Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
Volver a: Principal > Suplementación
proteica y con NNP
Extr.
de Nutr. Anim. Aplic. Nº 24 y 32 en Oeste Ganadero. 1999. 1(4):12-16.
La
utilización de la urea como suplemento generalmente produce temor a los
productores ya que estos conocen que su mal uso o administración puede ser
fatal para los animales. Sin embargo,
el hecho de que su inclusión en ciertas dietas está más justificada
técnicamente que otras fuentes proteicas y que, además, resulta una fuente
económica de nitrógeno, nos obliga a pensar en plantearnos su correcto uso.
El
conocer el ciclo de la urea es básico para entender la nutrición del rumiante.
La urea no es sólo una fuente sintética de proteínas producida industrialmente
por el hombre, sino también un producto metabólico formado en el organismo. Cuando los microorganismos del rumen
degradan la proteína, el nitrógeno formado realiza una rápida hidrolización
(agregado de hidrógeno) para formar amoníaco (NH3).
Si
hay más amoniaco del que los microorganismos pueden utilizar, el exceso será
absorbido por la corriente sanguínea a través de las paredes del rumen (ver
Fig. 1, punto 1). Una vez en la sangre,
el amoníaco es llevado al hígado (toda la sangre que sale del rumen va
directamente al hígado, Fig. 1, punto 2).
Una función del hígado es desintoxicar la sangre y como el NH3 es tóxico
para el animal, el hígado lo transforma en componentes benignos: el componente
formado es urea, la que es liberada luego a la corriente sanguínea.

1.- Amoníaco (NH3)
liberado por los microorganismos y absorbidos a través de las paredes del
rumen.
2.- Amoníaco absorbido a
través de la pared del rumen que es transportado al hígado, donde es
sintetizado en Urea.
3.- Urea, que es
transportada del hígado a las glándulas salivales donde es reciclada dentro del
rumen por la vía de la saliva.
4.- Exceso de Urea,
transportado al riñón, donde se pierde en la orina.
5.- Microorganismos que
rompen los grupos amino de la Urea y usan ese N para hacer sus propias
proteínas. Estas son usadas por los
microorganismos para multiplicar su población.
6.- Microbio transportado
al estómago verdadero y al intestino delgado y que es digerido como
proteína. Los AA liberados son luego
usados por el rumiante para formar sus propias proteínas.
La
urea es transportada a las glándulas salivares (Fig. 1, punto 3), donde es
absorbida y reciclada dentro del rumen vía las secreciones salivares.
Algo
de urea es también absorbida a través de la pared del rumen desde la corriente
sanguínea. El exceso es transportado a
los riñones, donde es excretado en la orina (Fig. 1, punto 4).
La
urea que es reciclada dentro del rumen (vía saliva y absorción ruminal) es
usada como fuente de nitrógeno (fuente proteica).
Los
microorganismos rompen el grupo amino (NH2) y forman sus propias proteínas
(Fig. 1, punto 5). Así como en la
utilización de proteína natural los microorganismos usan estas proteínas
sintetizadas para generar su propio crecimiento y reproducción, lo que provoca
un aumento en la población microbiana dentro del rumen. Algunas de estas células desaparecen de él y
son transportadas por el abomaso (estómago verdadero) al intestino delgado
donde son digeridas por enzimas proteolíticas (Fig. 1, punto 6) y las proteínas
contenidas dentro de los microorganismos divididas en los aminoácidos (AA) que
las constituyen. Finalmente, estos AA
son absorbidos y utilizados por el rumiante para formar sus propias proteínas.
El
término "toxicidad por urea" está mal empleado, ya que la urea en sí
misma no es tóxica. La "toxicidad
por urea" es una condición causada por el producto final de la degradación
de la urea, el NH3, y esto actualmente se llama apropiadamente "toxicidad
por amoníaco". Como se puntualizó
anteriormente, un exceso de nitrógeno en el rumen es liberado como NH3 y
absorbido por la sangre y transportado hacia el hígado; allí este transforma
amoníaco en urea y lo devuelve a la corriente sanguínea.
Los
problemas de toxicidad ocurren cuando más cantidad de NH3 es liberado a la
sangre (desde el rumen) de lo que el hígado puede sintetizar en urea. Con las proteínas naturales raramente ocurre
esto, porque éstas son más difíciles de romper por los microorganismos, siendo
entonces el NH3 liberado por un lapso más prolongado en estos casos. Los síntomas de toxicidad pueden ocurrir
cuando el amoníaco llega al cerebro y otros tejidos nerviosos; generalmente,
estos síntomas ocurren en un tiempo corto después de suministrada la sobredosis
e incluyen: temblores, incoordinación muscular, tambaleo, convulsiones y
muerte.
Existen
otras enfermedades que poseen los mismos síntomas, tales como: hipomagnesemia,
tétanos, envenenamiento por órganofosforados (reacciones adversas contra
algunos insecticidas), shock anafiláctico (reacción adversa a inyecciones),etc.
Las
circunstancias que preceden a la toxicidad pueden indicar cuál es el problema
y, si existieran dudas, se podrá tomar el olor del aliento de los animales ya
que el mecanismo de defensa fisiológica consiste en llevar NH3 a los pulmones
sacándolo de la corriente.
Un
animal afectado por toxicidad por urea tendrá pues, aliento con olor a
amoníaco.
Cuando
una dosis letal se ingiere, puede ocurrir la muerte dentro de los 20 minutos a
2 horas; si el animal vive por más de dos horas, generalmente sobrevivirá.
El
tratamiento a campo consiste en purgar al animal con por lo menos 3 litros de
vinagre. Si se administra antes del
estado de convulsiones, el porcentaje de sobrevivencia es normalmente muy bueno
y, aparentemente, sin efectos posteriores.
Según
Church et. al. (1974), entre 0,18 y 0,227 gr/lb de peso se requieren para matar
a un animal en estado de desnutrición y, alrededor de 0,29 a 0,34 gr/lb para un
animal bien alimentado, cuando es consumida en menos de 30 minutos. En otras palabras, si el suplemento contiene
un 30% de proteína cruda equivalente a urea, sería necesario un consumo de 1,56
a 1,8 kg de alimento para matar a un animal pobremente alimentado de 450 kg de
peso, y 2,3 a 2,9 kg para matar a un animal bien alimentado de igual peso.
En
planteos de feedlots que mezclan sus propios ingredientes, una falla humana o
mecánica en el equipo mezclador puede provocar toxicidad por urea, mientras que
en el comedero las causas se presentan porque animales más agresivos comen más
de la cuenta de determinado suplemento a compartir.
El
factor más conocido que afecta la utilización de la urea, es la necesidad de
tener una fuente rápidamente disponible de carbohidratos. Los hidratos de
carbono forman la base en la cual los microorganismos del rumen adhieren el
amonio (NH2), que sacan de la molécula de urea para la formación de aminoácidos
(AA, Fig. 3).

Si
no hay suficiente cantidad de carbohidratos rápidamente disponibles presentes,
los AA no se pueden formar y el NH2 se pierde como NH3 a través de la pared del
rumen. Esta situación se presenta
cuando se trabaja con henos o forrajes, ya que la energía contenida en estos
alimentos no puede ser liberada por los microorganismos tan rápidamente. Por el contrario, en raciones con alto
contenido en granos, los carbohidratos son más rápidamente degradados y, por lo
tanto, niveles altos de urea pueden ser usados para sustituir a las proteínas
naturales.
La
cantidad de nitrógeno soluble contenida en la porción de proteína natural de la
ración también juega un importante papel en la cantidad de urea que debe ser
usada como suplemento proteico. Así,
por ejemplo, los forrajes verdes, particularmente en cierta época del año, como
el otoño, poseen la mayor parte de su proteína en la forma de proteína soluble
o nitrógeno no proteico; los silos de maíz confeccionados con materiales secos
poseen elevada cantidad de nitratos y aun ciertos granos especialmente con
altos porcentajes de humedad, poseen elevados niveles de proteínas rápidas a
nivel ruminal.
Algunos
alimentos como granos altos en humedad tienen en particular, altos % de su nitrógeno
total en la forma no proteica. Así
Prigge y otros (1979) encontraron que 4,5% del nitrógeno contenido en maíz
molido y seco estaba en la forma soluble de N no proteico. Mientras que
el maíz partido y con alto porcentaje de humedad, contenía 56,6% de su N
en la forma soluble de N no proteico.
La
adaptación del animal también limita la cantidad de urea que puede ser usada en
el comienzo de la suplementación. Toma
aproximadamente 10 días a dos semanas para que el animal comience a adaptarse
para una utilización total de la urea, pero ésta puede perderse en períodos más
cortos de 48 horas.
Si
se suministra a un animal no adaptado una dosis grande de urea se pierde una
cantidad sustancial de nitrógeno por orina.
Teóricamente,
el tiempo de adaptación es un factor tenido en cuenta, pero el tiempo de
consumo es un factor que generalmente enmascara al anterior.
Para
comprender los efectos del tiempo de consumo, hay que recordar lo rápido que la
urea se divide y libera NH3. Alrededor
de 50 minutos luego de la digestión, casi toda la urea estará dividida por la
microflora del rumen (Davis, 1959).
Esto quiere decir que el monto de urea que debe ser administrado depende
de cuán seguido el animal tiene acceso al alimento que contenga urea.
Bajo
circunstancias normales, el monto de NH3 liberado en el rumen que el animal
puede utilizar se mantiene casi constante.
Gráficamente está representado por la figura 4. En el eje vertical se
representa el monto de NH3 liberado en el rumen y en el eje horizontal el
intervalo de tiempo. La línea dibujada
a lo largo del gráfico simboliza el máximo nivel de NH3 que puede ser utilizado
en cualquier tiempo dado.

Si
el NH3 es liberado en exceso por sobre ese nivel puede ser absorbido a través
de la pared del rumen y, eventualmente, se pierde en la orina.
El
ganado de feedlot se acerca al comedero de 5 a 10 veces por día para
alimentarse. Si el nivel de urea
contenido en la ración está en relación con otros factores que afectan la
utilización de NH3, el gráfico que representa la liberación de NH3 se verá como
el de la Fig. 5. En este caso hay 6
curvas separadas de liberación de NH3 que representan seis momentos de alimentación
en el comedero. Durante todo el período
de ensayo el NH3 liberado nunca resulta excesivo y, por lo tanto, el animal
puede utilizar eficientemente la ingesta de urea.

Si
se da la misma cantidad de urea como suplemento a animales pastoreando, se
presenta una situación diferente. En vez
de poder consumir el suplemento varias veces al día, tiene acceso a él sólo una
o dos veces como máximo. Los patrones
de liberación de NH3 podrían ser como se ven en la Fig. 6.

A
pesar de que se suministra el mismo nivel de urea y que el total de NH3
liberado es el mismo, disminuir el número de comidas implica una pérdida de
NH3. La situación se agrava debido a
que los forrajes tienen menor cantidad de hidratos de carbono rápidamente
asimilables que el concentrado que se ofrece en planteos de feedlot.
Esto
indica que la línea que representa la cantidad de urea que puede ser utilizada
podría ser más baja aún que como aparece en la Figura 6. Esta situación es muy
común, y se la ha explicado en detalle, ya que es frecuente ver animales sobre
pasturas recibiendo niveles de urea o de otros componentes con nitrógeno no
proteico, que deberían ser administrados sólo en planteos de alta
suplementación, con grano. Esto no
quiere decir que animales sobre pasturas no pueden recibir suplemento de urea,
sólo que debe administrarse en cantidades definidas como un suplemento parcial
para las proteínas naturales. Estas
proteínas naturales se rompen para formar NH3 en la misma forma que la urea,
pero el tiempo requerido para ello es mayor.
Por
ejemplo, un suplemento que contenga un nivel de urea bajo y un alto nivel de
pellet de soja, tendrá un patrón de liberación de NH3 similar a la Fig. 7.

Teóricamente,
la liberación de NH3 de la urea cubrirá los requerimientos inmediatos de N,
mientras la soja se degradaría más lentamente y así cubrirá las necesidades a
largo plazo.
En
la realidad va a producirse una sola curva de NH3 liberado que se verá como en
la Fig.8.

Podemos
concluir que la urea es un componente nitrogenado que se rompe dentro del rumen
muy rápidamente y que, si se administran cantidades grandes puede producir
toxicidad y muerte. Sin embargo, su
correcto uso puede ser de alto beneficio técnico y económico por lo que se
deberá prestar especial atención a los factores que influyen en su
aprovechamiento.
Estos
factores incluyen: la cantidad de carbohidratos rápidamente disponibles, el
monto de N soluble y el N no proteico que surge naturalmente de los componentes
de la ración base, el tiempo de consumo y la adaptación del animal.
Volver a: Principal > Suplementación
proteica y con NNP > Principio del documento