Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. MSc. Oscar Terenti. 2004. E.E.A. INTA San Luis, Informativo
Rural 1(2).
Desde el inicio de la agricultura, el hombre conoció que el grano servía para la alimentación y para la propagación de la especie. Debido a esa doble función la semilla ha sido un material muy valioso en la supervivencia de la especie humana. La semilla no sólo es algo que sirve para propagar la especie o un insumo. Dados los avances en las ciencias básicas y aplicadas, la semilla en realidad se constituye en una tecnología esencial e imprescindible de la producción. La semilla mejorada es tecnología con un valor estratégico ya que permite obtener mayor eficiencia productiva de los recursos: tierra, fertilizantes, herbicidas, insecticidas, agua, mano de obra, etc. Esto la diferencia del grano, que es producto de aquélla. En otros términos, podemos afirmar que, suelo más fértil, agua abundante, mejores productos fitosanitarios, pierden su valor en ausencia de una buena semilla.
Esto pone a la misma en una posición clave
para incidir en la producción. Las evidencias empíricas han
demostrado que las semillas de buena calidad permiten obtener buenos resultados,
mientras que lo contrario conduce a resultados insatisfactorios o fracasos. Por
esa razón en esta nota intentaremos precisar el concepto de calidad de
la semilla y lo que comprende.
La calidad de cualquier producto, en un sentido
amplio, es el conjunto de características que el consumidor
evalúa para decidir si satisface sus expectativas. En el contexto de las
semillas la calidad puede subdividirse en cuatro cualidades básicas: genética,
fisiológica, sanitaria y física. La presencia de las cuatro
cualidades esenciales en su máximo nivel permite que la semilla esté
en su máxima calidad integral. Cada una de ellas aporta su capacidad
para originar plantas productivas. La debilidad en cualquiera de ellas
introduce un factor limitante y como consecuencia plantas poco productivas. Por
ejemplo, la mejor genética no puede expresar su verdadero potencial si
la semilla está fisiológicamente deteriorada mostrando mala
germinación. Podemos observar -Tabla 1- algunas características
que son evaluadas a simple vista y otras no, siendo medibles en el laboratorio
de análisis de semilla y en el campo (ensayos comparativos de
rendimientos).
Tabla 1. Algunos atributos de las cuatro cualidades de la semilla.
|
Características específicas |
Cualidades |
|
Productividad |
Calidad genética |
|
Adaptabilidad |
|
|
Resistencia a sequías, a plagas y enfermedades |
|
|
Enfermedades transmisibles por la semilla |
Calidad sanitaria |
|
Plagas y enfermedades típicas del almacenamiento en bolsa, a campo, en silo, etc. |
|
|
Nivel de madurez alcanzado |
Calidad fisiológica |
|
Poder germinativo, Vigor |
|
|
Peso, Humedad, Tamaño |
Calidad física |
|
Presencia/ausencia de materias extrañas, malezas comunes y nocivas |
|
|
Uniformidad de Formas, Tamaño, Color, Brillo, Vistosidad |
Se produce en la etapa del mejoramiento
genético. Los trabajos de cruzamiento, selección y las redes de
verificación que han desarrollado los centros especializados en
mejoramiento genético (públicos y privados), están
orientados a obtener variedades e híbridos de mayor productividad,
precocidad, adaptabilidad, calidad del grano, mayor eficiencia en el uso del
agua y nutrientes. Obtenida una nueva variedad o híbrido comienza la
etapa de multiplicación bajo normas estrictas de aislamiento,
eliminación de plantas fuera de tipo y verificación permanente
que permitan asegurar la identidad y pureza genética evitando la
degeneración o dilución del genotipo. En este momento se le
asigna un nombre y es liberada para su aprovechamiento por parte del productor,
quien debería elegir aquellas variedades que probadamente producen
más en su zona y comprobar que la semilla coincida con el rótulo
de la bolsa.
Es la capacidad de la semilla para germinar,
emerger y dar origen a plantas uniformes y vigorosas. En el momento que la
semilla madura llega a la máxima vitalidad; a partir de ese momento
comienza a envejecer o perder vigor, porque la misma sigue respirando y
gastando energía para mantener sus funciones vitales. Por ello el
ambiente en que se almacene debe ser seco y fresco. El nivel extremo de
envejecimiento es la muerte o pérdida de la capacidad para dar una
planta normal y vigorosa. Cuando nos decidimos a sembrar "debemos
preguntarle" a la semilla cerca de qué extremo se encuentra: de la
máxima vitalidad o de la muerte. Esta pregunta se responde en los
laboratorios de análisis de semilla con pruebas específicas de
germinación y vigor. Antes de sembrar se deberá comprobar que la
semilla coincida con el rótulo de la bolsa y analizar su calidad en un
laboratorio cercano.
Reacción con
Tetrazolium.
Partes vivas en color rojo.
Las actividades de investigación y desarrollo de variedades o híbridos son capaces de incorporar características de resistencia y tolerancia a enfermedades. Estas actividades se deberán complementar en la etapa de producción de semilla utilizando semilla original sana, sanidad de los lotes de producción, rotación de cultivos, aislamiento, tratamiento de la semilla, acondicionamiento y almacenamiento adecuados.
Se la asocia con el color, brillo, daños
mecánicos (fracturas, cuarteos), la presencia o ausencia de cualquier
contaminante distinto de la semilla deseable. Estos contaminantes pueden ser:
materiales inertes, semillas de malezas comunes y nocivas, formas reproductivas
de plagas y enfermedades. Siendo exigente en la calidad física podemos
evitar la diseminación de enfermedades, insectos y malezas. A la hora de
regular la sembradora, la uniformidad de tamaño también nos ayudará.
Con los valores de una década del laboratorio de la E.E.A San Luis se realizó un análisis a partir del cual se detecta que el 60 % de las muestras remitidas al mismo provienen del productor (producción propia). El 40 % restante corresponde a muestras de distintas entidades comerciales de híbridos o variedades originales. La mayoría de las veces, por razones económicas, el grano se transforma en semilla.
Genéticamente son hijos de híbridos o variedades de una o más generaciones, lo que ocasiona desuniformidad de plantas, dilución del valor genético, tamaño desparejo y valores de germinación no siempre buenos -Tabla 2 - aumentando el nivel de riesgo de la producción. Se agregó una columna de la calidad mínima exigible en cuanto a valor de germinación.
Tabla 2. Grano-Semilla. Especies y porcentajes medios de germinación.
|
Especies |
Porcentaje de germinación |
|
|
Promedio real de mercado |
Valores mínimos exigibles |
|
|
Pasto llorón |
52 |
80 |
|
Alfalfa |
71 |
80 |
|
Melilotus |
72 |
80 |
|
Centeno |
75 |
80 |
|
Avena |
61 |
80 |
|
Sorgo forrajero |
51 |
80 |
|
Sorgo granífero |
73 |
80 |
|
Mijo |
75 |
80 |
|
Festuca alta |
55 |
80 |
|
Agropiro alargado |
53 |
80 |
|
Maíz |
75 |
90 |
|
Girasol |
75 |
90 |
|
Soja |
75 |
90 |
|
Trigo |
75 |
90 |
Cuando tome la decisión de sembrar elija
variedades o híbridos de probada productividad en su zona. La calidad
genética depende de la firma comercial y seriedad de su proveedor. La
calidad fisiológica, sanitaria y física se pueden medir en el
laboratorio de análisis de semilla de su confianza. Exija que la
mercadería recibida coincida con las características del
rótulo. No aumente los riesgos de producción utilizando semilla
de mala calidad.
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