Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal > Pasturas cultivadas
Ing. Agr. Mabel Rodríguez, Walter
Mancuso y Patricia Engler. 2004. EEA
Concepción del Uruguay,
Proyecto Ganadero Regional, Hoja
Informativa Electrónica 3:106.
La
salida de la convertibilidad y el consecuente aumento en los precios de los
insumos necesarios para implantar pasturas anuales y permanentes, desalentó su
siembra en los últimos años en establecimientos ganaderos de carne y/o leche en
el área de influencia de la EEA Paraná. Esta campaña, con precios de insumos
más estabilizados que a comienzos del 2002 y especialmente una mejor relación
insumo-producto se presenta más favorable para la implantación de las
forrajeras, siempre que las condiciones climáticas lo permitan. En este
sentido, al tomar las decisiones en la planificación forrajera anual, se podrá
observar en este trabajo que el forraje producido en base a pasturas
permanentes continúa siendo uno de los recursos de menor costo para la
alimentación del ganado en nuestra zona.
El costo
de implantación de distintos tipos de pasturas sirve de orientación para la
toma de decisiones de productores y técnicos relacionados con la actividad
ganadera de carne o leche.
El
presente trabajo, que mantiene la línea metodológica implementada desde hace
varios años en esta EEA, compara el costo de un verdeo de invierno (avena) con
el costo de dos tipos de praderas permanentes: (I) base lotus (Lotus
corniculatus), recomendadas para suelos vertisoles y/o con problemas de drenaje
y (II) base alfalfa, para suelos molisoles. Tanto en el verdeo como en la
pastura base alfalfa se analizan dos alternativas tecnológicas: labranza convencional
y siembra directa. En todos los casos se considera, para el laboreo del suelo y
la protección y mantenimiento del cultivo, el uso de maquinaria propia.
La
tecnología considerada es la recomendada por técnicos del Proyecto Ganadero de
la EEA Paraná, con la que se espera obtener los siguientes rendimientos de
materia seca total: avena: 4.000 kg/ha; PP (I) base lotus: 25.000 kg/ha y PP
(II) base alfalfa sin latencia: 40.000 kg/ha (acumulados en ambas PP. en 4 años
de producción) (*). La mayor proporción de la superficie de estas praderas y
verdeos se destinan a pastoreo directo y se estima un coeficiente de
aprovechamiento del forraje de 0,75 para la avena y de 0,65 para las praderas.
Los
precios de maquinarias e insumos en general utilizados para el presente
análisis fueron suministrados por informantes calificados y comercios de la
zona en la primera quincena de marzo de 2004. En el caso de la carne, se
considera el precio promedio pagado en remates-feria zonales por kg de novillo gordo
liviano ($1,93), mientras que para la leche, el promedio pagado por empresas
lácteas de la zona ($0,45/l) a la misma fecha.
Para
cubrir el gasto de las labores de implantación y protección en avena se
necesitan $121/ha cuando se realiza labranza convencional y $54/ha para siembra
directa (Tabla 1) . Para el caso de las praderas, dicho gasto aumenta a $152/ha
en convencional debido a que se incluyen también los gastos de desmalezado,
mientras que disminuye a $48/ha para siembra directa.
En el
rubro insumos se observan diferencias, tanto en avena como en las dos variantes
de praderas, entre las dos alternativas de implantación evaluadas. En el caso
de la avena con labranza convencional los insumos totalizan $137/ha, en tanto
que en la avena con siembra directa ese total aumenta a $220/ha. Por su parte,
según se considere una pradera base lotus (I) o base alfalfa (II) en labranza
convencional, dicho gasto aumenta a $265 y $355/ha, respectivamente, mientras
que la pradera base alfalfa en siembra directa requiere $389/ha de insumos.
Al
considerar el costo operativo total de implantación y protección del verdeo de
avena se observan valores inferiores en siembra convencional, 258 frente a
274$/ha correspondiente a la siembra directa. Pero a la última se le debe
adicionar el beneficio económico indirecto que aporta esta técnica a la
conservación del recurso suelo, al disminuir el efecto del laboreo sobre la
potencialidad de la erosión del mismo; un período oportuno de siembra mucho más
amplio y un menor riesgo de "falta de piso" para el pastoreo.
En el
caso de las praderas permanentes, se toman en cuenta la totalidad de los costos
operativos, incluyendo los gastos efectuados durante el año de implantación
(labores de preparación de la cama de siembra, implantación, protección contra
insectos y malezas y un corte de limpieza), así como también las
refertilizaciones, desmalezadas y pulverizaciones efectuadas desde el segundo
año y hasta el fin de su vida útil. Según lo anterior, el costo total asciende
a 537 $/ha para la pradera base lotus y a 664 y 593 $/ha para las praderas base
alfalfa en siembra convencional y directa, respectivamente.
Expresado
en producto (carne o leche), dichos costos operativos totales representan,
siempre con uso de maquinaria propia, el equivalente a 279 kg de novillo/ha en
praderas base lotus y a 345 ó 308 kg novillo/ha en praderas de alfalfa en
siembra convencional o directa, respectivamente. Estos valores son de 134 kg de
novillo/ha para el caso de la avena en siembra convencional y 142 kg de
novillo/ha cuando se trata de avena en directa. Para establecimientos tamberos,
dicho costo operativo total oscila entre 1192, 1476 y 1318 litros de leche/ha
en las praderas y de 573 y 609 litros de leche/ha en avena convencional y
directa, respectivamente. Cabe aclarar que debido a la duración de las
praderas, los costos anuales expresados tanto en $ como en kg de novillo o
litros de leche/ha/año, son menores a los del verdeo. Así, se requieren 70, 86
y 77 kg de novillo/ha /año o bien 298, 369 y 329 litros de leche/ha/año para
las tres alternativas de praderas.
Cuando
se relacionan los costos operativos totales con la producción de materia seca
acumulada en las distintas pasturas, resulta evidente la ventaja económica a
favor de las praderas, ya que el costo del kg de materia seca de avena alcanza
los $0,09 tanto en siembra convencional como en directa, mientras que el de las
praderas varía entre 0,03 y 0,02 $.
En la
avena con labranza convencional y con siembra directa la mayor incidencia en el
costo directo total está determinado por los insumos (54 y 81,
respectivamente), fundamentalmente relacionado con la incidencia del precio de
la semilla (35 con LC y 33% con SD) y de los fertilizantes en el caso de la
alternativa en directa (38%) (Figura 1). Sobre dicho costo operativo total, en
las praderas, la mayor incidencia corresponde al rubro insumos -gastos en
semillas, fertilizantes y otros agroquímicos (herbicidas e insecticidas)-
representando 50, 54 y 66% para la pradera base lotus, base alfalfa en siembra
convencional y directa, respectivamente. Los gastos en semilla son importantes
(27, 32 y 36%) pero también el mantenimiento de las praderas a lo largo de la
vida útil alcanza montos a tener en cuenta, con porcentajes del 22, 24 y 26%
(Figura 1). El rubro labores alcanza el 28% en las praderas base lotus, en
tanto que disminuye su incidencia al 23% en alfalfas con siembra convencional y
sólo 8% cuando éstas se realizan mediante siembra directa.
Como
complemento de este análisis económico, se consideró valioso analizar cómo
evolucionaron los costos de implantación y protección de las distintas
alternativas a través de los últimos tres años. Los datos se presentan en la
Tabla 2, donde se incluyen los costos expresados en $/ha y en $/kg de materia seca/ha
con su actualización a moneda constante (IPIM base=93, INDEC), como también su
evolución a valor producto en kg de novillo/ha y en litros de leche/ha.
Asimismo, se comparan los resultados de este año 2004 respecto del 2002 y 2003
para evaluar el impacto de la variación porcentual a través de estos años.
Al
analizar los resultados de la avena y las praderas con todas sus variantes en
la tabla anterior se concluye que, si bien los costos correspondientes al 2004
con respecto al 2003 en moneda corriente resultan muy superiores (alrededor de
un 60-70%), al comparar el 2004 con los resultados correspondientes al 2002 en
moneda constante, se observa que todos los costos, expresados tanto en $/ha
como en forma relativa en productos, han disminuido. Destacándose la mayor
disminución en los costos expresados en litros de leche/ha (aproximadamente un
50%), mientras que en kilo de novillo esa disminución es de un 25%, lo que
denota la ventaja relativa de la lechería frente a la ganadería de carne,
debido a la recuperación del precio de la leche que resultó más que
proporcional con respecto al aumento registrado en los precios de los insumos.
Volver a: principal > Pasturas cultivadas > Principio
del documento