Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad de Agronomía y
Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de
Córdoba, República Argentina
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Ing.
Agr. Enrique Seia. 2001. Marca Líquida, 11(103):17-19.
En
el continente sudamericano, lo que se denomina Gran Chaco o simplemente Chaco
ocupa el corazón de la cuenca del Río de la Plata. Este constituye una región única en el planeta por sus
características hídricas, térmicas, edáficas y de vegetación (E. Seia,
1989). Se trata de la región más cálida
del continente sudamericano, a pesar de encontrarse fuera de los límites del
Trópico (Ledesma, 1973).
El
análisis del régimen térmico de esta región es fundamental. La temperatura tiene gran importancia en la
economía del agua; en este sentido vale recordar que a similares latitudes en
otros continentes encontramos desiertos (Miñon, 1986).
De
allí que en la elección de una u otra alternativa productiva se debe contemplar
la recolección de datos edafo-climáticos y/o ecológicos con suficiente cantidad
de años para que puedan ser utilizados para el manejo de esas áreas; en
especial las que cumplen con condiciones de marginalidad.
El
régimen de precipitaciones está estacionado en un 70-80% del total de lluvias
anuales caídas en el periodo primavero estival (Octubre-Abril) y una estación
invernal seca (Irurbia, 1986). La
región , a igual que otras vastas áreas de nuestro planeta, presenta algunos
problemas típicos de manejo. En efecto,
no le son ajenas situaciones en las que se cultiva pensando en que se está en
sistemas sin restricciones productivas.
Problemas
tales como agricultura con prácticas incorrectas, sobrepastoreo, erosión,
desmontes masivos, son las principales causas de la aridez y de desertización.
"La
continua y permanente pauperización de los Recursos Naturales Renovables,
producto de una "Transculturización Pampeana" contribuyo a una
sostenida desertificación de éstos ambientes, pretendiéndose obtener pampas tan
productivas como los ecosistemas húmedos" (E. Seia, 1989).
Esto
se debe a que los productores han hecho de sus ecosistemas, año tras año, y
durante muchísimos años lo que se les dio la "real gana", fruto de
esta ignorancia, del afán de lucro inmediato, del total desprecio por sus
semejantes presente y futuros (Gonzalo Ruiz Sempere, 1999).
Este
mal uso de los tradicionales "Factores de la Producción" (trabajo,
capital y recursos naturales), ha ido disminuyendo en la generación por sí
misma de la producción y aquí un "cambio tecnológico" aparece como
una alternativa válida para el incremento en forma sostenida de la
productividad del recurso natural. Un
componente de la economía argentina, el "sector agropecuario y
forestal", descansa sobre la estabilidad de los recursos naturales,
ordenado en un equilibrio armónico (W.
Kugler, 1988). Por ello, además
de conocer qué producir en cada ambiente se debe enfatizar en cómo? Esto es, qué tipo de intervención podemos
hacer para minimizar las perturbaciones que gestamos en cada ambiente y para
que nuestras intervenciones se realicen en el marco de un desarrollo
sustentable.
La
transformación de la frecuencia de producción del sector
agropecuario-ganadero-forestal debería darse a través de la incorporación de
tecnologías amigables con el ambiente, que sean "ahorradoras de
tierra", e incrementen en forma sustantivo su rendimiento.
Los
grandes adelantos tecnológicos, como la mecanización, incorporación de nuevas
pasturas y razas animales, no modifican por sí sola la función de producción.
Por
lo tanto, el progreso tecnológico debe ser introducido a través de medidas
orgánicas y planeadas con anterioridad, a los fines de alcanzar el éxito de la
Empresa en particular.
El Monte
Probablemente
sea el manejo silvopastoril la combinación con más posibilidades de ser
desarrollada: por tradición productora, futuro de la actividad en regiones
marginales (especialmente con bovinos) y por la necesidad de reducir costos de
recuperación y mantenimiento de la producción ganadera.
La
estructura arbórea puede ejercer su acción en diversas formas:
1)
Directa
sobre el animal: como forrajera y como modificadora del micro-clima.
2)
Indirecta:
sobre el forraje herbáceo y arbustivo.
Los
sistemas silvopastoriles van a tener distinta evolución de acuerdo a la
situación inicial, por ejemplo:
- si partimos de un monte natural o
establecido, podemos plantear más rápidamente un uso silvopastoril.
-
si se parte de un sitio desmontado, o muy degradado, se puede reforestar. El manejo puede seguir con énfasis ganadero,
para luego ir girando a la actividad hacia un verdadero uso mixto.
Es
en estos ambientes marginales donde el "árbol", en nuestro caso él
algarrobo, vendría a cumplir el papel de estabilizador del ambiente.
La
"limpieza selectiva" es una técnica para lograr la
autosustentabilidad en el tiempo y verdaderamente económica en el largo plazo.
La
"limpieza selectiva" es una herramienta más dentro de un paquete
tecnológico denominado "MANEJO SILVOPASTORIL" en donde interactuan el
ganado bovino y/o caprino, la pastura nativa y/o introducida, el estrato
arbóreo, el arbustal o maleza para nuestro sistema, y otros recursos bióticos
menores. Otro aspecto no menos
importante es el "Enriquecimiento de Bosques Degradados," (TIR 24 %,
Seia E.) esto es la revalorización del recurso arbóreo cuando se parte de un
bosque nativo en el que la presencia de leñosas se reduce a una pocas, de
escaso porte y de bajo valor. Esto es
por que se han extraído las especies de mayor valor.
La
valorización del árbol, su incorporación en especial a sistemas mixtos trae
muchas ventajas.
Los
sistemas agroforestales y/o silvopastoriles son prácticas en la cuales se
incremento la biodiversidad y con ello la capacidad de hacer frente a los
cambios ambientales graduales o repentinos.
Ello conlleva al aumento de las cosechas en un lugar determinado, a
través de la incorporación de árboles junto a otros cultivos o viceversa
(Galera, M.F., 2000). No en vano las
políticas de promoción forestal de nuestro país, en especial su marco legal,
ley 25080, prevén reintegros de costos de forestación y premia con un mayor
reintegro a las forestaciones y/o enriquecimientos con nativas arbóreas. De hecho, la incorporación del algarrobo,
"el árbol", es un tema prioritario entre nuestras nativas
Efectos de los
Prosopis Arbóreos sobre la actividad ganadera
v Aporte de sombra y refugio (Efecto microclima)
Las
temperaturas extremas y sus variaciones bruscas, son las que más daño producen
a los animales (Kelley, W., 1983). Una
forma económica de atenuar este problema es respetando la presencia del
árbol. La estructura arbórea modifica
el microclima, influyendo sobre el ganado en forma generalmente positiva.
En
los bosques degradados, la eliminación del estrato arbustivo y la siembra de
forrajeras, es una práctica que puede incrementar su capacidad de carga animal
y mejorar los ciclos del agua y de los nutrientes. Un ejemplo de ello es lo que se evaluó en Estación Experimental
de Santiago del Estero, en un bosque degradado en el que se eliminaron
manualmente los arbustos dejando los árboles.
La densidad de árboles y arbustos era de 450 y 4300 individuos por
hectárea, siendo las coberturas de forraje antes del tratamiento de la
vegetación de 60 kg MS/ha.
Los
tratamientos consistieron en la siembra de P. Máximum cv. Gatton, C. Gayana población del norte de
Córdoba y C. Ciliaris cv. Texas 4464.
En
otro de los tratamientos se eliminaron los arbustos, pemitiéndose la resiembra
de las especies nativas. El testigo
consistió en clausurar el bosque sin desarbustar.
v Aporte de material para la infraestructura.
Los
costos en infraestructura inciden en forma decisiva en la empresa ganadera,
calculándose que solo el capital en alambradas de un establecimiento ganadero
típico, representa el 60 % del capital normal en mejoras (Tártara, E.
1987). Estos costos se pueden reducir
notablemente con el aprovechamiento de la madera de las especies arbóreas del
bosque nativo. En efecto, la
instalación de un alambrado utilizando postes y varillas del lugar cuesta el 50
% que un alambrado construido con madera de otras zonas (fletes,
intermediarios, etc.).
v Efecto sobre el forraje herbáceo.
La
presencia del árbol mejora la calidad de los forrajes, conservando valores
altos de proteína en invierno, cuando el forraje herbáceo ubicado fuera del
dosel llega a valores muy bajos. Esto
permite aumentar la ganancia de peso de los animales durante los períodos
críticos (+ 0.4 kg/animal/día vs. -0,4 kg/animal/día) (Campos del norte,
Saravia Toledo, C., 1986).
v Efecto sobre el agua de bebida.
Es
importante su calidad (sales, microorganismos) y cantidad (abundancia y aporte
durante todo el año). Durante el verano se pueden perder por evaporación, de la
superficie libre del agua, de 2 a 4 mm. por día y hasta 6 mm. En una aguada de
30 m2 en un día caluroso se pierden 2000 litros. Este efecto tiene gran importancia en zonas donde la provisión de
agua es condicionante para la ganadería (Chaco árido y semiárido, monte
septentrional y caldenal). La presencia de árboles alrededor de la aguada, o
por lo menos en la dirección de los vientos, puede reducir la pérdida por
evaporación entre 15 y 30 %.
v El aporte forrajero directo.
Algunas
especies, en particular de algarrobos, consiste en calidad (alto porcentaje de
proteínas, especialmente en hojas, 15 a 25 % PB) y energía (alto porcentaje de
hidratos de carbono, especialmente en frutos - 50 a 70 % HC) 60 % de
digestibilidad, y 2 a 3 Tn/ha.
A
modo de cierre, Ud. pensó en el animal, en la producción de kg de carne por Ha,
en los kg de MS por ha de pastos, en la rentabilidad de su empresa. Piense también en el árbol.
No
se olvide de sus numerosos beneficios ambientales y productivos que genera.
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