Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río
Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: Principal > Razas bovinas
Mezzadra, C. 1996. Campo y Tecnología, INTA.
29.
Del total de las especies animales que hoy se utilizan en la producción, el 30 % se encuentra amenazado de extinción. Este fenómeno llevado a nivel mundial y contemplando apenas una pérdida del 5 % anual, la velocidad de desaparición sería de alrededor de 3 razas cada 15 días. Las consecuencias de este fenómeno motivaron al INTA para preservar la diversidad animal disponible actualmente.
El
INTA fue uno de los primeros organismos, a nivel nacional, en tomar el tema
seriamente y comenzar a establecer programas de conservación de nuestra
diversidad animal. Uno de los primeros
pasos fue la definición de las especies a las que se debería prestar más
atención. Pensando en aquéllas que más
contribuyen a la producción animal, se definieron cuatro grupos de especies:
bovinos, ovinos, caprinos y camélidos.
Todas estas se caracterizan por presentar razas
"locales" o "nativas".
Las criollas en general, originarias del ganado que ingresaron los
colonizadores españoles y que luego se adaptaron durante más de 4 siglos a las
diferentes condiciones de nuestro país, desarrollaron en este proceso
características de alta rusticidad, por las que se destacan hoy en día. Además de ello, como han sido poco seleccionadas, muestran
alta variabilidad genética, necesaria de ser preservada. A modo de ejemplo, se puede citar el caso
del bovino Criollo Argentino, el que poblaba todo nuestro país hacia fines del
siglo pasado. Con el advenimiento de
las razas británicas, más productivas, fue desplazado a regiones marginales, en
las cuales hoy todavía produce.
Se
reconocen al menos 3 diferentes tipos de Criollo, el Chaqueño, de tamaño mediano y alta rusticidad, el jujeño, de menor tamaño y adaptado a
condiciones de mayor altura, y el Patagónico
(recientemente descubierto y rescatado por un esfuerzo de la Universidad de
Lomas de Zamora y un productor privado) bien adaptado a climas muy fríos. Los estudios sobre el bovino Criollo
Argentino comenzaron a fines de la década del 50 por la Subestación
Experimental del INTA de Leales (Tucumán), la que posteriormente diseminó
material genético a otras Unidades del INTA y a organismos privados y
oficiales. Esta raza posee una
Asociación de Criadores, que le ha dado impulso. Se han realizado estudios del Criollo Argentino en Estaciones
Experimentales del INTA en Formosa, La Rioja, Santiago del Estero, Buenos Aires
y San Luis, algunos de ellos aún continúan con objetivos específicos.
El
Campo Experimental de Altura (CEA) del INTA de Abra Pampa (Jujuy), mantiene en
condiciones de semicautiverio una majada de alrededor de 800 vicuñas, única en
el mundo, especie que debe ser considerada de gran interés dado el valor de su
fibra y la poca cantidad de ejemplares que nuestro país dispone respecto de las
existencias de países.
vecinos. En el CEA también se desarrollan actividades
con llamas y ovinos.
El
INTA ha encarado acciones de conservación de la diversidad animal,
estableciendo bancos de germoplasma. El
propósito de estos bancos es mantener criogénicamente (en nitrógeno líquido)
semen y embriones de estas especies domésticas "locales", a fin de preservar
su variabilidad. Existen dos bancos,
localizados en las unidades del INTA de Balcarce y de Leales, que por el
momento mantienen sólo material de bovinos, pero es intención incorporar a
otras especies. Así entre estos bancos,
más los rodeos y majadas experimentales que se poseen, se ha comenzado un
proceso de mantenimiento de la diversidad animal, que debe expandirse a otras
razas o especies de interés estratégico para nuestro país.
El HOMBRE Y LA
ESPECIE
La
agricultura y la producción mundial de alimentos para consumo humano están
basadas sobre unas pocas especies. De
acuerdo con la FAO, más del 75 % de esta producción se debe a menos de 25
especies domésticas animales y vegetales, y gran parte de ello se explica por
el hecho de los grandes avances que ha habido en la mejora genética, gracias a
la cual en las últimas décadas se han incrementado los niveles de producción
animales. El hombre mediante selección
ha producido razas o líneas de animales superiores en caracteres de importancia
económica, a fin de cubrir las crecientes necesidades de una población humana
en constante crecimiento.
No
obstante ello, este proceso favorable ha dado lugar a otro que no lo es tanto:
el estrechamiento de la base genética animal con la cual se trabaja, lo que tiende
a reducir la variabilidad genética disponible.
Esta variabilidad, o diversidad, como se la denomina actualmente, es
indispensable como herramienta de cambio ante nuevos desafíos, o nuevas
necesidades del hombre, quizás hoy impensadas.
La diversidad animal es esencial para una eficiente y sostenible producción
de alimentos dentro del rango amplio de ambientes que pueden encontrarse a
nivel mundial. Lo que es peor aún,
existen razas o incluso especies que, al ser dejadas de lado o cruzadas
indiscriminadamente, han comenzado a evidenciar signos de deterioro
genético. Algunas de ellas incluso ya
se han extinguido. Todo ello hace que
sea absolutamente prioritario establecer programas de preservación de la
variabilidad genética, especialmente si se piensa en términos de seguridad en
la producción de alimentos.
Volver a: Principal > Razas bovinas > inicio
página