Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
Volver a: principal > Manejo silvopastoril
Ing. Agr. Juan Nolting*. 1986. Centro
Regional Patagonia INTA, Rev. Presencia 2(9):36-37.
*INTA Alto Valle
Nuestro país es importador de productos forestales por un monto importante de divisas, aunque posee ambientes ecológicos aptos para el establecimiento y desarrollo de diversos tipos de bosques. En el norte de la Patagonia, existen extensas áreas regables sin cultivar y sectores muy amplios recostados sobre la cordillera, con precipitación suficiente, donde la forestación debe llegar a integrarse como elemento de alta seguridad en la empresa pecuaria.
Mucho se ha discutido, y aún se discute, sobre este controvertido tema. Aunque las discrepancias se mantienen, las experiencias están indicando que por medio de un manejo adecuado se puede llegar a un uso más integral del suelo del bosque sin perjudicar al mismo.
Es opinión generalizada en nuestro medio, que la producci6n de madera es una actividad poco lucrativa debido a que su retorno se efectiviza en plazos relativamente largos y a que la retribución del sector primario es habitualmente baja. Por ello frecuentemente se destinan a forestar suelos considerados marginales para cultivos más rentables, cuyo efecto sumado al de una conducción deficiente, llega a resultados no siempre alentadores.
No ocurre así en otras partes del mundo donde al bosque se le adjudica su verdadero valor y donde existe una adecuada tipificación de los productos forestales con retribuciones equitativas para los sectores que la componen.
La actividad forestal debe ser económicamente segura, moderadamente rentable y técnicamente sencilla de realizar, requiriendo poca inversión pero exigiendo una muy buena programación. Es por ello que esta actividad dentro de la empresa agropecuaria interviene como compensadora de otras actividades más rentables pero que involucran mayores riesgos en la producción y comercialización.
Precisamente en el silvopastoreo se conjugan dos actividades de riesgos distintos. Se efectúa un uso simultáneo de los recursos suelo y agua y se llega a una complementación beneficiosa para ambas explotaciones, ya que el bosque suministra reparo al ganado y éste controla el desarrollo del sotobosque y aporta fertilidad a través de sus deyecciones.
Se deben conocer perfectamente las interrelaciones entre las actividades que hacen uso de un mismo sitio. Para que pueda existir una pradera valiosa para el pastoreo, la densidad de árboles debe ser tal que permita la suficiente luminosidad para que se produzca la energía necesaria para la nutrición del ganado. Si bien ello exige una mayor intensidad en el manejo silvícola, especialmente en lo que se refiere a podas, merced a ese manejo los árboles crecen más rápido, tardan en competir entre ellos y se acorta el período de espera para su corte final. Se entiende que con este sistema se pretende producir rollos de buen diámetro para aserradero o debobinado y no con fines de exclusiva producción celulósica.
El cultivo intercalar de forrajeras -y también
de hortalizas- en montes de álamos, así como el pastoreo directo
del ganado ovino y bovino, cuando los árboles han llegado a determinado
desarrollo, ya
se practica en nuestro país.
La Universidad Austral de Chile, en una experiencia de silvopastoreo "pinos y ovinos" realizada en Valdivia, comprobó que con densidades de árboles controladas, a cuyos componentes se les practican podas oportunas, se permite mantener una pradera en el sotobosque con suficiente luz que permita la manutención de una carga de ocho ovejas por hectárea y año.
Ensayos experimentales con álamos híbridos
euroamericanos, consociados con alfalfa y con otras pasturas bajo riego en el
valle del Río Negro, permitió comprobar un crecimiento significativamente
superior en sus árboles, con respecto a los de parcelas sin cultivo
intercalar. En cuanto al rendimiento forrajero, el mismo produjo hasta
Los árboles que estaban plantados a seis metros de distancia en todo sentido llegaron a producir diámetros de mas de treinta centímetros medido a un metro treinta desde la superficie del suelo, con diez años a partir de la plantación.
Álamos y vacas en el Valle Medio del Río Negro
Volver a: principal > Manejo silvopastoril > Principio del documento