Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Daniel Alonso. 2005. La Voz del
Interior, Supl. El Campo, 25.02.05, Córdoba.
A partir de
abril, y por primera vez, los productores ganaderos contarán con una
reglamentación oficial para la realización de desmontes en el norte y noroeste
provincial. El documento fue presentado en la Agencia Córdoba Ambiente, y es el
resultado de más de un año y medio de análisis y discusiones entre el Gobierno,
dirigentes rurales, productores ganaderos y ambientalistas.
El acuerdo,
denominado “Términos de referencia para las intervenciones sobre el bosque
nativo”, establece en su parte central que se podrá desmontar entre 60 y 70 por
ciento de la superficie a explotar, preservando el resto como reserva forestal
intangible. Según datos oficiales, existen más de tres millones de hectáreas
susceptibles de ser intervenidas en la zona para ganado de cría.
La nueva
regulación apunta a compatibilizar las actividades productivas con el uso
racional de los recursos naturales, y si bien es abarcativo, está
particularmente dirigido al sector pecuario. “Creemos en la ganadería bajo
monte y estamos convencidos de su sustentabilidad para generar crecimiento
económico”, señaló el titular de la agencia ambiental, Sergio Nirich.
Los
productores deberán presentar su propuesta de desmonte, que técnicamente se
denomina “aviso de proyecto”, avalado por un profesional matriculado e
inscripto en el registro de la Agencia Córdoba Ambiente.
El
peticionante deberá afrontar los gastos de inspección y movilidad de los
técnicos oficiales, y sólo podrá contratar a empresas inscriptas ante el
Gobierno para las tareas de desmonte.
En la
documentación se deberá adjuntar una imagen satelital de menos de un año de
antigüedad y una descripción detallada del estado del campo (configuración
topográfica; factores climáticos, edáficos, biológicos e hidrológicos; flora y
fauna).
Con respecto
al tipo de intervención, deberá constar si será mecánica o manual, y si el
desmonte a autorizar será total o selectivo, como así también la planificación
de las etapas de trabajo.
Para la
eliminación selectiva de vegetación, se deberá seleccionar y respetar un
porcentaje de la superficie a desmontar. En las áreas naturales protegidas, la
zona mínima a proteger es del 40 por ciento, mientras que en las áreas no
protegidas, baja al 30 por ciento.
Las reservas
forestales intangibles deberán estar cubiertas con bosque en sus tres estratos
(arbóreo, arbustivo y herbáceo), conformando núcleos y corredores biológicos.
El primero es el área que permanecerá sin alteraciones, para preservar la
biodiversidad. El segundo, en tanto, se refiere a la franja que une formaciones
boscosas, cuya función es permitir la libre circulación de la flora y fauna,
con un ancho mínimo de
Además, los
núcleos de cada campo deberán estar ubicados de forma tal que se contacten con
los que terrenos aledaños, para permitir la continuidad del bosque regional. En
todos los casos, se deberán incluir cortafuegos perimetrales, con un ancho de
Los desmontes
totales serán autorizados entre el 1 de abril y el 30 de septiembre de cada
año, mientras que el plazo para los selectivos va del 1 de abril al 30 de
noviembre.
El nuevo
marco regulatorio fue calificado de “bisagra” por Nirich, mientras que los
productores se mostraron satisfechos por el acuerdo, que fue suscripto durante
un acto en el que, además de Nirich, también participaron la ministra de
Producción, Adriana Nazario; el secretario de Agricultura, Carlos Presas;
Néstor Calero, de Coninagro; Ricardo Osella, por Cartez, y representantes de
las sociedades rurales de Jesús María, Deán Funes, Cruz del Eje y Villa
Dolores.
Los
dirigentes rurales opinaron que el impacto del entendimiento se verá en dos o
tres años, aunque no descartaron que en primavera ya comiencen a observarse los
efectos en ganadería.
Además,
desecharon la posibilidad de que se genere un desmonte masivo e irracional.
Según datos oficiales, en los últimos cinco años se han logrado proteger casi
84 mil hectáreas de superficie de bosque nativo bajo la figura de “reserva
forestal intangible”. Pero también desapareció el 27,38 por ciento por cambios
en el uso del suelo, la conversión de ecosistemas de bosque a la actividad
agropecuaria y los incendios forestales (inclusive los siniestros
“controlados”).
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