Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. Osvaldo Peralta. 2002. Técnico de la Fundación Yvy Porã-
Producción Sustentable.
En los sistemas de praderas o pasturas, las gramíneas y leguminosas forrajeras son la mayor fuente -y la más barata- de alimentos para el ganado de carne y leche, generando divisas a través de la producción animal. Sin embargo, debido a que la mayoría de los pecuaristas no repone los nutrientes exportados por la cosecha del pasto, o perdidos por lixiviación y erosión, etc., los índices de la productividad animal son, en general, bajos.
Si bien la pérdida de productividad de las pasturas es conocida por técnicos y ganaderos, es común que las mismas no sean bien manejadas y existe un elevado índice de pasturas degradadas -nativas o cultivadas- en la mayoría de los países productores.
La degradación de la pastura es un término usado para designar un proceso evolutivo de pérdida de vigor, productividad y de la capacidad de recuperación natural de esa pastura. Las causas de la degradación son diversas, desde la mala selección de la forrajera hasta el manejo inadecuado. También influyen la presencia de los animales, el pisoteo, sobrepastoreo, selectividad, etc.
Los factores que más afectan la degradación de las pasturas son el manejo inadecuado y la pérdida de fertilidad del suelo, llevando a los productores a una cíclica substitución de las especies forrajeras más productivas a las menos productivas y de menor calidad nutritiva, caracterizando una explotación extractivista.
Considerando
los factores que afectan la degradación de las pasturas, algunos criterios que
el productor debe llevar en cuenta para determinar la condición de su pastura
son:
1- Disminución de la producción y calidad del forraje, inclusive en las épocas favorables a su crecimiento.
2-
Disminución de la cobertura vegetal; pequeño número de
plantas nuevas provenientes de la resiembra natural.
3-
Presencia de malezas de hoja ancha; procesos erosivos
por la acción de las lluvias.
4-
Gran proporción de especies de malezas; colonización de
la pastura por gramíneas nativas y procesos erosivos evidentes.
Para
evaluar la condición de la pastura es necesario conocer las relaciones entre
esta y el manejo, como la carga animal, presión de pastoreo, intensidad de
pastoreo y la capacidad de soporte que expresa la carga que posibilita la
presión de pastoreo óptima, resultando en ganancias por animal y por área, sin
perjuicio de la pastura. Generalmente, cuando el productor percibe que su
pastura está en proceso de degradación, esta ya sufrió una caída del 8% en su
producción.
Existen varias técnicas de recuperación de pasturas y su uso va a depender de las condiciones actuales de la pastura, origen de la degradación, tipo de suelo, costos, etc. La técnica utilizada debe estar en relación con el origen de la degradación y adecuarse al momento y lugar determinados, pero sobre todo, deben cambiarse las prácticas de manejo que están conduciendo a esta degradación. Entre ellas están:
♦ Introducción de otros cultivos e integración de agricultura-pecuaria, siendo a veces una práctica de renovación y no de recuperación.
♦ Manejo adecuado de todo el sistema suelo-planta-animal, lleva invariablemente a una mejoría en la producción pecuaria.
♦
Tratamientos físico-mecánicos, encalado y fertilización.
Este sistema es ampliamente utilizado, pero generalmente sin realizar el
encalado y la fertilización. Su objetivo es descompactar y mejorar las
condiciones físicas del suelo facilitando la infiltración del agua, mejorar la
aireación ayudando al mejor desarrollo de las raíces, propiciar la
mineralización de la materia orgánica liberando nutrientes al suelo. Este
sistema produce una mejora a corto plazo (1 a 2 años), pero no recupera la
fertilidad natural del suelo, por lo que al final se tiene una pastura más
degradada que al inicio.
Algunos
resultados obtenidos utilizando subsolador y rastra pesada son contradictorios,
habiendo aumento de la producción y en otros no dio resultados positivos. En
casi todos los casos, el efecto de la fertilidad es evidente.
El
éxito en la recuperación de las pasturas depende de la eficiencia con que se
restablece el sistema radicular, el macollaje y los demás mecanismos que la
planta utiliza para prolongar la sobrevivencia de la pastura.
Cuando
se utilizan rastras, los trabajos de recuperación deben iniciarse en la época
de lluvias, favoreciendo el rebrote de las raíces. Sin embargo, a veces, esto
no es suficiente para impedir el aparecimiento de malezas cuando no se realiza
el encalado y la fertilización. El uso de este recurso (rastra), como única
alternativa de recuperación de pasturas, definitivamente debe ser eliminado por
los productores.
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