Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas cultivadas
Guillermo Covas*. 1989. Ciencia Hoy, 1(2)
Febrero/Marzo.
*E.E.A INTA Anguil y Facultad de Agronomía,
Universidad Nacional de La Pampa
La
diversificación de cultivos en un agroecosistema es un factor que contribuye a
asegurar la producción y el balance racional de los componentes de tal sistema.
Esto es particularmente válido para áreas de características climáticas y
edáficas que a menudo están en una situación límite para una producción
rentable, tal como ocurre en la región pampeana semiárida de la Argentina. Las
cambiantes condiciones de los mercados inciden también en los rendimientos
económicos de la actividad rural, sobre todo cuando se depende de uno o de unos
pocos rubros. Uno de los principales objetivos de la experimentación
agropecuaria es, entonces, la búsqueda de nuevos recursos en materia de
cultivos, aplicables a una actividad agrícola-ganadera eficiente. Sobre la base
de esta premisa los establecimientos experimentales de la región se han
aplicado a la búsqueda y evaluación de tales innovaciones, con resultados
evidentemente promisorios. Es dable esperar que los nuevos recursos lleguen a
integrar regularmente alternativas eficientes dentro del proceso productivo.
Nos
referiremos a tres cultivos no tradicionales: triticales, daikon, amarantos, lo
suficientemente probados como para que sean tenidos en cuenta en los planes de
producción de los predios rurales, y a los nuevos pastos perennes estivales aún
en proceso de experimentación que prometen incidir significativamente sobre la
producción ganadera regional, además de constituir un valioso aporte a la
conservación de un suelo muy sensible a la erosión.
Uno de los
avances más notables en el mejoramiento heredable de los cereales ha sido el
desarrollo en el último medio siglo de derivados de cruzamientos entre trigos y
centenos, a los que se restituye la fertilidad ausente en los híbridos
directos, mediante la duplicación del número de cromosomas de éstos. Se han
obtenido así los llamados "triticales", denominación que resulta de
combinar los nombres genéricos de trigos (Triticum) y centenos (Secale).
Aquí se hace
particular referencia a los triticales "hexaploides", esto es los que
resultan de cruzamientos de trigo candeal o de fideos (Triticum turgídum),
que tiene cuatro juegos de siete cromosomas, con centeno (Secale cereale)
que aporta dos juegos, también de siete cromosomas, resultando así una planta
con seis juegos de siete cromosomas, una vez que se ha duplicado el número de
cromosomas del híbrido directo. Los triticales "octoploides" resultan
de cruzamientos de trigo-pan (Trítícum aestívum) que aporta seis juegos
de cromosomas, y centeno, el que como en el caso anterior contribuye con dos
juegos, obteniéndose así un híbrido con ocho juegos cromosómicos. En el gráfico
se esquematiza la genealogía de estos dos triticales, que poseen cualidades
tales como un alto nivel de proteína y de lisina del grano, resistencia a
varias enfermedades, tolerancia al estrés hídrico elevado rendimiento de forraje
verde, etc. Los triticales que han empezado a difundirse en la región son de
naturaleza hexaploide y están destinados básicamente a verdeos invernales, es
decir, pasturas estacionales que muestran evidentes ventajas sobre los cereales
tradicionales (centeno, cebada, avena) cultivados con esta finalidad. El grano
de estos triticales puede ser utilizado en diversas confecciones alimenticias,
como galletas, galletitas, fideos y aun en panificación, si se emplea la harina
en mezclas con la de trigo-pan. Asimismo, el grano ha evidenciado buenas
cualidades como alimento para el ganado.
Los
triticales que se han difundido en esta región fueron obtenidos en
establecimientos experimentales locales, por selección de líneas de triticales
aportadas principalmente por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y
Trigo, con sede en México, y por la Fundación Jenkins de los Estados Unidos. En
el Instituto de Ciencias Agronómicas de la Universidad Nacional de Córdoba se
han sintetizado otros triticales que están en vías de experimentación.
Un híbrido
entre triticales hexaploide y trigopiro, este último a su vez híbrido de
trigo-pan y de agropiro alargado (Elytrigia pontica), al que se ha
denominado "tricepiro", ha sido obtenido después de varias
generaciones de selección para recuperación de la fertilidad y para combinar
las buenas cualidades de ambos padres como pasturas invernales; su difusión en
la pampa semiárida se encuentra en las primeras etapas, y ha demostrado ser una
de las pasturas estacionales más rústicas y productivas . Queda por verificar
la aptitud industrial del grano y su valor para la alimentación del ganado.

Tricepiro, el
nuevo cereal sintético derivado de triticale y trigopiro. Se trata de un
híbrido
que presenta
buenas aptitudes como verdeo invernal.

Daikon, un notable recurso forrajero.
Llamado
también rábano japonés, el daikon (Raphanus sativus var. acanthiformis),
que pertenece a la familia de las crucíferas, como el repollo, la colza, la mostaza,
el nabo, etc., es una notable planta originaria de Asia oriental, donde es un
cultivo milenario. La característica más saliente del daikon es un enorme
órgano semisubterráneo que en su base tiene naturaleza de raíz, en tanto que el
sector superior, que crece sobre el nivel del suelo, deriva del hípocotilo, es
decir, la porción de tallo por debajo de los cotiledones u hojas embrionales.
Este complejo raíz-tallo puede llegar a pesar 20 o más kilogramos en algunos
cultivares, a los que el genetista ruso N. Vavilov, según cita de A. C. Zeven y
P. M. Zhukovsky, calificó de "campeones del fitomejoramiento". En los
cultivos locales se han logrado raíces-tallos de hasta seis kilogramos. El
daikon sirve para el consumo humano sea crudo, cocido o conservado en encurtidos,
y es también planta forrajera muy productiva. Bovinos y ovinos consumen el
abundante follaje y luego talan a ras del suelo o arrancan la raíz-tallo. De
este modo el daikon no necesita ser cosechado mecánicamente como ocurre con
otros tubérculos forrajeros enteramente subterráneos, tal el caso del
topinambur. El cultivo del daikon con destino a la alimentación del ganado
constituye una forma de almacenar naturalmente forraje producido en una época
benigna del año (fines del verano-otoño) para ser consumido, sin costos
adicionales, durante el invierno, la estación crítica en la región pampeana
semiárida por las bajas temperaturas y la sequía, que, por lo general, resulta
intensa.
Uno de los nuevos cultivos con muy buenas perspectivas de integrar una
agricultura de alta productividad y calidad en la región semiárida argentina al
norte de la Patagonia, es el de los seudo-cereales pertenecientes al género Amaranthus.
Algunas especies originarias de Norte y Sudamérica y cultivadas desde épocas
precolombinas han sido redescubiertas durante el presente siglo como fuente de
alimentos de gran calidad, especialmente por su alto contenido de proteína y de
ciertos aminoácidos esenciales, tanto en las semillas como en el follaje. Los
amarantos americanos fueron cultivados por los indígenas básicamente para el
aprovechamiento de la semilla, que tiene el aspecto de una lentejuela de
alrededor de un milímetro de diámetro; su color varía en las distintas razas
desde el negro hasta el blanco marfileño, pasando por distintas tonalidades de
castaño, o bien son de color amarillo dorado o rosadas. Según la constitución
de las materias de reserva, pueden presentar aspecto harinoso (amilo-pectina) o
vítreo (mezcla de amilo-pectina y amilosa). Tienen variadas aplicaciones, por
ejemplo "rosetas" elaboradas en la misma forma que el
"pororó" de maíz, para ser consumidas directamente o bien utilizadas
en distintas confecciones. La harina en mezclas con las del trigo, maíz, etc.
incrementa el valor alimenticio de estas últimas. Asimismo, las semillas se
elaboran como "hojuelas" ("flakes") o "infladas",
para ser utilizadas en sopas, gachas, etc.
Los amarantos
americanos cultivados pertenecen a las especies Amaranthus cruentus,
Amaranthus hybridos, de América del Norte y Central, y Amaranthus
caudatus y Amaranthus mantegazzianus, de Sudamérica. Se trata de especies
aún en estado de semidomesticación que están siendo seleccionadas para
incrementar la cantidad y calidad de producción, así como para adaptarlas al
cultivo mecanizado. Los ensayos realizados en la pampa semiárida han mostrado
la buena adaptación y potencialidad de rendimiento, especialmente del Amaranthus
cruentus y el Amaranthus mantegazzianus. Esta última especie se destaca
además por su resistencia a varias plagas insectiles. Ambas han mostrado buena
aptitud para ser utilizadas como hortalizas de hoja, con cualidades
alimenticias que superan en varios aspectos a la acelga y a la espinaca, no
requiriendo ser irrigadas incluso en ambientes semiáridos.
Las cuatro
especies mencionadas son utilizables asimismo como verdeos estivales y son
aptas para el pastoreo o suministro en corrales para bovinos y porcinos. Cabe
señalar que los amarantos pertenecen al grupo de plantas que presentan el
síndrome llamado "Carbono 4", una modalidad fotosintética de alta
eficiencia en el aprovechamiento de la radiación solar y del dióxido de carbono
presente en la atmósfera, que es poco habitual en plantas de la clase de las
dicotiledóneas, en la que están comprendidos.
Existe un
grupo de gramíneas, en su mayor parte "Carbono 4", que comprenden
varios pastos de gran incidencia en la disponibilidad de forraje fresco en el
período libre de heladas e incluso durante el invierno, cuando se ha diferido
su pastoreo desde fines del verano. Este último aspecto es muy importante en
tanto se puede reservar forraje a bajo costo, si bien la calidad de la pastura
diferida casi siempre requiere ser suplementada con forrajes concentrados que
compensen deficiencias en el nivel de nutrientes y en la digestibilidad de
éstos. Los pastos a los que aquí aludimos se caracterizan por reunir las
siguientes cualidades: a) neta perennidad lo que implica la capacidad de
sobrevivir a inviernos muy severos, con las consecuentes ventajas económicas y
conservacionistas; b) buena productividad en el período libre de heladas; c)
resistencia al estrés hídrico; d) buena apetecibilidad a través de todo el
ciclo de utilización; e) calidad nutritiva compatible con los requerimientos
del ganado, a lo que puede contribuir la asociación con plantas leguminosas
también perennes o de buena aptitud para la resiembra espontánea; f) facilidad
de siembra y cosecha de semilla.
Como
antecedente a la introducción de estos recursos forrajeros en la región, se
cuenta con la difusión del pasto llorón (Eragrostis curvula), que se ha
expandido en los últimos 25 años hasta sobrepasar el medio millón de hectáreas.
Este pasto llena los requisitos enumerados, con la excepción de su valor como
pastura diferida, aunque algunas razas seleccionadas recientemente superan en
esa característica a las difundidas anteriormente.
Aunque la
experimentación en esta materia está en las etapas iniciales, pueden señalarse
ya varias especies de gramíneas promisorias para alcanzar los propósitos
mencionados. Entre ellas merecen destacarse las siguientes, de las que se dan
los nombres vulgares y botánicos, además del área de origen: antefora (Anthephora
pubescens, Sud África, Botswana); caña azul (Bothriochloa bladii
Asia meridional); banderilla (Bouteloua curtipendula, Norteamérica,
Argentina); pasto esmut (Digitaria eríantha, África oriental y
meridional); pasto pujante (LeptochIoa dubia, Sur de Estados Unidos,
México); panizo azul (Panicum antidotale, India); pasto klein (Panicum
coloratum, África oriental); mijo perenne (Panicum virgatum, América
Central y del Norte); pasto setaria (Setaria Ieiantha, Centro y Norte de
Argentina); sorgastro (Sorghastrum pellítum, Sur de Brasil, Uruguay,
Centro y Este de Argentina); pasto africano (Sporobolus fimbriatus, Sud África,
Botswana, Namibia); pasto gama, pasto Guatemala (Tripsacum dactyloides,
Este de Estados Unidos, México, Guatemala); tetracne (Tétrachne dregei, África
meridional). Merecen ser incluidas en esta enumeración la grama Rhodes (ChIoris
Gayana, África oriental y meridional) y el pasto búfalo o pasto salina (Cenchrus
clfiaris, Sud África, Namibia, Botswana) en tanto se logren cultivares con
buena capacidad de supervivencia durante los inviernos mas severos de la
región.
Las especies
mencionadas en este artículo no agotan, por cierto, las posibilidades de
incorporar exitosamente otros nuevos cultivos, que al margen de los
tradicionales puedan contribuir a incrementar la producción agropecuaria
regional y a expandir las fronteras de las tierras cultivables. La
intensificación de la labor experimental, y la activa difusión de los
conocimientos ganados, son aspectos de consideración ineludible, si es que se
quiere extraer de la región considerada la máxima potencialidad de producción
compatible con la preservación de la estabilidad y fertilidad del suelo.
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