Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. M.Sc. Marcelo De León. 2003. Área de
Producción Animal INTA E.E.A Manfredi, Jornada Técnica “Todo Alfalfa”
La
intensificación de la ganadería de carne, implica el mejoramiento de una serie
de factores de producción con el objetivo de lograr una mayor eficiencia en el
uso de los recursos, una mayor productividad y un mejor resultado económico de
la empresa.
♦
Los
principales aspectos que se deben contemplar para lograr estos objetivos son:
♦
Obtener
una alta producción de forraje;
♦
Lograr un
alto grado de cosecha del forraje producido;
♦
Cubrir
adecuadamente los requerimientos nutricionales del ganado; y
♦
Plantear
un modelo de producción estable.
Cada vez es
mayor la necesidad de dotar de eficiencia a las empresas productoras de carne,
ya que se encuentran acorraladas por una creciente asignación del
recurso suelo a las actividades agrícolas.
Para lograr sistemas
de producción mixtos, y además complementarios, resulta imprescindible
optimizar el uso de los recursos productivos y económicos de la empresa.
La clave está
en el uso de técnicas ya conocidas, cuya correcta implementación posibilita incrementar
significativamente los niveles de producción promedio de la región central.
Estas técnicas son:
El objetivo
es lograr altas producciones y hacer un uso eficiente de la misma, lo cual
implica manejar cierta información previa de las pasturas a utilizar:
materiales adaptados a la zona de producción, rendimiento esperado, y época y
distribución de la producción en cantidad y calidad.
Tomando como
ejemplo las pasturas base alfalfa, puras o consociadas, para aprovechar su alto
potencial de producción ésta debe ser manejada teniendo en cuenta su forma de
crecimiento en tandas, lo que exige necesariamente su pastoreo en forma
rotativa, con intervalos entre 23 y 42 días y períodos de utilización no
mayores a 7 días. La intensidad de uso a la cual sea sometida esta pastura no
afecta su capacidad de producción de forraje, pero lo que se ve afectada es la
calidad de lo que los animales son capaces de cosechar. Esto tiene un efecto
directo sobre la energía que el animal puede destinar a producción y por lo
tanto marcará el límite de ganancia de peso a obtener (Fig. 1).
Figura 1: Ganancia de peso vivo individual y por ha, en
función del % de utilización

Situarnos en el grado de utilización
medio nos permite lograr ganancias de peso vivo aceptables para una invernada
de corta duración y una elevada producción de carne/ha.
Durante el otoño, la producción de
forraje es inferior a la de las otras épocas; por lo tanto, para lograr
ganancias de peso aceptables para una invernada corta, necesitaríamos disminuir
la carga animal. Para poder mantener en este caso la presión de pastoreo,
podemos entrar en esta época con terneros de destete, lo que nos permite
mantener un mismo número de animales por unidad de superficie, respetando la
presión de pastoreo propuesta, sin necesidad de trabajar con cargas variables.
Sin embargo, la problemática de las
bajas ganancias de peso otoñales es un fenómeno actualmente bien identificado,
y una de las hipótesis más aceptadas que podrían explicarlo se basa en ciertas
características nutricionales que los forrajes de alta calidad (pasturas de
alfalfa puras o consociadas, o verdeos de invierno) presentan durante esta
época del año. Entre estas características se encuentra el bajo contenido de
materia seca (MS) y de fibra (pastos aguachentos), exceso de proteínas
-particularmente de la fracción rápidamente fermentecible-, y bajos niveles de
carbohidratos solubles (CHS). Estos desequilibrios del forraje tienen
consecuencias digestivas y fisiológicas en general, que conducen a un bajo
desempeño de los animales aún sin mediar restricciones en la cantidad del
forraje ofrecido.
Esta problemática ha sido estudiada
desde el punto de vista nutricional y se han obtenido resultados muy
satisfactorios en la búsqueda de su corrección, a través de la suplementación.
En los
sistemas de invernada sobre una base pastoril, normalmente se presentan en
algunas épocas del año deficiencias debidas a calidad y/o cantidad de forraje
disponible. Cualquiera de estas limitantes ocasiona restricciones para la
ganancia de peso, lo cual afecta el sistema de producción, ya sea en la
duración de la invernada, en la carga animal que pueda mantener el mismo, en la
productividad por unidad de superficie y, como consecuencia, en el resultado
económico de la empresa.
En pasturas
de alta calidad, la limitante más importante en la producción de carne y la más
cara de corregir es la energía. Por lo tanto, la suplementación con granos
forrajeros aparece como la alternativa más adecuada para compensar esta
deficiencia, por ser considerados concentrados energéticos.
Si bien esta
práctica es frecuentemente utilizada, sus resultados son variables, ya que
dependen de una serie de interacciones entre las pasturas, los animales y los
suplementos, que definen la eficiencia de utilización de esta técnica.
Cuando se
implementa la suplementación en un sistema de producción debemos tener en
cuenta a qué animales conviene suplementar. Desde el punto de vista de la
eficiencia de conversión obtendremos los mejores resultados con los animales
más jóvenes; pese a ello, muchas veces desde el punto de vista del sistema,
conviene suplementar a los animales grandes, para dar el grado de terminación
necesario para su venta. De esta forma se saca del sistema una categoría de
alta demanda, lo que permite aumentar la carga y además se evita el tener que
mantener los novillos pesados un segundo invierno, siendo este período el de
mayor costo de producción.
No obstante,
en todos los años analizados, la suplementación con granos resultó una práctica
favorable y económicamente conveniente con niveles de suplementación
relativamente bajos (0,75% del peso vivo) e incrementó la carga animal para
aprovechar el forraje sustituido.
En el Cuadro
1 se muestran valores promedio de cuatro años de evaluación de respuesta a la
suplementación correctiva practicada durante el período "otoñal"
sobre pasturas de alfalfa.
Cuadro
1. Resultados de 4 años de suplementación correctiva con granos durante el
otoño
|
|
1991 |
1992 |
1993 |
1994 |
PROMEDIO |
|
Días evaluación |
118 |
133 |
124 |
98 |
118 |
|
Suplemento |
0.5 % (*) |
0.7 % |
0.7 % |
0.7 % |
0.65 % |
|
AMD diferencial |
250 |
275 |
200 |
272 |
250 |
|
ECI |
5.5 |
6.5 |
8.7 |
6.8 |
6.8 |
|
EC/ha (**) |
4.6 |
5.4 |
7.3 |
5.7 |
5.7 |
(*) El grano utilizado fue sorgo
quebrado mientras que en el resto se usó maíz.
(**) Sobre la base de un nivel de
sustitución medio del 20 %.
Latimori, Kloster y Amigone,
1996.
Estos niveles de conversión de suplemento
en carne durante el período otoñal, otorgan un amplio margen de seguridad a la
práctica si consideramos las relaciones de precios históricos entre insumo y
producto. Es importante destacar que el análisis del resultado económico no
debe limitarse a la relación de precios grano/carne y la eficiencia de su
transformación, sino que debe considerar aspectos más globales como la duración
de la invernada, la calidad de la terminación, la época de ventas, etc., que se
logran con uno y otro planteo de alimentación.
Uno de los
principales factores relacionados a la intensificación de la producción de
carne es la definición de la cadena forrajera y la carga animal a utilizar.
El ajuste de
la carga animal por el aporte de la pastura base (alfalfa en este caso),
invariablemente nos mostrará la incapacidad de mantener un elevado número de
animales durante el invierno, época del año en que las pasturas perennes
presentan muy bajo o nulo crecimiento.
En general,
en esta época del año se completa la cadena forrajera con verdeos de invierno.
La utilización de ellos trae aparejado algunos inconvenientes, como son en
algunas zonas la incertidumbre de lograrlos y el gran número de hectáreas que
se deberían hacer, cuando se utiliza como único recurso forrajero, para
mantener las cargas animales debido a su relativamente baja productividad. La
imposibilidad de contar con esta superficie de verdeos, sumado al impacto
negativo que esto traería al sistema en su conjunto, lleva invariablemente a que
el productor restrinja la utilización de los verdeos y deba complementar la
dieta con otros recursos forrajeros.
Si el
objetivo es hacer una invernada de corta duración (no más de 12 meses), se debe
mantener un ritmo de ganancia de peso de aproximadamente 0,650 kg/día. El
silaje de maíz o sorgo, que nos provee un forraje con una concentración
energética de 2,3 – 2,5 Mcal de Energía Metabólica (EM) por kg de Materia Seca
(MS), sería la alternativa más ventajosa, ya que el heno no cubre estas
necesidades y los concentrados energéticos resultan más caros por Mcal. Por
otra parte, una hectárea de silo de maíz o sorgo nos provee casi el doble de
energía que una hectárea de maíz para grano y por lo tanto se necesitan menos
hectáreas para cubrir las épocas de déficit, permitiendo aumentar la carga
animal sin disminuir las ganancias de peso durante la crítica época invernal
disminuyendo además al mínimo la necesidad de verdeos invernales.
Con el objetivo
de desarrollar, adaptar y difundir tecnologías para la producción de carne,
integrándolas en sistemas de producción eficientes y sustentables, mejorando su
rentabilidad, se han desarrollado en el INTA Manfredi durante cinco años, una
serie de módulos de producción intensiva de carne de novillos Británicos y
Holando Argentino.
La cadena
forrajera está compuesta por un 80 % de la superficie de alfalfa pura y el 20%
de maíz o sorgo para silo, utilizado de junio a septiembre. La suplementación
con grano se utiliza en forma estratégica en los novillos británicos y en forma
permanente en los holando argentinos.
Ingresan
terneros de
Las Ganancias
de Peso esperadas son: Abril y Mayo: 550 g/día. Jun., Jul., Ago. y Sept.: 830
g/día. Oct., Nov., Dic., Ene. y Feb.: 650 g/día. Ganancia de peso promedio: 700
g/día
Ingresan
terneros de
Luego de
varios años de evaluación, a continuación se presentan los resultados
obtenidos:
RESULTADOS PRODUCTIVOS PROMEDIO DE LOS MÓDULOS
HOLANDO Y BRITÁNICOS
|
|
BRITÁNICO |
HOLANDO |
|
Peso
de Compra (kg./cab.) |
185 |
165 |
|
Peso
de Venta (kg./cab.) |
415 |
490 – 510 |
|
Carga
Animal (cab./ha.) |
4 |
3 |
|
ADPV
(gr./día) |
700 |
920 |
|
Ganancia
de Peso/Animal (Kg/cab.) |
230 |
325 |
|
Duración
del Ciclo (días) |
340 |
360 |
|
Kg.
Producidos (Kg./ha.) |
916 |
970 |
|
Eficiencia
de Stock (%) |
83 |
90.6 |
RESULTADOS ECONÓMICOS PROMEDIO ACTUALIZADO AL
2003
|
|
BRITÁNICO |
HOLANDO |
|
Compras($/ha.) |
1596 |
891 |
|
Ventas
($/ha.) |
3206 |
2608 |
|
Ingreso en Chacra
($/ha.) |
1610 |
1717 |
|
Cultivo para
Silo ($/ha.) |
196 |
196 |
|
Pasturas
(Amort. + Manten.) ($/ha.) |
185 |
185 |
|
Insumos
Alimenticios ($/ha.) |
341 |
673 |
|
Costo Total
de Alimentación ($/ha.) |
721 |
1053 |
|
Costo de
Sanidad ($/ha.) |
106 |
80 |
|
Costo de
Personal ($/ha.) |
78 |
59 |
|
Costos
Directos ($/ha.) |
905 |
1192 |
|
MARGEN BRUTO ($/ha.) |
704 |
526 |
|
Relación
Compra – Venta |
1.08 |
1.00 |
|
Costo por Kg.
Producido ($/kg.) |
1.02 |
1.25 |
|
Precio de
Compra ($/kg.) |
2.10 |
1.80 |
|
Precio de
Venta ($/kg.) |
1.95 |
1.80 |
Los
resultados muestran que mediante la integración y la correcta implementación de
las tecnologías disponibles, como la eficiente producción y utilización de pasturas,
suplementación con grano y uso de forrajes concentrados, es posible incrementar
significativamente la productividad y rentabilidad de los sistemas de
invernada.
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