierre de animales para
lograr altas ganancias de peso en épocas de bajas ganancias en pastoreo (otoño)
permitirían acelerar la salida de los animales más pesados (420 kg al encierre)
y elevar la ganancia de peso global a través del año.
El
grano de maíz es el grano más utilizado en la suplementación de los campos de
la zona Oeste y Oeste Arenoso debido a la facilidad con que se puede conducir
el cultivo y a que es igual o más competitivo en términos de margen bruto que
otras actividades agrícolas (girasol).
El grano de maíz es utilizado en planteos de suplementación en pastoreo,
es necesario utilizar niveles no demasiado altos (no mas del 1,2-1,5% PV) como
para no deprimir la utilización de la fibra del forraje. Sin embargo, cuando el grano de maíz es
incluido en dietas de engorde a corral, su inclusión puede variar en límites
más amplios. Así el grano puede
incluirse desde niveles tan bajos como el 10% de la dieta (0,3% PV) hasta
niveles cercanos al 75-80% de la dieta total (2,2-2,4% PV). Es decir, puede regularse en función de la
concentración energética de la dieta que se desee utilizar, lo cual estará en
función del ritmo de engorde requerido.
Además, el grano de maíz, a diferencia del grano de sorgo, puede
ofrecerse entero sin procesarse, si se controla y mantiene el nivel de forraje
de la dieta en límites muy bajos (5 a 10% de la dieta). Además, el grano de maíz ofrecido entero y
seco genera una fermentación más lenta pero prolongada en el tiempo, lo cual se
traduce en menor riesgo de acidez ruminal, abscesos hepáticos y reducidas
eficiencias de conversión. En general,
el grano entero es menos digestible que el grano procesado (2 o 3% menos
digestible) pero al utilizar poco forraje (que siempre es de menor
digestibilidad que el grano), la concentración energética o la digestibilidad
de la dieta total es similar a una constituida por grano procesado (más
digestible) pero con mayor proporción de forraje (que es necesario para
prevenir la acidosis de un grano muy fermentativo). Esto permite que la eficiencia de conversión
de alimento en carne, no varíe demasiado cuando el grano de maíz es procesado
de diversas formas cuando constituye una alta proporción de la dieta (Owens et
al., 1997).
El
uso de grano entero en engorde a corral, tiene algunas ventajas que harían
factible su utilización en sistemas mixtos:
a)
Se puede utilizar grano entero en aquellas empresas que carecen de equipamiento
para procesarlo y distribuirlo o en todo caso el disponible para el manejo del
grano para la venta.
b)
El nivel de forraje (heno o silaje) a incluir en la dieta es bajo.
c)
El grano de maíz al tener 10% de proteína es fácil de corregir en ese aspecto
para llegar a los valores requeridos en dietas de encierre (12 a 14% de
proteína).
La
principal desventaja del grano entero desde el punto de vista de la dieta, es
que al ser un grano entero no permite ser utilizado como vehículo de núcleos y
sales minerales. En estos casos debe
molerse una parte del grano o del suplemento proteico (200 g/an/día) para
mezclar los ingredientes o en su defecto utilizar algún alimento molido
(afrechillo) el cual incluso puede peletearse mezclado con los núcleos
vitamínico-minerales.
Teniendo
en cuenta los comentarios anteriores, y debido a que no existe en el país
información acerca del uso de altas cantidades de grano de maíz en dietas de
engorde a corral, se decidió resumir los resultados de encierre de animales en
campos de productores. La inclusión de
grano fue en algunos casos en baja proporción de la dieta, mientras que en
otros, la inclusión fue alta. Esto
implica en forma inversa, bajas o altas inclusiones de forraje
respectivamente. En algunos casos se
ofreció alta proporción de grano procesado.
En los cuadros siguientes se resume la información obtenida. Algunos encierres se realizaron con el
objetivo de ajustar la logística de dar grano entero, mientras que en otros
casos el objetivo del encierre fue terminar animales evaluando el sistema de
grano entero o utilizando dietas menos concentradas. Hay diferentes combinaciones de grano y de
forraje en las dietas, con grano con y sin procesado.
Cuadro 7,. Resultados de encierres en novillos
alimentados con dietas conteniendo al menos 75% de grano entero.
|
Empresa |
CREA (1) |
Período Prueba |
Cat. |
N |
Peso inicial (kg) |
Peso Final (kg) |
Consumo (kg de alimento) |
ADPV (kg/d) |
Eficiencia de conversión (kg alimento/kg ADPV) (2) |
|
La María |
AM |
5/5- 3/7/99 |
Nov. |
36 |
415 |
492,6 |
8,8 kg maíz; 1 kg exp.girasol; l kg fardo; 82g núcleo |
1,505 |
6,6 (7,7)
$ 0,54/kg producido (3) o $ 0,34/kg4 |
|
La Martita |
AM |
27/7- 27/8/99 |
Nov. |
128 |
368,7 |
441,2 |
8,2 kg maíz; 1 kg exp. girasol; 1 kg rollo; 82 g núcleo |
1,522 |
5,74 (6,75) $ 0,52/kg producidos o $ 0,33/kg4 |
|
El Recreo |
AM |
3/9- 4/10/99 |
Nov. |
280 |
465,5 |
498 |
7,5 kg maíz; 0,55 kg sojilla; 0,83 kg rollo; 52 g núcleo |
1,114 |
6,8 (8,0)
$ 0,63/kg producidos o $ 0,37lkg4 |
|
El Carmen |
G-LT |
1/9- 19/10/99 |
Nov. |
83 |
442 |
507 |
9,5 kg maíz; 1 kg sojilla; 1 kg rollo; 82 g núcleo |
1,406 |
6,95 (8,2) $ 0,62/kg producido 3
o $ 0,37lkg4 |
(1) AM.: América;
G-LT.- Guanaco-Las Toscas.
(2) Valores en paréntesis en la columna de eficiencia
de conversión Indican en kg de alimento con 85% de materia seca (MS). Los valores sin paréntesis indican la
eficiencia de conversión en base 100% MS.
(3) Costo por kg producido considerando maíz a $ 80/tn,
expeller de girasol a $ 80/tn, sojilla a $ 60/tn, rollo a $ 40/tn y núcleo a $ 0,30-0,40/kg (monensina,
urea, conchilla y núcleo vitamínico-mineral). En el costo por kg producido no está
considerado el costo de suministro.
(4) Costo por kg producido con el maíz a costo de
producción de $ 40/tn y el resto de los ingredientes al mismo costo.
Cuadro 8: Resultados de engorde con terneras
y vaquillonas alimentadas con grano entero y/o partido.
|
Empresa |
CREA(1) |
Período Prueba |
Cat. |
N |
Peso inicial (kg) |
Peso Final (kg) |
Consumo (kg de alimento) |
ADPV (kg/d) |
Eficiencia de conversión (kg alimento/kg ADPV(2) |
|
|
El Carmen (grano entero) |
G-LT |
9/11- 18/12/99 |
Vaq. |
33 |
292 |
339 |
7 kg maíz; 0,75 kg sojilla; 0,9 kg rollo; 15 g núcleo
producido |
1,205 |
6,1 (7,2) $ 0,57/kg g3 o $0,32/kg4 |
|
|
Timbó-Ruco (grano entero) |
A |
30/7- 24/11/9 |
Ter. |
407 |
148 |
261 |
5,3 kg maíz; 1, 1 5 kg exp.
girasol; 1 kg rollo; 160 g afrechillo + núcleo |
1,310 |
4,8 (5,52) $ 0,5/kg producidos o 0,31/kg 4 |
|
|
Horizonte (grano partido) |
Azul |
1/4- 10/6/99 |
Tera/o |
200 |
120 |
238 |
Total: 5,40 kg (60% maíz,
20% afrechillo, 15% exp. girasol, 4,5% res. Cosecha forrajeras, resto núcleo) |
1,150 |
4,7 (5,4) $ 0,37/kg producidos con ración a $ 68/tn |
|
|
Rincón-La Calandria (grano entero) |
|
Otoño 99 (87 días) |
Tero |
|
120 |
200 |
4,5 kg maíz; 0,88 kg concentrado comercial |
0,920 |
4,4 (5,2) $ 0,64/kg producidos (3) o $ 0,45/kg4 |
|
(1) AM: América;
G-LT. Guanaco-Las Toscas.
(2) Valores en paréntesis en la columna de eficiencia
de conversión Indican en kg de
alimento con 85% de materia seca (MS).
Los valores sin paréntesis Indican la eficiencia de conversión en base
100% MS.
(3) Costo por kg producido considerando maíz a $
80/tn, expeller de girasol a $ 80/tn; sojilla a $ 60/tn,, rollo a $ 40/tn y
núcleo a $ 0,30-0,40/kg (monensina, urea, conchilla y núcleo
vitamínico-mineral). En el costo por kg
producido no está considerado el costo de suministro.
(4) Costo por kg producido con el maíz a costo de
producción de $ 40/tn y el resto de los ingredientes al mismo costo.
Cuadro 9: Resultados
de engorde con terneras, novillos y vaquillonas alimentadas con dietas con
mayor proporción de silaje y/o heno más grano
entero y/o partido.
|
Empresa |
CREA (1) |
Período Prueba |
Cat. |
N |
Peso inicial (kg) |
Peso Final (kg) |
Consumo (kg de alimento) |
ADPV (kg/d) |
Eficiencia de conversión (kg alimento/kg ADPV) (2) |
|
|
La pastora |
Galligo |
2/8- 26/9/99 |
Nov. |
135 |
391 |
449,6 |
15 kg silo maíz; 5 kg grano húmedo maíz; 2,5 kg exp. girasol; 70 g núcleo |
1,510 |
Base MS: 7,3 $ 0,55/kg producidos (3) o $ 0,42/kg
producidos (4) |
|
|
El meridiano |
AM |
1/7- 14/9/99 |
Nov. |
1514 |
360,1 |
423,5 |
Consumo total: 8,92 kg MS (2,88 kg maíz; 1,45 kg
silo maíz; 1,15 exp. girasol; 2,78 maíz grano húmedo; 70 g núcleo) |
0,860 |
Base MS: 10,4 $ 0,63/kg producidos o $ 0,48/kg
producidos |
|
|
La Clarita |
AM |
20/5- 4/7/99 |
Nov. |
300 |
443 |
508 |
22 kg silo maíz; 5 kg maíz; 2 kg exp. girasol; 280 g núcleo |
1,784 |
Base MS: 8,04 $ 0,52/kg producidos o $ 0,40/kg
producidos |
|
|
La Clarita |
AM |
10/7- 11/8/99 |
Nov. |
308 |
371 |
440 |
18 kg silo maíz; 5 kg maíz; 2 kg exp.
girasol; 280 g núcleo |
1,583 |
Base MS: 7,36 $ 0,50/kg
producidos o $ 0,38/kg producidos |
|
|
La Clarita |
AM |
6/8- 30/9/99 |
Ter. |
174 |
181 |
256 |
6 kg silo sorgo; 5 kg
maíz; 3 kg exp. girasol; 280 g núcleo |
1,369 |
Base MS: 6,82 $ 0,56/kg
producidos o $ 0,42/kg producidos |
|
(1) Federico Galligo, Pellegrini 350, (6237) América, AM: América.
(2) Como se incluyó el silaje de maíz, la eficiencia de conversión se
calculó en base materia seca (MS). En
todos los casos se consideró el contenido de MS del silaje en 33%. El dato de eficiencia de conversión
expresados en kg de MS es para establecer comparaciones con los cuadros
anteriores.
(3) Costo de producción con maíz seco (85% MS) a $ 80/tn, grano húmedo
a $ 30/tn, silaje de maíz y de sorgo a $ 33/tn MS, expeller de girasol a $ 80/tn,
sojilla a $ 60/tn, rollo a $ 40/tn y núcleo a $ 0,30-0,50/kg (monensina, urea,
conchilla, y núcleo vitamínico-mineral). En el costo por kg producido no está
considerado el costo de suministro.
(4) Costo de producción con el maíz grano a costo de producción de $
40/tn.
Cuadro 10:
Resumen de resultados de encierres en animales alimentados con distintas dietas.
|
Dieta |
N |
Peso inicial (kg) |
Peso Final (kg) |
Consumo (kg) de alimento) |
ADPV (kg/d) |
Eficiencia de conversión (kg alimento seco/kg ADPV) |
|
Grano entero (más del 75%
de la dieta) MACHOS |
4 lotes (567 novillos) |
423 |
485 |
81,4% de grano de maíz en la dieta |
1,387 |
6,52 $ 0,57/kg producido o $ 0,35/kg producido (2) |
|
Grano entero o partido (menos del 75% de la dieta) MACHOS |
4 lotes (2257 novillos) |
391,2 |
455,3 |
40,6% de grano de maíz en la dieta |
1,429 |
8,30 $ 0,55/kg producido (1) o $ 0,42/kg
producido (2) |
|
Grano entero (más del 75%
de la dieta) HEMBRAS |
4 lotes (840 tras, vaq y
tros) |
170 |
260 |
81,82% de grano de maíz en la dieta |
1,150 |
5,0 $ 0,57/kg producido (1) o $ 0,36/kg. producido (2) |
|
Grano entero partido (menos del 75% de la
dieta) HEMBRAS |
1 lote (174 vaq) |
181 |
258 |
47,41 % de grano de maíz en la dieta |
1,369 |
6,62 $ 0,56/k
producidos o $ 0,42/kg, producidos (2) |
(1) Valor de/ costo/kg producido corresponde al grano de maíz costeado
a $ 80/tn.
(2) Maíz con costo de
producción ($ 40/tn).
1) El grano entero permitió obtener
ganancias similares a las obtenidas con otras dietas e incluso similar a los
resultados obtenidos en feedlots de otros países (Owens et aL, 1997).
2) En general, a medida que
disminuye el nivel de grano en la dieta, la eficiencia de conversión aumenta
(más alimento para lograr similar ganancia).
Esto se debe que las dietas con menor proporción de grano son
energéticamente menos concentradas. Por
esto no tiene sentido analizar cuál dieta es la dieta más barata si no se
conoce qué cantidad de la dieta es necesaria para producir un kg de carne. En otras palabras, el conocer la ganancia de
peso que genera una dieta o su costo por kg de materia seca no es muy útil si
no se conoce la eficiencia de conversión del alimento por unidad de ganancia de
peso que produce.
3) Están confundidos los efectos de
sacar el silaje a costo de producción y el grano de maíz a costo de
oportunidad. A su vez, cuando se costea
el maíz a costo de producción, el costo por kg producido disminuye en mayor
proporción en aquellos encierres que usan una mayor proporción de grano
respecto de silaje. Por ejemplo: en los
novillos de La María, el costo es $ 0,53/kg producido con el maíz a $
80/tn. Pero ese costo disminuye a $
0,34/kg con un maíz de $ 40/tn de costo de producción es decir, disminuye un
36%. En los encierres de La Clarita
(menos proporción de grano en la dieta) cuando el costo del maíz se fija a $
40/tn, el costo por kg de carne producido disminuye de $ 0,52 a 0,40 es decir,
un 23%.
4) El grano entero a costo de
producción permitió obtener las dietas más baratas ($ 0,35 a $ 0,45/kg
producido).
5) En algunos casos, el período de
encierre fue muy corto, con lo cual parte del efecto sobre la ganancia de peso
de la dieta puede estar confundida con crecimiento compensatorio.
En
general, a medida que aumenta el peso de encierre, la eficiencia de conversión
decae (más kg de alimento/kg producido).
Por
cada 100 kg de aumento del peso de encierre se necesitan 800 y 780 gramos más
de alimento para lograr un kg de carne para hembras y machos
respectivamente. Las hembras tuvieron
una eficiencia de conversión menor (más kg de alimento/kg producido) que los
machos al menos en el rango de pesos iniciales comprendidos entre los 120 y los
290 kg.
En
general, con engordes superiores al kg/día se obtienen costos de alimentación
relativamente constantes. Cuando los
engordes son inferiores a 1 kg/an/día los costos de alimentación aumentarían
ostensiblemente. Por lo tanto, a medida
que aumenta el peso de entrada al engorde, la ganancia de peso debe ser
necesariamente alta para compensar en parte la menor eficiencia de conversión
de un animal pesado y tratar de lograr el menor costo posible. En cambio, los terneros livianos (alto valor
del producto y buena eficiencia de conversión aún a bajas ganancias de peso)
podrían soportar ganancias de peso menores que las requeridas con novillos
grandes de menor eficiencia de conversión.
1) No tiene sentido encerrar por si
mismo. Si por cada 100 kg de aumento en
el peso de encierre se necesitan 0,800 kg más de alimento para lograr un kg de
carne ($ 0,09/kg de carne con dieta basada en grano entero) este aumento del
costo es mucho menor que la diferencia entre producir un kg adicional a pasto
respecto de un kg adicional del animal encerrado. De esta forma la búsqueda de una mayor
producción a pasto es complementaria del encierre a corral. El valor del incremento del alimento a medida
que el animal ingresa con más peso (0,80 kg por cada 100 de incremento en el
peso de encierre) es similar al hallado en otros países (1,00 kg/100 kg) para
animales que pastorearon y luego entraron al corral (Lucena et al., 1998).
2) Si se aumenta la carga y ocurren
situaciones de sequía, engordes menores a los programados, falla en los
verdeos, etc., se puede recurrir al engorde a corral como herramienta para
palear una situación puntual. En este
caso, se encierra sin reemplazar en el campo por animales chicos (no hay
pasto). Pero es necesario considerar de
que cuando haya pasto, los animales encerrados no estarán para comerlo.
3) El encierre puede ser una herramienta interesante para la terminación de novillos cola, difíciles de engordar en pastoreo aunque haya pasto.
4) Si se decide bajar el peso medio
de la existencia mandando novillos a un corral, es necesario considerar que el
número de cabezas debe aumentar y por
ende los animales que fueron al corral deben ser reemplazados por animales que
coman el pasto dejado por los novillos que fueron al encierre. De lo contrario, la única ventaja de haber
encerrado será el haber mejorado la ganancia de peso de la tropa encerrada pero
con una reducción de la carga en el campo y, en consecuencia, la producción de carne
no se modificaría sustancialmente y puede tomarse más costosa (menos
margen). Esto es porque se reemplazaron
50 kg hechos a pasto ($ 0,20-0,25 de costo de alimentación) por 50 kg hechos a
corral ($ 0,35-0,45/kg de costo).
5) La forma más eficiente de aumentar
la producción de carne es cuando aprovecha eficientemente el pasto que se
produce y por otra parte si se quiere llevar un ritmo de engorde
elevado. De hecho, los campos que
aumentaron el margen encerrando una parte de los animales, son campos con alta
carga, ya que no les queda pasto para hacer rollos y que a su vez han obtenido
un aumento del ADPV por encerrar en una época donde ocurren bajos engordes
(otoño).
6) Si se siguen sacando los mismos
o más kg a pasto y se le agregan al sistema 50 a 60 kg hechos a corral (con
márgenes de $ 0,15-0,20/kg) se están agregando entre 10 a 20 pesos por novillo(
-$/novillo-, que se sumarían a los kg hechos a pasto). En este caso, el engorde a corral sirve para facturar más por hectárea pero a
márgenes decrecientes. Es lo mismo que
sucede en agricultura con la ley de rendimientos decrecientes.
7) Pueden existir motivos
financieros. Se encierra para acelerar
novillos y por ende, las ventas (aprovechar buenos precios ganaderos y evitar
vender productos agrícolas con bajos precios).
Sin embargo, puede ser una desventaja si no se tiene el capital para
reponer en animales chicos el espacio dejado por los encerrados. La ventaja puede ser que para evitar tomar
crédito externo, la menor producción de carne deberá contemplar la ventaja de
no haber tomado crédito. Por otra parte,
si no se dispone de capital para reponer, la alternativa es generar alta carga
disminuyendo momentáneamente superficie de pasturas y generar la alta carga de
cualquier forma. Esto no evita la
descapitalización pero permite facturar más por hectárea ganadera.
Hasta
aquí se han presentado los resultados de encierres que se realizaron en campos
de productores, algunos de los cuales utilizaron el sistema de grano
entero. Es necesario seguir recopilando
información como para aumentar la precisión en la estimación de las variables
analizadas, fundamentalmente en lo que respecta a la eficiencia de conversión. Esto permitirá estimar en forma más precisa
el impacto de incluir el engorde a corral junto a la suplementación en pastoreo
a los fines de optimizar la utilización del forraje en los sistemas pastoriles.
El
análisis de las variables del sistema determinan, en definitiva, la necesidad y
el éxito de cualquier práctica tecnológica tendiente a maximizar la utilización
del forraje disponible. Muchos sistemas
podrían obviar el uso de suplementos o al menos reducirlos y obtener un
beneficio económico por hacerlo, si pudiesen controlar aspectos tales como el
peso final de terminación o la ganancia de peso. Otros sistemas pueden aumentar la producción
de carne sin hacer uso de suplementos pero controlando la carga a través de los
momentos de compra-venta. Toda mejora en
el aumento de carga y/o en la ganancia de peso debe responder a un objetivo
definido del sistema y para esto es necesario manejar variables del mismo.
Una
vez controlados los factores que afectan la producción de carne, la
suplementación en pastoreo y/o el encierre a corral pueden constituirse en una
herramienta muy importante para lograr dichos objetivos.
En
condiciones limitantes de cantidad y/o calidad de forraje, la cantidad y
calidad del suplemento son los condicionantes de la respuesta a la
suplementación. En condiciones no
limitantes de disponibilidad, la calidad de forraje es el principal
determinante de la respuesta probable a la suplementación con un determinado
suplemento. A su vez, la calidad del
suplemento es el determinante de la respuesta a obtener si el forraje es de
alta calidad y si ocurren efectos de sustitución. Las respuestas a la suplementación en
forrajes de alta calidad son dependientes del control del efecto de sustitución
del forraje por el suplemento.
Las
estrategias de engorde a corral deberán responder a maximizar la utilización
del forraje. La mejora de este factor
será el determinante en utilizar el encierre de animales en los sistemas
basados en forraje, Por los sistemas que incorporen el engorde a corral, es
importante diagramar estrategias para maximizar la ganancia de peso y/o la
producción física durante la fase de pastoreo.
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