PRODUCCIÓN ANIMAL

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

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Algo más que castillos de arena

Dante A. Rofi. 2005. La Nación, Sec. Campo, Bs.As., 03.12.05.

 

En el establecimiento Las Lomas, de Bellamar Estancias, el objetivo es transformar médanos improductivos en un sector de alta producción sustentable de madera y apto para ganadería silvopastoril

VILLA VALERIA, Córdoba.- En esta zona limítrofe con San Luis, ubicada dentro de un cordón semiárido, los procesos erosivos sucedidos a lo largo de los años, con prolongadas sequías, incendios y malos manejos productivos, dejaron su huella en la tierra. Así, en el sudoeste cordobés, en el sudeste de San Luis y en el noroeste de La Pampa no resulta extraño encontrar zonas medanosas, donde cualquier práctica productiva convencional corre el riesgo de quedar rápidamente bajo la arena.

Esos médanos se presentan de dos formas. La primera, y de más complicado manejo, es "vivos". Esto quiere decir que según el favor del viento avanzan o retroceden dentro de un campo, cubriendo con arena todo lo que se cruce en su camino.

La otra forma en que se pueden encontrar es fijados, es decir, con una capa vegetal que limita el desplazamiento libre de la arena. En este caso, no obstante, el aprovechamiento productivo de las tierras es también casi nulo, dado que no sirven para la agricultura y tampoco para la ganadería, por la frágil estabilidad del suelo. Lo que se impone, entonces, para lograr revertir esa falta de productividad y tornar económicamente viables dichas porciones de tierra es trabajar para modificar la estructura del suelo. Una de las herramientas disponibles para alcanzar tal objetivo es la forestación.

Así lo entendieron los responsables del establecimiento Las Lomas, de Bellamar Estancias, quienes, junto con la firma Ecoforestal están trabajando para "convertir la parte problemática del campo, prácticamente sin valor productivo, en un sector de alta producción sustentable, con respuestas tanto económicas como ecológicas, y con un componente paisajístico innegable", según se detalla en el Proyecto Forestal Las Lomas, que entra en su cuarto año de ejecución.

De las 16.000 hectáreas que conforman Las Lomas (parte de la superficie está en San Luis), entre 1500 y 1800 está ocupadas por médanos fijados. "Los campos naturales que existen sobre esos médanos son de muy baja producción de materia seca, por lo tanto el uso ganadero es mínimo. Entonces, luego de pensar qué destino se le podían dar a esas zonas dentro de un establecimiento que tiene ganadería (cabaña, cría y engorde), con una producción de 2000 toneladas de carne por año, y agricultura (casi todos los cultivos convencionales), con cerca de 20.000 toneladas de granos al año, surgió la forestación", dijo Gustavo Listello, asistente gerente de Las Lomas.

Para este establecimiento, reconocido en el nivel nacional por la excelencia de los reproductores Brangus de su cabaña Corral de Guardia, la forestación sobre médanos resultaba toda una novedad. Por ello se contactaron con Aldo Rudi, director técnico de la firma Ecoforestal, que cuenta con una amplia experiencia en la actividad.

Juntos elaboraron un proyecto a medida de la empresa, donde se tuvieron en cuenta las limitantes del terreno y las diferentes variedades de árboles que mejor se podían adaptar a tales condiciones. "Tenemos varios años de experiencia sobre los cultivares que funcionan mejor en estas zonas. En álamos hay dos: el Conti 12, que tiene una muy buena respuesta a campo y, además, es el más pedido por la industria para el debobinado, y el Guardi, que aguanta bien circunstancias de salinidad y tiene una alta tasa de crecimiento en el primer período", explicó Aldo.

El especialista añadió que también se optó por implantar pinos (Pinus elliottii) que se adaptan muy bien a zonas con clima templado a templado/cálido. "Los pinos son grandes componedores de suelos. De la parte mineral, excluyente en estos médanos, crean materia orgánica a través de sus sistema micorrítico. Con ellos tuvimos los primeros caballitos de batalla".

 

  

Retorno económico

Christian Rudi, hijo de Aldo y encargado de la parte operativa del proyecto, señaló que si bien el emprendimiento tiene un componente ecológico muy fuerte, "esto no deja de ser una empresa que busca un rédito económico. Así, el retorno de la inversión es bien claro: metros cúbicos de madera por hectárea a partir de determinado momento". Y agregó: "Para quien está en la agricultura y saca los números año tras año, hay que decir que los pisos de la actividad forestal están en los techos de la actividad agrícola, claro que llevado a 8 y 10 años. Aquí estamos intentando acortar esos tiempos, por eso, este año empezamos con algunos ensayos de fertilización con urea".

En lo que va de los cuatro años de vida del proyecto ya se implantaron 350 hectáreas (300 en San Luis y 50 en Córdoba), cada una con 625 árboles, sin contar la tasa de reposición de entre el 20 y el 25 por ciento. La inversión asumida por Las Lomas es de $ 1600 por hectárea, a la que se suman los gastos por reposición de plantas, mantenimiento, control de plagas y diseño de cortafuegos.

Para la implantación de los álamos, que son la base del proyecto, se utiliza la técnica de barbados. Al respecto Christian explicó que se trata de plantas de un año, de vivero, con un estándar de altura y diámetro, y con su sistema radicular ya funcionando. "Las plantas se ponen a un metro de profundidad, con lo cual quedan fuera del ámbito de competencia de la vegetación existente. Hemos ido afinando la técnica lo más posible para, sobre todo, optimizar el uso de la humedad. Por ello plantamos de junio a agosto, período que coincide con los meses más secos, en los que contamos con la poca humedad remanente de las lluvias otoñales, más algún aporte esporádico en invierno", explicó. Asimismo, dijo que trabajan con álamos que brotan bastante tarde, por lo que empiezan a extraer agua cuando llegan las primeras lluvias de primavera. "En años promedio como el actual, tirando a malo, hemos tenido muy buenos resultados", señaló.

Consultado sobre el potencial de crecimiento de la actividad hacia el resto de las zonas medanosas del campo, Listello dijo que va a estar fundamentado en éxitos anteriores. "Cada nuevo proyecto que se encara en esta empresa está sujeta a observación por tres años, de manera que tras ese plazo se hace un balance y se resuelven los pasos por dar. Es decir, no abandonamos la actividad si el primer año nos va mal, ni multiplicamos el esquema inicial porque el arranque haya sido exitoso. Somos cautos", añadió.

Acerca del balance tras los primeros tres años de trabajo Listello destacó: "Tuvimos algún frentazo en la primera etapa debido a circunstancias climáticas adversas, como una fuerte sequía. Pero a partir de ajustes, y de ir agarrándole la mano a la técnica, se empezó a mejorar y a andar bien en la segunda mitad del tiempo estipulado. Así, el balance fue netamente positivo".

Planteo silvopastoril

Para Las Lomas, la ganadería es parte fundamental de su razón de ser. Por ello, el proyecto forestal contempla la implementación de un planteo silvopastoril. "El horizonte es tratar de entrar con las categorías menores en cinco años. Evidentemente sería con una carga baja de animales y en momentos determinados", indicó Christian. Por su parte, Listello confía en que debajo de los árboles se generarán microclimas que potenciarán la producción de forrajes. "Se creará un ambiente propicio para una ganadería diferente de la tradicional, ése es el objetivo".

Por último, Aldo recordó un comentario que le hizo Orlando García, gerente de Las Lomas, e impulsor del proyecto. "Parado en una lomada, frente a una de las lagunas que se forman en el campo, que ese día estaba llena de patos y cisnes, me dijo: «Cómo me gustaría ver esto lleno de árboles». Eso se llama satisfacción personal, algo muy importante para todo forestador".

Cien mil ha podrían ser recuperadas

VILLA VALERIA, Córdoba (De un enviado especial).- La tarea aquí no es "sacar agua de las piedras", como reza el dicho popular, sino producir sobre la arena. No es sencillo, pero sí posible; no es una labor apta para mentes cortoplacistas, pero sí muy necesaria. "Los agrónomos que trabajamos en esta zona semiárida (sudoeste de Córdoba, sudeste de San Luis y en noroeste de La Pampa) estimamos que hay unas 100.000 hectáreas de médanos que podrían recuperarse y tornarse productivas", afirmó Aldo Rudi, director técnico de la firma Ecoforestal.

El forestador, que sostiene que la revolución forestal llegará de la mano del productor agropecuario, explicó que modificar la mentalidad del hombre de campo les va a costar por lo menos 10 años, casi lo que le costó imponerse a la siembra directa. Y añadió: "El mejor ejemplo es el análisis que se hace al tercer año: implantamos, logramos y evaluamos. El productor mira, ve y después envidia. Y ahí, cuando se pone la camiseta y decide a arrancar es tan bueno o mejor que el otro, porque aprovecha las experiencias".
En opinión de Rudi, los buenos ejemplos pueden ser disparadores de nuevos emprendimientos. "Si a todos estos lugares hoy improductivos les sacamos algo, la sumatoria va a ser más que interesante".

Fomento forestal

La forestación cuenta con el aporte que tanto la Nación como las provincias dan para fomentar la actividad. En el caso de Las Lomas, 300 hectáreas, de las 350 forestadas, está en San Luis, cuyo régimen de subsidios hace efectivo el pago de $ 3400 por hectárea sólo después del tercer año de trabajo. Por las restantes 50 ha, ubicadas en Córdoba, esa provincia aporta $ 500 por hectárea contra la plantación hecha y la Nación da $ 987 al año, luego de la certificación.

 

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