Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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silvopastoril
Ing. Agr. Mario Galetti. 2002. EEA INTA
Balcarce.
Las especies forestales que se mencionan a continuación presentan una distribución geográfica natural que abarca una parte de la Provincia de Buenos Aires. Para mayor información consultar el Libro del Árbol, Tomo 1 en el cual se tratan las Esencias forestales indígenas de la Argentina de aplicación ornamental, editado y producido por Celulosa Argentina.
Chañar – Geoffroea decorticans – Familia: Leguminosas
(Papilionoideas)-Árbol mediano, cuando crece aislado, de hasta 10 m de altura y
40 cm de diámetro en el tronco, arbusto de 1,5 a 4 m cuando crece en esos
bosquecillos puros denominados "chañarales", originados por las
raíces gemíferas de la planta. Follaje caduco. En los ejemplares añosos la corteza
es rugosa, oscura y aunque existe decortización no llega a exhibir el color
verde. Posee propiedades medicinales y se la utiliza, junto con las hojas y en
de-cocción con azúcar quemada, para combatir la tos, sobre todo la convulsa.
Es un árbol humilde, poco vistoso,
pero que una vez al año, en la primavera, se despoja de su ropaje verde
grisáceo y polvoriento para cubrirse con el manto amarillo dorado de sus
infinitas flores y convertirse en uno de los mejores adornos en nuestros
campos.
Espina de bañado – Citharexylum montevidense- Familia: Verbenáceas. Árbol
espinoso de unos 8 metros de altura, en la selva marginal de Punta Lara, pero
en Misiones alcanza los 15 m de altura, con un diámetro de 75 cm. El follaje es
persistente, las flores pequeñas, amarillas y muy perfumadas, en tanto que los
frutos son de color rojo vivo cuando maduran.
El espino de bañado es una planta
indígena que merece cultivarse en mayor escala como ornamental, tanto por la
belleza de su porte como el atrayente aspecto que ofrecen sus innumerables
frutos rojos que, en Buenos Aires, maduran de abril en adelante.
Espinillo – Acacia caven – Familia: Leguminosas (Mimosóideas).
Arbolito espinoso, de 2 a 6 m de altura y 20 cm de diámetro en el tronco, con
frecuencia simple arbusto de 1,5 a 2 m de alto. Follaje perenne. Está
abundantemente distribuido en la Argentina situada al norte del paralelo 37° S
y es planta de gran plasticidad, puesto que tanto le hallamos en las serranías
de Córdoba, San Luis o Tucumán, donde constituye un precioso adorno de los
bosquecillos al cubrirse de sus innumerables capítulos dorados que se expanden
desde el mes de agosto en adelante, como en el Parque chaqueño y las islas del
Paraná, vale decir tanto en ambientes áridos como en otros muy húmedos. Las
vainas son ricas en tanino y poseen, por lo tanto, propiedades curtientes.
Fumo bravo – Solanum verbascifolium. Familia: Solanáceas. Arbolito de
hasta 8 m de altura y tronco con un diámetro máximo de 30 cm, en ocasiones
arbusto de 2 a 3 m de altura, de tallo y follaje blanquecinos. El follaje, por
lo menos en el norte del país, es permanente; allí la planta florece y
fructifica la mayor parte del año, por lo que es frecuente verlo con flores y
frutos en diverso grado de madurez al mismo tiempo. Su follaje verde grisáceo y
sus lindas florecillas violáceo claro reunidas en corimbos convierten al fumo
bravo en una estimable planta de adorno cultivable hasta la latitud de la
provincia de Buenos Aires, donde florece y fructifica normalmente. Su nombre
vulgar de fumo bravo, extraído del portugués, significa tabaco silvestre o
cimarrón, por su aspecto parecido, en su estado juvenil, al del verdadero
tabaco.
Ibapoy – Ficus monckii. Familia: Moráceas. Este hermoso gomero
indígena crece generalmente sobre otros árboles, en modo especial sobre seibos
y palmeras, a los que termina por matar, dada su gran corpulencia cuando
adulto. Los mejor desarrollados superan los 15 m de alto, con diámetro, en el
tronco de más de 2 m. La copa es amplia y hemisférica, de 15 a 20 m de diámetro,
de follaje perenne color verde oscuro y brillante. Si bien produce pequeños
higos dulzones y comestibles, no puede considerarse planta frutal. La variedad sanmartinianus
llega hasta el delta del Paraná e isla Martín García. A esta variedad pertenece
el ibapoy histórico de Yapeyú, a cuya sombra jugó el general San Martín cuando
niño.
Ombú – Phytolacca dioica. Familia: Fitolacéceas. Árbol de
amplia copa, follaje caduco y enormes raíces semejantes a poderosos y
retorcidos tentáculos, con los que se aferra al suelo. El ombú no es especie de
la pampa bonaerense, sino del nordeste cálido y húmedo, extendiéndose
naturalmente hasta los bosquecillos del Plata y quizá hasta el sur de
Magdalena. Los botánicos lo consideran una hierba gigante, debido a la
estructura anormal de su tallo, en el que aparecen alternadas capas leñosas con
otras blandas que le dan a la madera (si merece este nombre) una apariencia de
hojaldre.
Pacará – Enterolobium contortisiliquum. Familia: Leguminosas
(Mimosóideas). Árbol inerme (sin espinas) de gran porte, que en los ambientes
selváticos le permite elevar su copa hemisférica a unos 30 metros, sostenida
por un tronco recto, de largo fuste, y diámetro de hasta 1,60 m. Cuando crece
fuera de la selva o en regiones próximas a su límite austral de dispersión
(delta del Paraná, isla Martín García) disminuye su estatura y, especialmente,
la longitud del fuste. El follaje, aunque caedizo, se mantiene por largo tiempo
sobre la planta. Su floración, si bien abundante, no es vistosa, por tratarse
de pequeñas flores blanco verdosas reunidas en inflorescencias globosas que
aparecen de octubre a diciembre. Es cultivado como ornamental en parques y
avenidas de nuestro país. Algunos pacaráes se han incorporado al acervo
histórico nacional, entre ellos el famoso pacará de Segurola, aún existente en
la intersección de las calles Puán y Monte de la ciudad de Bs. As., a cuya
sombra el deán Segurola vacunó a los niños de la Gran Aldea entre los años 1809
y 1830.
Pindó – Arecastrum romanzoffianum. Familia: Palmeras. Esta
elegante palmera tiene un área de dispersión que llega hasta el Delta del
Paraná, a uno de cuyos brazos, el de Las Palmas, da nombre. Alcanza 10 a 20 m
de altura. Posee estípite delgado, simple, con anillos grises, de 20 a 30 cm de
diámetro, en ocasiones perfectamente cilíndrico, con más frecuencia algo
contraído a diferentes alturas, rematado en un penacho de hojas pinadas
curvadas. Subraya la belleza de esta palma su profusa floración estival,
amarillenta, seguida de copiosa producción de frutos amarillos, parecidos a
dátiles cortos, de pulpa carnosa y dulce, algo gomosa. Es frecuente hallar la
planta con flores y frutos en diverso grado de madurez, simultáneamente. El
cogollo y los frutos son comestibles.
Sauce criollo – Salix humboldtiana – Familia: Salicaceas. Es éste un
hermoso árbol dioico (planta de flores unisexuales que lleva las masculinas y
las femeninas en pies distintos), en los lugares más propicios alcanza cerca de
los 20 m de altura y 1,40 m de diámetro; por lo general es mas pequeño (10 a 15
m altura por 75 – 100 cm). Tronco erecto, corteza gruesa, surcada,
parduzco-grisácea o parduzco-rojiza. Las ramas abiertas y tiesas, no péndulas
como en el sauce llorón. Follaje caduco. Florece en primavera, al mismo tiempo
que echa el follaje nuevo. La corteza, amarga, posee propiedades febrífugas y
tónicas, sedantes y antiespasmódicas; contiene salicina.
Ceibo – Erythrina crista-galli – Familia: Leguminosas
(Papilionóideas). Este árbol, infaltable junto a los cursos de agua y en los
bajos inundables, rara vez presenta porte armonioso. Por lo general muestra
tronco bajo y tortuoso cubierto de aguijones y copa irregular. A pesar de ello
y merced a la belleza de su roja floración que se extiende de noviembre a
abril, ha sido declarado "flor nacional argentina" por decreto N°
138.974/42. Igual distinción ha merecido en la R. O. Del Uruguay. El ceibo
ocasionalmente alcanza de 10 a 12 m de altura, con diámetro comprendido entre
50 y 80 cm. Es más frecuente verlo como árbol bajo e inclusive como arbusto.
Las ramas jóvenes son relativamente gruesas en la base, adelgazándose
rápidamente hacia el ápice, con aspecto de cono muy alargado, y cubiertas de
aguijones; las del año son lisas y verdes. Florece precozmente, aún al estado
de arbusto bajo. Follaje caduco. En nuestro país le hallamos desde la frontera
norte hasta el N.E. de la provincia de Buenos Aires. El ceibo es un elemento
muy importante en el levantamiento y consolidación de las islas del Paraná.
Sombra de toro – Jodina rhombifolia- Familia: Santaláceas. Árbol por lo
general bajo, de 2 a 5 m de altura con 20 – 25 cm de diámetro en el tronco,
corteza pardo rojiza, notablemente surcada. Follaje perenne, abundante y rígido
que sugiere un poco al del exótico acebo (Ilex aquifolium) el clásico símbolo de
Navidad, con el que podría rivalizar en belleza. Suele crecer en los montes, ya
en forma aislada, ya apoyado en algún árbol vecino. Por esta circunstancia, y
por el hecho de pertenecer a una familia vegetal en la que abundan los
parásitos, se le atribuye un parasitismo, al parecer inexistente. Su abundante
pero casi insignificante floración tiene lugar en otoño-invierno, advirtiéndose
principalmente por la delicada fragancia que exhalan sus pequeñas flores.
Fructifica de julio a diciembre, meses en que sus ramas se cubren de numerosos
frutos carnosos y rojizos que realzan el valor decorativo de la planta.
Tala – Celtis spinosa – Familia: Ulmáceas. Es árbol de hasta 10
m de altura por unos 60 cm de diámetro, de tronco tortuoso, corteza delgada,
grisácea y copa relativamente densa. El fuste es corto, desarrollando gruesas y
tortuosas ramas. Las ramitas, zigzagueantes, son espinosas. El follaje es
caedizo y la floración, primaveral, poco aparente, dado la pequeñez de las
flores y el color verde amarillento de éstas. El aspecto más vistoso del árbol
es cuando exhibe en el verano sus incontables frutitos anaranjados, dulzones,
comestibles, muy buscados por las aves, que contribuyen a la dispersión de esta
especie. Antiguamente, las carretas que llegaban a Buenos Aires, cargadas con
productos varios de los campos del oeste de la provincia, traían cargamentos
adicionales de estas frutitas que eran adquiridas para alimento de las
gallinas.
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