Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Dr. Flavio Correa Alarcón y
Dr. Antonio Cobo Abreu. 2001. Santiago de Cuba.
A la
medicina legal veterinaria le compete la misión de tender un puente entre el
pensar jurídico y el biológico. Debe aparecer como una disciplina particular,
que presta un concurso necesario a la aplicación de la justicia.
Cuando
se emprende el estudio de lo criminal en atentados contra la vida de animales,
es necesario definir las características de las lesiones, agente vulnerante,
fecha de acontecimientos, etc.
En
lo administrativo y lo civil, actualmente puede tener un papel descollante el
médico legal veterinario, pues en la práctica diaria se producen enfermedades
profesionales u otras trasmitidas por animales, que además de conocerlas,
tratarlas y curarlas, debemos conocer las vías de adquisición y si existieron o
no violaciones de normas que provocaron el hecho. Muy importante es también el
control e inspección de alimentos de origen animal que pudieran estar
contaminados y provocar epidemias y brotes de intoxicación que afecten a la
colectividad.
Para
el esclarecimiento de estos hechos, que pudieran tener responsabilidad penal,
civil o administrativa los médicos veterinarios, al ser llamados por
autoridades competentes se auxiliarán de los análisis de muestras biológicas y
pruebas materiales para informar respecto a la especie animal a la que pertenece
la víctima y el medio del agente comisor.
Debe comprenderse que la veterinaria legal es la veterinaria integral para
resolver las cuestiones médico-legales, por lo que se necesita una
especialización y mucha dedicación y precisión para cumplir sus objetivos. No
menos importante resulta la creación de los medios especiales con los que el
especialista pueda ejercer eficientemente su trabajo.
Palabras clave:
veterinaria legal, criminalística
Durante
la confección de este trabajo, nos ha propiciado y estimulado la colaboración
de nuestros compañeros y amigos. Con ello este proyecto inicial se convirtió en
tarea de un colectivo, a tal punto, que hay capítulos embonados por varios
especialistas. A ellos les expresamos nuestra gratitud, agradecimiento y
reconocimiento por sus gestiones útiles y constructivas; así como apreciamos la
buena voluntad para considerar los problemas planteados y brindar consejos
respecto a la solución de los mismos. En fin a todos los que de una u otra
forma me han colaborado haciendo posible la realización de este libro, mis
merecidos agradecimientos.
A
nuestros neo veterinarios en pos de una especialización necesaria.
La
impartición de justicia, es un complejo proceso cognoscitivo, en el que los
sujetos actuantes se auxilian de las versiones para transitar de lo probable a
lo real, la anhelada realidad objetiva alrededor de un hecho delictivo es
inalcanzable sin el concurso de prácticamente todas las ciencias representadas
en el conocimiento humano, pues precisamente son los hombres con su actuar
quienes quebrantan las normas jurídicas que controlan el funcionamiento
armónico de la sociedad en que viven.
El
tránsito hacia la adquisición de la verdad objetiva se realiza mediante el
análisis crítico de cada uno de los resultados que el investigador judicial
obtenga, luego de ser sometidas todas las versiones posibles del al examen de
materias que en su abrumadora mayoría no pertenecen al grupo de las llamadas ciencias
jurídicas, por lo que no debe esperarse que el investigador esté en
condiciones, personalmente de llevar a cabo un examen multidisciplinario de la
prueba en cuestión.
Ello
es la razón, por la que el Derecho, desde su remota antigüedad haya concebido
mecanismos mediante los cuales la judicatura puede auxiliarse de especialistas
de aquellas materias "no jurídicas" y consumir sus dictámenes sobre
la prueba en disputa, a fin de conformar su convicción sobre el asunto y a
partir de ello, poder emitir un fallo.
Los
conocimientos científicos tan importantes hoy para el desarrollo social, son
también imprescindibles en los procesos penal, civil, administrativo y laboral,
de ahí lo trascendental de la figura del perito y sus conocimientos en el
juicio oral, "testigos de la verdad" y "ojos del juez", son
algunos de los apelativos, con que al denominarlos, los clásicos resaltaron su
papel en el proceso, papel que a diferencia del que corresponde al testigo, no
se resume a reproducir lo conocido de un hecho pasado en virtud de su relación
histórica y casual con el mismo, sino que el perito es elegido para que conozca
del hecho en litigio a partir de sus conocimientos científico técnicos
adquiridos durante su vida profesional para que emita un juicio autorizado o una
valoración objetiva de los resultados actualmente perceptibles, conforme a los
principios del conocimiento que representa, por lo que será necesaria la
aplicación de su saber en el proceso a fin de que los jueces puedan comprender
el hecho, sin embargo el actuar del perito en modo alguno podrá comprenderse
como una simple declaración o exposición de su erudición, su función social
requiere de un atento examen de los extremos sometidos a su consideración, que
le faciliten las deducciones que aconseje su pericia, las que finalmente
expondrá a los interesados en el proceso en forma de dictamen pericial.
Por
todo ello, somos del criterio de que los juristas en general recibirán con
beneplácito este material, que crea las bases para la preparación del núcleo de
lo que será el fundamento de una nueva herramienta techo científica del saber
judicial, los veterinarios armados de los conocimientos legales y
criminalísticos que atañen a su objeto de estudio, podrán emitir en lo adelante
acertadas conclusiones, que iluminarán la verdad, siempre que algún material
zoológico sea empleado o resulte afectado en la comisión de un hecho delictivo.
Significa
un reto para los autores el empeño depositado en la producción de su obra, que
aporta elementos teóricos actualizados sobre la Criminalística y la Veterinaria
Legal a partir de la experiencia atesorada durante siglos por la primera y la
Medicina Legal en el enfrentamiento al delito.
Estamos
seguros de que el material suscitará interés y polémica, ambas premisas
esenciales para el desarrollo científico, si del esfuerzo consagrado en la obra
deviene una discusión objetiva, surgen defensores y detractores que se den a la
tarea de reunir el conocimiento necesario sobre el tema para llevar a cabo una
objetiva crítica, los autores habrán logrado su propósito, contribuir con la
preparación de nuevos especialistas al exitoso desempeño de la administración
de justicia.
Mayor José Ángel Posada Jeanjacques
Doctor en Ciencias Jurídicas, Investigador Titular, Perito Principal, Profesor Auxiliar Adjunto
de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente y del CES "Hnos. Marañón"
La
unión de los términos medicina legal veterinaria impresiona quizás a primera
vista. Medicina: arte y ciencia de conocer las enfermedades, tratarlas y
curarlas, especialmente las enfermedades internas; legal conforme con la ley y
previsto por la ley; veterinaria: arte y ciencia de conocer, tratar y curar las
enfermedades en los animales.
El
pensamiento médico precisa de la necesidad de estudiar el fenómeno biológico y
patológico que, a pesar de los conocimientos científicos, teóricos y prácticos
acumulados se torna complejo pues su esencia es una incógnita en la vida. Por
tanto, el razonamiento biológico lleva consigo siempre una zona de reserva e
incertidumbre.
Por
el contrario, el pensamiento jurídico, que es creado por la sociedad y se
fundamenta en la ideología predominante es más preciso, conciso y justo porque
se recoge en cuerpos legales que son de elaboración humana. Aún así, esta
ciencia no es puramente normativa, no se agota con la deducción, sino que
depende en gran medida del manejo del saber experimentar y del método inductivo
propio de éste. Es así como se hace comprensible, discernible y asimilable por
el hombre.
El
derecho moderno necesita una colaboración estrecha de la ciencia y de quienes
son sus actores principales: el juez, el fiscal, la defensa y el perito. La
aplicación de la ley será tanto más justa, cuanto más apoyo científico tenga.
A
la medicina legal veterinaria le compete la misión de tender un puente entre el
pensar jurídico y el biológico. Debe aparecer como una disciplina particular,
que presta un concurso necesario a la aplicación de la justicia. Si admitimos
este criterio, es fácil entender que la medicina veterinaria carecería de
sentido de no contar con médicos especializados para estos fines a los que
llamaríamos médicos legales veterinarios.
De
acuerdo con el desarrollo científico técnico que lleva adelante la sociedad de
nuestros días, la idea de justicia no se limita sólo al desarrollo penal o
civil. A partir del 1ro de Enero de 1959 en Cuba se han dado pasos importantes
en otras ramas del derecho, como son los casos del administrativo, laboral y
económico. Basta echar una mirada sobre el ámbito de aplicación de la justicia
para percatarse de la importancia que reviste la medicina legal veterinaria. De
ahí la necesidad de especializar la disciplina.
Cuando
se emprende el estudio de lo criminal en atentados contra la vida de animales
ya sea con intención o por imprudencia, es necesario definir las
características de las lesiones, el agente vulnerante, la fecha en que aquellas
fueron producidas y en caso de fallecimiento, la data de la muerte, sus causas,
si fue por agente biológico, intoxicaciones, etc.
En
enfermedades fulminantes y muertes repentinas de los animales resulta
imprescindible determinar si ocurrió por causas naturales, por criminalidad,
etc.; si existen enfermedades o lesiones simuladas, como quemaduras,
electrocución, asfixia de cualquier tipo, u otro mecanismo mortal empleado con
el fin de obtener las carnes o las pieles de los animales.
En
la esfera de lo administrativo y lo civil sabemos que actualmente puede tener
un papel descollante el médico legal veterinario, pues en la práctica diaria se
producen enfermedades profesionales u otras trasmitidas por animales, que
además de conocerlas, tratarlas y curarlas, debemos conocer las vías de
adquisición y si existieron o no violaciones de normas que provocaron el hecho.
Muy importante es también el control e inspección de alimentos de origen animal
que pudieran estar contaminados y provocar epidemias y brotes de intoxicación
que afecten a la colectividad.
Para
el esclarecimiento de estos hechos, que pudieran tener responsabilidad penal,
civil o administrativa los médicos veterinarios, al ser llamados por
autoridades competentes se auxiliarán de los análisis de muestras biológicas y
pruebas materiales para informar respecto a la especie animal a la que
pertenece la víctima y el medio del agente comisor. Son raros los procesos en
los cuales está constatado, desde el comienzo el sustrato táctico y sólo resta
dilucidar la cuestión de derecho. Mucho más frecuente es el caso inverso, en el
que el aspecto jurídico no ofrece dificultades y sólo hay dudas respecto a los
hechos. Esto sucede frecuentemente en el procedimiento penal aunque también lo
podemos ver en lo civil y en las demás especialidades de procesos.
La
decisión entonces depende mucho de cómo se establece la base táctica, de modo tal
que la actividad determinadora del derecho consistente casi exclusivamente en
señalar el estado de los hechos .
He
aquí un grupo de aspectos en los que interviene la veterinaria legal. No son
sólo los enunciados; son muchos más y muy variados. Lo que acabamos de señalar
únicamente da una visión general acerca de la importancia de esta rama, cuyos
estudios han de tener cada día más aplicación.
Por
lo hasta aquí dicho debe comprenderse que la veterinaria legal es la
veterinaria integral para resolver las cuestiones médico-legales, por lo que se
necesita una especialización y mucha dedicación y precisión para cumplir sus
objetivos. No menos importante resulta la creación de los medios especiales con
los que el especialista pueda ejercer su trabajo, como son salas de necropsias,
departamentos de anatomía patológica animal, laboratorios bacteriológicos,
toxicológicos e histológicos, así como una sala o clínica de patología para la
observación de animales.
De
admitirse que la medicina legal es una ciencia y que sus conocimientos exigen
una especialización, resulta obvio que será de una importancia especial para
los médicos veterinarios recibir todo el apoyo, incluido el estudio de esa
disciplina en los niveles adecuados. Sería útil y conveniente que la disciplina
fuera estudiada por todo egresado como médico veterinario pues por la ley, se
les puede pedir auxilio en la administración de justicia, además de las
responsabilidades que implica todo acto de estos profesionales cuyo ejercicio
esta sujeto a normas rigurosas.
El
médico legista veterinario debe formarse y desarrollarse con una elevada
calidad intelectual, amplitud de conocimientos, seriedad en la observación,
imparcialidad de criterios, espíritu crítico y objetividad de razón.
La
medicina legal veterinaria no es una disciplina desagradable y macabra como
muchos creen, por el contrario, es vivaz, realista, apasionante porque se abre
ampliamente a la vida social, contribuye al desarrollo científico y forma
profesionales dedicados a la ciencia, la verdad y la justicia.
La
presencia del médico legal veterinario ante la autoridad tendrá un carácter
especial desde el punto de vista de la profesión cuando se produzca en el papel
de certificador o perito. El resto de las comparecencias ante autoridades que
puedan producirse no se diferencian de las que puedan afectar a cualquier
ciudadano.
El
médico veterinario certificador no tendrá que expedir necesariamente un
certificado, pues cualquiera sea la forma empleada expresará un hecho conocido
o desconocido por él y de esa forma certifica o asevera lo que es de
importancia, pero no se constituye en prueba judicial, aunque sí ayuda al
tribunal a tener una apreciación más justa sobre el hecho investigado. En este
caso faltan las formalidades procesales que convierten el testimonio en informe
pericial.
El
médico veterinario perito ejecuta las actuaciones de mayor transcendencia y
brillantez. De acuerdo con las consideraciones de las leyes de procedimiento
penal (artículo 200 y siguientes de la ley No. 5/77) y civil y administrativo
(artículo 301 y siguientes de la ley No. 7/77) vigentes, se señala que debe
entenderse como perito a quien posea conocimientos científicos, técnicos y
prácticos para ejercer tal función. De acuerdo con esos conocimientos, el
profesional brindará al tribunal u órgano competente sus consideraciones sobre
el hecho en investigación con el fin de ayudar a que se llegue a conclusiones
justas. En el caso del Fiscal o de la Policía, los dictámenes periciales pueden
servirles con mayor certeza para precisar si cabe presentar acusación o no, lo
que hoy se ha convertido en una práctica frecuente. Antes y por reglas
especiales que aquí no analizamos, incumbe solamente al juez escuchar al
perito. Actualmente y de acuerdo con el desarrollo de toda la ramas del derecho,
el perito puede ofrecer su dictamen ante cualquier tribunal y especie de
proceso. Otros órganos facultados para solicitar el dictamen del perito son los
órganos del Poder Popular, cuando se trata de procesos administrativos y
laborales.
El
perito a diferencia del testigo no es solamente el que posee conocimientos
científicos, artísticos o técnicos sobre una materia dada, en razón de las
cuales es requerido por una autoridad competente. El ciudadano que, teniendo
conocimientos técnicos o no, ha presenciado o tiene por razones de su cargo
conocimientos sobre un hecho investigado, está sujeto a rigurosas formalidades
establecidas por la ley para declarar; ante esa declaración el receptor debe
tener un sano escepticismo. Este ciudadano tiene por misión legal igual que el
perito aplicar sus conocimientos sobre el hecho en proceso y contribuir así al
esclarecimiento de la verdad; es decir, está obligado a reproducir
observaciones concretas sobre el hecho que se busca reconstruir y probar.
El
médico legal veterinario que actúa como perito estará en la mayoría de los
casos en contacto con el hecho desde la fase preparatoria, lo que le facilitará
y así lo exige la ciencia auxiliarse de medios de investigación científica y
resultados de laboratorio. La experiencia resultante de su trabajo será dada a
conocer de acuerdo con las formalidades establecidas, a través de informes
debidamente detallados y de fácil comprensión para el averiguador. Cuando se
trate de procesos penales, el especialista trabajará conjuntamente con la
policía criminal y la fiscalía sobre las circunstancias concurrentes en el
hecho. Para llegar a conclusiones justas, el perito deberá estar investido de
imparcialidad, por lo que nuestra legislación establece que la prueba pericial
debe hacerse por dos o más peritos; sólo en caso extremos se utiliza uno. Estas
peculiaridades hacen que el receptor del dictamen considere al perito como un
colaborador y lo distinga del testigo, aunque este último hace a su modo una
contribución importante al esclarecimiento del hecho investigado.
Muchos
son los casos que en nuestros tiempos pueden ser sometidos a pruebas periciales
en la medicina veterinaria y, sin embargo, consideramos que no se presta la
debida atención a esta ciencia. El recién derogado Código Penal (Ley No.
21/79), en su artículo 200 y siguientes, previó el sacrificio ilegal de ganado
vacuno y la venta de sus carnes. Los malhechores, a medidas que se desarrolló
el proceso revolucionario no sólo sacrificaban el ganado vacuno, sino también
equino y otras especies menores. Así pues la policía criminal y el fiscal
tenían que valerse de laboratorios de criminalística para determinar la especie
sacrificada y decidir si el sacrificio constituía o no delito. En casos como
estos es donde el perito legal veterinario tiene un papel muy importante.
En
la actual legislación (Ley No. 62/87. Artículo 240.1), el legislador previó
esta conducta y modificó el delito, por medio del cual el concepto de ganado
vacuno fue sustituido por el de ganado mayor, que incluye el vacuno, caballos,
mulos o burros. A pesar de esta modificación no deja de ser importante la
investigación pericial pues se necesita identificar las carnes, pues incluso
podrían pertenecer a especies no tuteladas por el legislador.
La
acción del médico legal veterinario como perito en nuestra sociedad no se
limita a la esfera penal, sino que puede actuar ante un jurado civil, cuando
sea llamado por discordias en un proceso por vicios oculto en cualquier negocio
donde hayan intervenido animales. También puede ser llamado ese perito por los
órganos de arbitraje estatal en los contratos de suministro, que con tanta
frecuencia se llevan ante los árbitros por las empresas del ministerio de
agricultura. Del mismo modo el médico veterinario legal puede tener un papel
preponderante en la actual legislación sanitaria en los programa de salud que
lleva adelante el ministerio de salud pública para la erradicación de las
enfermedades de transmisión animal y el control internacional que pudiera
conducir a procesos ante cortes internacionales, penales y laborales.
La
criminalística es una ciencia jurídica que estudia las leyes particulares del
trabajo con las pruebas materiales y los métodos de su investigación procesal
en el esclarecimiento y prevención de los delitos1.
Su
objeto de estudio es la lucha contra la criminalidad mediante la elaboración de
métodos y medios especiales que permitan esclarecer y prevenir los delitos2; el
referido objeto de estudio de manera general puede dividirse en:
·
Leyes
que rigen la formación de las huellas del delito.
·
Leyes
sobre el trabajo con las pruebas materiales.
La
criminalística se divide en tres partes fundamentales:
Técnica
criminalística.
Táctica criminalística.
Metodología de
investigación criminalística.
Hoy
se reconoce que los componentes de la Técnica Criminalística son los que más
abajo relacionamos:
·
Trazología
·
Dermatoscopía
·
Documentología
·
Habitología
Criminalística
·
Fotografía
Criminalística y Video
·
Balística
Criminalística
·
Toxicología
Criminalística y Drogas
·
Físico
Química Criminalística
·
Averías,
Explosiones e Incendios (AVEXI)
·
Odorología
Criminalística
Abarca
la utilización de los logros de las artes, las ciencias naturales, las técnicas
y los oficios en el proceso de investigación. Permite documentar técnica y
procesalmente los resultados obtenidos y su aplicación en aras de la prevención
del delito y del proceso penal.
La
táctica criminalística estudia los principios de la planificación de la
investigación, la teoría general de las versiones, la leyes de elección de
línea de conducta del investigador durante el proceso investigativo y las
herramientas de que puede disponer para llevarlo acabo. Contempla:
♦
Teoría general de las versiones.
♦
Planificación de las investigaciones.
♦
Acciones de instrucción o diligencia de la
prueba.
♦
Metodología de la investigación de diferentes
manifestaciones delictivas.
Estudia
las bases legales de la investigación criminal, el modus operandi, la
generalización de la experiencia investigativa, las posibilidades de diversos
especialistas e instituciones de la sociedad para su empleo en la investigación
de un delito dado, el proceso de legalización y utilización de los elementos obtenidos
en el proceso de búsqueda de la información operativa, (trabajo operativo
secreto) y los datos de la personalidad del comisor durante el desarrollo de la
investigación.
Comprende
las metodologías para la investigación de delitos dirigidos contra la vida y la
integridad corporal de las personas, el hurto y sacrificio de ganado mayor,
contra la seguridad del estado, contra la economía, delitos en ocasión de
conducir vehículos en la vía pública, etc.
En
su actuar como ciencia la criminalística emplea esencialmente tres métodos de
investigación:
1-
Métodos generales: Que son
aplicables a cualquier otra ciencia: observación de experimentos, medición,
modelación, descripción, comparación, etc.
La observación es un método que define la
percepción activa y multilateral de objetos y fenómenos, del cual depende
cualquier tipo de inspección, registro y otras acciones de instrucción. En
algunos casos la observación persigue la detección de un objeto buscado, en otros
la detección en el objeto de determinadas características, síntomas o valores.
Pero también puede proponerse analizar el comportamiento del sospechoso durante
la ejecución de determinada acción de instrucción en consonancia con el
establecimiento de ciertos elementos durante la observación, mediante su
fijación. De acuerdo con las normas procesales, en algunos casos puede tener
valor probatorio y otros (el comportamiento del sospechoso durante el
interrogatorio). Servir como fundamento para elaborar una versión.
El experimento se apoya en la ejecución de las
experiencias científicas dirigidas al estudio de un fenómeno sujeto a
comprobación así como su posible relación con otros. Durante el experimento
también se utiliza la observación, pero ésta sobresale por su activa
profundización en el proceso de los fenómenos observados. En la investigación
de sucesos delictivos, el experimento se aplica de diversas formas: para
definir y verificar elementos importantes para el caso si se ejecutan
experimentos de instrucción; para la obtención de material comparativo
fundamentalmente si emplea como acción de instrucción y dentro de la esfera de
la práctica pericial en calidad de método técnico criminalístico.
La
medición: establece
la relación numérica entre una dimensión escogida y determinada unidad de
medida es frecuente que durante dicho proceso se usen equipos especiales e
instrumentos.
La
descripción permite relacionar las cualidades y otras características de los objetos
investigados, así como juzgar los elementos específicos de estos últimos. La
descripción puede ser cuantitativa y cualitativa, estructural y funcional,
general y parcial; se ejecuta de forma oral o escrita, por medio de palabra,
cifras, símbolos, dibujos, etc.
La
comparación es uno de
los elementos lógicos fundamentales en el proceso de conocimiento del medio
circundante. Sin la comparación es imposible conocer los fenómenos de la
sociedad o la naturaleza, sean sencillos o complejos, lo cual explica su amplia
utilización en los procesos cognoscitivos de la investigación original
esencialmente cuando se realiza con fines investigativos. Deben tenerse en
cuenta dos reglas muy importantes de la lógica en su aplicación: la comparación
sólo es permisible en relación con conceptos homólogos reflejados en objetos
similares y fenómenos de la realidad objetiva; y durante la comparación deberán
emplearse sólo aquellos elementos que realmente posean una importancia de peso,
lo que en criminalística se manifiesta a través de la frecuencia de aparición .
La
modelación se
utiliza principalmente en la investigación de las diferentes manifestaciones de
un fenómeno mediante su repetición en modelos o maquetas. Se diferencia del
experimento en que la modelación no profundiza en el proceso del fenómeno, sino
en las manifestaciones de su resultado.
2-
Métodos especiales: que sólo se
emplean en las investigaciones de tipo criminalístico:
Método
técnico-criminalístico: revelado de huellas dermopapilocópicas, técnica de necro-dactilia,
metodología de investigación de las falsificaciones técnicas de documentos,
etc.
Métodos
estructuralmente criminalísticos: planificación de la investigación de delitos, acciones tácticas
criminalísticas, etc.
3-
Métodos especiales de otras ciencias adoptadas por la criminalística para sus
intereses:
Métodos matemáticos
Métodos cibernéticos
Métodos
antropométricos
Métodos antropológicos
Métodos
físico-químicos
Uno
de los fundamentos teóricos que rigen el proceso investigativo para el
esclarecimiento de cualquiera de las manifestaciones delictivas es la teoría
general de la identificación, que constituye un sistema de normas y conceptos
necesarios para probar la identidad o no. Se suele denominar identificación al
proceso de investigación comparativa que se apoya en el principio de definición
de la identidad.
Identificar
significa resolver el asunto de si es o no determinado objeto igual al que
buscamos, si es o no la persona detenida el comisor cuyas características
conocemos, o si la pistola ocupada es el arma con la cual se cometió el delito.
Cada
objeto es igual a si mismo y esto lo diferencia de todos los demás. La relativa
constancia de las características exteriores de los objetos permite su
identidad, es decir, reconocerlos dentro de un grupo de objetos con
características generales similares.
En
el proceso de investigación se valoran:
a)
Características generales: son las que determinan el origen y destinación del
objeto: por ejemplo, forma, dimensiones, peso y color.
b)
Características particulares: Resaltan a un objeto concreto dentro de un numero
de objetos similares: Por ejemplo estructura del relieve, marcas, defectos,
etc.
Para
esto deberán tenerse en cuenta la durabilidad de los objetos y sus
características:
a)
Objeto de durabilidad relativa: El que mantiene durante largo tiempo sus
características identificativas.
b)Objeto
de menor durabilidad: que cambia rápidamente sus características
identificativas.
Formas
de identificación:
1.- A través de las imágenes materiales de sus
características.
2.- Por las características generales de su
origen.
3.- Por la imagen de las características en la
memoria del hombre (presentación para el conocimiento).
4.- Por las características descriptivas
(registros criminalísticos).
Son
objeto de identificación criminalista todos aquellos materiales que posean
formas y dimensiones fijas en el espacio y una durabilidad relativa en el
tiempo.
Pueden
ser identificados: personas, animales, objetos, locales, especies de terrenos,
mecanismos, etc. Se estudian los elementos estructurales correspondientes a
cada uno de ellos (dimensiones, formas, relieve de su superficie, etc.).
Pueden
ser identificados mediante objetos: objetos de origen desconocidos (huellas o
indicios), material comparativo (muestras libres, virtualmente libres o
experimental), se estudian elementos estructurales de otros objetos reflejados
en él (o sea en el objeto que debe ser investigado).
Existen
dos tipos de identificación criminalística:
a) Identificación individual.
b) Identificación de grupo.
La
identificación individual persigue precisar la individualidad de determinado
objeto o sujeto. Señala la presencia de la relación causal entre el objeto o
sujeto dado y una situación determinada que haya sido establecida por el proceso
investigativo.
La
determinación de grupo es la constancia del hecho de que objeto o sujeto es tal
y como otros que conforman determinado grupo. La conclusión de una
determinación grupal demuestra la posibilidad de la participación de este
objeto o sujeto, la categorización de la participación de uno similar en la
situación establecida en el proceso investigativo.
Como
dijera Williams Hewitt, las modernas investigaciones criminales son hijas de la
era que vio nacer las ciencias físico - naturales y sociales, surgidas en siglo
XIX. Dicho siglo dio una fisonomía completamente nueva a la lucha ancestral de
la sociedad humana contra los elementos extraños o nocivos que la habitan, así como
contra los cuerpos criminales que surgían al cambiar las formas sociales.
El
hombre desde la antigüedad aprendió a preservar su vida reconociendo y
examinando los vestigios que dejaban la presencia de animales salvajes,
indicios orientadores de que su vida se hallaba en peligro: de esta forma,
evitaban el contacto con el peligro y tomaba precauciones. Se guiaba para ello
por los rastros dejados en la tierra, pelambre adherida en diversos lugares
etc. Estos indicios (y otros como la sangre) le indicaban también la ocurrencia
de encuentros hombre - animal. Estas deducciones aparejadas al desarrollo
impetuoso de las ciencias, son las que forman las investigaciones criminales.
Las
primeras comprobaciones médico - legales fueron las manchas de sangre, basadas en
pruebas verdaderamente científicas que realizaron los químicos Barruel y
Bayard, así como los médicos legistas Orfila y Devergio. Después se sumaron los
notables trabajos presentados por el eminente histólogo C. Robin, que dieron a
estos estudios vías completamente nuevas, desconocidas por sus antecesores.
La
aplicación del microscopio a las investigaciones de las manchas fue también una
verdadera revolución que produjo resultados admirables. Tendremos que recordar
siempre los aportes brindados por Teichmann, Vandeen, Landsteiner, y otros.
Estos comprenden la identificación de las manchas como sangre, determinación de
las especies y diferenciación entre individuos, sobre la base de las reacciones
de isoaglutinación, que permitieron dividir la sangre de los seres humanos en
grupos.
Así
pues la aplicación de la microscopía y la microfotografía favoreció
notablemente las investigaciones criminalísticas y en particular las
investigaciones biológicas.
Si
hacemos un análisis retrospectivo del desarrollo de la criminalística en
general y en particular de las investigaciones biológicas logradas por el
hombre hasta la fecha, veremos cómo las primeras informaciones se obtuvieron en
animales, como es el caso del descubrimiento del suero en sangre animal de Emil
Von Behring (1890) y los estudios de Paul Unlenhuth (1901), que permitieron
distinguir cualquier especie animal y la diferenciación sanguínea con el
hombre, a través de suero de precipitación.
Aparejado
a estas investigaciones, el hombre se vio obligado a incorporar conocimientos
de la medicina veterinaria para poder excluirla primero de la medicina humana y
segundo para poder incorporar estos conocimientos al objeto de investigación
cuando esto lo requiera.
De
esta forma, apenas imperceptiblemente, se comenzó a definir un campo que no
deja de ser apasionante dentro de la criminalística y de las ciencias en
general, de extraordinario valor no sólo como ciencia en particular sino por su
conexión con la medicina legal humana y las posibilidades que brinda para el esclarecimiento
y aplicación de la justicia social: las investigaciones criminalísticas en
medicina veterinaria.
La
aplicación de la criminalística veterinaria se hace cada vez más importante en
la investigación de hechos delictivos sobre todo en países no industrializados,
ya que allí los animales se interrelacionan con los hombres en el trabajo, el
transporte, las comunicaciones, etc., y esto hace cada día más imperioso y
obligado su dominio.
Desde
la antigüedad se comenzaron a investigar las manchas de sangre. En 1863 Gosso
escribió sobre éstas desde el punto de vista médico -legal. "El estudio de
las manchas es tan vasto que para tratarlas sucesivamente las hemos dividido en
tres partes: manchas procedentes del cuerpo humano, manchas procedentes de
animales y del reino vegetal, y manchas procedentes del reino mineral".
Florece
en 1885, expone que "la historia de las manchas en medicina legal comienza
en este siglo; este estudio hijo de la química, no podía elevar su vuelo sin
ella.
En
Cuba, en el año 1963, se creó la especialidad denominada Investigaciones
Criminalística Biológica la cual se ha mantenido hasta hoy. La sangre es el
signo casi inevitable de un delito, se puede encontrar en todas partes:
víctima, victimario, instrumentos utilizados, lugar de los hechos, testigos,
todos manchados, maculados por la sangre que es muy difícil hacer desaparecer.
Teniendo
en cuenta la participación de animales en hechos delictivos de cualquier
naturaleza y las posibilidades que brindan las investigaciones biológicas en el
esclarecimiento de éstos, deben mantenerse todos los principios previstos por
la criminalística para el tratamiento de manchas de sangre. Ellos son:
·
Búsqueda
de las manchas de sangre y pruebas de orientación.
·
Estudio
morfológico y su importancia.
·
Fijación
de las manchas.
·
Levantamiento
y ocupación de las manchas de sangre.
·
Embalaje
de los indicios ocupados.
·
Solicitud
a los laboratorios de investigación.
Las
manchas de sangre tomarán una coloración determinada de acuerdo con la
superficie donde se encontraron y el tratamiento que recibieron para encubrir
el delito. En este proceso influye también el tiempo, pues al ponerse la sangre
en contacto con el medio, comenzará un proceso de transformación de la
hemoglobina que pasa por varios estadios hasta la hematoporfirina. De aquí se
colige que no siempre encontraremos en las manchas una coloración típica.
Pueden aparecer de las siguientes formas:
·
Manchas
de sangre en sacos de yute y prendas textiles que a su vez han sido mojadas,
con frecuencia se ven de un color verdoso, marrón claro, algo difusas. Si no
han sido mojadas pueden ser de color claro, que pueden llegar hasta un color
rojo oscuro o negro.
·
En los
metales, excluyendo los inoxidables donde siempre tendrán un color rojo, la
coloración varía por influencia de óxido u otras sustancias que pueda tener el
soporte.
·
En el
agua sólo podrá observarse una intensidad de coloración en correspondencia con
la concentración de sangre.
Como
vemos, la coloración de la sangre varía de acuerdo con el soporte donde se
encuentre.
Estas
consideraciones sólo nos orientan en la búsqueda y, una vez sospechada la
presencia de sangre, debe pasarse a las pruebas de orientación.
Las
que pueden usarse en nuestro medio son:
·
-Lámpara de rayos ultravioletas.
·
-Luminol.
·
-Prueba colorimétrica de Addler.
·
-Peróxido de hidrógeno.
La
prueba de Addler (o de la Bencidina) resulta más efectiva y brinda mayores
posibilidades por la poca cantidad de muestra requerida y por poseer mayor
sensibilidad ante la sangre, de 1: 2 000 000.
Las
manchas de sangre adoptarán diferentes formas en el lugar de los hechos y
resulta de extraordinaria trascendencia criminalística su correcta
interpretación.
Las
formas de presentación pueden ser:
·
Proyección
·
Lago.
·
Impregnación.
·
Limpieza.
·
Por
contacto.
·
Por
goteo.
En
proyección se produce por la salida de sangre debido a corte de vasos sanguíneos,
por lo que se proyecta sobre una superficie sólida, que puede ser el suelo, una
pared, etc. En este caso se pueden hacer las siguientes interpretaciones:
·
Altura
aproximada de donde cayó la sangre.
·
Posición
de quien manipuló el instrumento.
·
Posible
instrumento utilizado.
·
Si el
vestuario del sospechoso se encontraba cerca del animal lesionado o
sacrificado.
En
forma de lago se produce por un mayor cúmulo de sangre, que toma la forma de un
lago y podemos interpretarlo como el sitio donde se produjo una lesión
importante de un vaso, el estacionamiento momentáneo del cuerpo y el posible
lugar del sacrificio del animal.
Se
produce en forma de impregnación cuando la sangre se impregna o penetra en un
soporte absorbente, como tejidos, tierra, madera, materiales de construcción,
etc. Esto nos permite interpretar la magnitud de la lesión, al tomar en cuenta
el apergamiento y la concentración de la sangre, fundamentalmente en tejidos
textiles. Hay quien sacrifica el animal desnudo y luego se pone la ropa. Se
puede determinar entonces el modus operandi, al observar en el vestuario si la
impregnación es de afuera hacia adentro, o viceversa.
Decimos
en forma de limpieza cuando alguien se limpia el instrumento o las manos
maculadas de sangre en una superficie sólida lo que origina manchas diseminadas
en la superficie del soporte. En ocasiones se originan manchas que hay que
distinguir de las producidas por el arrastre de objeto, carnes o animales
muertos, o vivos pero maculados de sangre.
En
forma de contacto se produce al ponerse en contacto una persona, animal u
objeto maculado de sangre con otra superficie que no lo está y viceversa.
En
forma de goteo son manchas que se proyectan de una forma continua por acción de
la fuerza de gravedad y nos orientan sobre la permanencia de un animal
lesionado o sacrificado en un lugar, o sobre el traslado de este de un sitio a
otro.
Esto
nos permite la conservación de las formas de las manchas para posterior
ilustración al tribunal. Se fijarán de las diferentes formas:
·
Gráficamente,
a través de esquemas, croquis, etc.
·
Descriptivamente,
debe detallarse las formas de las máculas.
·
Fotográficamente,
con escala.
Las
manchas de sangre se pueden ocupar de la siguiente manera:
·
Trasladando
el objeto maculado
·
Trasladando
parte del objeto que esté maculado.
·
Raspando
la mancha.
·
Levantando
la mancha con una porción de gasa con solución salina de cloruro de sodio.
·
Si es el
agua, se traslada parte de ésta.
Siempre
que se aplique el método de raspado o de gasa es necesaria una muestra del
soporte (lo más cercana) donde se encontraba la mácula.
Todos
los objetos con supuestas manchas de sangre que se remitan a investigar deben
ser embalados independientemente y rotulados, con señalamiento de su contenido
y la forma de ocupación. De no tenerse estas precauciones y enviar fragmentos
de tejidos, vestuarios, objetos, instrumentos, etc., juntos puede traer como
consecuencia que un objeto no maculado lo sea por otro y ofrezca un indicio
falso.
En
dicha solicitud deben relacionarse los objetos supuestamente manchados de
sangre, solicitando:
·
Si
existe sangre en el o los objetos remitidos.
·
De
existir sangre, determinar la especie a que corresponda (chivo, gato, perro,
etc.).
·
Pruebas
de orientación.
·
prueba
calorimétrica.
·
Prueba
cristalográfica.
·
Prueba
luminiscente.
·
Pruebas
de certeza para sangre.
·
Espectrales.
·
Microcristalográficas.
·
Calorimétricas.
·
Cromatográficas.
·
Pruebas
para determinar especie.
·
Variadas
pruebas inmunológicas de precipitación.
·
Pruebas
para determinar la variante de la hemoglobina.
·
Prueba
de electroforesis.
·
Prueba
inmunológica.
En
Cuba se valora justamente la importancia que tienen estas investigaciones en la
administración de justicia, así como el papel que desempeñan en la fase
preparatoria del proceso para lograr el esclarecimiento de un hecho delictivo.
El
pelo es uno de los indicios que con mayor frecuencia aparece en el lugar del
suceso, pues en los hechos que guardan relación con animales, de una forma u otra,
el pelo tendrá una gran importancia desde el punto de vista criminalístico.
Se
define como pelo una porción epidérmica filamentosa que existe en casi toda la
superficie del cuerpo humano y animal; está compuesto por una raíz adherida al
folículo piloso y un tallo que representa el cuerpo libre. Tiene diferentes
colores y formas, en dependencia del lugar que ocupe.
En
el caso del pelo humano son muchas las cuestiones que se pueden determinar; por
ejemplo: especie, grupo sanguíneo, sexo, raza, región del cuerpo, etc. En el
caso de los animales, será importante además el estudio tricológico, que tendrá
un papel determinante, por lo que se hace necesario proceder como se detalla a
continuación.
El
pelo, por sus características particulares y por su estructura interna, está
formado por células reticulares, lo que hace que pueda adherirse a cualquier
superficie. Su búsqueda debe ser minuciosa, con ayuda incluso de una lupa y
debe tenerse en cuenta que la respiración brusca o la tos pueden desaparecer el
pelo, por lo que se requiere extremo cuidado en su pesquisa y manipulación.
El
pelo encontrado en el lugar del suceso debe fijarse para poder encontrar una
correspondencia entre sus características y el hecho investigado. La fijación
puede ser fotográfica, gráfica o descriptiva.
El
levantamiento y ocupación son cuestiones fundamentales, pues el pelo no se debe
pinzar, a menos que la punta de la pinza esté protegida con goma y aún así esa
operación requiere de un perito especializado para la ejecución.
La
identificación de las especies animales mediante el estudio de los pelos y su
relación con los hechos delictivos es bien diversa. Pongamos un caso de un
asesinato en que el pelo de un animal tuvo un papel determinante. Se trata de
la inspección del cadáver de una joven sobre el cual se encontró abundante
pelo. Al ser estudiados, se determinó que pertenecían a un gato; con este
indicio, más la premisa de que no poseía ninguno, se logró reducir el círculo
de sospechosos, hasta llegar a individualizar al victimario, que se dedicaba a
la crianza de este animal doméstico en su domicilio. Con estas y otras pruebas,
fue posible obtener la confesión del individuo.
Se
llama tejidos a las agrupaciones de células, fibras y productos celulares que
forman el conjunto estructural biológico de un cuerpo. Pueden ser ameboideos,
adiposos, nerviosos, cartilaginosos, conjuntivos, epiteliales, esponjosos,
óseos, etc.
La
importancia criminalística de estos tejidos radica en la determinación de la
especie a que corresponda o pueda corresponder cualquier porción de éstos que
aparezca en el lugar del delito. La investigación de los tejidos se lleva a
cabo fundamentalmente para reconocer restos de piel abandonados o se desee
indagar la composición de algún alimento.
En
la actualidad, la investigación de los tejidos ha alcanzado gran importancia en
el delito de hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor. En este tipo de delito
la inspección ocular del lugar del suceso nos aporta indicios que ayudan a
ubicar el o los autores del hecho en cuestión y las pruebas materiales que, en
estos casos, podrían ser restos del animal sacrificado, instrumentos, prendas
de vestir maculadas y otros objetos que puedan contener restos de tejidos. En
otras acciones policiales donde aparezcan restos de tejidos, también será
posible obtener un diagnóstico más específico de éstos, mediante el estudio de
las diferentes variantes de la hemoglobina, basado en la composición de la
globina y las secuencias de los aminoácidos en la cadena Alfa y Beta. Este tipo
de estudio se ha realizado a través de técnicas diversas y se han obtenido muy
buenos resultados con las electroforéticas.
La
investigación se lleva a cabo tomando muestras del tejido del animal
sacrificado y de los tejidos ocupados a los encartados en los hechos, las
cuales una vez embaladas por separado, se trasladan al laboratorio. De esta
forma se conocerá si realmente existe correspondencia entre los tejidos
estudiados.
La
determinación de la especie de los tejidos se realiza por los conocidos métodos
inmunológicos de precipitación. Éstos se realizan tanto en porciones de tejidos
encontrados, como en restos que hubieran podido quedar adheridos a objetos. Es
una investigación que guarda una estrecha relación con la de la sangre, pues
los métodos empleados son los mismos para ambos casos y los resultados pueden
relacionarse entre sí. Por ejemplo, si un individuo del que se sospecha, se le
ocupa en su domicilio cierta cantidad de carne, que al ser investigada, resulta
carne de ganado vacuno, y a la vez se inspecciona su automóvil, en el que se
encuentran manchas hemáticas que correspondan a esa especie, es posible
relacionar ambos resultados y llegar a conclusiones que esclarezcan el hecho.
Las
investigaciones de tejidos suelen desarrollarse en hallazgos pequeños de restos
óseos de animales que anatómica o morfológicamente no son identificados por su
tamaño. A través del método inmunológico de precipitación podemos identificar
la especie. Los métodos de conservación de las muestras de tejidos pueden ser
por congelación o por el secado de cepas finas a temperatura ambiente.
En
la investigación de delitos donde se encuentra la presencia de animales,
siempre será de interés la osteología veterinaria. Mediante el estudio del
esqueleto del animal se podrá llegar a conclusiones sobre la especie de que se
trate, la edad aproximada del animal y otros datos de interés. Estos pueden ser
útiles en algunos hechos de hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor,
hallazgos de osamenta desconocida, o en otros tipos de hechos, como por
ejemplo, en asesinatos relacionados con rituales religiosos de grupos
sincréticos donde se produzcan sacrificios de animales. En este caso la
identificación de la estructura ósea puede representar un elemento de
extraordinario valor en la investigación o conclusión del hecho.
Para
el estudio del esqueleto del animal, se divide éste en tres partes axiales, que
comprenden la columna vertebral, costillas, esternón y cráneo; el esqueleto
apendicular, que está constituido por los huesos de los miembros anteriores y
posteriores; y el esqueleto esplácnico o visceral que consta de varios huesos
desarrollados en el parénquima de algunos órganos blandos, por ejemplo, el
hueso del pene del perro y el hueso del corazón del buey.
En
el estudio osteológico de los animales el papel primordial lo tiene el
esqueleto axial. La columna vertebral es una cadena de los huesos que se
extiende desde el cráneo hasta la cola y se divide en varias regiones, tales
como la cervical, torácica, lumbar, sacra y coccígea, pero cada especie tiene
su fórmula vertebral. Por ejemplo, la vaca es C7 T13 L6 S5 Y Co de 18-20, y el
caballo es C7 T18 L6 S5 Y Co15-21. En la vaca las vértebras cervicales son más
cortas que en el caballo y que en otros animales más pequeños. Las vértebras
lumbares en ambos animales son 6, pero más alargadas en las vacas (igual ocurre
con el sacro). Estas son, entre otras, algunas diferencias entre estas
especies. No será menos importante el estudio del cráneo, cuyos huesos se
dividen en el grupo craneal y el grupo de los huesos faciales. Los huesos del
cráneo cambian su morfología según la especie, al igual que el grupo facial, en
especial la mandíbula, de acuerdo con los hábitos alimentarios, el hábitat y
otros factores. Con el decursar del tiempo todos sufren desgaste en sus
dientes.
En
los animales que se alimentan de hierbas (rumiantes) los incisivos son
diferentes, se encuentran generalmente en número de ocho, los caninos están
ausentes, a no ser que el último par de incisivos se considere en algunas
especies como caninos. Los molares van alimentando su tamaño de adelante hacia
atrás, así como su superficie. En los animales carnívoros los dientes tienen
corona corta y cuello muy marcado. Los incisivos están colocados casi
verticalmente, los caninos de raíz muy profunda en la mandíbula son grandes,
cónicos y curvos.
Para
diferenciar a los animales de acuerdo con sus piezas dentales y su modo de
alimentación deben observarse las dimensiones de las piezas dentarias, así como
de la mandíbula, de igual modo la fórmula dentaria de cada especie será otro
elemento a considerar. La adaptación de cada especie a su modo de vida se
refleja en los huesos de las extremidades, donde se observa marcada diferencia
en el extremo metacarpiano. Los animales provistos de pezuña tienen el extremo
distal formado por falanges de forma y tamaño variados. La tercera falange es
distinta según la especie. Se le encuentran enteramente incluidas en el casco y
se adapta de manera general al mismo.
Los
animales que presentan formaciones digitales son generalmente hábitos
alimentarios carnívoros y los huesos de las extremidades reflejan su modo de
vida. El tarso consta de varios huesos, el tarso tibial tiene cabeza, cuello y
cuerpo, lo mismo que el hueso correspondiente en el hombre. Cada dedo tiene sus
tres falanges, y en algunas especies hasta cinco.
Otros
animales que pudieran resultar de interés en algún hecho delictivo son las
aves, fundamentalmente las de corral. Su esqueleto permite también
identificarlas, en especial su mandíbula, cubierta de estructuras óseas en
forma de pico; esto en lo que respecta al esqueleto axial. En cuanto al
esqueleto apendicular, tenemos que el miembro torácico forma el ala, la cual
consta de cinturón escapular, brazo, antebrazo y mano.
El
esternón o hueso del pecho es grande y forma el suelo de la cavidad torácica y
gran parte de la abdominal, la forma del esternón es típica de estas especies,
pues constituye una adaptación al suelo.
Como
se puede apreciar son muy diversos los ejemplos donde la osteología veterinaria
puede brindar su aporte al esclarecimiento de un hecho delictivo en que
aparezcan restos de origen animal.
La
comisión de un delito trae como consecuencia la aparición de una serie de
indicios que pueden ayudar a su esclarecimiento. En el contexto de la huella;
dentro del amplio sentido de la palabra y de la técnica criminalística, se
abarcan todas las variantes materiales posibles, surgidas en el medio
circundante durante la comisión de un hecho criminoso; traslados de objetos,
desaparición y aparición de éstos, cambios en el estado de los mismos, pérdida
de alguna de sus cualidades o aparición de otras, etc.
Según
el profesor Vasieliev, la trazología es la rama de la técnica criminalística
que estudia las huellas como impresiones de la estructura externa de los
objetos, con el fin de identificarlos y esclarecer las circunstancias
relacionadas con el mecanismo de formación de aquellas.
La
trazología, también conocida como Teoría Criminalística de las Huellas e
Indicioscopía, es un vocablo que proviene del francés Trazo, huella y del
griego Logos, estudia e identifica al componente de la Técnica Criminalística
encargado del estudio de las leyes que rigen la formación de las huellas, el
reflejo de la estructura externa de los objetos y desarrolla los medios y
formas de trabajo con las huellas a fin de que puedan ser explotadas en la
prevención y esclarecimiento de los delitos.
Mediante
el estudio de las huellas, el investigador que las sepa "leer" puede
llegar a conclusiones importantes sobre distintos episodios del acontecimiento
ocurrido; la conducta del delincuente, además de sus hábitos, costumbres,
carácter y rasgos exteriores.
Los
especialistas de distintas ramas de la ciencia, la técnica y los oficios puede
prestar una valiosa ayuda a los órganos de investigación en la labor de examen
de las huellas, así como en su peritación. Debido a la extraordinaria variedad
de huellas que pueden surgir en el lugar del suceso, es imposible nombrar una
rama de la ciencia y la técnica a la cual el investigador no tenga que recurrir
para que se ejecuten los peritajes de las mismas.
De
acuerdo con el origen y naturaleza del agente huelloproductor , las ramas de la
ciencia trazológica, se divide en:
·
Homeoscopía.
·
Mecanosgomía.
·
Zooscopía.
La
homeoscopía se encarga del estudio de las huellas producidas por elementos del
cuerpo humano y abarca la dactiloscopía (huellas de los dedos), la egeoscopía o
dermatoscopía (huellas de la piel), la poroscopía (huellas de los poros), la
podoscopía (huellas de los pies), la odontología forense de los dientes, etc.
La
mecanosgomía estudia las huellas de aquellos elementos que aunque no forman
parte del cuerpo humano, existen en estrecha relación con él, como son las
huellas del calzado, medias, guantes prótesis de todo tipo, etc. También se
encarga del estudio de aquellas huellas producidas por los mecanismos de
producción, instrumentos o herramientas, cerraduras, etc.
Mientras,
la Zooscopía se ocupa de estudiar las huellas que producen los animales y
fundamentalmente sus patas (herradas o no) y sus dientes. Las huellas de los
animales ocuparon en el pasado, un lugar importante en la práctica
criminalística, y con el desarrollo del transporte automotor comenzaron a
encontrarse con menos frecuencia, aún no han perdido su significado. Estas
huellas pueden encontrarse en tres momentos fundamentales:
·
Cuando
los animales constituyen el objeto del atentado criminal.
·
Cuando
son usados para el transporte de alguna carga.
·
Cuando
perros u otros animales acompañan al delincuente durante la comisión de
delitos.
El
estudio de las huellas de los animales ayuda a reconstruir determinados
momentos del suceso investigado, y en ocasiones, el cuadro de delitos en
general. Las huellas facilitan el proceso de búsqueda del animal, y cuando se
poseen suficientes elementos, permiten su identificación.
Las
patas de los animales se encuentran constantemente en contacto con el suelo,
que es una superficie huelloreceptora por excelencia. En éste se reflejan las
formas y el número de patas, la forma de andar, etc. de los animales, por lo
que es preciso conocer algunos aspectos de importancia relacionados con ellas.
Por
su forma de andar, los animales se clasifican en plantígrados, que son aquellos
que se apoyan en las plantas de las patas y digitígrados, que son los que se
apoyan en los dedos. Algunos de estos últimos tienen los dedos terminados en
almohadillas. Los que tienen hábitos alimentarios carnívoros están provistos
generalmente de uñas o garras. En otros animales los dedos están terminados en
cascos, con pezuñas en cantidades pares e impares.
Las
estructuras de las patas en los animales responden a sus hábitos de vida, por
lo que a partir de sus huellas en el terreno, se puede identificar la especie
huelloproductora.
En
el pasado, como hoy día, nos enfrentamos con frecuencia a las huellas de
representantes del ganado equino, por lo que creemos importante profundizar en
ellas. Éstas pueden aparecer en dos formas: si el animal no está herrado,
reflejan la estructura del casco; si está herrado, refleja la forma y detalle
de la herradura.
El
casco del caballo está formado por la cara dorsal, planta y cara flexora. La
capa dorsal se compone de tres capas: exterior, media e interior. La capa
exterior está compuesta por una fina cubierta transparente, que sirve de
defensa a la acción de la humedad, altas temperaturas y otras condiciones
adversas. La parte del casco vuelta hacia la tierra la constituye la planta, la
cual posee una ligera concavidad. En la parte trasera del casco se ubica la
llamada flexora, que protege a toda la parte sensible. Su forma recuerda la de
una media luna.
Cuando
el caballo planta su casco sobre un terreno blando, imprime el borde inferior
de la cara dorsal del casco. En condiciones favorables a la formación de la
huella, en la impresión se reflejan las dimensiones, formas y otros síntomas de
carácter general, que pueden servir para la búsqueda operativa de un animal determinado.
Mucha
importancia identificativa cobra el conjunto de síntomas que aparecen como
resultado de lesiones casuales o enfermedades del casco. Pueden aparecer con
frecuencia defectos tales como:
-Deformación
general de la cara dorsal del casco.
-Asimetrías,
decapación, grietas, fracturas, torceduras y otros defectos del borde del
casco.
-Entrantes,
salientes, irregularidades menores de relieve y otros defectos de la planta del
casco.
El
casco del caballo constantemente se desgasta y se renueva. Por eso sus
dimensiones en animales que no realizan labores son prácticamente constantes.
Si el caballo se constituye en animal de trabajo, los cascos pierden sus
particularidades con mayor rapidez y su recuperación no se estabiliza con los
ritmos de desgaste. A fin de defender los cascos de un rápido desgaste, se
acostumbra a herrar a los animales de trabajo. Esto, al mismo tiempo, sirve
para afirmar las patas de los caballos durante sus movimientos sobre
superficies resbaladizas.
Las
huellas dejadas por las herraduras poseen una mayor importancia que las de los
cascos, pues en ellas se refleja una mayor cantidad de síntomas determinados
por la estructura de la herradura. La forma, dimensiones y otras
características generales de la herradura reflejadas en su impresión, así como
en la impresión del casco, permiten sustentar una conclusión referente a su
correspondencia a un grupo dado. La identificación de las herraduras sólo es
posible si se detecta un conjunto de síntomas individuales por su origen. Unos
aparecen en el proceso de confección de las herraduras, otros durante el
herraje del caballo, y los terceros como resultado del desgaste de la
herradura.
Incluso
durante el proceso fabril de construcción de las herraduras se detectan
diferencias inevitables, determinadas por la tecnología de producción, las
características de los mecanismos empleados, etc. Una mayor cantidad de
características particulares, lógicamente, puede encontrarse en las herraduras
confeccionadas de forma artesanal.
Sin
embargo, la mayor importancia desde el punto de vista criminalístico la poseen
las características individuales que aparecen en las herraduras de producción,
tanto fabril como artesanal, en el proceso de su explotación.
Tales
síntomas pueden encontrarse entre alguno de estos grupos:
·
Defectos
en la superficie inferior de la herradura: irregularidades, desprendimiento de
pequeños fragmentos, etc.
·
Defectos
en el borde exterior de la herradura: fracturas abolladuras, etc.
·
Defectos
del surco: cuando disminuye su profundidad, aumento del diámetro del orificio
para los clavos, caída de alguno de ellos, etc.
·
Defectos
en las cabezas de los clavos: cuando alguno de ellos sobresale más de 1 mm,
desgaste de las cabezas, etc.
Resulta
obvio que el reflejo de los defectos citados depende de la naturaleza del
objeto huelloreceptor. Su reflejo será mayor y más significativo en la medida
que las condiciones de formación de la huella sean más propicias.
Cada
animal, incluido el caballo, posee su forma característica de andar, y como
resultado de ésta, aparece el reflejo de sus particularidades en la senda de
los pasos. Su estudio puede ofrecer datos de orientación sobre la edad,
dimensiones y otras cualidades físicas del animal, la velocidad de sus
movimientos, etc.
La
senda de los pasos dejada por un caballo depende de la colocación de sus patas
y el tipo de paso. Si durante la observación de un caballo desde la parte
delantera las patas se mantienen verticales y paralelas, su parada se considera
correcta. Durante el movimiento de un caballo con las patas delanteras
dispuestas de ese modo, sus huellas se ubicarán paralelas a la línea directriz
del movimiento.
La
parada de las patas traseras se considera correcta bajo la condición de que se
ubiquen lo más cercano posible al paralelísmo, y al mismo tiempo, que el
espacio entre ellas sea lo suficientemente ancho.
El
carácter de la disposición correcta de las patas posee una gran significación
criminalística, pues resulta muy poco frecuente en un caballo y su desviación
es muy común; por ejemplo, cuando las patas están dispuestas con amplitud entre
ellas, el eje de los cascos se dirigirá hacia los lados; cuando el espacio
existente es estrecho, se observa lo contrario: el eje se dirigirá hacia la
línea de dirección del movimiento.
La
senda de los pasos del caballo depende estrechamente del tipo de paso. Se
diferencian cuatro formas fundamentales de andar: el paso, la marcha, el trote
y el galope.
El
paso es la forma más lenta de andar. Su velocidad común resulta entre 3,5 y 4,5
km/h, y en el más rápido de los casos, puede alcanzar hasta 6-7 km/h. Con un
paso lento, el caballo siempre se apoya por lo menos en tres patas. Más rápido
sólo se apoya en dos; la marcha es un paso en dos etapas y la velocidad alcanza
un promedio de 9-12 km/h. A esta velocidad el caballo se apoya en el suelo con
dos patas en diagonal. El trote es también un paso en dos etapas; su diferencia
del anterior consiste en que las patas se despegan al mismo tiempo del suelo,
no en diagonal, sino paralelamente; delantera y trasera derechas y delantera y
trasera izquierdas. La velocidad del movimiento es aproximadamente la misma que
en el paso anterior.
El
galope es un paso más rápido. Su velocidad promedio está entre 15-20 km/h.
Durante le movimiento, primeramente se libera una y luego otra de las patas
traseras y, al mismo tiempo, con alguna de ellas una delantera (la contraria a
la delantera por diagonal).
Todos
estos tipos de andar actúan sobre la senda de los pasos formada, la que sirve
para formular un juicio sobre el carácter y velocidad de traslación del
caballo.
Durante
la búsqueda y estudio de las huellas de los animales siempre es conveniente la
presencia de un especialista. Si se trata de la inspección de las huellas de un
animal doméstico, tal especialista puede ser un técnico o un médico
veterinario. Cuando se trata del estudio de las huellas de otros animales
siempre es útil la intervención de un cazador de experiencia.
La
fijación de las huellas de las patas de los animales se realiza de la forma
habitual para los criminalistas, o sea, además de la descripción en el acta de
inspección del lugar del suceso, es recomendable que sean fotografiadas. Si se
trata de una huella volumétrica, pueden extraerse moldes, y si son
superficiales, pueden transportarse a cintas o películas adhesivas.
La
total solución del estudio de estas huellas se ofrece luego de su investigación
pericial. El perito puede solucionar las siguientes:
·
Qué
tipo de animal fue el productor de una huella dada.
·
Qué
síntomas físicos caracterizan al animal productor de las huellas.
En
el caso que se detecte al animal que pudo producir las huellas investigadas, se
realizan las preguntas relacionadas con su identificación y en específico si
ese animal dejó o no las huellas investigadas. Si las huellas fueron dejadas
por herraduras, puede preguntarse por el tipo talla de las mismas y, de
detectarse, debe observarse si fueron esas las herraduras productoras de las
huellas investigadas.
Las
respuestas de los peritos dependerán, en gran medida, de la calidad de los
materiales objetos de la investigación que le sean presentados. Mientras mayor
sea la calidad de la fotografía a escala y de los moldes de la huella tomados
en el lugar del suceso, mayor será también la calidad del peritaje. Si no
existe la posibilidad de presentar el animal sospechoso al perito, deberán
remitirse sus huellas experimentales, moldes o fotografías a escala de las
mismas.
Las
huellas de los dientes se encuentran en la práctica judicial con poca
frecuencia. Esto se explica, de una parte, por su especificidad, y de la poca
valoración que de ellas hacen algunos especialistas desde el punto de vista
criminalístico. Es muy poca la atención que se le ha brindado a este tópico de
la literatura y debe señalarse el mérito de los médicos legistas por los
esfuerzos realizados para el desarrollo de esta rama de la trazología.
Su
mayor importancia recae sobre la odontología aplicada a la veterinaria legal y
es muy notable en los casos donde se trata de enmascarar hechos delictivos
achacándoselos a la acción de animales domésticos o salvajes, mediante la
producción de lesiones parecidas a las que producen éstos al morder o
desgarrar.
Las
huellas de los dientes pueden ser totales o parciales. Las totales son aquellas
donde la arcada superior e inferior se unen desprendiendo una porción de la
superficie huelloreceptora. Las parciales son aquellas donde el movimiento de
la mordida se detiene por algún factor determinante y queda generalmente en la
superficie del instrumento huelloreceptor la impresión volumétrica de ambas
arcadas dentarias.
Las
primeras son huellas dinámicas en las que la disposición de los trazos
responden a la amplitud del ángulo de encuentro de la superficie de trabajo de
los dientes, mientras que las últimas pueden ser superficiales (por ejemplo
hematomas) o volumétricas (en las que se reflejan las características del área
de contacto de las diferentes piezas dentarias).
La
disposición de las piezas del aparato dental en cada especie responde a la adaptación
al medio de cada una y, en particular, a sus hábitos alimentarios.
Cada
especie posee una forma dentaria, que puede ser :
·
Caballo:
2 (I 3/3 C 1/1 P 3 ó 4/3 M 3/3) = 40 o 42.
·
Buey:
2 (I 0/4 C 0/0 P 3/3 M 3/3 ) = 32.
·
Cerdo:
2 (I 3/3 C 1/1 P 4/4 M 3/3) = 44.
·
Perro:
2 (I 3/3 C 1/1 P 4/4 M 2/3) = 42.
Cada fórmula responde a la clasificación de los dientes de acuerdo con su forma y ubicación como sigue:
·
Incisivos:
están situados delante e implantados en el premaxilar y la mandíbula.
·
Caninos:
están situados un poco más atrás e interrumpen el espacio intralveolar.
·
Premolares
y molares: constituyen los lados de la arcada dental. Los Premolares se hallan
en primer término.
·
Como
los dientes de los dos lados de la mandíbula o quijadas son normalmente
iguales, lo mismo en número que en carácter, la dentición completa puede
expresarse en una formula, que en el hombre responde a:
2 (I 2/2 C 1/1 P 2/2 M 3/3) = 32.
En
ella las letras indican la clase de dientes y las cifras situadas encima y
debajo de la línea dan el número de dientes en cada lado de la mandíbula
inferior y superior. Es por eso que la confrontación de las características
generales de una huella de diente con las fórmulas conocidas de cada animal nos
puede ayudar a identificar la especie de procedencia.
La
identificación del animal determinado se realiza a partir de síntomas
individuales, que pueden ser: de forma particular de las piezas, su ubicación,
la distancia entre ellas, forma anómala de la mordida, etc., todas las cuales
tienen un origen natural. Además son frecuentes otras características
originadas por enfermedades o deformaciones de los dientes. En los animales se
dividen en dos grupos:
·
Síntomas
que se forman como resultados de cambios patológicos.
·
Síntomas
que aparecen como resultado de daños mecánicos.
Durante
determinadas enfermedades los dientes pierden su esmalte, se deforman o se
eliminan algunos de ellos. Los daños mecánicos pueden aparecer como resultado
de golpes, caídas, fracturas de las mandíbulas, todo lo cual introduce características
particulares complementarias.
·
La
fijación de las huellas de los dientes se ejecuta como en otras huellas
trazológicas, mediante actas, esquemas, fotografías o moldes de diferentes
sustancias. En calidad de material comparativo
pueden utilizarse mediante la investigación arcadas dentarias de un animal
sacrificado o moldes tomados de igual forma que en el caso de los seres
humanos. Durante estas investigaciones el perito puede dar respuestas a
preguntas como:
·
Se
trata de una huella de dientes.
·
A cuál
de las especies corresponde esta huella.
·
Cuál
es la edad aproximada del animal que produjo la mordida.
·
Se
trata o no del animal que produjo la huella.
La
Balística Criminalística se encarga del estudio de las pruebas vinculadas al
empleo de las armas de fuego durante la comisión de hechos delictivos, así como
a la investigación de las huellas resultantes de estos actos sobre diferentes
barreras.
En
relación con los animales, la aplicación de la balística es más frecuente en
los casos de caza furtiva, sacrificios ilegales, o cuando se eliminan animales
guardianes para facilitar la comisión de otros delitos.
Lo
más frecuente es que usen armas destinadas a la caza y el deporte. Estas armas
se clasifican atendiendo a diferentes parámetros:
·
Por su
funcionamiento pueden ser mecánicas o automáticas.
·
Por el
largo del cañón pueden ser de cañón largo, medio o corto
·
Por la
estructura del cañón pueden ser de cañón liso, estriado o combinadas.
·
Por el
número de cañones pueden ser de uno, de dos, de tres o de varios.
·
Por la
capacidad de cartuchos pueden ser de uno o de varios.
·
Por el
calibre pueden ser de gran, mediano o pequeño calibre.
·
Por el
tipo de proyectil que emplean pueden ser unitario o no unitario.
Lo
más común es encontrarnos con armas de funcionamiento mecánico, que
indistintamente pueden ser escopetas, fusiles, carabinas o revólveres;
atendiendo al cañón, en el caso de las escopetas, de cañón liso, y en el resto
estriadas; de uno, de dos cañones y de un solo tiro, los calibres más comunes
son proyectil unitario de 5,6 mm (,22) y con proyectiles no unitarios, los
calibres 12; 16; 20.
La
información fundamental en los casos de empleo de armas de fuego se obtiene a
través del estudio de las huellas registradas en los proyectiles, casquillos y
barreras.
Generalmente
se obtienen los proyectiles empleados dentro de las lesiones de los animales
sacrificados o heridos, pero pueden encontrarse también incrustados en las
superficies de elementos del medio circundante al lugar del suceso. Estos
proyectiles deberán extraerse con mucho cuidado ya que la información necesaria
la contiene los trazos microscópicos que se forman sobre el proyectil durante
el transcurso de su paso a lo largo del ánima del cañón de un arma, donde se
refleja la estructura interior del mismo, lo cual permite identificar el arma
empleada y, en el caso de proyectiles disparados con armas de cañón estriado,
la relación de ángulos de inclinación de los rayados, ancho, número y dirección
permiten conocer el sistema y modelo del arma empleada.
En
la mayoría de las armas de caza y deportivas, el mecanismo de disparo y
alimentación responde a la condición de que, luego de disparada el arma, para
ejecutar su retroalimentación se le eyecciona el casquillo percutido. En
algunas escopetas, se posee un aditamento tal, que con la sola acción de
flexionar el arma, un resorte expulsa el casquillo de la recámara, por lo que
es común encontrar en el lugar del suceso estos casquillos. Su ubicación en algunos
casos permite conocer el modelo de arma empleada, pues éstas tienen un ángulo y
dirección determinadas.
Los
casquillos requieren también de un trato cuidadoso pues, además de facilitarnos
conocer el calibre, modelo y sistema del arma empleada, poseen el reflejo de
las particularidades de los elementos y mecanismos del arma, que intervienen en
los procesos de alimentación, percusión, extracción y eyección, los que también
permiten identificar a un ejemplar determinado. Otro indicio de importancia
está constituido por las huellas en las barreras. En este sentido, sobre el
cuerpo de los propios animales sacrificados se subrayan los orificios de
entrada y salida del proyectil; las huellas que dejan la pólvora, grasas y
restos de metal (el llamado cinturón de fuego); las quemaduras de pelo
alrededor de la herida en el orificio de entrada; la dirección del canal de la
herida; todo lo cual sirve para determinar la dirección y distancia del
disparo.
En
el caso de empleo de armas con proyectiles no unitarios debe tenerse en
consideración que las municiones que conforman el proyectil se disparan a
medida que se alejan de la boca del cañón del arma y la dimensión del cono que
se forma durante su vuelo permite determinar físicamente la distancia del
disparo, además en las lesiones pueden encontrarse restos de los tacos o
separadores que pueden ayudarnos a conocer el calibre y sirva para identificar
el autor del disparo cuando se utilizan cartuchos recargados en forma
artesanal. Todos estos indicios deben ser embalados con cuidado, de forma tal
que no se dañen, y remitidos a un especialista que pueda peritarlos y emitir
las conclusiones pertinentes; además deberá fijarse su relación con el lugar
del suceso mediante actas, croquis y fotografías.
La
historia de la toxicología es lo mismo que decir la historia de los venenos. Se
remonta hasta casi los orígenes del hombre. G. Saint-Hilaire y Parrot
encontraron puntas de flechas procedentes de los hombres del paleolítico
surcadas por ranuras que estuvieron destinadas a contener sustancias tóxicas;
puede decirse, pues, que las flechas envenenadas constituyen los vestigios
históricos más lejanos del poder del veneno.
No
cabe duda que la observación de accidentes tóxicos debidos a sustancias
ponzoñosas que existen en la naturaleza (tóxicos vegetales y minerales) debió
de ser la fuente informativa inicial que condujo a su aprovechamiento para la
caza. Pero de comprobar los efectos en los animales a provocarlos en otros
hombres no habla más que un paso.
Así
se encuentran datos positivos ya en Egipto, donde los sacerdotes eran los
guardianes de los tóxicos, considerados como privilegios de clase y armas de
estado. Según los historiadores, los egipcios conocieron las propiedades de
algunos metales, como el antimonio, el cobre, el plomo y el mercurio. También
los efectos tóxicos de las mordeduras de serpientes y las picaduras de
escorpión, e igualmente de muchos vegetales, como la adormidera y la cicuta,
entre otros. Parece asimismo demostrado que sabían extraer el ácido cianhídrico
por destilación de las almendras amargas.
En
Siria, en Capadocia, en Cartago, en Grecia, los venenos eran ampliamente
conocidos y se emplean como pena legal para castigar ciertos delitos y como
medio de suicidio.
En
Grecia era práctica corriente que los ciudadanos cansados de la existencia
acudiesen a la magistratura a exponer las razones en que se basaba su deseo de
morir, y si éstas consideradas suficientes, se les proporcionaba la
autorización y el veneno necesario para ello. La cicuta era el medio
generalmente usado.
El
Estado era depositario del veneno, lo que así le reservaba la exclusiva de su
empleo y evitaba, por otra parte, una excesiva divulgación de sus propiedades.
En
Roma los conocimientos toxicológicos en poder de personajes sin escrúpulos se
convierten en armas de crimen. Del conocimiento de los venenos se hace una
profusión y una especialidad. Los mismos emperadores cobijan en sus palacios y
mantienen en sus mesas a esos técnicos de un arma tan vil y traicionera.
Durante la dominación musulmana, aunque no existan datos precisos, debieron de
ser también frecuentes los envenenamientos por cuanto Mamónides da consejos en
sus obras para evitarlos y enseña el uso de antídotos.
Sigue
no obstante un período de silencio histórico, del que sólo se poseen algunas
referencias en tradiciones, hasta que al llegar la Edad Media se asiste a un
recrudecimiento del envenenamiento criminal que, sobre todo en la Italia del
renacimiento, adquirió caracteres monstruosos.
Algunos
tipos de venenos se hicieron célebres y han llegado sus nombres hasta nuestros
días. "Lacqua Toffana" toma el nombre de su autora, que confesó bajo
tortura haber dado muerte a 600 personas, entre ellas los Papas Pío lll y
Clemente XlV; Lacquettai Napoli, el agua de Peruzzia, todas ellas compuestas a
base de arsénico. La difusión de los venenos llegó a tales extremos que
extendieron el temor por aquella sociedad.
Nadie
estaba seguro. En las mesas de los grandes señores los catavenenos probaban
todos los platos antes que sus dueños. Los envenenadores vuelven a estar al
servicio del poder. Además, los procedimientos para administrar el veneno se
hacen más sutiles.
Se
envenenaba con el perfume de una flor, con el contacto de unos guantes, al
pasar las hojas de un libro, un cuchillo impregnado de veneno por sólo una cara
podía depositarlo en uno de los trozos del manjar, lo que permitía al
envenenador comer del mismo alimento sin levantar las sospechas de su víctima.
Según la leyenda Ladislao, rey de Nápoles, murió a consecuencia del veneno
previamente depositado en los genitales de su querida y absorbido a través de
la mucosa del glande durante el coito. En Francia se ve también durante esta
época, siglos XVl y XVll, un resurgir del delito por envenenamiento, atribuido
por algunos a la influencia de la reina Catalina de Médicis, italiana de
origen. El veneno de los Médicis llegó a ser tan temido que la flor, los
guantes, el pañuelo, el perfume, un objeto cualquiera ofrecido por la reina,
llevaba peligro de muerte.
El
siglo XVlll y después el XlX se señalan por la democratización de los venenos.
Desaparece el envenenador a sueldo y el envenenamiento como arma política, pero
el mal se extendió a todas las clases sociales, individualizándose. Se inicia
desde ese momento la fase científica del estudio de la toxicología. Marsh
descubre en 1836 el procedimiento para la investigación del arsénico y
contribuye con ello a reducir notablemente los envenenamientos criminales.
Aparecen entonces los envenenamientos científicos, que recurren a los extractos
vegetales, a los alcaloides para dificultar el descubrimiento del delito.
Se
citan los casos del doctor Cataing, que usó el acetato de morfina. Al parecer
la estricnina fue utilizada con cierta profusión en Inglaterra. Debe señalarse
también los nombres de Resonius y Babo, que establecieron la marcha sistemática
de la investigación de los venenos minerales, después de la destrucción de la
materia orgánica.
Finalmente,
los progresos de la industria, pero también los que da la química analítica, van
modificando ligeramente las características de los envenenamientos y de la
peritación toxicológica. Aparecen nuevos tóxicos, que desplazan en parte a los
antiguos y los científicos perfeccionan cada vez más sus métodos de
investigación.
Podría
llamarse así al conjunto de trastornos que derivan de la presencia en el
organismo de un tóxico o veneno. Sin embargo, un definitivo concepto de tóxico
es difícil. Cualquier sustancia, aún aquellas que forman parte del organismo
vivo, pueden ser lesivas y producir trastornos en el equilibrio biológico
celular. Así consideradas, todas las sustancias serían tóxicas, y entre
alimentos, medicamentos y tóxico o veneno no habría otra diferencia que la
dosis. Los elementos que la toxicología considera como venenos son aquellas
sustancia con capacidades inherentes para producir efectos deletéreos sobre el
organismo. De este modo, definiríamos como tóxico a todo agente químico que al
ingresar en el organismo altera elementos bioquímicos fundamentales para la
vida.
Se
distinguen tres formas de intoxicación, según la rapidez de aparición,
severidad y duración de los síntomas, lo que suele estar en relación con la
rapidez de absorción de la sustancia tóxica.
Intoxicación
aguda: Se debe a exposición de corta duración, con absorción rápida del tóxico.
Las manifestaciones clínicas de la intoxicación se manifiestan rápidamente y la
muerte o la duración tiene lugar en un plazo corto.
Intoxicación
subaguda: El prefijo sub no debe referirse a la gravedad del cuadro, como suele
hacerse habitualmente, sino al momento de aparición de los síntomas en relación
con la absorción del agente. Suele ser debida a exposiciones frecuentes o
repetidas en un período de varios días o semanas antes de que aparezcan los
síntomas.
Intoxicaciones
crónicas: Son aquellas exposiciones al tóxico repetidas durante mucho tiempo.
El mecanismo puede obedecer a que el tóxico se acumula en el organismo animal
porque su posibilidad de eliminación es menor que la absorción.
Según
lo expresado por Von Jaksch, los tóxicos o venenos son sustancias que por su
composición química producen sobre el organismo alteraciones de tal naturaleza
que transforman esencialmente las funciones necesarias para la vida, de una
manera transitoria o permanente y que pueden producir también secundariamente
lesiones de las células o los tejidos.
El
tóxico o veneno, para realizar su acción, requiere ser introducido o puesto en
contacto con el organismo o cuerpo que ataca, y después de su absorción,
producirá su efecto, para terminar eliminándose o destruyéndose si antes no
produce la muerte. El ciclo toxicológico seguido por un veneno o tóxico a
través del organismo comprende: la absorción, la distribución, la fijación, la
transformación y la eliminación.
Absorción: La penetración de los venenos en el
organismo se hace por el tubo digestivo, por los pulmones, por la piel y por la
mucosa y, en terapéutica, por la vía hipodérmica o intravenosa.
La
absorción gastrointestinal es la más frecuente y es a menudo seguida de vómitos
y de diarreas, que contribuyen a la evacuación del tóxico. La absorción
pulmonar es la más peligrosa, pues los gases y vapores tóxicos penetran
directamente en la circulación arterial, sin atravesar anteriormente un filtro
antitóxico, tal como el hígado. La piel, impermeable a las soluciones acuosas,
se deja atravesar por los vapores de ciertas sustancias (mercurio, yodo,
anilinas) y por los productos que se fijan en los lipoides (cloroformos, plomo).
Distribución y fijación: Vehiculada por la sangre, donde
permanece poco tiempo, el veneno se extiende por los tejidos, después se
localiza o se fija en ciertos órganos y siguen su coeficiente de afinidad. El
hígado retiene muchos venenos, sobre todo los compuestos metálicos procedentes
del intestino. Los estupefacientes, los hipnóticos, se localizan sobre todo en
el sistema nervioso. La cocaína en las sustancia blanca y la médula espinal, la
digital en el músculo cardíaco, los barbitúricos en los hematíes y en los
centros nerviosos. Los anestésicos tienen una afinidad especial para los
lipoides de las suprarrenales, del cerebro, de los hematíes a los que
permanecen fijos, hasta en el cadáver. El veneno se fija efectivamente sobre la
médula ósea gracias a la solubilidad de los lípidos.
Transformación: El organismo se defiende contra los
venenos y los transforma en derivados poco o nada nocivos o más solubles y las
vísceras son capaces también de hacer experimentar a las sustancias tóxicas,
reacciones de oxidación, reducción, mutilación, saponificación y conjugación.
Por lo tanto, aparecen productos de transformación llamados metabolitos, están
desprovistos de toxicidad o por lo menos su nocividad es muy inferior a la del
producto del que producen. Los productos intermediarios de transformación o
desintegración se muestran a menudo muy tóxicos.
Los
metabolitos dan lugar también a graves perturbaciones biológicas cuando
bloquean o consumen sustancias indispensables para la vida celular. Los
metabolitos de transformación finalmente presentan un gran interés para el
hallazgo de intoxicaciones crónicas por los disolventes, gracias a su búsqueda
en la sangre y en la orina, donde son descubiertas con más facilidad y
seguridad que el disolvente mismo. Por ejemplo, fenoles y sus conjugados en el
bencenismo, el ácido tricloroacético en la intoxicación por el
tricloroacetileno, el P. aminofenol y sus conjugados en el nitrobencenismo.
Desde
el punto de vista pericial, tales transformaciones orientan las investigaciones
toxológicas. Pueden ser negativas si la cantidad de veneno ingerido ha sido
suficiente para dejar en el organismo un excedente fijado sin alteración.
Eliminación: Los venenos son eliminados por la
orina, bilis, respiración, saliva, leche, sudor, faneras, estómago, intestino.
Vías
respiratorias: sustancias gaseosas, volátiles (alcohol 5%, CNH, anestésicos,
benceno).
Otras:
sustancias fijas, sales metálicas, alcaloides.
Bilis:
venenos metálicos.
Intestino
grueso: mercurio.
·
Venenos
gaseosos (óxido de carbono, sulfuro de hidrógeno)
·
Venenos
volátiles (alcohol, cloroformo, fósforo, ácido cianhídrico).
·
Venenos
metálicos.
·
Venenos
organosintéticos.
·
Venenos
ácido-orgánicos.
·
Venenos
ácido-minerales.
·
Venenos
alcalóidicos, ptomaínas y glucósidos.
·
Venenos
animales (serpientes, arañas).
·
Intoxicaciones
alimentarias.
Veneno
de la estructura celular.
Su
acción local es brutal, irritante y cáustica. Provocan la degeneración de los
protoplasmas, la destrucción de la materia viva, es decir, necrosis. Entre
ellos tenemos los ácidos, álcalis, los oxidantes (sales de cromo), los fenoles,
los halógenos, las sales de metales pesados (bicloruro de mercurio, nitrato de
plata), fósforo, anhídrido arsenioso, compuestos de minerales orgánicos
(plomo), los compuestos metálicos de hidrógeno.
Tóxicos
de las funciones celulares.
Estos
tóxicos que impiden los fenómenos químicos vitales son: los cianuros, que
detienen las oxidaciones celulares e incapacitan a los tejidos para la
utilización del oxígeno; los venenos anoxemiantes (óxido de carbono). Los
venenos metahemoglobinizantes, anemiantes y asfixiante; cloratos, hidrógeno
arseniado, nitritos, compuestos nitrados orgánicos, nitrobenceno (anilina). Los
venenos de efectos nerviosos múltiples: acción tetanizante con la estricnina,
la brucina, el ácido oxálico. La mayor parte de los venenos nerviosos tiene una
acción difásica a la excitación primitiva sensorial, neuromuscular o psíquica,
sigue un estado depresivo comatoso. Así ocurre con el alcohol, los anestésicos,
la cocaína, el cloral, la cafeína, la atropina, los barbitúricos, la morfina,
el benceno, el nitrobenceno, el sulfuro de carbono, el hidrógeno sulfurado, el
ácido fénico. Muchos venenos provocan la muerte por asfixia, ya sea paralizando
los centros respiratorios (morfina, toxinas botulínicas, ácido fénico), ya sea
tetanizando los músculos respiratorios (estricnina), ya sea paralizándolos
(curare), ya sea anoxemiando los tejidos (óxido de carbono, cianuro).
Habituación.
La
ingestión repetida a intervalos poco alejados del veneno en dosis progresiva
hace aparecer la habituación, es decir, la resistencia del organismo a los
efectos tóxicos para una dosis que ocasionaría accidentes graves o la muerte en
un animal no preparado. Muchos venenos minerales no producen hábitos.
Intolerancia.
La
sensibilización a dosis débiles de ciertos venenos en animales predispuestos
por su especie específica, tiene su importancia.
Otros
factores predisponentes son: tamaño, edad, sexo y estado de salud del animal.
Sinergismo.
Hay
sinergismo cuando varios venenos aumentan sus efectos por el solo hecho de su
presencia simultánea, pues el valor tóxico propio se añade la potencialización
de los efectos.
Un
diagnóstico de envenenamiento exige no solamente investigaciones toxicológicas
sino también un trabajo de síntesis que tenga en cuenta los antecedentes, las
manifestaciones clínicas, las observaciones anatomopatológicas y la dosis del
veneno encontrado en el organismo animal.
Antecedentes.
Se
suponen de todos los datos aportados por la investigación sobre las
circunstancias del envenenamiento. Las observaciones hechas en el lugar del
suceso en el momento del levantamiento del cadáver del animal: tiene gran
importancia huellas del vómito, de diarrea, etc. Permiten particularmente fijar
la duración del envenenamiento, la fecha de la muerte. El lugar del suceso
resulta de extraordinaria importancia sobre todo en los casos de acción de
plantas venenosas, en muchas de las cuales el principio activo del tóxico se
halla en concentraciones más altas en ciertas partes de la planta (generalmente
en semillas y raíces) o en los casos de suministro de alimentos envenenados o
en uso de pesticidas en ciertos lugares, entre otros.
Manifestaciones
clínicas
Por
lo que respecta al cuadro sintomatológico, una de las características más
acusadas en los envenenamientos es la irregularidad de los síntomas hasta el extremo
de ser imposible reconocer en ellos ningún cuadro clínico regular de una
enfermedad determinada. Entre sus características más salientes figuran su
comienzo repentino, que pasa en poco tiempo de un estado satisfactorio de salud
a una grave enfermedad; en efecto el envenenamiento suele hacer su aparición de
una manera rápida, brusca, brutal. De ahí que toda enfermedad de comienzo
brusco de sintomatología que se agrava rápidamente o de terminación rápida,
brutal; todo tipo de muerte imprevista que se verifique en circunstancias poco
claras deben despertar siempre la sospecha de envenenamiento.
Observaciones
anatomopatológicas
Tomar
nota de olores y colores típicos.
Color
general del cadáver del animal, color rojo escarlata de la sangre. Por ejemplo
intoxicación por el óxido de carbono o por el ácido cianhídrico.
Puntos
verdes sobre la mucosa del intestino (arsénico).
Olor
a almendras amargas (cianhídrico), olor a frutas (cloroformo).
No
se realizarán nunca ensayos de orientación química sobre el cadáver. Si se
trata de líquidos de cavidades y si se dispone de abundante cantidad pueden
hacerse algunos ensayos fuera del cadáver, pero si la cantidad es reducida, se
reserva todo para remitirlo al laboratorio.
En
la apertura del estómago deben evitarse dos técnicas tan viciosas como
frecuentes. No debe abrirse éste in situ para examinar su contenido, pues hay
peligro de que salga en la cavidad peritoneal y dificulte su recolección para
el análisis ulterior. Tampoco debe seguirse la práctica de una doble ligadura
del estómago debido a que al seccionar entre las dos ligaduras y enviar al
laboratorio, tiene el inconveniente de impedir el examen anatomopatológico de
la mucosa gástrica cuyo interés, sobre todo en las intoxicaciones por cáusticos
o irritantes, es preciso resaltar. Por estas razones, después de separado el
estómago del cadáver en la forma expuesta, se coloca sobre la boca de un frasco
y con una tijera o bisturí se hace la incisión a lo largo de la curvatura
menor, que permitirá estudiar detenidamente el aspecto interno del estómago.
Al
extraer el intestino conviene sacar la menor cantidad posible de grasa que no
lleva tóxicos y dificulta la investigación toxicológica.
Buscar
siempre la existencia de lesiones degenerativas en hígado y de eliminación en
riñón.
El
dictamen de necropsia en los casos de intoxicación deben reunir los siguientes
requisitos:
Ser
redactado cuanto antes con descripción cuidadosa de las lesiones e
interpretación prudente. Pocas condiciones patológicas son patognomónicas de
intoxicación, y aún esas pocas deben ser diferenciadas de las causadas por
procesos patológicos espontáneos con las lesiones traumáticas e incluso con las
causadas por la descomposición cadavérica.
Hacer
constar en el dictamen los detalles de la separación y envío de las vísceras
para el análisis toxicológico.
No
debe contener nunca la afirmación de que ha habido envenenamiento pues los
datos necrópsicos son insuficientes para el diagnóstico. Basta con hacer
constar dicha posibilidad y reservar el diagnóstico definitivo para cuando se
disponga del resultado del laboratorio.
I-
Desde el punto de vista clínico.
1.-
En todo cuadro clínico, específico o inespecífico, de comienzo repentino, no
relacionado con los antecedentes de posibles enfermedades anteriores y que
pueda conducir en un plazo más o menos breve de tiempo al coma y/o a la muerte.
2.-
Más aún si se acompaña de:
·
Trastornos
digestivos manifiestos, sobre todo vómitos.
·
Se
presenta un edema pulmonar agudo sin causa explicable.
·
Existe
lesión renal caracterizada por anuria y/o uremia.
·
Haya
cianosis, íctero o cualquier otra lesión de la sangre.
·
Se
acompaña de desequilibrio ácido- básico o hidromineral.
·
Se
presentan convulsiones y/o estado de coma.
3.-
Que a pesar de lo anterior no se expliquen las manifestaciones clínicas por una
sola enfermedad bien definida.
4.-
Afecta dicho cuadro clínico a más de un animal y estos presentan elementos en
común (hábitat del animal, coincidencia en la dieta, surgimiento de las
manifestaciones clínicas en igual período, entre otras).
II.-
Desde el punto de vista anatomopatológico.
5.-
que no se compruebe causa de muerte básica en la necropsia, debiendo tenerse
cuidado en no interpretar una complicación como causa básica.
6.-
Más aún si lo encontrado en la necropsia fuera:
·
Congestión
visceral generalizada.
·
Cambios
de coloración en la sangre y/o visceras.
·
Presencia
de sustancias de aspecto tóxicos y/o tabletas abundantes en el contenido
gástrico.
·
Existencia
de edema pulmonar sin causa explicable aparente.
·
Se
acompaña de infiltración grasa visceral, sobre todo hepática y renal.
Ante
todo caso en que estén presentes algunos de los elementos contenidos en este
postulado general, es recomendable tratar de establecer una orientación
toxicológica y sobre esa base decidir cuáles serán las muestras recogidas. En
caso de dudas o de no poseerse dicha orientación, es preferible que la recogida
de las muestras sea lo más amplia posible para así permitir la máxima
posibilidad de búsqueda de las sustancias tóxicas sospechosas.
Reproducimos
a continuación las Normas para el
trabajo veterinario. La Habana, Instituto Cubano del Libro,1970, p. 53-62.
Para
la determinación correcta del diagnóstico de muchas enfermedades es
indispensable, además del examen clínico y epizootiológico, realizar también un
examen de laboratorio.
La
muestra seleccionada para el laboratorio debe ser representativa del
padecimiento. En caso de padecimientos locales, se enviarán los órganos
lesionados o porciones de los mismos, de tal forma, que las lesiones queden
intactas, sin incisionarlas.
En
caso de una septicemia, es preferible recoger un animal que se encuentre en una
etapa avanzada de la enfermedad. Si es posible, enviar un animal vivo o de
animales recientemente muertos.
Seleccionar
especímenes de diversos estadios de la enfermedad, tales como, bazo, pulmón,
corazón, hígado, ganglios linfáticos correspondientes, huesos y músculos
lesionados, aparato digestivo y vejiga urinaria amarrados. Las muestras deben
ser de tamaño grande, para que faciliten realizar exámenes anatomopatológicos,
bacteriológicos, histo-patológicos, virológicos, parasitológicos,
toxicológicos, bioquímicos y biológicos.
El
cadáver debe autopsiarse inmediatamente después de la muerte. Los especímenes
deben obtenerse en el curso de la necropsia, antes de ser contaminados.
La
obtención de la muestra debe ser aséptica, con el instrumental estéril o bien
limpio. En la obtención del espécimen para el laboratorio, es necesario
proceder según los principios señalados en el "Modelo de envío de muestras
al laboratorio" para su investigación.
Identificación
del espécimen
Nombre del remitente y
su dirección.
Nombre y dirección del
propietario.
Descripción de los
animales, especie, raza, sexo y edad.
Identificación (número
de tatuaje) de cada animal, si es un hato o manada.
Cada muestra debe ser
envasada e identificada independientemente. En este modelo deben incluirse los
datos anamnésicos, el historial clínico y no omitir detalles como:
Fecha y aparición de
la enfermedad o foco y su duración.
Número de animales enfermos
en el foco de la enfermedad.
Número de animales
susceptibles en el foco
Incidencia de la
morbilidad.
Incidencia de la
mortalidad.
Número de animales
sacrificados con urgencia.
Cuándo y cómo comenzó
la enfermedad.
Curso clínico de la enfermedad
(sintomatología).
Edad de los animales
afectados y muertos.
Régimen alimentario de
las especies afectadas.
Vacunaciones
efectuadas, contra qué enfermedad. Qué tipo de vacunas fueron usadas. Número de
lote, fecha de vencimiento de las mismas y fecha de vacunación. Persona que
efectuó la vacunación.
Otros medicamentos
empleados. Que tipo de antibióticos se emplearon y dosis.
Diagnóstico clínico.
Posibilidad de
contacto con animales vecinos que sufren enfermedad similar.
Observaciones de la
necropsia y diagnóstico anatomopatológico. Persona que ejecutó la necropsia.
Tipo y cantidad de
material enviado.
Cómo está marcado el
material.
Método empleado para
la conservación o fijación del material enviado.
Qué tipo de
investigación se requiere sea realizada.
Observaciones y
dirección a la que se debe enviar el resultado de las investigaciones.
Muestra
para bacteriología
Cadáveres. Siempre que sea posible y
necesario, se colocarán en refrigeración hasta bajar la temperatura y después
se realizará el transporte. Esto es necesario cuando son grandes las
distancias, de lo contrario se enviarán inmediatamente después de la muerte. La
temperatura nunca debe bajar de 8 grados Celsius y en el transporte se deben
evitar las temperaturas altas. Los animales pequeños deben enviarse completos.
Vísceras de mamíferos. Se enviarán los órganos, como el
bazo y el riñón completos; del hígado una porción aproximadamente de un puño.
La porción del intestino que se desee investigar se amarrará por sus dos
extremos y después se separará del resto del tubo digestivo y de la misma forma
se procede con el estómago.
Cada
órgano debe estar acompañado de los ganglios linfáticos correspondientes.
También debe ser enviada una porción de hueso largo (médula ósea). Del pulmón
se enviarán las partes lesionadas, pero siempre en porciones que excedan el
tamaño de un puño. De igual manera otros tejidos u órganos que muestren
lesiones o que según la sospecha de la enfermedad, sea necesario indagar.
Estas
piezas se colocarán cada una por separado en un frasco previamente
desinfectado, limpio y seco o preferiblemente estéril.
Las
vísceras deben secarse antes de ser envasadas con un papel absorbente que esté
limpio para evitar que la humedad facilite la multiplicación de los
contaminantes.
Cuando
sea necesario podrán enviarse órganos genitales, el pene conjuntamente con el
escroto y piel cercana de tal manera que los testículos se mantengan dentro del
escroto. También puede ser enviada la próstata, glándulas seminales y glándulas
bulbouretrales.
Para
remitir el encéfalo, si son animales pequeños es preferible enviar la cabeza
completa, si son grandes y no es posible abrir la cavidad craneal
asépticamente, extraer el cerebro y colocarlo en un frasco estéril. Si el lugar
es muy distante del laboratorio, se puede conservar con glicerina al 50%.
Fetos. Deben enviarse completos y siempre que sea
posible con sus membranas fetales, asegurándose bien durante el transporte, con
el fin de que no se escape ningún líquido, y para ello podrá colocarse en un
saco de polietileno amarrado y después en una caja, a la que se pueda poner
aserrín y si es posible, hielo.
Exudados vaginales. El laboratorio será el encargado de
suministrar el material estéril, una vez solicitados, que consistirá en hisopos
y otros materiales estériles.
Técnicas
de extracción. La vulva se lavará bien, se secará y después se desinfectará, si
es posible, con alcohol al 70%; luego se colocará el especulo previamente bien
desinfectado, el hisopo se extrae del tubo manteniendo éste con el orificio de
entrada hacia abajo; el hisopo no puede topar las paredes de la vagina ni el
especulo, de lo contrario, será eliminado; se introduce en el orificio del
cuello uterino y se hace girar después durante varios segundos; luego se
procede a la colocación del hisopo en el tubo.
A
veces es necesario hacer raspado del cuello uterino y será el laboratorio el
encargado de tomar la muestra.
Para
la toma de muestra para muco-aglutinación, con pinzas de Pean estériles se
introduce el tapón hasta dejarlo colocado debajo del cuello uterino, se extrae
el especulo y el hilo se deja colgando en la vulva; después de 20 minutos se
extrae y se coloca en el mismo frasco.
Datos
que se necesitan: edad de la hembra, fecha del último parto, número de celos, frecuencia
de los celos, cantidad, consistencia, color, olor de la secreción, alteraciones
del aparato genital, número de inseminaciones, abortos, tratamientos, etc.
Las
muestras de donde se aíslan gérmenes inespecíficos, es necesario repetirlas
para poder afirmar que la muestra fue tomada correctamente y no se trata de una
microflora contaminante.
Lavados prepuciales. Procedemos a depilar la región,
después lavamos con agua limpia y secamos con un paño limpio destinado a ese
fin. Introducir en el saco prepucial una extremidad de goma estéril; hasta el
glande del pene, comprimir el orificio prepucial y dar entrada a 30 a 50 ml de
la solución (Fisiológica o Ringer o Locke), doblar el extremo de la goma y dar
masajes como mínimo durante 3 minutos, después recoger el líquido en tubos o
frascos estériles. El laboratorio será el encargado de entregar el equipo para
los lavados prepuciales. Los lavados prepuciales no deben pasar de 6 a 8 horas
en ser sembrados.
El
encargado de hacer el lavado debe lavarse las manos después de cada toma de las
muestras. En caso de aparecer procesos inflamatorios, se pueden hacer lavados
prepuciales dos días después de desaparecer los mismos.
Abscesos. Lavar y desinfectar el lugar de
extracción. Hacer la punción con agujas y jeringuillas estériles y luego
extraer el contenido en un tubo estéril. De no ser posible extraer la muestra
por punción, incidir el absceso con bisturí estéril y recoger el contenido lo
más asépticamente posible.
Orina. Lavar y desinfectar la vulva u orificio de entrada
del prepucio. Siempre que sea posible, tomarla por medio de catéter o, si no es
posible, en el momento de micción recoger en un frasco estéril y tapado 50 ml
como mínimo.
Semen. Es posible tomar un tubo colector y tapar con
tapón estéril o, inmediatamente después de extraído, tomar por medio de una
pipeta estéril de 0.5-1 ml en un tubo con tapa estéril, identificar y colocar
en un termo con hielo e inmediatamente enviar al laboratorio.
Heces fecales. Lavar y desinfectar el ano y sus
alrededores, y con un hisopo estéril tomar la muestra de tal manera que no se
topen las zonas superficiales y se introduce el hisopo a algunos centímetros;
para esto es necesario abrir bien el ano. Así debemos de recoger
aproximadamente 1 g del contenido.
Leche. Es de suma importancia la toma correcta de
muestras de leche. Lavar bien con agua y jabón la ubre, secar bien, desinfectar
los pezones con alcohol al 70%, con las manos limpias y desinfectadas, ordeñar
echando los primeros dos o tres chorros de leche en un cubo y después tomar la
muestra en tubos estériles y tapar, recoger aproximadamente de 5 a 10 ml, y si
se trata de una secreción purulenta, es suficiente con ½ ml. En el momento de
tomar la muestra, evitar el polvo y contaminaciones ambientales. Si la muestra
es para investigar Brucelosis o tuberculosis, se tomará de la misma forma 50 ml
del último contenido de la ubre, después de un ordeño previo. Al tomar la
muestra, los tubos se colocarán en un ángulo de 45° y no se llenarán hasta
arriba.
Esputos. En los casos donde se desee investigar
tuberculosis en esputo, se avisará al laboratorio para tomar la muestra, pues
se necesita un captor de esputos. La muestra se toma antes de la alimentación.
Colocar un saco de polietileno de manera que cubra las aberturas nasales y la
boca, amarrado; esperar que el animal expectore, retirar el saco o cartucho e
introducir cuidadosamente hasta el esófago el captor de esputo; verter la
muestra en una placa de petri estéril y con un hisopo preparado en un tubo
estéril; tomar los copos de pus, después se colocará nuevamente el hisopo en su
tubo.
Muestras
para la serología
Las
muestras de sangre para las pruebas serológicas deberán extraerse empleando un
juego de agujas que nunca deberá ser menor de 20. Éstas deberán estar limpias y
estériles y cada vez que se usen en un animal se limpiarán y desinfectarán
adecuadamente. Se enjuagarán primero con agua corriente y luego se pasarán a un
recipiente con una solución desinfectante. No se debe usar para este efecto
fenol. Una vez sometidas las agujas a esta solución, deberán secarse antes de
ser usadas en una nueva extracción.
Antes
de proceder a la extracción, se desinfectará la piel alrededor de la zona donde
se va a introducir la aguja; puede usarse para este efecto tintura de yodo,
aunque es cierto que para la realización de los exámenes serológicos no es
absolutamente necesario la utilización de un suero estéril, consideramos
correcto y conveniente para la obtención de un buen resultado el empleo de un
método de extracción de sangre que conlleve la mayor asepsia posible.
Una
vez extraída la sangre deberá remitirse al laboratorio dentro de las 4 a las 8
horas. Cuando no pueda ser enviada en ese período será necesario preservarla.
La mejor presentación es mediante el frío, nunca la congelación. También puede
añadirse a los tubos soluciones como la de ácido bórico al 5% en una proporción
de 1 ml de éste por cada 10 ml de sangre; merthiolate en concentración de 1:10
000, etc.
En
la sangre de los porcinos y ovinos se presenta le hemólisis más temprana que en
otras especies, por lo que el envío o la preservación de dichas muestras deberá
efectuarse rápidamente. La congelación de la sangre debe evitarse, porque se
produce la destrucción de los glóbulos rojos y la hemólisis inhabilita las
muestras para la realización de las pruebas serológicas. El laboratorio sólo
podrá trabajar los sueros claros, no hemolizados, ni lipémicos y que no
presenten ningún tipo de descomposición.
Algo
muy importante es la debida identificación de los tubos. Cada tubo tendrá el
número del animal en la etiqueta escrito bien claro. Se tendrá cuidado de que
el tubo no se ensucie con sangre por fuera porque eso trae confusión en la
interpretación del número del tubo. Para los exámenes de Brucelosis se puede
enviar la leche, el semen y muestras de moco vaginal. Las muestras deberán ser
enviadas al laboratorio de lunes a jueves.
Muestras
para virología
La
mayoría de los virus que se conocen que afectan a los animales tienen una
predilección por radicarse en los tejidos. Este hecho demanda el mayor cuidado
en seleccionar las muestras adecuadas para cada enfermedad y evitar en todo lo
posible la contaminación bacteriana. Las muestras de tejido deben ser colocadas
en frascos de boca ancha, estériles, tapados y retapados y, en su traslado conservados
en 5-10 volúmenes de una solución buffer de glicerina al 50% refrigerada.
La
solución buffer de glicerina se prepara de la siguiente forma:
Ácido
cítrico: 21 g en 1 000 ml de agua bidestilada.
Na
2HPO4 anhidro 28,4 g en 1 000 de agua bidestilada.
Tomar
9,15 ml de la solución (1) y 90,85 de la solución (2) para hacer 100 ml de la
solución buffer -ph-7,4.
Mezclar
a partes iguales la solución buffer (3) y glicerina químicamente pura.
Llenar
hasta la mitad los frascos en los que se tendrán las muestras con tapa y retapa
y esterilícense al vapor con 15 lbs de presión durante 30 min.
El
suero sanguíneo y líquido cefaloraquídeo, para serología y aislamiento de los
virus, deben ser obtenidos en condiciones asépticas y enviados en frascos
estériles con hielo seco. En estos casos sospechosos de rabia de perro, gatos u
otros animales pequeños, la cabeza debe ser enviada inmediatamente después de
la muerte natural del animal, envuelta en un material impermeable, empaquetada
con abundante cantidad de hielo o hielo seco y enviada al departamento de
zoonosis del ministerio de salud pública.
Si
la distancia del laboratorio es muy grande o no se puede conservar en
refrigeración, debe extraerse el cerebro, dividirlo en los dos hemisferios,
colocar uno en glicerina y el otro, después de dividirlo en pedazos que no
excedan de 1 cm de grosor en una solución formalina al 10%.
En
casos sospechosos de encefalomielitis equina, el cerebro puede ser extraído en
condición aséptica, tan pronto sea posible después de la muerte del animal o,
si se prefiere, de un animal gravemente enfermo que sea sacrificado.
Algunos
pedazos suficientemente grandes de cerebro o cerebelo deben ser tomados en
frascos estériles con o sin glicerina, pero con hielo seco. En los casos en que
se sospeche de enfermedades a virus en las aves, el cadáver debe sumergido en
una solución de Lisol al 5%, envuelto en una estopa empapada con este
desinfectante y enviado congelado con hielo seco.
Es
muy peligroso manipular material contaminado con el agente de la Psitacosis, a
menos que se tomen las precauciones necesarias.
Las
muestras para el examen serológico deben, de ser posible, ser llevadas por el
interesado al laboratorio nacional y siempre acompañadas de los datos epizootiológicos,
anamnésicos, clínicos y hallazgos de necropsias.
Muestras
para toxicología
Las
muestras de animales por causas tóxicas usualmente son debidas al consumo de
alimentos envenenados o contaminados con insecticidas, abonos u otros productos
químicos y, menos frecuentemente, con intención maligna u otras causas.
En
el material enviado al laboratorio para el examen de la presencia de tóxicos
debe incluirse contenido del estómago o rumen (500 g); si el animal es pequeño,
todo el estómago ligado en sus extremos, una porción del hígado (300 g) y un
riñón.
También
deben enviarse muestras de los restos de alimentos que los animales consumieron
en el período de tiempo en que se produjo la enfermedad y muestra del material
que se sospeche la haya provocado (insecticida, desinfectantes, etc.); en casos
especiales puede ser necesario enviar encéfalo, sangre, orina o leche.
Las
muestras del contenido de vísceras y otras deben ser enviadas por separado en
frascos de boca ancha, químicamente limpios, con tapas de cristal y conservadas
con hielo o hielo seco, para evitar que los cambios producidos en la
putrefacción interfiera en los análisis químicos. Los frascos deben ser lavados
varias veces con agua corriente y enjuagados dos o tres veces con agua destilada.
Debe
ser evitada la contaminación de las muestras con los desinfectantes usados
durante el curso de la necropsia y no deben usarse preservativos químicos para
proteger las muestras durante el viaje.
En
todos los casos, deben realizarse completamente la necropsia y enviarse junto
con las muestras una descripción detallada de las lesiones encontradas y los
síntomas clínicos. Debe de indicarse el tipo de tóxico que se sospeche como una
guía al laboratorio para comenzar las investigaciones y así ahorrar tiempo y
trabajo.
En
los casos que puedan resultar una acción médico-legal, debe ponerse especial
cuidado en no romper la continuidad de posesión en la muestra desde el momento
en que se toman hasta que es entregada al toxicólogo en el laboratorio. La
muestra puede perder el valor legal si no se sabe quién o quiénes pudieron
tener contacto con la misma. Lo importante es tener la certeza de que la
muestra no ha sido alterada y debe enviarse en envases cerrados y sellados, par
no ser abierto hasta que esté en manos del toxicólogo.
Muestras
para bioquímica
El
anticoagulante que más se utiliza en el análisis químico de la sangre es el
oxalato de potasio, del que se requieren de 1-2 mg por ml de sangre. Se emplea
en cantidad excesiva, pueden interferir en algunos análisis, causar hemólisis o
producir una distribución anormal de electrolitos entre las células de la
sangre y el plasma.
Para
preparar recipientes adecuados para recoger muestras de sangre, con un volumen
de 6-10 ml, se toman tubos de ensayo escrupulosamente limpios, y se ponen en
ellos 0,1 ml de una solución al 10% de Oxalato de potasio; se hace girar entre
las palmas de las manos para humedecer con el líquido de las paredes y se
llevan a una estufa a 110° C para que se evapore el agua. Si se trata de pocos tubos,
puede evaporarse el agua aplicando cuidadosamente la llama del mechero. El
anticoagulante debe quedar adherido a las paredes interiores del tubo formando
una película fina.
Sangre. Se lleva la sangre al tubo rápidamente y se
mezcla con el anticoagulante, haciendo girar el tubo entre las palmas de las
manos. El resultado suele llamarse "sangre oxalatada".
Plasma. Se agita bien la sangre obtenida (como se ha
descrito) y se centrifuga. El plasma sobrenadante se extrae con una pipeta
provista de un bolso de goma.
Suero. Se usan tubos bien limpios, sin
anticoagulantes. Se vierte rápidamente la sangre extraída a los mismos. Se deja
en reposo a la temperatura ambiente, preferiblemente inclinados, hasta que se
contraiga el coágulo. Se enfría en el refrigerador o en agua helada. Se
centrifuga, decanta y se vierte el suero en otro tubo; si es necesario, se
puede repetir la centrifugación.
Todas
las muestras de sangre, suero o plasma se conserva en refrigeración.
Para
las determinaciones de glucosa y urea es necesario enviar sangre total con un
anticoagulante. En los casos que se desee determinar calcio, magnesio, fósforo,
fosfato, acetona, proteínas en suero, índice ictérico, sodio, potasio, cloruro,
etc., se enviará suero o sangre total sin anticoagulante.
Muestras para hematología
Las
muestras de sangre que se utilicen en estos tipos de análisis deberán estar
libres de impurezas químicas y se deberán procesar y mantener en condiciones
asépticas, así como la cristalería (jeringuillas, tubos de ensayo, láminas, etc.)
que se use en la extracción y manipulación de las mismas.
La
zona que se elija para realizar la extracción debe ser sana, limpia y
desinfectada, esto es, que no presente traumatismo, hematomas, escamas en la
piel, cianosis, inflamaciones, etc., ya que la sangre puede estar alterada
debido a la reacción local tisular que existe en ese lugar.
Como
quiera que no se pueda observar bien el estado de la piel sin la previa
depilación del lugar, este acto no debe omitirse, ni tampoco el desplume, en
caso de tratarse de un ave. Entre los anticoagulantes más frecuentemente usados
se encuentran el Oxalato de potasio, que se usa en una solución de agua
destilada al 20% de la cual se toman 2 gotas para 10 ml de sangre. La sangre,
una vez obtenida, debe enviarse lo más rápidamente al laboratorio para su
examen. Debido a que sufren ciertas alteraciones que pueden enmascarar los
resultados.
La
mezcla de Oxalato de amonio y potasio tiene la virtud de no cambiar el volumen
de glóbulos rojos, por lo que es muy útil la determinación del hematocrito. La
mezcla está formada por 4 mg de Oxalato de potasio y 6 mg de Oxalato de amonio,
para 5 ml de sangre.
En
los casos en los que se sospeche Hemosporidiosis, además de la sangre oxalatada
periférica, así como porciones de bazo, hígado y vesícula, si hay, cadáveres
para la necropsia.
Muestras
para histopatología
Ninguna
necropsia es completa sin el examen histológico de los tejidos. Para que ese
estudio tenga valor es necesario que las muestras de los tejidos sean obtenidas
y fijadas cuidadosamente. Son necesarios algunos cuidados cuando se toman las
muestras de tejido para el examen microscópico:
Los cuchillos y las tijeras deben estar limpios
y afilados.
Las incisiones deben hacerse de una sola vez y
rápidamente.
Las muestras que se tomen no deben tener más de
0,5 cm de espesor, ser lo suficientemente anchas para poder identificar el
lugar del órgano de donde proceden, las superficies de corte deben ser
paralelas.
En las muestras deben estar incluidas la lesión
patológica y la zona normal adyacente a la misma.
Las muestras de tejido no deben ser tomadas de
todos los órganos, aunque no se observen lesiones macroscópicas.
Todos
los tejidos seleccionados para el estudio histológico deben ser fijados en 5 o
10 veces su volumen en formalina al 10%. Para prevenir la formación de ácido
fórmico en una solución de formalina, se añade suficiente cantidad de carbonato
de calcio, a fin de que se mantenga precipitado en el fondo del recipiente una
cierta cantidad.
Los
tejidos que tiendan a flotar, como los pulmones o médula ósea, deben ser
cubiertos con algodón, a fin de que el formol penetre por todo su exterior .
Para
fijar los tejidos deben escogerse pomos de boca anchas y de volumen apropiado
para los mismos. Después de 24 a 48 horas de fijación, la formalina debe ser
desechada, se lavarán los tejidos con agua corriente y se colocarán de nuevo en
formalina al 10%, neutralizada; en ese momento los tejidos están listos para
ser enviados al laboratorio .
Después
que el tejido esté bien fijado, puede empaquetarse para su envío solamente con
la suficiente cantidad de formalina para mantenerlo húmedo. Las muestras de
distintos casos pueden colocarse conjuntamente en el mismo recipiente, pero
envuelto en gasa, de manera que a cada una de ellas se le pueda adjuntar la
identificación correspondiente. Una información suficiente con los hallazgos de
necropsia, los datos anamnésicos y epizootiológicos deben ser enviados junto
con el paquete que contenga las muestras.
Muestras
para parasitología
Ectoparásitos. Aunque en los cadáveres la mayoría
de los parásitos externos abandonan el cuerpo debido a su enfriamiento, se
pueden encontrar algunos en forma adulta, larvas o huevos. En la mayoría de los
animales domésticos los parásitos externos caen dentro de los grupos de las
garrapatas, pulgas, piojos y ácaros.
Si
se observan lesiones de sarna, debe hacerse un raspado profundo de la piel y
observarlo enseguida al microscopio, si esto no es posible el raspado se coloca
en una solución al 4% de formalina y se envía al laboratorio.
Las
garrapatas, pulgas y piojos se conservan bastante bien en alcohol etílico o en
una solución de formalina al 4%. Si se trata de un cadáver con lesiones de
sarna, se puede enviar una muestra de la piel que contenga la lesión y una
parte sana adyacente a la misma y se fija en la solución al 4% de formol.
Endoparásitos.
La toma de los parásitos del organismo debe ser llevada a cabo
sistemáticamente; éstos pueden encontrarse en cualquier órgano del animal, pero
los más frecuentemente infestados son: la sangre, la tráquea, bronquios,
pulmones, estómago, intestino, hígado, riñones y corazón.
No
solamente se encuentran parásitos en el lumen de los órganos o en las cavidades
del cuerpo, pues también pueden hallarse incrustados en sus paredes, lo que
hace necesario un cuidadoso examen de los mismos.
Los
parásitos adultos pueden conservarse en una solución de formalina al 4%. Al
tomarlo debe tenerse el cuidado de no lesionarlo o de no romperlos al
desprenderlos, porque se puede inutilizar la muestra para su identificación si
le falta alguna región, sobre todo a las que están prendidas a la pared.
En
la necropsia se presenta la oportunidad de hacer frotis de sangre; éstos deben
hacerse con láminas limpias y libres de grasa o de polvo. Debe tomarse la
sangre de la circulación periférica, y éstas no deben ser secadas al sol o por
medios de calor, sino con aire; si es posible deben tomarse muestra de sangre
oxalatada. En los casos en que existan parásitos en los músculos, tráquea,
bronquios, pulmones, hígado, corazón, riñones, etc., puede tomarse una porción
de la víscera y fijarla con una solución de formalina al 10% y otras en una
solución al 4%, colocarlas por separados y marcar debidamente el lugar de donde
se tomó la muestra. En el estómago se puede vaciar su contenido, atar
firmemente sus extremos, colocarlo en una solución de formalina al 1% y
enviarlo al laboratorio.
En
los intestinos puede tomarse una porción de cada región, debidamente atada por
sus extremos, y colocarlas por separado en una solución de formalina al 1% e
identificarlas consignando la región a que pertenecen. Cuando se tomen muestras
de heces fecales para realizar un despistaje en la ganadería, éstas no deben
ser inferiores a un 10% del total de las masa ganadera y deben ser tomadas
directamente del recto.
Cuando
se trate de animales valiosos enfermos o de un grupo especial en particular, se
toman muestra a todos los animales y se identifica cada una con las señas de
los mismos.
Las
muestras de heces fecales pueden conservarse en refrigeración o en una solución
de formalina al 1%. Si se trata de animales con diarrea en los que se sospeche
que la causa sea un protozoario, las muestras deben examinarse en el momento de
la recolección, pero como esto no es posible en la mayoría de los casos, pueden
conservarse en un recipiente de cristal tibio, en cual se coloca en un
recipiente que contenga agua a 37° C. Los oocistos de las coccidias pueden
reconocerse algunos días de haber tomado la muestra, especialmente si ésta ha
sido mantenida en refrigeración.
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