PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Métodos de aprovechamiento de pasturas

Ing. Agr. Carlos Alejandro Giordani. 1973. Revista CREA Nº 8.

Conferencia pro­nunciada en el curso sobre “Técnicas de pastoreo y

Su­plernentación”, organizado por la C.T.J.C. de Carnes.

 

El sistema de pro­ducción es sumamente complejo, ya que inter­vienen numerosos ele­mentos (ambiente, pas­tura, animal, hombre, economía, etc.) que in­teraccionan entre sí y por ello en el presente trabajo nos referiremos exclusivamente a los distintos métodos de aprovechamiento de pasturas de empleo ge­neralizado en nuestro país y en el resto del mundo.

En la primera parte se definen los distintos métodos de aprovechamiento, ya que el pri­mer problema que se presenta es precisamente la falta de defí­nición que se encuen­tra al discutir el tema.

Posteriormente se resumen resultados expe­rimentales registrados en la bibliografía al comparar distintos métodos de aprovechamiento y se analizan técnicas experimentales que ayuden al técnico y al productor a diagra­mar, realizar e interpre­tar sus experiencias propias.

Finalmente se comenta la integración de distintos métodos a algunos sistemas de producción animal.

Si bien los sistemas de conservación de fo­rrajes (henificación. ensilaje y sus variables) son métodos de apro­vechamiento de pastu­ras, no son analizados en el presente trabajo por razones de exten­sión. Por la misma cau­sa, el análisis se cir­cunscribe a aprovecha­miento de pasturas en zonas húmedas y subhúmedas de climas tem­plados.

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A lo largo del tiempo, el hombre ha mejorado los sistemas de producción animal en pasturas, incorporando nuevas técnicas, entre ellas, mejores métodos de apro­vechamiento del forraje disponible.

El método ideal de aprovechamiento de la pastura, es aquel en el cual se logra la máxima producción animal rentable por hectárea. Para ello se debe lograr:

  1. Máxima eficiencia de "cosecha" del forraje disponible por el animal sin afectar sensiblemente su producción individual (o sea, el animal debe consumir y transformar en producto la mayor cantidad posible del forraje producido);
  2. Que se mantenga a lo largo del tiempo la composición botánica desea­da de la pastura para que no disminuya su productividad (no se debe deteriorar la pro­ducción de la pastura por desaparición de sus integrantes por efecto del pastoreo o corte).
METODOS DE APROVECHAMIENTO DE PASTURAS: CLASIFICACION

1. PASTOREO CONTINUO. (En inglés­ Continuous grazing o set‑stocking).

Es la ocupación pro­longada de la pastura por los animales. El pastoreo puede ser con­tinuo con el mismo lote de animales (con lo cual dicho lote de animales y la pastura están en relación permanente) o puede ser continuo con lotes distintos de ani­males (con lo cual, si bien la pastura está so­metida a una ocupación permanente, los lotes de hacienda, están ro­tando entre distintos potreros). Spedding (1965, b).

Se pueden establecer dos categorías:

a) Carga fija, que no observa las fluctuacio­nes estacionales en la producción de la pastu­ra, o sea, la presión de pastoreo (número de animales por unidad de forraje disponible) fluc­túa constantemente. Es la forma más irracional de pastoreo.

b) Carga variable. Es una decisión más co­rrecta si el ajuste de la carga se realiza siguien­do las fluctuaciones de. la producción de forra­je. Si el ajuste se reali­za basándose en otros factores (precios de la hacienda, desgravacio­nes impositivas, etc) se puede convertir, desde el punto de vista de la pastura, en una forma tan irracional como la anterior.

 

2. PASTOREO RoTATiVO (Rotational grazing).

Por pastoreo rotativo, se entiende cualquier manejo en el cual los animales permanecen por un lapso breve en parte del área disponi­ble (uno de los lotes) y retornan a ella a inter­valos determinados, lue­go de haber pasado por los demás (Spedding, 1965; Holmes, 1962), Ca­da lote tiene acceso a fuente de agua.

La intensidad o cate­goría de pastoreo rota­tivo, se define por:

a) Frecuencia de de­foliación, o sea el lapso que transcurre entre dos cortes sucesivos de la misma parte de la pastura. En la práctica se específica con el tiempo de ocupación y de descanso de cada lo­te o franja; ello deter­mina el número de sub­divisiones.

b) Intensidad de de­foliación, o sea la altu­ra de corte a la cual se someterá la pastura.

c) Tamaño de los lo­tes, dato que nos dará idea de la "uniformidad de cosecha" del forraje por parte del animal. En general, en lotes más chicos se puede lograr una mejor uniformidad de cosecha.

d) Rigidez o flexibili­dad del método, en lo que hace al orden de ro­tación entre los distin­tos lotes, al tiempo de ocupación y al tiempo de descanso en distintas estaciones del año.

e) Tipo de hacienda: bovinos, ovinos, inver­nada, cría, vacas de tambo, etc.

 

Se han realizado algu­nos intentos de definir cuantitativamente las categorías de pastoreo rotativo (Voisin, 1963), pero no han prosperado.

En las condiciones ecológicas de pradera pampeana, se pueden definir tres categorías de pastoreo rotativo que son:

 

2.1   Pastoreo alter­nado. (Alternative graz­ing o ‑rotational grazing).

Es aquel método en el cual los animales rotan entre no más de 4 ó 5 lotes, generalmente de alambrado fijo, con tiempos de ocupación largos (normalmente más de 15 días). Los lo­tes son grandes (no me­nos de 25 a 30 hectá­reas cada uno) y las cargas instantáneas son moderadas (de 8 a 10 Unidades Ganaderas/ hectárea o 3.000 a 4.000 kg. de peso vivo/ha.). Es característico de campos grandes y de zonas semiáridas.

2.2. Pastoreo rotacio­nal. (Rotational grazing).

Los lotes son subdividi­dos generalmente me­diante alambrados eléc­tricos o suspendidos; se hacen entre 6 y 12 lotes. Los tiempos de ocupación son de 5 a 12 días; las cargas instin­táneas son medianas a altas (de 8 a 25 U.G./ha o de 3.200 a 10.000 kg/ ha.). El cambio de lote se decide en función del forraje remanente. Su uso es común en siste­mas de invernada vacu­na y en tambos.

2.3. PASTOREO EN FRAN­JAS.

La subdivisión se efectúa casi siempre con alambrado eléctrico. Se hacen nomenos de 30 a 40 lotes y los tiempos de ocupación son cortos (desde pocas horas a 2 días). Las car­gas instantáneas son altas a muy altas (45 a 60 U.G./ha. o más). Se usa casi exclusivamente en tambos.

Si bien no es muy frecuente en el país se lo puede subdividir en dos categorías (Spedd­ing, 1965; Holmes, 1962; Wheeler, 1962; Huff­man, 1959):

2.3.1. Franjas diarias (Dally rotational graz­ing). Se efectúan cam­bios de lotes todos los días o día por medio, se haya o no completado la defoliación.

2.3.2. Franjas ajusta­das (Strip, Foid, Break o Ration grazing). Median­te el uso de alambrados eléctricos portátiles, se restringe el área de pas­toreo a la que proveerá el forraje necesario pa­ra el consumo diario del animal (ejemplo: 80 m2/ vaca/día). Él animal puede tener o no acce­so a lo ya pastoreado y el método se puede in­tensificar aún más, moviendo el alambrado dos o más veces en el día.

 

Los distintos métodos de pastoreo rotativo, pueden tener además las siguientes variantes:

a) Grupos cabeza y cola (Definidos por Bla­ser et al, 1959; Volsin, 1963; Tayler y Rudririan, 1965). Cada lote o fran­ja se pastorea con dos grupos distintos de ani­males. El primer grupo (cabeza o punta) es el de mayores requeri­mientos y despunta el forraje (ejemplo, novi­llos en terminación o vacas en ordeñe); el se­gundo (cola) de meno­res requerimientos con­sume el forraje sobran­te (ejemplo: novillitos recría, vacas secas).

b) Pastoreos comple­mentarios (Limited rota­tional grazing). Parte del tiempo, los anima­les pastorean en forma rotativa la pastura y el resto lo pasan en otro potrero o encerrados,

b.1) Pastoreo por ho­ras. El animal tiene ac­ceso a la pastura duran­te pocas horas al día. De esta forma se res­tringe el consumo de forraje por pastoreo y se utiliza más eficiente­mente un forraje de buena calidad. El pas­toreo por horas puede ser diario o en días al­ternados.

b.2) Encierre noctur­no. Consiste en ence­rrar a los animales du­rante la noche en una ensenada o en otro lote, con o sin suplemento, a los efectos de evitar da­ños por pisoteo sobre la pastura o verdeo he­lado. Si se suplementa, ello facilita la opera­ción.

b.3) Encierre diurno. Los animales de alta productividad (ejemplo vacas lecheras en lac­tancia) tienen acceso al forraje de mejor calidad durante las horas de menor calor, en el ve­rano.

 

3.  PASTOREO MIX­TO (Mixed grazing)  (Spedding, 1965) .

El pastoreo mixto, implica el aprovechamiento si­multáneo del mismo lo­te con animales de dis­tintos tipos (vacunos y lanares).

 

4.  PASTOREO PREFE­RENCIAL (Creep‑graz­ing) (Spedding, 1965).

Este método, permite el acceso de la cría (terne­ro o cordero), a un área de la pastura a la cual no puede acceder si­multáneamente la ma­dre (vaca u oveja). Cuando la cría recibe además un suplemento, se lo define como “su­plementación del ter­nero o cordero en pastoreo preferencial” (Creep‑feeding). La su­plementación de la cría puede no estar asociada a un pastoreo preferen­cial (Zubizarreta, 1972).

El pastoreo preferen­cial, presenta las si­guientes variantes;

a) Continuo lateral (Lateral  creep‑grazingy)

En un pastoreo continuo, la cría tiene acceso a un área lateral de la pastura.

b) Rotativo adelante (Forward creep‑grazing).

En un pastoreo rotativo, la cría tiene acceso a la franja delantera, o sea a la que pasará próxima­mente la madre. Esta variable, tiene tres in­convenientes: 1º) al pas­torear la cría un forraje que alguna vez ha sido pastoreado por los ani­males adultos, hay una mayor probabilidad de que consuma forraje contaminado por pará­sitos internos; 2º) Exige un diseño especial de los lotes o franjas; 3º) la cría comerá el mismo forraje que la madre, a pesar de tener requeri­mientos distintos.

c) Rotativo lateral (Sideways creep‑graz­ing).

La cría tiene acce­so a un área lateral del lote o franja que pasto­rea la madre. Con este método se obvian los inconvenientes previa­mente citados.

 

5. PASTOREO DIFE­RIDO (Deferred grazing)

Consiste en aprovechar, generalmente durante el invierno, un área previa­mente clausurada que se reserva como "forra­je en pie". También se aplica el término "dife­rido" a las clausuras que permiten la repro­ducción de las especies y posterior resiembra en regiones semiáridas (Moir, 1959; Covas, 1972).

El aprovechamiento de un pastoreo diferido se puede efectuar en en dos formas:

5.1. Total, o sea el animal tiene acceso al total del área diferida.

Esto implica grandes pérdidas por pisoteo (baja eficiencia en el aprovechamiento) y des­uniformidad (en canti­dad y calidad) a través del tiempo en el forraje consumido.

5.2. Por franjas. El animal tiene acceso a franjas del forraje dife­rido mediante un alam­brado eléctrico portátil. A medida que termina el forraje disponible en cada franja, se corre el alambrado, librando al consumo del animal una nueva franja de forraje. El aprovechamiento es más eficiente y se ate­núa la caída en calidad y cantidad del forraje consumido.

 

Variantes:

a) Unico‑ El animal pastorea únicamente el forraje diferido, con 0 sin suplemento de heno o grano (ejemplo: pas­turas reservadas de oto­ño, McMeekan, 1960).

b) Complementario: El animal pastorea otras fuentes alimenticias, además del forraje dife­rido. La fuente comple­mentaria de forraje, puede estar en el mis­mo lote (ejemplo: fran­jas de sorgo diferido in­tercaladas en franjas de verdeos de invierno) o en otro lote (ejemplo: pastoreo diurno de cen­teno y encierre noctur­no en sorgo diferido).

 

No conviene confun­dir el término "forraje diferido", con "rastro­jos". El primero, indica un forraje que no ha si­do aprovechado en su momento, para conser­varlo "en pie" para épo­cas adversas o de esca­sez de forraje. El térmi­no "rastrojo" implica en general el sobrante de un cultivo de cosecha,

 

6. "PASTOREO" ME­CANICO o CEROPASTO­REO (Mechanical o zero grazing, green feeding soilage).

Consiste en cortar el forraje y sumi­nistrárselo cortado al animal; éste permanece en un corral o en otro lote y no tiene acceso la pastura. Se puede clasificar el ceropasto­reo en dos categorías:

6.1 . Permanente: El animal es alimentado a lo largo de todo el año con forraje cortado. Ge­neralmente está confi­nado en corrales. Es muy raro en el país.

6.2. Temporario: El animal recibe forraje cortado durante un pe­ríodo limitado del año (ejemplos: sorgos de pastoreo, para evitar problemas de sofoca­ción por calor; forraje diferido o rastrojos, pa­ra aumentar eficiencia de utilización en épocas de escasez de forraje).

¿PASTOREO CONTINUO O ROTATIVO?

En la última década en el país, el término “pastoreo rotativo” se ha convertido para algu­nas personas en sinóni­mo de "incrementos ex­traordinarios en la pro­ducción". Sin embargo la difusión del método ha sido limitada, excep­to para los pastoreos rotativos alternados y algunas formas suaves de pastoreo rotativo rotacional.

Si bien todos los au­tores aceptan que, en general, cualquier for­ma de rotación, implica un aumento en la pro­ducción en relación al pastoreo continuo en determinado tipo de pasturas, existe una marcada controversia en cuanto a los incre­mentos que se pueden lograr al pasar de un método continuo a uno rotativo.

Ventajas invocadas del pastoreo rotativo

1. Se logra una ma­yor producción de fo­rraje por unidad de su­perficie, ya que no hay defoliación prematura del rebrote .

2. Se controla la po­sibilidad de que el ani­mal seleccione el forra­je a consumir, ya sea entre las distintas espe­cies, en distintos pun­tos de la pradera o en­tre distintas partes de una misma planta.

3. El pisoteo es me­nor (o por lo menos no es continuo, sino muy intenso en ciertos pe­ríodos y nulo en otros).

4. El excedente esta­cional de forraje (de pri­mavera por ejemplo) permite ser utilizado (en conservación).

5. Al estar la franja desocupada durante gran parte del tiempo, se corta el ciclo de los parásitos gastrointesti­nales y de algunos ex­ternos (garrapata por ejemplo, Arnold, 1968).

6. Hay una mayor “uniformidad” en la co­secha del forraje.

7. Facilita el control de malezas, pasando una desmalezadora, una vez desocupada la fran­ja. Además, la desma­lezadora elimina restos de vegetación y facilita el rebrote posterior.

8. En zonas de riego permite regar la franja desocupada.

9. Facilita la asper­sián de sustancias para evitar empaste, al redu­cir la operación a la franja ocupada por el animal. Facilita además el control del animal por el hombre, al estar con­centrado en una franja.

10. Facilita la com­binación con siembras escalonadas para apro­vechar más eficiente­mente especies anuales de crecimiento rápido (sorgos forrajeros).

11. Aumenta la ca­lidad del forraje en gramíneas perennes de ciclo estival (ejemplo: pasto llorón).

Desventajas enunciadas del pastoreo rotativo

1. Normalmente la mayor producción de fo­rraje por hectárea está asociada con una menor calidad del mismo, al ser utilizado en un esta­do más avanzado del ci­clo vegetativo.

2. No se mantiene el índice de área foliar próximo al óptimo, so­bre todo en especies de crecimiento continuo, no cíclico (ejemplo: tré­bol blanco).

3. Parte del pisoteo se concentra en las "ca­lles", problema muy se­rio en regiones húme­das. Además en dichas regiones, un pisoteo muy intenso breve, afec­ta la pradera.

4. Si bien se pueden utilizar más fácilmente los excedentes estacio­nales de forraje, ello im­plica una mayor presión de pastoreo (número de animales/unidad de fo­rraje disponible) en las franjas no clausuradas para la conservación.

5. El control de pa­rásitos gastrointestina­les, no es absoluto, ya que ello depende, entre otras cosas, del clima, de la época y del tipo de parásito (las formas resistentes de algunos viven 2 años, otras, só­lo 2 ó 3 días).

6. En sequías estiva­les asociadas a altas temperaturas, puede ha­ber daño en las plantas de las franjas taladas.

7. Aumentan los ries­gos de sobrepastoreo por demoras en el cam­bio de franja o lote.

8. Resta posibilida­des de selección por parte del animal y si bien la calidad prome­dio ofrecida puede ser óptima, la consumida será menor que en pas­toreo continuo.

 

El análisis de estas ventajas y desventajas del pastoreo rotativo en relación al continuo, nos indica que:

a) gran parte de ellas se enuncian, conside­rando a un lote o grupo de lotes individuales y no integrados al siste­ma total de la empresa.

b) algunas ventajas (4, 5, 7, 8, 9 y 10) no lo son por el método en sí, sino una consecuencia del mismo.

c) el pasar de un pas­toreo continuo a uno rotativo, exige una ma­yor dedicación humana (desventajas 3, 4, 6 y 7) y una aplicación más in­tensa y correcta de la tecnología (ventajas 4, 7, 8, 9 y 10) todo lo cual, convierte al sistema en más sensible a errores de manejo.

Resultados experimentales

Van Keuren (1969) usando animales fijos y volantes (método "pon y quita" o put and take), detectó una mayor pro­ducción de carne por hectárea en praderas de Lotus corniculatus que con pastoreo continuo. No hubo diferencias en los engordes individua­les de los novillos.

Peart (1968), en Aus­tralia, en una región de 480 mm de precipitación anual, debió eliminar de su ensayo, el tratamien­to “pastoreo continuo” al tener un 50 % de mortalidad en las ove­jas por inanición, debi­do a la desaparición de la alfalfa. Smith (1970 y 1970 b) experimentó en praderas de alfalfa en una región semiárida du­rante dos años. Al igual que en la experiencia de  Peart, hubo muerte de borregos por inanición en pastoreo continuo. Con cargas bajas (3 bo­rregos/ha) hubo diferen­cias entre tratamientos rotativos y continuo, en pl/m2 al cabo de 2 años (Cuadro Nº l). Con car­gas altas (4 borregos/ ha), el pastoreo conti­nuo trajo como consecuencia la desaparicion de la alfalfa.

 

Cuadro nº 1.- efecto de distintos metodos de pastoreo en alfalfa con cargas distintas.

resultados luego de 2 años de experiencia (según Smith 1970, 1970 b)

METODO DE PASTOREO

Producción de lana

(kg/ha)

Stand de alfalfa (1)

(plantas/m2)

Carga baja

Carga alta

Carga baja

Carga alta

 

Rotativo 6 lotes

24,8

25,0

15,0

14,0

 

Rotativo 3 lotes

20,0

22,0

15,0

10,0

 

Continuo

17,0

0

2,0

0,2

 

(1) Stand al comienzo de la experiencia = 30 plantas/M2.

 

 

El autor concluye en que, a medida que se incrementa la carga ani­mal, se requiere un mé­todo de manejo rotativo estricto para mantener la producción.

Kehr et al (1963) indi­can que la persistencia de la alfalfa ante distin­tos métodos de pasto­reo, depende del tipo de corona. Así, en sus en­sayos, variedades de co­rona estrecha o an­gosta (Buffalo, Du Puits, Grimm, Ranger) sopor­taron tan bien el pasto­reo rotativo como aque­llas de corona ancha (Ladak, Rhizoma, Ver­nal) o ramificada (Ram­bler). Cuando fueron so­metidas a pastoreo con­tinuo, las plantas de las variedades de corona estrecha, persistieron mucho menos que las de ancha o ramificada.

En nuestro país, Josi­fovich (1968 b), comparó pastoreo continuo con pastoreo rotativo alter­nado en alfalfa pura du­rante 4 años con novi­llos. La carga era fija y similar para ambos tra­tamientos (cuadro Nº 2).

 

Cuadro nº  2.- efecto del metodo de pastoreo en la produccion de

carne en alfalfares puros (Josifovich, 1968)

 

Continuo

Rotativo alternado

Producción individual (kg/animal día)

0,5‑48

0,574

Producción por hectárea (kg/ha)

485,5

478,4

Aporte de heno (kg. Carne/ha)

100,0

Producción total por hectárea (kg/ha)

485,5

578,4

 

El aporte de heno co­sechado en las franjas sometidas a pastoreo rotativo se calculó se­gún la relación 1 kg. de carne/20 kg. de heno.

Bryant et al (1961) compararon pastoreo continuo con pastoreo rotacional de 10 lotes, en 3 praderas de distin­ta composición botáni­ca. Las mezclas de al­falfa y pasto ovillo, rin­dieron un 20 % menos en kg. de grasa/ha en pastoreo continuo que en pastoreo rotativo. Las mezclas de trébol blanco y pasto ovillo no mostraron diferencias entre tratamientos y la mezcla de trébol blanco, poa de los prados y Lo­tus corniculatus se en­contraron en una situa­ción intermedia. Al ter­minar el ensayo en los tratamientos rotativos, había una menor canti­dad de malezas y mejor proporción Gramíneas/Leguminosas que en los tratamientos bajo pasto­reo continuo.

Hull, Meyer y Raguse (1967), compararon pas­toreo continuo y pasto­reo rotativo rotacional con dos cargas anima­les (media y alta), en praderas irrigadas. El pastoreo continuo fue mejor en producción de carne/ha en la carga media, mientras que en la carga alta, fue mejor el rotativo. Al cabo de dos años, la composi­ción botánica era dife­rente según tratamiento y carga (Cuadro Nº 3).

 

Cuadro nº 3.- Modificaciones en la composicion botanica como consecuencia de metodos

distintos de pastoreo y niveles de carga animal. (Hull, Meyer y Raguse (1967).

COMPOSICION PORCENTUAL DE LA PRADERA (1)

 

Rotativo

Carga media  Carga alta

Continuo

Carga media    Carga alta

Pasto Ovillo

56,0

51,0

46,4

44,5

Ray rass perenne

8,4

8,8

20,0

20,2

Festuca alta

27,7

15,5

6,0

4,3

Total gramíneas

92,1

75.4

72,4

69,0

Trébol blanco Lad. . .

2,8

13,1

10,4

6,8

Trébol frutilla

1,7

2,4

12,0

14,7

Total Leguminosas

4,5

15,5

22,4

21,5

Malezas

3,3

9,0

5,1

9,7

(1) Al comenzar la experiencia la proporción Gramíneas/ Leguminosas era 1:1.

 

Se aprecia que el pas­toreo continuo, favore­ció el desarrollo del ray­grass perenne y de las leguminosas (especies adaptadas a defoliacio­nes frecuentes). Por el contrario, el pastoreo rotativo favoreció el desarrollo de festuca al­ta y en menor grado el de pasto ovillo. A ma­yores cargas se observó una mayor incidencia de malezas.

Morley (1969) no ob­servó efecto marcado a favor del pastoreo ro­tativo en la composición botánica de praderas nuevas en relación al pastoreo continuo pero sí lo hubo en praderas viejas degradadas por el pastoreo continuo.

Braser et al (1959) observaron en praderas de Poa sp. y trébol blan­co, una mejor garantía diaria en corderos en lactancia, en pastoreo continuo, comparado con carga igual con pas­toreo rotativo.

En nuestro país, Her­nández, Moreno y An­dueza (1970), compara­ron pastoreo continuo con pastoreo rotativo en maíz y sorgo, combina­dos los tratamientos ro­tativos con siembras escalonadas (Cuadro Nº 4).

 

Cuadro Nº 4.- Ganancia individual, receptividad y producción por hectárea en novillos sometidos a pastoreo continuo

y a pastoreo rotativo con siembras escalonadas en maíz y sorgo (Hernández Moreno y Andueza, 1970).

 

Receptividad

Días nov./ha

Ganancia individual

Kg/nov./día

Producción

Kg/ha

Maíz continuo

166

0,753

126

Maíz franjas + siembra escalonada

177

0,747

131

Sorgo continuo

301

0,684

205

Sorgo continuo + siembra escalonada

444

0,539

239

 

No hubo diferencias entre métodos en maíz posiblemente porque al ser una especie que no rebrota, no responde al pastoreo en franjas o porque las cargas eran bajas (se ajustaban visualmente por el méto­do "pon y quita", de for­ma tal que tuvieran fo­rraje “ad libitum” En sorgo forrajero, la com­binación pastoreo rota­tivo alternado/siembra escalonada, produjo un 17 % de incremento en producción de carne en relación al pastoreo con­tinuo. Las ganancias in­dividuales fueron un 25 por ciento mayores en pastoreo continuo.

Hernández (1971) rea­lizó ensayos durante 2 años. El primer año, comparó pastoreo conti­nuo con rotativo (6 franjas en centeno). Al año siguiente realizó la ex­periencia en una mez­cla de avena, cebada y centeno. (Los resulta­dos se resumen en el Cuadro Nº 5).

 

Cuadro nº 5.- Ganancia individual, receptividad y pr.oducción de carne de novillo por hectarea

en verdeos invernales con dis­tintos metodos de pastoreo (Hernández, 1971).

                         

                           

Ganancia diaria

kg/animal/día

Receptividad

Días An/ha

Producción

kg/ha

Continuo .               

0,647

374

243

Rotativo                    

0,707

309

220

 

En un ensayo previo con centeno (Covas y Moreno, 1969) se obtuvo un incremento del 11 % en producción por hectárea a favor del pastoreo rotativo.

Del Aguila y Marchi (1970) compararon pastoreo continuo con rota­tivo rotacional en pasto llorón, con o sin fertili­zación nitrogenada (Cua­dro Nº 6).

 

Cuadro Nº 6.- Ganancia diaria, receptividad y produccion de carne por hectarea en pasto

lloron segun metodo de pastoreo con o sin fertilizacion. Según Del Aguila y Marchi (1970).

 

Período

Rotativo

Continuo

con fertil.

sin fertil.

con fertil.

sin fertil.

Ganancia diaria

(kg/anim. día)

29/10‑26/11

0,825

0,911

0,628

0,754

26/11‑24/12

0,358

0,231

0,345

0,431

24/12‑14/1

0,406

‑0,1711

0,356

0,063

Promedio 78 d.

0,558

0,413

0,424

0,433

Carga promedio

Novillos `/ha

9,6

10,6

5,6

6,5

Producción

kg/ha

412

363

220

242

 

Concluyen que el pas­toreo rotativo rotacional es más adecuado si se fertiliza el pasto llorón con nitrógeno, con lo cual se evitan variacio­nes en la ganancia dia­ria individual. Además, con pastoreo rotativo se logran mejores aumen­tos individuales en los períodos finales que con pastoreo continuo.

En EE.UU. (Virginia Polytechnic Institute, 1969) en praderas puras de pasto ovillo fertiliza­do con nitrógeno, com­pararon pastoreo conti­nuo y rotativo con tres niveles de carga anima (Cuadro Nº 7). No hu­bo diferencias aprecia­bles entre ambos méto­dos con cargas medias o altas, pero con cargas muy altas el pastoreo rotativo superó al con­tinuo en un 17 % en pro­ducción de carne por hectárea.

 

Cuadro Nº 7.- Efecto del metodo de pastoreo y del nivel de carga ani­mal en la produccion

(por animal y por superficie). (Virginia Polyteelmie Institute,1969).

Carga

Media

Alta

Muy alta

 

PASTOREO CONTINUO

Producción individual (kg/nov. día)    

0,750

0,630

0,400

Receptividad (Nov. día/ha)                 

610

650

718

Producción (kg/ha)                            

435

392

265

                                                                     

PASTOREO ROTATIVO

Producción individual (kg/nov. Día)     

0,670

0,550

0,465

Receptividad (Nov. Día/ha)               

655

752

770

Producción (kg/ha)                            

428

395

265

 

McMeekan (1956) ex­pone resultados de 10 años con vacas leche­ras en extensiones gran­des (25 hectáreas por tratamiento) comparan­do pastoreo continuo con pastoreo rotativo (17 franjas) controlado. En este tratamiento se conservaba como heno o silaje del 35 a 40 % de la superficie (en el pastoreo continuo, el 15 %, mediante clausu­ras temporarias de par­te de la superficie), se diferían franjas desde el otoño al invierno y se desparramaba el estiecol una vez desocupa­das las franjas. Las car­gas fueron iguales pa­ra ambos tratamientos (Cuadro Nº 8).

 

Cuadro nº 8.- Produccion individual de grasa butirometrica y por su­perficie de vacas lecheras

sometidas a distintos metodos de pastoreo durante diez años (Mc Meckan, 1956).

                           

Kg de grasa butirometrica por año

Por vaca 

%     

Por hectárea  

%

Pastoreo continuo         

129,6      

100  

213               

100

Pastoreo rotativo          

146,8      

113   

242              

113

 

El pastoreo rotativo superó en apenas el 13 por ciento al continuo. El autor considera que la diferencia no fue tan amplia como se espera­ba, o se suponía que po­día ser porque: 1º) En pastoreo rotativo, las vacas pesaban más y en consecuencia la presión de pastoreo era mayor; 2º) la conservación de áreas importantes en el pastoreo rotativo, impli­ca pérdidas por baja eficiencia (o sea pérdi­das debidas al proceso de conservación en sí que pueden llegar al ­40 % del forraje); 3º) las praderas en pasto­reo continuo habían to­mado una estructura más densa y eran muy resistentes al pisoteo de invierno y deseca­ción de verano, mien­tras las sometidas a pastoreo rotativo eran más erectas y abiertas y en consecuencia más vulnerables (Kydd, 1966, experimentando con ray grass perenne y trébol blanco, observó que, con cargas altas, el ray grass tendía a adoptar formas más postradas).

Posteriormente, Me Meekan, rediseñó la experiencia y, a lo largo de cuatro años, compa­ró ambos métodos, pero con dos niveles de car­ga (Cuadro Nº 9). (Me Meekan 1960).

 

Cuadro nº 9.- Produccion anual de grasa butirometrica por animal y por hectarea en vacas

sometidas a dos metodos de pas­toreo en dos niveles de carga animal  (Mc Meekan, 1960).

 

kg de grasa butirometrica

Por vaca

%

Por hectárea

%

Rotativo 2,4An/ha

192

125

462

105

Rotativo 3,0 An/ha

179

117

541

123

Continuo 2,4 An/ha

183

119

440

100

Continuo 3 An/ha

153

100

465

105

 

Con cargas bajas, el rotativo superó al pasto­reo continuo en un 5 %. Cuando la comparación se hizo con cargas al­tas, el rotativo superó al co‑ntinuo en produc­ción por hectárea en un 17 %, aunque con una disminución en la pro­ducción individual. El pastoreo continuo con alta carga, produjo un 5 por ciento más que el de baja carga, pero con una disminución del 19 por ciento en la produc­ción individual. Camp­bell (1966) demostró que esas diferencias se debían fundamentalmen­te a eficiencia de utili­zación del forraje dis­ponible y no a diferen­cias en producción de forraje. Mientras la efi­ciencia de utilización en el pastoreo continuo carga alta y del rotativo carga baja, superaba en un 4 % al continuo car­ga baja, el pastoreo ro­tativo carga alta tenía una eficiencia de utili­zación un 13 % mayor que la del pastoreo con­tinuo carga baja.

Las experiencias Me Meekan, muy importan­tes por su duración y tamaño y la de Campbell, demuestran que:

1) Las ventajas del pastoreo rotativo, se aprecian con cargas al­tas.

2) Con cargas altas la eficiencia de utiliza­ción del forraje disponi­ble es mayor en pasto­reo rotativo que en con­tinuo.

3) Las comparaciones entre métodos de pasto­reo se deben realizar con cargas iguales. El método "put and take" si bien contempla ajus­tes permanentes en la presión de pastoreo, tie­ne el inconveniente de ser subjetivo ya que di­chos ajustes dependen del observador y ade­más los resultados ob­tenidos no siempre se pueden extrapolar a es­cala comercial (Ray­mond, 1970).

4) Dichas experien­cias se deben realizar en períodos largos. Whe­eler (1962) analizando concluye que las mayo­res diferencias se regis­traron en aquellas de corto tiempo de dura­ción.

 

Huffman (1959) anali­za experiencias compa­rativas de pastoreo con­tinuo versus rotativo. Dos de ellas (praderas de porte rastrero a base de Poa sp.) no mostra­ron diferencias en producción de leche por hectárea. Las dos res­tantes (praderas a base de alfalfa) produjeron un 20 % y un 40 % más con pastoreo rotativo que con continuo.

Hernández (1971, b) en una revisión :sobre este tema, concluye que hay una varíación de –5 % a + 10 % en las producciones individua­les e incrementos de hasta el 23 % en pro­ducción por hectárea por efectos del pastoreo rotativo.

Relaciones método de pastoreo ‑ carga animal ‑ frecuencia de defoliación

Spedding (1965, b) di­ce: "la única distinción que se puede hacer en­tre pastoreo continuo o rotativo es que en éste, se sabe que el corte por parte del animal es in­termitente para la pas­tura y las plantas que la constituyen, mientras que aquél es continuo hacia la pastura como un todo pero no para la planta individual. La po­sibilidad de que, en pas­toreo continuo, la plan­ta individual sea perma­nentemente defoliada, dependerá de la presión de pastoreo. Si ésta es alta, todas las plantas serán posiblemente de­foliadas con frecuencia y severidad creciente a medida que ocurra el pastoreo. Esto represen­ta sobrepastoreo. Si la presión de pastoreo es baja, algunas plantas serán cosechadas y otras no. Si esto ocurre con frecuencia, la pas­tura se convierte en manchones sub y sobre­pastoreados. Cuando la presión de pastoreo es correcta (o sea, la pro­ducción diaria de la pas­tura es igual al consumo diario que hacen los animales de la misma) la planta individual es defoliada en forma in­termitente". Hodgson (1966), midió frecuencia de defoliación de ma­collos de raygrass pe­renne en pastoreo con­tinuo con cargas distin­tas. Con 42 ovejas/hec­tárea (8 U.G./ha), cada macollo era defoliado cada 14 días; con 66 ovejas/ha (13 U.G./ha) la frecuencia de defo­liación se reducía a 7 días. Extrapolando este resultado a nuestro país, nos explicaría por qué sobreviven y mantienen su producción, alfalfa­res aprovechados en pastoreo continuo con cargas bajas.

Arnold (1968) indica que "si bien es cierto que algunas especies requieren cierta subdi­visión para maximizar su producción (ejemplo alfalfa), las interaccio­nes planta‑animal, de­penderán del ambiente. Subdividir sin aumento de la carga animal no significará un aumento en la producción. A me­dida que aumente el nú­mero de animales, au­mentarán los períodos del año en los cuales el consumo de la pastura sea mayor que su cre­cimiento. Cualquier de­sequilibrio climático en dichos períodos, tendrá efectos muy desfavora­bles en la producción animal. Esos efectos se­rán distintos según sea el estado fisiológico del animal; no es lo mismo una restricción en hem­bras secas o en novilli­tos en recría que en hembras en lactancia o novillos en terminación. Con subdivisión y cargas muy altas, no siem­pre se logra un control favorable de la composíción botánica, ya que ésta puede variar en forma tal que predominen especies indeseables que reduzcan la produc­ción de la pastura".

Adaptación de especies forrajeras al método de pastoreo

Las características morfológicas y fisiológi­cas de las distintas es­pecies forrajeras, hacen que requieran, distintas frecuencias de defolia­ción, para lograr su má­xima producción. En ge­neral, especies de porte rastrero, estoloníferas y/o rizomatosas, de cre­cimiento continuo, se adaptan o toleran mejor defoliaciones frecuen­tes. Especies de porte erecto, de crecimiento cíclico, se adaptarán a defoliaciones más espaciadas. En el Cuadro Nº 10 se ordenan las es­pecies forrajeras más comunes según su com­portamiento frente a la defoliación y su recupe­ración posterior. Cabe aclarar que este ordena­miento, se hace de acuerdo a las caracterís­ticas de la planta y no según su ubicación en un sistema ambiente­-planta‑animal, sumamen­te complejo y que pue­de dar una respuesta distinta a la enunciada en este capítulo.

 

Cuadro Nº 10.- Ordenamiento de especies forrajeras segun su adapta­cion a frecuencia de defoliacion

GRUPO A

GRUPO B

GRUPO C

 

Toleran defoliación

frecuente

De comportamiento intermedio

Requieren descanso entre defoliaciones

 

Subgrupo BA

Subgrupo BC

 

Trifolium fragiferum

(Trébol frutilla)

T. repens var Giganteum

(Trébol blanco ladino)

Lotus corniculatus

(Loto de cuernitos)

Medicago sativa

(Alfalfa)

Trifolitim pratense

(Trébol rojo)

Trifolium repens

(Trébol blanco)

ChIoris Gayana

(Grama Rhodes)

Phalaris tuberosa

(Falaris bulbosa)

Melilotus officinalis

(Trébol de color amarillo)

Lotus tenuis,

(Loto de hoja angosta)

Digitaria decumbens

(Pasto pangola)

Dactylis glomerata

(Pasto ovillo)

Cynodon sp.

(Gramilla pata de perdiz)

Sorgos forrajeros

Lolium perenne

(Ray grass perenne)

Agropyron elongatum

(Agropiro alargado)

 

Poa sp.

 

 

 

L. Multiflorum

(Ray grass anual)

Festuca arundinacea

(Festuca alta)

Bromus inermis

(Cebadilla perenne)

Bromus  unioloides

(Cebadilla criolla)

Festuca arundinacea

(Festuca alta),

Cereales de invierno

 

 

Los especies del Sub­grupo BA, si bien son de comportamiento inter­medio, se asemejan a las del Grupo A. Las del Grupo BC, se asemejan a las del Grupo C. Fes­tuca arundinacea, es una especie muy plás­tica que responde a distintos tipos de frecuen­cia de defoliación.

No se han clasificado algunas especies de comportamiento espe­cial: Maíz, mijo, moha de Hungría y Vicia sati­va, son especies anua­les que casi no rebrotan luego del pastoreo. Era­grostis curvula y el gru­po de Gramíneas esti­vales de porte erecto, si bien se adaptan a un cierto descanso entre defoliaciones sucesivas, su crecimiento es tan rápido que tienden a ser inaprovechables por el animal, una vez que han avanzado en el ciclo.

Consideraciones finales

De la revisión biblio­gráfica surge que, en general cuando se im­plementa algún tipo de pastoreo rotativo de car­ga correcta, cabe espe­rar un incremento en la producción por hectárea de 0 a 15 % sobre el pastoreo continuo de carga correcta. Dichas diferencias se acentúan al trabajar experimental­mente con cargas altas, difíciles de utilizar en escala comercial. Pasar de un sobrepastoreo continuo, a un pastoreo rotativo de carga correcta, dará como resul­tado un sustancial au­mento en la producción por hectárea. Los méto­dos rotativos de pasto­reo, perrniten además aplicar una serie de téc­nicas, que integradas al sistema pueden signifi­car un aumento conside­rable en la producción. Así por ejemplo, el pas­toreó rotativo de sorgos forrajeros permite reali­zar siembras escalona­das, lo que facilita el aprovechamiento de los mismos en el momento oportuno (Hernández, 1971).

Cabe esperar una ma­yor respuesta al pastoreo rotativo con espe­cies que requieran un cierto período de recu­peración entre defolia­ciones sucesivas que con especies adaptadas a defoliación continua. El conocimiento del comportamiento de las mismas, permitirá ade­cuar el método de pas­toreo al logro de un con­trol de la composición botánica de la pastura.

Un pastoreo rotativo permite lograr una ma­yor eficiencia de cose­cha del forraje disponi­ble (y en consecuencia una mayor carga animal) que un pastoreo conti­nuo, limitando las posi­bilidades de selección del animal (y su produc­ción individual). Una mayor carga animal, im­plica un mayor desequi­librio en el sistema y en consecuencia requiere una mayor dedicación humana.

METODOS DE PASTOREO ROTATIVO

Los distintos métodos de pastoreo rotativo, presentan algunas ca­racterísticas comunes que enumeramos a con­tinuación:

1. Se puede determi­nar correctamente el tiempo de ocupación y el de descanso de una franja o parcela, pero no se puede siempre con­trolar la intensidad de la defoliación, ya que a carga constante, la pre­sión de pastoreo fluctúa entre las distintas esta­ciones del año y entre distintas condiciones climáticas dentro de una misma estación. Ello implica que, a me­dida que intensificamos el método haya mayores probabilidades de erro­res aunque la subdivisión nos permita una mayor amplitud de decisión.

2. Un pastoreo rotativo no mejora por sí mismo la mala disribución estacional en la producción de forraje. La mayor dedicación del hombre puede si, aprovechar el método para equilibrarla (transferencia de excesos de primavera al invierno, suplementación, etc.).

3. En un pastoreo ro­tativo, la producción dia­ria no es constante, si­no que adopta forma de "serrucho" (Blaser, 1959; Blaser et al, 1960). Esto se debe a subali­mentación (básicamente por menor calidad de la digestibilidad de la ma­teria seca consumida) al final del período de pastoreo de la franja y a sobrealimentación al inicíarlo (mayor digesti­bilidad de la materia seca consumida por mayo oportunidad de selección del forraje por par­te del animal). (Gráfico Nº 20).

 

                                                                                  

4. Si la presión de pastoreo es baja, gran cantidad de forraje ofrecido no es consumido por el animal y se traslada al próximo pastoreo. Ello no implica aumentos de producción ya que ese material no aprovechado se vuelve el método senescente con el tiempo) aunque puede signi­ficar una mayor seguri­dad o amplitud. (Gre­enhaigh, 1970).

5. El pastoreo rotati­vo intensivo es benéfi­co sólo cuando se trata de forrajes de gran va­lor nutritivo, ya que obli­gar al animal a consu­mir casi todo el forraje de inferior calidad dis­ponible, significará for­zosamente una disminu­ción sensible en la pro­ducción (Moir, 1959).

Resultados experimentales

Los resultados obte­nidos al comparar dis­tintos métodos de pas­toreo, no son coinciden­tes. En experiencias rea­lizadas en EE.UU. (Virgi­nia Polythecnic Institute, 1969) se comparó pastoreo rotativo rota­cional con rotativo alter­nado con vacas lecheras en praderas de pasto ovillo y trébol blanco. El pastoreo rotativo rota­cíonal, produjo un 23 % más de leche por hec­tárea, una mayor pro­ducción individual y un mejor control en la com­posición botánica que el pastoreo rotativo alter­nado.

Mc Meekan (1960, b) realizó tres ensayos comparando pastoreo rotativo rotacional con pastoreo rotativo en franjas diarias con va­cas lecheras. Al termi­nar los mismos, no ob­tuvo diferencias, ni en producción individual ni por hectárea entre am­bos métodos. las cargas empleadas fueron igua­les para ambos trata­mientos. Arnold (1968), resume catorce ensayos en los cuales se compa­ró pastoreo rotativo ro­tacional con rotativo en franjas: nueve de ellos se realizaron con vacas lecheras y el rotativo en franjas produjo un 4 % menos en promedio que el rotacional: los cinco restantes efectuados con corderos dieron en promedio un 5 % más a favor del rotativo en franjas. Huffman (1959) cita varios autores que obtuvieron produccio­nes por hectárea de grasa butirométrica con pastoreo en franjas que superaban entre el 15 % y el 40 % al pastoreo rotativo rotacional. Para ello es necesario trabajar con vacas con muy buena aptitud lechera o sea, animales eficientes en el uso del forraje.

Kermedy, Reid y An­derson (1959) y Kenne­dy et al (1960) midieron producción de leche por hectárea, exceso de fo­rraje y cambios en la composición botánica por efecto de cuatro métodos de aprovecha­miento M forraje con cargas iguales: pasto­reo mecánico, pastoreo rotativo en franjas, rota­cional y alternado (Cua­dro Nº 1l).

 

Cuadro Nº 11.- Produccion de leche por hectarea, forraje no consumido y cambios en la composicion

botanica por el efecto de cuatro metodós de pastoreo (Kennedy et al, 1959, 1960).

METODO

Kilos/ha año

ALFALFA (al cabo de 3 años)

Leche

Exceso forraje

Stand

pl/m2

Peso de raíces

gr/raíz 

Hidratos de C en raíz

%

1. P. Mecánico

4.790

1.910

23

6,8

21,0

2. P. R. Franjas

5.650

1.570

21

8,1

27,7

3. P. R. Rotacional

5.410

1.580

21

8,0

26,7

4. P. R. Alternado

5.720

1.510

17

5,7

26,3

 

Los autores concluyen recomendando el pasto­reo rotativo rotacional ya que los métodos más intensivos no demues­tran mayores ventajas apreciables. El pastoreo rotativo alternado trajo como consecuencia dis­minuciones en el stand de alfalfa.

Uno de los factores que pueden ayudar a aclarar las ventajas y desventajas de los dis­tintos métodos, es la variación de carga ani­mal. Line (1960) compa­ró durante tres años pastoreo rotativo rota­cional con rotativo en franjas diarias con dos niveles de carga animal y determinó producción de leche, eficiencia de utilización del forraje y consumo diario indivi­dual. (Cuadro Nº 12).

 

Cuadro Nº 12.- Efecto de dos niveles de carga y de dos metodos de pas­toreo

en la produccion de leche, la eficiencia y el con­sumo. Line (1960).

METODO CARGA

ROTACIONAL

FRANJAS DIARIAS

Baja

Alta

Baja

Alta

Producción (lts. Leche/ha año) 

1.484

1.736

1.478

1.691

Eficiencia uso forraje (%)   

82

89

81

89

Consumo diario (kg ,MS/vaca día)

12,8

11,1

12,4

11.0

 

No hubo diferencias entre métodos de pasto­reo, pero sí las hubo en­tre cargas animales, a favor de las más altas en cada método. El au­tor encontró que, mien­tras en el pastoreo ro­tacional la pmducción diaria/animal oscilaba en un 15 % en una mis­ma franja (efecto de "serrucho" ya enuncia­do) en el pastoreo en franjas, oscilaba en un 3 % o sea era mucho más uniforme. Al res­pecto, Wheeler (1962) indica que en el pasto­reo en franjas diarias o ajustadas, no hay varia­ciones en el consumo diario, siempre y cuando el hombre sea capaz de estimar con esmero el suministro diario.

Peterson, Lofgreen y Meyer (1956) midieron eficiencia de utilización de alfalfa con pastoreo rotativo rotacional y con pastoreo en franjas a jus­tadas, obteniendo un 71,0 % y 76,2 % respec­tivamente.

Lucas y Mc Meekan (1959) compararon pas­toreo rotativo rotacional con pastoreo en franjas en dos niveles de carga animal, con mellizas idénticas y demostraron nuevamente que es mu­cho más importante la­ carga animal que el mé­todo de pastoreo (Cua­dro Nº 13).

 

Cuadro Nº 13.- Efecto del metodo de pastoreo y de la carga animal en la produccion de leche.

(Lucas y Me Meekan, 1959).

 

Rotacional

Franjas

Carga animal (vacas/ha)

2,84

3,75

3,75

Producción (kg grasa/ha).

178

232

245

 

Wheeler (1962) al ana­lizar trabajos de distin­tos autores, encuentra que cuando se comparó pastoreo rotativo rota­cional con pastoreo en franjas con iguales car­gas, hubo un pequeñisi­mo incremento en la producción a favor de las franjas; cuando en la comparación se usaron cargas mayores en los pastoreos en franjas dia­rias que en los rotacio­nales, se obtuvo una producción sensible­mente mayor a favor de aquéllas.

También hay expe­riencias realizadas con distintos niveles de car­ga animal dentro de un mismo método. Gordon et al (1966) compararon tres niveles de presión de pastoreo (alta, media y baja que resultaban de una cantidad diaria de forraje ofrecida de 11,1; 16,2 y 22,2, kgs MS por animal, respectiva­menta) en vacas leche­ras sometidas a pasto­reo rotativo rotacional en praderas de pasto ovillo y trébol blanco (Cuadro Nº 14).

 

Cuadro Nº 14.- eficiencia de utilizacion y consumo diario de forraje, produccion y variacion de peso de vacas

lecheras so­metidas a pastoreo rotativo rotacional en tres niveles de carga animal (Según Gordon et al, 1966).

Presión de pastoreo

Baja

Media

Alta

Eficiencia de uso del forraje

67

83

96

Consumo diario kg.       

15,0

13,4

10,6

Producción (kg leche/ha)

2.101

2.644

3.570

Producción (kg leche/vaca.día)  

13,6

13,5

13,2

Receptividad (An/ha. período)   

154

196

271

Variación peso vivo (kg/ vaca. período) 

+ 19,0

+ 10,8

‑10,4

 

Greenhaigh (1970) comparó tres niveles de presión de pastoreo con vacas lecheras sometidas a pastoreo rotativo en franjas en praderas de raygrass perenne. No hubo diferencias en producción de leche por hectárea pero el tratamiento de alta presión de pastoreo exigió mayor suplementación pa­ra compensar déficits ocasionales de forraje. En nuestro país, Tellechea, Raña y Monti (1967) compararon dos niveles de carga animal en vacas lecheras so­metidas a pastoreo en franjas diarias de prade­ras de alfalfa y cebadi­lla y verdeos de invier­no. Había dos grupos de vacas: de parición con­tinua (parición de prima­vera y otoño) y de pari­ción estaciona¡ (pari­ción de primavera) (Cua­dro Nº 15).

 

Cuadro Nº 15.- Produccion de grasa/vaca y por hectarea y cantidad de forraje conservado con dos grupos

de vacas en pastoreo rotativo en franjas y dos niveles de carga animal. (Tellechea, Raña y Monti, 1967).

Parición                                       

Estacional

Continua

Carga (Vaca/lha)                       

0,8

1,2

0,8

1,2

Producción (kg grasa/vaca)        

126

128

131

128

Producción (kg grasa/ha)             

101

154

105

153

Forraje conservado (kg MS1ha)  

61900

33.530

59.290

31.160

 

Si bien hubo mayores producciones por hectá­rea con cargas altas, la cantidad de forraje so­brante que se pudo con­servar fue sensiblemen­te menor en dichas si­tuaciones. Los autores concluyen que en car­gas altas se debe lograr una mayor eficiencia en el proceso de conserva­ción porque la cantidad de forraje disponible pa­ra ellos será menor.

Spedding (1965) dice: "Los métodos de mane­jo que restringen el pas­toreo, aumentan la efi­ciencia de cosecha. Sin embargo con dichos mé­todos la intensidad de defoliación puede ser severísima y provocar daños irreparables a la pastura. Por otra parte, una mayor eficiencia de cosecha, no significa mayor eficiencia de aprovechamiento de to­da la materia seca pro­ducida ya que al tener las franjas un largo tiempo de descanso entre defoliaciones, gran parte del forraje forma­do se pierde antes que llegue el próximo turno de pastoreo".

Pastoreo rotativo con dos grupos de animales ("de cabeza y cola")

En el capítulo "clasi­ficación de métodos de pastoreo" definimos co­mo una variable del pas­toreo rotativo, la divi­sión del rodeo en dos grupos: uno de ellos, llamado "cabeza o pun­ta" que despunta el fo­rraje y el otro, llamado “cola” que consume el remanente. Hay eviden­cias experimentales que confirman las ven­tajas de esta variable:

Voisin (1963) consi­dera que un animal de 500 kg de peso vivo que despunte la hierba, con­sumirá 11,2 kg de MS por día con una produc­ción posible de leche (calculada por equiva­lencias con unidades al­midón) de 19 litros por día. El animal que ven­ga en el segundo grupo, consumirá posiblemen­te, 8,8 kg de MS por día con una producción pro­bable de 10 litros de le­che; si el pastoreo se efectúa con todo el re­baño, el consumo será de 10,1 kg de MS/día con una producción de leche de 15 litros por día.

Blaser et al (1960) y Bryant et al (1961, b), efectuaron experiencias con rodeos divididos en praderas de alfalfa y pasto ovillo. Las vacas del primer grupo (cabe­za) generalmente limi­taban su pastoreo a ho­jas apicales de alfalfa y no tocaban las partes basales de pasto ovillo. La alfalfa que consu­mían el grupo cabeza, tenía un 58 % de hojas del peso total y la que consumía el segundo grupo tenía tan solo el 28 %. Los resultados se consignan en el Cuadro Nº 16.

 

Cuadro Nº 16.- Forraje consumido (cantidad y calidad) y produccion de vacas lecheras

divididas en dos grupos. (Blaser et al, 1960 y Bryant et al, 1961).

Grupo

Cabeza

Cola

Forraje consumido (kg MS1vaca.día)     

15,2

13,0

Digestibilidad del forraje consumido (%) ...

64,4

61,8

Producción de leche (kg/vaca.día)

14,7

9,9

 

Blaser et al (1959) mi­dieron una ganancia en novillos del primer gru­po de 0,613 kg/animal. día, en el grupo de cola, 0,418 kg/novillo.día y en el rodeo total, 0,512 kg/animal.día. Tayler y Rudrrian (1965) midieron en pastoreo a campo, 0,940 kg/animal.día en el grupo cabeza y 0,590 kg/animal.día en el se­gundo grupo. En una ex­periencia simultánea a corral, suministraron a un grupo, la parte supe­rior del forraje cortado, logrando un aumento de 0,890 kg/animal.día mientras que al grupo que suministraban la fracción inferior o basal del forraje, ganaba 0,80 kg/animal.día. La mayor ganancia diaria de los novillos del gru­po cabeza en pastoreo a campo en relación a la del grupo que consumía la parte superior del fo­rraje en corrales, se jus­tificó por la mayor posi­bilidad de selección en pastoreo directo. En los grupos que comían el remanente ya sea a co­rral o a campo, no hubo diferencias , por cuanto no tenían oportunidad de seleccionar.

La división del rodeo en dos grupos, tiene las siguientes ventajas:

1. Que el primer gru­po esté constituido por los animales de mayo­res requerimientos (no­villos en terminación o vacas en lactancia) mientras el grupo de co­la sea el de menores requerimientos (novilli­tos en recría o vacas secas).

2. Dentro de un mis­mo rodeo (por ejemplo vacas en producción de leche), los animales ge­néticamente más efi­cientes pueden despun­tar el forraje seleccio­nando y manifestando así su mayor potencial de producción y los me­nos eficientes comerán a continuación el forra­je remanente.

3. Que el primer gru­po consuma el forraje de mayor calidad y el de cola, reciba además una suplementación con lo cual se incrementa la eficiencia de la misma. Además en suelos muy húmedos, el segundo grupo puede ser ence­rrado y suplementado, evitando el pisoteó, que suele ser mayor al ha­ber menos forraje rema­nente (Lange, 1973).

 


Las desventajas que presenta la división del rodeo en grupos son: aumento del tiempo de ocupación de la parcela o duplicación del núme­ro de subdivisiones; se necesita una doble fuen­te de agua (una bebida para cada grupo) y ade­más una mayor mano de obra.

Consideraciones finales

Una vez más, se de­muestra que la carga animal es más impor­tante que el método de pastoreo en sí. No está demostrado que los mé­todos intensivos de pas­toreo rotativo superen al rotacional cuando las comparaciones se ha­cen con iguales cargas. Hay algunas evidencias que indican que el pas­toreo rotativo rotacional y el pastoreo en franjas, superan al rotativo al­ternado y permiten un mejor control de la com­posición botánica.

Cuando se aumentan los niveles de carga dentro de un mismo ti­po de pastoreo rotativo, aumenta también la producción por unidad de superficie, pero ello sig­nifica un mayor riesgo al reducir la producción individual (incluso pue­de disminuir el peso de la vaca en lactancia) y al exigir mayores reser­vas para suplementar en períodos críticos.

La combinación de pastoreo rotativo con al­guna de sus variables (hemos analizado el aprovechamiento con dos grupos de anima­les) permite una flexibi­lidad mayor en el con­junto y suponemos, un incremento en la pro­ducción, todo ello a cos­ta de una mayor com­plejidad de aquél. Sub­dividir sin tener en cuenta los riesgos que ello puede significar por mal manejo del conjun­to o porque la dedica­ción e idoneidad que el mismo exija escape a las posibilidades de quien lo deba controlar puede significar, con una inversión mayor no un incremento en la producción, sino una sensi­ble disminución de la misma.

CERO PASTOREO o PASTOREO MECANICO

La evolución en la cantidad y calidad de la maquinaria agrícola y la tendencia creciente en el uso más intensivo de la tierra, han provocado un incremento en la di­fusión de este método, especialmente en paí­ses del Hemisferio Norte.

La diferencia básica con los demás métodos de pastoreo, radica en que en los mismos, el animal actúa sobre la pastura, pisoteándola y ensuciando el forraje (Spedding, 1971).

En un sistema de pas­toreo mecánico, el fo­rraje es cortado por lo menos una vez al día y transportado al lugar donde se encierran los animales. El corte se efectúa con una picado­ra y el transporte se efectúa con un vagón integral que descarga el forraje en los comede­ros donde se alimentan los animales. El equipo necesario es entonces, el mismo que se utiliza normalmente para ensi­lar forraje. El transporte de forraje puede hacer­se también en un aco­plado común y la des­carga en el comedero, en forma manual. Algu­nas evidencias experi­mentales, indican que sería deseable encerrar los animales a la intemperie y no en galpones (Baker et al, 1971). Es necesario además, un equipo que recoja el es­tiércol en el lugar de en­cierre y lo redistribuya en la pastura.


Resultados experimentales

En el Cuadro Nº 17 se resumen algunas de las experiencias realizadas en el país y en el ex­tranjero, comparando el ceropastoreo con otros métodos de pastoreo. En un análisis similar, Hood (1962), encontró: au­mentos del 25 al 32 % en producción de carne por hectárea y de 0 a 115 % en kg de grasa butirométrica/hectárea, en relación al pastoreo rotativo rotacional y del 25 al 47 % en producción de carne y 0 a 21 % en producción de grasa en relación al pastoreo rotativo en franjas. Asi­mismo se midieron au­mentos del 30 al 100 % en eficiencia del uso de la tierra.

 

Cuadro Nº 17

 

 

 

Ganancia o Produc/animal  %

Kg. Producto/ha  %

Autor

Tipo animal

Tipo de forraje

Cont.

Rotac.

Franja

Mecánico

Cont.

Rotac.

Franja

Mecánico

En el país

(41)

Novillo

Festuca

88

-

100

140

100

(32)

Avena

118

-

100

140

100

(11)

138

-

100

116

-

100

(11)

Sorgo

134

-

100

77

-

100

(30)

152

-

100

138

-

100

En el extranjero

(29)

Novillo

Alfalfa

94

99

100

59

82

100

(45)

 

108

93

100

78

80

100

(16)

Porte bajo

100

100

90

100

(27)

Vaca lechera

Varios

100

100

90

100

(57)

Mijo Perla

97

92

100

89

85

100

(57)

Alfalfa

127

120

100

-

66

84

100

(35)

Varios

113

118

100

113

118

100 (*)

(48)

Porte bajo

-

-

90

100

El forraje remanente era mayor en el tratamiento ceropastoreo.

 

En nuestro país, los resultados experimentales han sido en general       negativos para el ceropastoreo. Maddaloni y Serrano (1969) midieron . una producción de carne por hectárea 40% mayor en pastoreo directo. En dicho ensayo el bajo crecimiento de la pastura de Festuca arundinacea pura en pleno invierno, no permitió que el equipo mecánico recogiera el forraje necesario (con detrimento en la receptividad), mientras que los animales en pas­toreo directo, mantenían su receptividad.

Josifovich (1970) en Pergamino y Carrillo, Carrillo y Cappelletti (1967) en Balcarce, ob­tuvieron producciones individuales y por super­ficie, favorables al pastoreo directo de avena. En el ensayo de Balcar­ce, la producción de carne por hectárea para el pastoreo mecánico se midió en forma indirec­ta, relacionando el índi­ce de conversión "kg de forraje/kg de carne" con la cantidad de forra­je producida por hectá­rea.

En sorgos de pastoreo los resultados obte­nidos en el país son dis­pares: Carrillo y otros (1967) midieron una ma­yor producción por hec­tárea en el pastoreo me­cánico mientras que Jo­sifovich (1968) obtuvo una mayor producción en el pastoreo directo.

En ambos ensayos las ganancias de peso individuales fueron mayores en el pastoreo directo.

Los resultados experimentales obtenidos en varios países extranjeros difieren con los obtenidos en nuestro país. En California (EE.UU.), Ittner et al (1954) y Meyer et al (1956) trabajando con novillos y alfalfa como forraje midieron mayores producciones de carne por hectárea en ceropastoreo que en pastoreo rotativo en tranjas y rotacional. Si bien no hubo diferencias apreciables en ganancias individuales entre los distintos tratamientos, los animales en pastoreo directo tuvieron serios problemas de meteorismo, lo que no ocurrió en los alimentados mecánicamente.

En Normandía (Francia), Chenost y Demarquilly (1969) compararon pastoreo rotativo en franjas y ceropastoreo en praderas de Lolium perenne, Festuca pratensis y Trifolium repens, durante 4 años con novillos Charolais y Normanda. A pesar que la pastura utilizada no era la más apropiada para corte por su bajo porte, este tratamiento permitió aumentar la producción de carne por hectárea en un 11 % en relación al pastoreo ro­tativo, sin depresiones en la producción indivi­dual. Cabe destacar que hubo dos factores que subvaloraron esta dife­rencia: 1º) sobraba un 15 % de forraje en el ceropastoreo; 2º) las frecuencias de corte se determinaban de acuer­do a las del pastoreo ro­tativo. Los autores con­sideran que el ceropas­toreo es más eficiente con vacunos de carne que con vacas lecneras en lactancia, ya que éstas requieren una mayor selección del forraje consumido lo cual no coincide con el resto de la información disponi­ble. Huguet et al (1969) midieron producción de leche en pastoreo mecá­nico y en rotativo en franjas, en una rotación de distintos forrajes: Lo­lium multiflorum, Dactylis glomerata, Festuca arundinacea, se mostra­ron indiferentes a los distintos tratamientos. Por otro lado, alfalfa y sus aqsociaciones y los sorgos de pastoreo, fueron mas productivos bajo patoreo mecánico. Lolium perenne se adaptó mejor al pastoreo directo. Se detectó una mayor incidencia de enfermedades (Scollecotrichum sp. En Dactylis glomerata y roya en Lolium perenne) en los lotes sometidos a pastoreo mecánico. En pastoreo directo, midieron hasta un 30 % de rechazo del forraje por el animal, debido a contaminación por heces y al pisoteo.

En el sur de EE.UU. Stone (1959) recopiló in­formación propia y de otros investigadores. En 3 ensayos analizados, hubo una mayor produc­ción de grasa butiromé­trica por hectárea en vacas alimentadas con forraje cortado que en aquellas sometidas a pastoreo rotativo rota­cional o en franjas. En ­sus condiciones climáti­cas, los animales ali­mentados a corral tie­nen la posibilidad de sombra disponible todo el día en verano, con lo ­cual se incrementa el consumo de forraie y en consecuencia la producción. Johnston et al, citados por Stone, 1959), midieron producción de vacas lecheras en la costa M Golfo de Mé­jico en tres tratamien­tos: 1º) pastoreo rotativo; 2º) pastoreo mecánico en corrales a la sombra; 3º) pastoreo mecánico en corrales con aire acondicionado. Las va­cas produjeron: 10,4: 10,9 y 11,5 kg leche/ani­mal día para los trata­mientos 1, 2 y 3, respec­tivamente.

Larsen (citado por Watson y Runcie, 1960) midió un 76 % de utili­zación de la Materia Se­ca disponible/hectárea en pastoreo rotativo en franja y un 97 % en pas­toreo mecánico. Watson y Runcie (1960), midie­ron un 82 % de preñez en vacas en pastoreo mecánico y un 56 % en vacas en pastoreo rota­tivo en franjas.

Logan et al (1960) no detectaron diferencias ni en produccion individual ni por hectárea entre pastoreo mecánico y pastoreo en franjas, pero aquel tenía un costo 4 veces mayor por vaca que el pastoreo directo. Paetzold y Stottmeister ­(1966) con especies de porte bajo, midieron un incremento del 11 % en producción de grasa/ hectárea con ceropasto­reo, pero el costo del li­tro de leche era un 52 % mayor que en pastoreo directo. Van Keuren et al (1966) tuvieron un menor costo por vaca en pastoreo mecánico que en directo ya que bajo aquel sistema, se reque­ría menor superficie de tierra (de alto valor) pa­ra alimentar al rodeo.

Raymond (1970) ex­presa que el pastoreo mecánico, no siempre produce más que el di­recto a pesar de que en teoría las diferencias tendrían que ser apreciables. Podemos enu­merar varias razones:

1º) En ceropastoreo, además de producción de forraje y eficiencia de¡ animal, se debe con­siderar la eficiencia del equipo recolector y picador, las que pueden ser bajas.

2º) En muchas expe­riencias comparativas, el corte se hace con fre­cuencias adecuadas al pastoreo directo y no al mecánico. Hood (1962), obtuvo diferencias del 8 % a favor del cero­pastoreo cuando la fre­cuencia de corte era fun­ción del pastoreo direc­to y del 50 % cuando di­cha frecuencia se tomó en función del corte.


 

En ensayos de mane­jo de cultivares de sor­gos forrajeros realiza­dos por Burger et al (1958), se obtuvieron los siguientes resulta­dos (Cuadro Nº 18).

 

Cuadro Nº 18.- Produccion total de materia seca en cultivares de sor­gos forrajeros cortados en dos estados distintos

(Tonela­das MS/ha). (Burger et al, 1958).

Cultivar

Prefloración

A 50 cm. altura

Wheeler

13,2

8,9

Piper

14,3

9,3

Sweet 

11,3

7,7

Greenleaf 

11,9

7,3

PROMEDIO   

12,6

8,4

%

100

67

 

Washko y Price (1971) trabajaron con alfalfa con distintas frecuen­cias de corte, midiendo producción de MS/ha y persistencia de la alfal­fa. Los resultados se expresan en el Cuadro Nº 19.

 

Cuadro Nº 19.- produccion total de alfalfa (Kg MS/ha) y persistencia del stand (Pl/M2) (Washko y Price, 1971).

Frecuencia de corte (días)

kg. M.S./ha.

Pl/m2 Fin 1º año

Fin 2º año

25

Desaparic. Stand

--

--

30

7.325

123

64

35

8.322

111

57

40

10.080

103

70

 

Es evidente que la disminución de la fre­cuencia de aprovecha­miento (o sea lapsos crecientes entre cortes sucesivos) trajo además aparejado un descenso en el valor nutritivo del forraje.

Resultados de Broug­ham (citado por Brown y Blaser, 1968) con pas­turas de Lolium peren­ne, L. multiflorum, Trifo­lium repens y T. praten­se, no mostraron dife­rencias en producción de MS/ha cuando se las cortaba con distintas frecuencias, lo que nos permite explicar el pró­ximo punto.

3º) Para que el cero­pastoreo sea eficiente, se debe utilizar espe­cies erectas, altas, que requieran tiempos de descanso largos entre pastoreos, tal como son, los sorgos forrajeros y la alfalfa. Ello significa además, poder aprove­char en forma eficiente, especies que no lo son bajo pastoreo directo.

 

Raymond (1970), con­cluye que el cambio de pastoreo directo a pas­toreo mecánico, exige un replanteo en el forra­je a utilizar. Asimismo, el ceropastoreo debe aplicarse en un sistema integrado de tierras de alto valor y como indi­can Watson y Runcie (1960) en aquellos sis­temas ya intensivos donde se quiere incre­mentar aún más la pro­ducción por unidad de superficie.

Ventajas enunciadas a favor del ceropastoreo

1º) Permite utilizar en forma eficiente, espe­cies que no lo son bajo pastoreo directo, por ejemplo: sorgos forraje­ros, maíz, algunos cerea­les (avena granada), al­falfa, forrajes diferidos, vicia, etc.

2º) El forraje es apro­vechado uniformemen­te, es decir, se eliminan los típicos manchones que aparecen bajo mé­todos extensivos de pastoreo directo.

3º) Evita la contami­nación del forraje con heces y por efecto del pisoteo en suelos muy pesados y húmedos.

4º) Se puede contro­lar la cantidad de forra­je suministrado al ani­mal.

5º) Permite suminis­trar a los animales fo­rraje proveniente de lo­tes lejanos.

6º) Se puede mezclar forraje proveniente de lotes diferentes (por ejemplo una Gramínea con una Leguminosa).

7º) Se puede atenuar la incidencia del meteo­rismo, hecho demostra­do experimentalmente (Huffman, 1959) posi­blemente porque el ani­mal se ve limitado en la selección del forraje.

8º) Simplifica la su­plementación.

9º) Se reduce a cero el problema de parási­tos internos, si el ani­mal no tiene acceso en ningún momento a la fuente de forraje.

10º) El animal emplea menos energía para co­mer ya que práctica­mente no camina.

11º) En épocas muy calurosas, el animal puede estar permanen­temente a la sombra.

12º) Se reduce la in­versión en alambrados y aguadas.

13º) Aumenta la re­ceptividad de las pastu­ras, sin deprimir en for­ma proporcional las pro­ducciones individuales. Esto no se ha demostra­do en el país, pero evi­dentemente, todavía no tenemos la información experimental necesaria, sobre todo en sistemas integrados.

Desventajas del pastoreo mecánico

1º) El forraje consumi­do por el animal tiene una menor calidad, afec­tada por:

a) menor digestibili­dad del mismo al ser cortado en un estado más avanzado del ciclo;

b) no hay posibilidad de selección por parte del animal, quien ade­más se ve obligado a consumir hojas muertas. Algunos autores (Wat­son y Runcie, 1960) con­sideran que esto signifi­ca una ventaja ya que se evitan las fluctuacio­nes diarias en la produc­ción;

c) es muy probable que al animal se le su­ministre tierra con el fo­rraje.

Todo ello exige au­mentar la cantidad de forraje suministrado en un 25 % por sobre lo calculado para mantener la producción indi­vidual a un ritmo simi­lar al de animales en pastoreo (Raymond, 1970).

 

2º) En épocas adver­sas, de lento crecimien­to del forraje, el animal en pastoreo directo tie­ne posibilidad de comer en cultivos donde el equipo mecánico no al­canza a cortar (Madda­Ioni y Serrano, 1967).

3º) Exige una cantidad extra de forraje almacenado que permita (Stone, 1959):

a) ayudar a eliminar variaciones diarias en la producción (de leche);

b) estar disponible cuando condiciones cli­máticas adversas impi­dan obtener forraje en el campo;

c) suministrar forraje de calidad y cantidad en momentos adversos.

4º) No es posible cosechar forraje en forma mecánica en áreas de topografía irregular.

5º) En suelos húme­dos puede haber serios problemas por falta de piso, sobre todo con los acoplados. Owen et al (citados por Stone, 1959) no pudieron cor­tar forraje a lo largo del 28 % del período expe­rimental por encajadu­ras de la maquinaria.

6º) Por razones eco­nómicas no se adapta a lotes pequeños de ani­males.

7º) Exige una alta in­versión en maquinaria. En aquellos estableci­mientos donde haya dis­ponible maquinaria para ensilar, es más fácil in­tegrar un sistema de pastoreo mecánico.

8º) Exige construccio­nes adicionales (corra­les, tinglados, etc.).

9º) Exige una mayor dedicación del empresa­rio (por roturas de ma­quinarias, problemas del personal, etc).

10º) Hay un costo adi­cional por distribución de excrementos.

11º) Exige un corte diario (incluso domin­gos y feriados) del fo­rraje. Actualmente, el uso de ciertos aditivos (ácido fórmico) permite conservar el forraje ver­de sin fermentaciones durante 2 días (Baker et al, 1971) pero obviamente a un costo mayor.

Consideraciones finales

Si bien la información disponible en el pais no lo demuestra, consíde­ramos que el suministro de forraje verde cortado a los animales, parece ser el método más in­tensivo de aprovecha­miento del forraje, pero como tal, el más com­plejo. Su implementa­ción requiere considerar que no es otra vía de aprovechamiento del fo­rraje, sino un concepto distinto del uso de la tierra (Raymond, 1970) justificable en zonas de tierras de alto valor, co­mo medio de intensifi­car la producción en es­tablecimientos ya inten­sivos, con animales ge­néticamente eficientes y con personal capaci­tado. El análisis econó­mico permanente es im­prescindible. Como mé­todo temporario, es fac­tible en aquellos esta­blecimientos que dispo­nen de maquinaria para ensilar, en períodos del año en que ésta perma­nece ociosa.

LOS METODOS DE PAS­TOREO INTEGRADOS AL ECOSISTEMA ANI­MAL DE PRODUCCION

Hasta ahora, hemos considerado los distin­tos métodos de pasto­reo en forma aislada. El análisis de la bibliogra­fía muestra un común denominador: En su afán por excluir facto­res que enmascaren los resultados, el investiga­dor muchas veces, rea­liza su experiencia en forma aislada y sin in­tegrarla a todo el sistema de producción. Así por ejemplo, muy pocos investigadores (salvo aquellos que han estu­diado los métodos de pastoreo con enfoque económico) extrapolan sus resultados al conju­ro de la empresa agro­pecuaria. ¿Qué garan­tías de éxito asegurará la implementación de un pastoreo rotativo en franjas ajustadas en un establecimiento de 3.000 ha? o ¿qué posibi­lidades de realizar una inversión como la exi­gida para hacer pasto­reo mecánico, tendrá un pequeño productor?

Por otra parte, ¿por qué decir que un méto­do es mejor que otro, cuando se pueden com­binar los distintos mé­todos en una misma ex­plotación?. Stone (1959) sugiere que en verano, en zonas muy calurosas, se pueden combinar con éxito, pastoreo mecáni­co durante el día con los animales encerrados en corrales a la sombra y pastoreo directo por la ­noche. De día se le su­ministraría al animal fo­rraje cortado de espe­cies aptas de alto porte (sorgos por ejemplo) y de noche permanece­rían en praderas com­puestas por especies adaptadas a pastoreo di­recto. Algunos produc­tores de la pradera pam­peana, usan desde hace varios años con éxito una combinación de pas­toreo rotativo rotacional con pastoreo alternado o continuo con animales de invernada. Durante el período de recría, los animales están someti­dos a un pastoreo rota­tivo de alta carga; cuan­do llegan a la etapa de terminación del animal, éstos pasan a un pasto­reo continuo o alterna­do, con menor carga y que le permita al animal satisfacer, mediante la posibilidad de selección, sus mayores requeri­mientos para termina­ción.

En la bibliografía en­contramos algunos sis­temas integrados que analizamos a continua­ción como ejemplos de lo que se puede lograr mediante la misma.

Pastoreo estratégico (Cotsell, 1956, 1966)

Desde 1939, experien­cias aisladas que tenían un objetivo común y que se han realizado en la Shannon Vale Nutrition Station en Australia, han permitido integrar un sistema de produc­cíón ovina llamado "pas­toreo estratégico".

El trabajo consistió en analizar profunda­mente las necesidades de los distintos grupos de animales (corderos de destete, ovejas en lactancia, en servicio, borregos en engorde, etc.), distribuirlos en po­treros específicos, seleccionados por la pro­ductividad normal du­rante el período de uti­lización por cada grupo y preparar estos potre­ros durante el resto del año en lo que hace a fertilización, diferimien­to de forraje, descanso, etc. Así por ejemplo, midieron que con pari­ción a fines de primave­ra y pastoreo durante la lactancia 3,5 días por semana en praderas ar­tificiales y 3,5 días en praderas naturales, per­mite un destete normal a los 3 meses de edad del cordero. Un lote en el cual predomina el ray­grass, se clausura a fi­nes del otoño y permite ser pastoreado en el mo­mento crítico del invier­no, durante un mes con 20 borregas/ha en el momento que entran a servicio; previamente, han pastoreado un po­trero de falaris, en un momento en que la pro­ducción de dicha forra­jera es máxima en can­tidad y calidad. Así en­tonces, se van eslabo­nando todos los requerimientos de la majada, de forma tal de satisfa­cer cada uno de ellos, en el momento más ade­cuado con el forraje co­rrespondiente.

La integración de re­sultados experimentales aislados que tengan en cuenta la adecuación de los requerimientos ani­males a las posibilida­des de producción de cada potrero en particu­lar, han permitido a la Estación Experimental de Shannon Vale, sextu­plicar la carga de su sis­tema de producción ovi­na.

Pastoreo Racional Voisin (Volsín, 1963)

Voisin instrumenta para su granja ubicada en Normandía, Francia, un sistema integrado, basado en cuatro leyes que él llama "universa­les del pastoreo". El sistema reúne las si­guientes característi­cas:

a) la "flexibilidad" es el concepto fundamental que asegura el éxito. Así no hay orden de ro­tación entre franjas, va­ría constantemente el tiempo de rotación en­tre las mismas, se sal­tean franjas sin pasto­rearlas, etc. Todo ello exige un elemento que es clave en el conjunto: el "pasticultor" o sea la persona encargada del cuidado de los animales y que los maneja. Debe ser un cuidadoso obser­vador, debe tener un cri­terio sumamente flexi­ble y ser capaz dé to­mar decisiones constan­temente.

b) la subdivisión del campo en el mayor nú­mero posible de parce­las, es el criterio básico del planteo técnico. En base al número de par­celas, se determina su superficie y se irá ade­cuando la carga animal. La forma de las parce­las y su distribución con respecto a bebede­ros, centros de ordeñe, etc., es otra decisión que incide en el resulta­do final. El gran número de subdivisiones es el elemento que permite en parte la gran flexibi­lidad del conjunto.

c) el pastoreo en fran­jas ajustadas se debe realizar con el rebaño dividido en dos o tres grupos de animales agrupados según reque­rimientos.

d) las fluctuaciones estacionales en la pro­ducción de la hierba, se deben compensar con mecanismos internos (heno cosechado de par­celas sobrantes en pri­mavera, variaciones en las cantidades de ferti­lizantes aplicados en las distintas épocas del año) o externos (suple­mentar con heno o gra­no, suplementar con fo­rraje verde recién cor­tado, incorporar al sis­tema cultivos estacio­nales).

e) el manejo adecua­do de todos los elemen­tos que integran el sis­tema, permitirá modifi­car la composición bo­tánica, con un predomi­nio importante del tré­bol blanco y otras espe­cies espontáneas valio­sas, lo que, mediante la fertilización y distribu­ciones de estiércol la convertirá en pradera realmente perenne.

 

Voisin explica que, aplicando su sistema de pastoreo racional, logró en un año, en 15 ha de su granja dividida en 17 parcelas, 196 kg de gra­sa butirométrica por hectárea y 616 kg/ha de carne, con una carga global promedio de 5,5 UG/ha y cargas instan­táneas de 30 UG/ha (65.000 kg. de peso vi­vo/ha).

Al comenzar este pun­to, expresamos que el “ pastoreo racional Voi­sin” era un sistema in­tegrado y no, un método de pastoreo. Analizando qué elementos intervie­nen, vemos que hay:

a) pastoreo rotativo en franjas ajustadas con división del rodeo en grupos de cabeza y co­la;

b) manejo flexible de la carga animal;

c) empleo de fertili­zantes y un manejo de los mismos que le per­miten influir en la pro­ducción estacional de forraje;

d) conservación de forraje sobrante;

e) uso de cultivos anuales;

f) alimentación con forraje verde cortado;

g) empleo del rumian­te más eficiente (vaca lechera);

h) redistribución de deyecciones que asegu­ran resiembra de espe­cies naturales;

i) un hombre que cui­da constantemente al rodeo y que además to­ma decisiones sobre el manejo del mismo y del conjunto.

La extrapolación del pastoreo racional Voisin a nuestro país

Uno de los errores más comunes en la írn­portación de “paquetes” de técnicas a nuestro país ha sido implemen­tarlos rígidamente. Si analizamos cuidadosa­mente los elementos que integran el sistema Voisin, vemos que ellos son conocidos por la mayoría de los técnicos y productores de avan­zada.

Actualmente algunos productores han imple­mentado con éxito va­riable sistemas simila­res y algunos grupos de técnicos han comenzado a difundir el pasto­reo racional Voisin y es­tán comenzando a reco­ger información sobreel mismo. No existe aún información local apun­talada experimental­mente que indica que la implementación rígida del sistema dé resulta­ dos tan espectaculares en nuestro medio. No sabemos si vamos a lo­grar mantener cargas globales de 5 UG/ha (ya sabemos que la carga animal es uno de los factores de mayor inci­dencia en la producción por hectárea). En gran parte de la pradera pam­peana tenemos poquísi­ma información sobre comportamiento de fer­tilizantes en praderas. Nuestras condiciones ambientales difieren sustancialmente de las del Norte de Francia y Europa Occidental (don­ de hay nieve en invier­no), el tamaño y estruc­ tura de las empresas ar­gentinas y las relacio­ nes precios‑costos de insumos no se aseme­jan a las europeas.

Debemos sí, utilizar el concepto más valioso de Voisin, el de la "fle­xibilidad" y aprovechar su lección más clara: la integración de téc­nicas y métodos ais­lados en el sistema pa­ra elaborar con la infor­mación que vayamos logrando, nuestros pro­pios sistemas de pro­ducción.

CONCLUSIONES

El análisis de los dis­tintos métodos de utili­zación de pasturas, muestra la complejidad del problema, lo cual nos impide preconizar cuál es el mejor. Pode­mos elaborar una sínte­sis (Gráfico Nº 2) de cómo influyen o se mo­difican los elementos a medida que pasamos de un método más exten­sivo (pastoreo conti­nuo) a uno intensivo (pastoreo rotativo en franjas o ceropastoreo).

 

Gráfico 2.- Sintesis de efecto de los dis­tintos metodos de pastoreo sobre fac­tores de la produccion

(el sentido de las flechas indica incremento)

                                                Método

                                                         Continuo  -  Rotacional  -  Franja  -  Ceropastoreo

Inversión capital                                                                                                       >         

Dedicación del hombre                                                                                              >

Sensibilidad a errores de manejo                                                                                >

Control de la composición botánica                                                                            >

Posibilidad de conservación de forraje                                                                        >

Calidad forraje consumido                           <

Producción individual                                  <

Carga aceptada                                                                                                        >

Eficiencia utilización del forraje                                                                                 >

Producción por hectárea                                                                                           >

 


El método de pasto­reo en sí no demuestra ser más que una herra­mienta dentro del con­junto y su efecto más directo en la producción será posiblemente la posibilidad de incremen­tar la carga animal y en consecuencia la produc­ción por unidad de su­perficie.

El método de pasto­reo, debe ir integrado junto con las demás téc­nicas conocidas, en el sistema de producción. Se destaca la importan­cia que tiene la posibili­dad de integrar nuestros propios sistemas de producción, adecuados a la realidad ecológica y económica de nuestro país.

BIBLIOGRAFIA

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