Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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silvopastoril
E. G. Gabutti, M. J. L.
Privitello, M. A. Maidana y R. U. Harrison. 1999. Arch. Latinoam. Prod. Anim. 7(1):1-8.
Facultad de Ingeniería y Ciencias Económico-Sociales, Universidad
Nacional de San Luis.
Subsidiado por la U.N.S.L. Presentado en el III Congreso Latinoamericano de
Ecología en Mérida, Venezuela, 1995.
Se determinó la producción anual y accesible al
pastoreo bovino, de las especies de gramíneas forrajeras del pastizal natural
del caldenal en el establecimiento “Rancho Grande” (San Luis), diferenciando la
producción en abras y en sotobosque y el ciclo de crecimiento estacional de las
especies. En un área clausurada al pastoreo en agosto de 1988, se cosecharon al
final del ciclo de crecimiento las especies estivales e invernales, en abril y
diciembre de 1989, respectivamente. Se calculó el porcentaje del área de abras,
de sotobosque e inaccesible (como 30, 68 y 2, respectivamente) mediante el
método de Canfield. La producción anual de las especies forrajeras fue de 1 064
kg MS/ha. La producción invernal se encuentra, en abras, aportada
fundamentalmente por Piptochaetium
napostaense (Speg.) Hackel; mientras que la producción estival es
aportada, en abras, por Cynodon
hirsutus S. M. Stent. y Sporobolus
cryptandrus (Torrey) Asa Gray y en sotobosque, por Setaria leucopila (Lam-Scrib.)
K. Schuman y Setaria
leiantha Hackel.
PALABRAS
CLAVE: Producción forrajera, Accesibilidad a pastoreo, Abra, Sotobosque,
Crecimiento estacional, Calden
En la provincia de San Luis (32º a 36º L.S.) los
pastizales naturales constituyen la principal fuente forrajera para el ganado
bovino en sistemas de cría al manejarse aproximadamente el 85% de la superficie
como tal. Presenta cinco formaciones vegetales y dos ecotonos, entre las cuales
el bosque de caldén ocupa aproximadamente 600 000 ha. Fisionómicamente, es un
bosque abierto con árboles de 8 a 12 m de altura, donde la especie dominante Prosopis caldenia Burk.
se encuentra asociada a otras leñosas arbóreas y arbustivas (Anderson et al., 1970).
Cuando se habla de producción forrajera de una
condición o sitio, se refiere al material recogido o estimado de una superficie
accesible al pastoreo y es expresado en peso de materia seca por hectárea, pero
esto no representa la producción neta o disponible del sitio, por existir
árboles o arbustos que impiden el pastoreo y/o superficie del suelo no cubierta
por el pastizal. Rucci e Iglesias (1990) determinaron en el caldenal de La
Pampa la superficie de suelo desnudo; suelo cubierto por especies latifoliadas
y graminosas; y el suelo ocupado por leñosas y de las que impiden el uso de las
especies que crecen entre y debajo de ellas. La producción total disminuye en
un 17%, debido al suelo desnudo (3%) y superficie no accesible (14%).
Estelrich y Cano (1985) determinaron capacidad de
carga animal en un bosque de caldén en la región centro norte de la provincia
de La Pampa, a partir de datos de disponibilidad forrajera, porcentaje de superficie
ocupada por árboles y arbustos y conocimiento de la superficie de cada unidad
fitosociológica.
El objetivo de este trabajo fue determinar la
producción acumulada anual, accesible al pastoreo, de las especies de gramíneas
forrajeras del pastizal natural del bosque de caldén, diferenciando la
producción en abras y en sotobosque y ciclo de crecimiento de las especies.
El estudio se llevó a cabo en el establecimiento
“Rancho Grande” a 15 km al SO de V. Mercedes, ubicado en la región fitogeográfica
de bosque de caldén.
En la provincia de San Luis el límite occidental de
esta unidad está dado aproximadamente por la isohieta de los 500 mm anuales. El
régimen climático es semiárido. La precipitación media anual es de 545 mm,
distribuida el 27% en primavera, 42% en verano, 28% en otoño y 3% en invierno;
9.3ºC la temperatura media de julio, 24.4 ºC la temperatura media de enero, las
extremas –14.2 ºC y 43.0 ºC, con amplitudes
medias de 32.3º y 32.6º para enero y julio; y el período con heladas 177.83
días (Orquín et al., 1983). El agua de lluvia llega espacialmente despareja
por la intercepción de las copas de los distintos estratos de la vegetación. El
caldén intercepta el 28.3% de las precipitaciones (Losada et al.,1983).
El relieve es ondulado y el microrrelieve está
afectado por la compactación del pisoteo animal. El suelo es franco arenoso
fino en la superficie y se torna arenoso franco en profundidad. A un metro de
profundidad tiene 1.03% de calcáreo como carbonato de calcio, a mayor profundidad
se mantiene o aumenta este valor. La proporción de materia orgánica llega hasta
el 5 % debajo de los caldenes, mientras en abras apenas supera el 1 % en los
primeros 5 cm de suelo y disminuye en forma exponencial en función de la
profundidad. El fósforo asimilable en los primeros 15 cm es de 160 a 116.8 ppm
bajo caldenes y 54.4 a 48.0 ppm en abras. El potasio total es de 4.25 a 3
meq/100 g. El pH en abras es de 6.4 y en sotobosque 5.17 (Orquín et al.,
1987).
La energía solar recibida es modificada en su
calidad, cantidad y duración, creando un ambiente térmico diferente del suelo
desboscado; igualmente el viento, la humedad relativa, las temperaturas del
aire y del suelo, la evaporación y otros factores son modelados por la
estructura de la comunidad.
En el bosque de caldén se identifican dos unidades
ambientales, fácilmente distinguibles, con condiciones de hábitat uniformes:
una de mayor recepción de luz, las abras; y otra umbrófila, el sotobosque, con
una vegetación típica asociada a las
mismas.
La composición florística de ambas situaciones
muestra que las especies más valiosas desde el punto de vista forrajero son de
hábitat netamente heliófilo, por lo tanto asociadas al abra del bosque maduro
(abierto) (Orquín et al., 1983).
Para calcular el porcentaje de abras y de sotobosque
se empleó el "método de intercepción lineal" de Canfield (1941). Siguiendo
una dirección prefijada se trazaron 33 transectas de 30 m cada una, dejando 20
m entre las mismas. Se midió la cobertura lineal ocupada por abras, sotobosque
y áreas que son inaccesibles al pastoreo.
Para determinar producción acumulada anual de las
especies que integran el pastizal natural se realizaron cortes en un área de
1.5 ha, clausurada al pastoreo en agosto de 1988. Se realizaron cortes de
fitomasa aérea total (al ras del suelo) al final del ciclo de crecimiento de
las especies estivales e invernales, en abril y en diciembre de 1989,
respectivamente. Se tomaron 30 muestras de 0.5 m² en las abras y 30 muestras de
igual superficie en el sotobosque. Se llevaron las muestras a estufa a 80ºC
durante 48 horas y se determinó el peso seco de cada especie.
En abras y en sotobosque, se diferenció la fitomasa
aérea de especies forrajeras, no forrajeras y latifoliadas, separándolas de
acuerdo a su ciclo en primavero-estivales y otoño-invernoprimaverales (en
adelante designadas estivales e invernales, respectivamente).
Se consideraron forrajeras a aquellas especies de
gramíneas que son consumidas comúnmente por los bovinos,
en algún momento del ciclo vegetativo.
Se determinó la existencia de diferencias a través
de pruebas de hipótesis (distribución "t") referidas a la comparación
de proporciones de producción de gramíneas forrajeras, tanto en el abra como en
el sotobosque y según la estación de crecimiento (estivales e invernales), de
la producción acumulada en kilogramos de MS por hectárea y considerando la
superficie relativa de abra y de sotobosque.
La producción acumulada por especies de gramíneas y latifoliadas, invernales y estivales, en situación de abras y sotobosque y el valor forrajero cualitativo de las mismas se muestran en las Tablas 1 y 2.


La producción acumulada anual del pastizal, se diferenció en gramíneas forrajeras, no forrajeras y latifoliadas para cada ciclo de crecimiento (Tabla 3).

Se calculó la producción relativa de las mismas en
el abra y sotobosque de la comunidad de bosque de caldén en estudio.
La producción acumulada de gramíneas forrajeras
estivales representó un 75% de la producción total del ciclo, del cual un 34%
correspondió a las abras y un 41% al sotobosque. Las gramíneas invernales
produjeron un 46% respecto de las no forrajeras y latifoliadas, del cual el 41%
fue aportado por las abras y el 5% restante por el sotobosque, coincidiendo en
este momento, con lo planteado por Orquín et
al. (1983).
Del análisis de prueba de hipótesis para comparar
proporciones surgen diferencias (á =
0.05) entre la producción forrajera invernal de abras y sotobosque y no así
entre la producción estival de ambas situaciones. Se detectaron diferencias (á = 0.01) entre la producción forrajera
invernal y estival, en cada situación, siendo Piptochaetium
napostaense (Speg.) Hackel, en las abras, la que aportó el 97.85% en
invierno y Setaria
leucopila (Lam-Scrib.) K. Schuman. y Setaria leiantha Hackel las que
contribuyeron con el 82.51% en el sotobosque en verano.
Utilizando los datos obtenidos a través del método
de "intercepción lineal" se calculó que las abras ocupan el 30% de la
superficie, el sotobosque el 68% y el resto corresponde a áreas inaccesibles al
pastoreo. Este último valor (2%) difiere del encontrado (14%) por Rucci e
Iglesias (1990) para el caldenal de La Pampa.
En la Tabla 4 se presentan los valores de producción acumulada anual disponible, para cada grupo de especies, en función de la superficie relativa de abra y sotobosque y la relación porcentual de cada grupo respecto del total producido al cabo de cada ciclo de crecimiento.

Del análisis estadístico resultó que no existieron
diferencias significativas en la producción forrajera invernal entre abra y sotobosque
y sí en la producción estival entre ambas situaciones (á = 0.05). No se
detectaron diferencias significativas entre la producción invernal y estival en
abras (á = 0.05), pero sí diferencias (á = 0.01)en sotobosque.
La producción acumulada anual de gramíneas
forrajeras invernales y estivales fue de
1 064 kg MS/ha, en una situación de la comunidad de bosque de Caldén con 30% de
abras, 68% de sotobosque y 2 % de áreas inaccesibles al pastoreo. Este valor es
superior al que figura en los mapas descriptivos de la provincia de San Luis en
pastizales de la misma región fitogeográfica (Marchi et al., 1989). De
esta producción un 39% es invernal y un 61% estival. Además, es importante
considerar la producción de chauchas de Caldén (600 kg MS/ha) que se concentra
en los meses de mayo y junio, momento en que se produce la caída del total de
las vainas (Privitello y Gabutti, 1993).
Considerando un factor de uso del 60%, la capacidad
forrajera se estima en 6 ha/UG, similar a la calculada por Estelrich y Cano
(1985) con algunas especies dominantes y tipo de suelo comunes.
De la experiencia realizada surge la importancia de
que en cada área a manejar se determine la superficie de abras, sotobosque e
inaccesible para el ganado, ya que ello modifica la producción disponible de
forraje y por ende la capacidad forrajera. De una situación en que la
producción forrajera invernal se encuentra fundamentalmente en abras y la
producción forrajera estival se reparte entre abras y sotobosque, se pasa, al
considerar la superficie relativa de ambas situaciones, a una dominancia de la producción
forrajera estival en sotobosque y una distribución más equitativa de la
producción forrajera invernal.
Nuestro
agradecimiento a la Ing. Amalia Corral por su colaboración en el análisis
estadístico.
Anderson, D. L., J.
A. Del Aguila y A. E. Bernardón. 1970. Las formaciones vegetales en la
provincia de San Luis. Rev. Invest. Agropec. Serie 2, 7(3):31.
Canfield, R. 1941. Application of the line
interception method in sampling range vegetation. J. For. 39:7.
Estelrich, H.D. y E.
Cano. 1985. Disponibilidad forrajera y determinación de carga animal en un
Bosque de Prosopis caldenia. Actas I Jornadas de Biología y II Jornadas
de Geología de La Pampa. Univ. Nac. La Pampa. Ser. Supl. Nº 1: 30-35.
Losada, D., L.
Orquín, M. Delgado, E. Gabutti y J. Bertón. 1983. Intercepción de las
precipitaciones y su distribución en una comunidad de bosque de caldén (P.
caldenia Burk.). IDIA Supl. Nº 36:115-119.
Marchi, A. y
colaboradores. 1989. Mapas descriptivos de variables relacionadas con la
producción agropecuaria de la provincia de San Luis. INTA. Centro Regional La
Pampa-San Luis. E.E.A. San Luis. A12 y A13.
Orquín, L., D.
Losada, M. J. Delgado, E. Gabutti y J. Bertón. 1983. El estado de degradación
de la vegetación en un área del Bosque de Caldén (Prosopis caldenia Burk.).
IDIA Supl. Nº 36: 224-230.
Orquín, L., C. Peña
y D. Losada. 1987. Efectos de la tala y uso agropecuario en un suelo de bosque
xerófilo. Ecología 8:81.
Privitello, M. y E.
Gabutti. 1993. Producción de vainas de caldén en la “región de bosque de
caldén” de la provincia de San Luis. Actas Congreso Forestal Argentino y
Latinoamericano. Paraná (Entre Rios).
Rucci, T. E. y D. H.
Iglesias. 1990. Disponibilidad forrajera neta de un pastizal natural en la zona
del caldenal. Rev. Fac. Agron. UNLPam. 5(1):81.
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