Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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cultivadas
Ing. Agr. Oscar D. Bertín e Ing. Agr. Jorge
O. Scheneiter. 2004.
La
siembra conjunta de pasturas perennes con cultivos agrícolas de invierno es una
práctica ocasional en el norte de la Provincia de Buenos Aires. En los años en
que ésta se realiza puede ocupar cerca de la mitad de la superficie implantada
con pasturas.
Las
ventajas que presenta esta práctica serían: beneficios económicos en el
establecimiento, eficiencia en el uso del suelo, uso conjunto por parte del
cultivo y de la pastura del fertilizante fosforado y menores riesgos de
erosión. Las desventajas pueden ser: mayor riesgo en el establecimiento de las
especies integrantes de la pastura en función de las condiciones climáticas y
menor producción de forraje inicial, entre otras.
Las
especies forrajeras no ejercen efectos negativos directos sobre los cereales,
con excepción de las leguminosas de porte erecto, principalmente trébol rojo.
El
cultivo puede ser afectado en forma indirecta por la pastura. Por ejemplo la
presencia de malezas no posibles de ser controladas por los herbicidas
adecuados, debido a la presencia de las especies forrajeras.
El
efecto de interferencia, fundamentalmente por competencia, que puede ejercer el
cultivo sobre la pastura es por luz, agua y nutrientes.
En
las siembras asociadas pueden presentarse diferentes niveles de esta
competencia dada por: especie y variedad del cultivo agrícola, época, densidad
y sistema de siembra, condiciones climáticas del año, fertilidad del potrero y
el diferente comportamiento de las especies forrajeras.
En
general, las leguminosas son más aptas para ser sembradas con cultivos que las
gramíneas, aunque existen diferencias dentro de cada familia, así en las
primeras el trébol rojo es el menos perjudicado con esta práctica siguiendo en
orden la alfalfa y el trébol blanco y finalmente las especies de lotus. Aunque
el trébol blanco se logra satisfactoriamente en el mediano plazo por la
capacidad de germinación escalonada de su semillas. En las gramíneas, el pasto
ovillo y la cebadilla criolla se logran con mayor seguridad que festuca alta y
los falaris tradicionalmente sembrados en nuestro país.
Los
cultivos agrícolas asociados determinan que la presencia de malezas se vea
reducida con respecto a pasturas sembradas sin acompañante,. A mayor
crecimiento de éstos últimos menor infestación con malezas durante el
establecimiento; sin embargo, los cultivos más competitivos dejarán más suelo
desnudo después de la cosecha, lo que permitiría la posterior instalación de
malezas anuales y perennes.
Asumiendo
que se decide la siembra de una pastura con cultivo, las prácticas recomendadas
se resumen en:
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