Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ings. Agrs.
Carlos Paz y Héctor Buffoni. 1986. Presencia INTA. 2(8):40-44.
Puede
decirse que la casi totalidad del ganado ovino y bovino que se cría en la
Patagonia, basa su alimentación en el pastoreo extensivo de grandes superficies
de pastizales naturales.
La
calidad de los campos del sur de Santa Cruz ha permitido, con éxito, la cría de
ovinos doble propósito, complementada en muchos casos con bovinos para carne.
Una parte importante de la capacidad forrajera de estos campos se debe a la
existencia de vegas (mallines en el norte de la Patagonia), compuestas de un
pastizal de calidad superior a los de las pampas, faldeos o montes que las
rodean.
Estos
sitios no han sido manejados en forma adecuada, por lo que es común, igual que
los mallines del norte, encontrar vegas con evidentes signos de degradación,
producidos por la erosión eólica, hídrica o la salinización.
Sur de Santa Cruz,
vegas más importantes
Las
vegas son áreas de variada superficie, ubicadas en zonas bajas o deprimidas, y
frecuentemente asociadas a cursos de agua como: ríos, arroyos, chorrillos,
manantiales, etc.
Vega tipo. Corte
transversal.
Al
ser sectores bajos o deprimidos pueden permanecer totalmente anegados en el
período invierno-primavera, lo que dependerá de la precipitación, la pendiente
de la cuenca, la cobertura vegetal de la misma y la intensidad de los
deshielos.
Esta
situación hace que, generalmente, puedan encontrarse dos sectores bien
diferenciados dentro de las vegas:
1- Vega Seca: Sector periférico o franja externa de la vega, no anegable.
2- Vega Húmeda: Sector central o franja interna,
inundable en invierno-primavera.
Los
suelos de las vegas son de origen aluvial, más profundos que en otros sitios
como pampas y faldeos, y en general presentan una mayor fertilidad. En algunos casos pueden ser salinos o alcalinos
como en el este y zona de Fuentes del Coyle (pH 7,5 a 8,9) y en otros presentar
marcada acidez (pH 5 a 5,5) como sucede en el oeste-sudoeste.
Casi
siempre el tenor de materia orgánica es alto y muy variable, habiéndose
detectado niveles que fluctúan entre 5 por ciento y 28 por ciento; estos
valores suelen disminuir de oeste a este.
Es común que gran parte de esa materia orgánica se encuentre sin
descomponer.
Los
suelos de vega poseen una buena capacidad de retención de agua y un pobre
drenaje interno. La napa freática es
más o menos superficial y fluctúa a través del tiempo, anegando la parte
central en invierno y principios de primavera.
Las
diferencias de humedad entre la periferia y el centro de las vegas condicionan
la composición botánica del pastizal de esos sectores y, aunque algunas
especies son comunes a ambos pueden desarrollarse mejor en uno de ellos.
El
coirón blanco (Festuca pallescens), uno de los pocos pastos duros de
valor forrajero que habita en las vegas domina la parte seca. En cambio en la parte central predomina el
grupo de especies vulgarmente conocidas como “pasto de vega”, que son
parcialmente gramíneas de alto valor forrajero, pudiendo encontrarse también
leguminosas naturales como las arvejillas (Lathyrus
sp. y Vicia sp.) y naturalizadas como el trébol blanco (Trifolium repens).
El
crecimiento del pastizal en las vegas comienza a fines de primavera, es decir
más tarde que en el resto de los campos, pero mientras en éstos el crecimiento concluye
a fines de enero, en las vegas continúa durante todo el verano favorecido por
una mayor acumulación de humedad y se detiene con los primeros fríos del otoño.
De
acuerdo a lo expresado anteriormente es fácil deducir que las vegas conforman
un tipo especial de campo dentro de un establecimiento ganadero: por lo tanto
el manejo a que deben estar sujetas debe ser también especial.
Una
recomendación básica es que las vegas deben manejarse independientemente del
resto de los campos, vale decir que lo conveniente es separarlas, cumpliendo
así una de las reglas básicas del apotreramiento, la cual es que los alambrados
deben dividir distintos tipos de campo y no trazarse arbitrariamente como se ha
hecho hasta la actualidad.
Asimismo,
si el establecimiento cuenta con una superficie importante de vega, es
aconsejable subdividirla y establecer un sistema de pastoreo que permita el
descanso alternativo de potreros.
Apotreramiento de las vegas. Colocación de alambrados
Otra
recomendación de importancia es que la época de uso de las vegas debe centrarse
en, el período primavero-estival dado que la acumulación de agua que se produce
en invierno hace que no sea aconsejable pastorear animales en esos sitios en
ésa época. Los animales buscan en
invierno lugares menos fríos que las vegas, como los faldeos orientados hacia
el norte o las pampas con matorrales.
Eso provoca que en caso de contarse con vegas en potreros de uso
exclusivamente invernal, el centro de las mismas aparezca subaprovechado. Se
recomienda para estos casos destinar algún grupo de animales, en especial
vacunos, para que los pastoreen.
Dado
que el uso o aprovechamiento coincide con la época de crecimiento del pastizal
de las vegas, se debe extremar los cuidados en cuanto al número y tipo de
animales que pastoreen. Una carga
animal excesiva y prolongada no permitirá la
recuperación de las plantas mas importantes, originándose un proceso de
degradaci6n progresivo. Al respecto se pueden tener en consideración los siguientes
indicadores que permiten asegurar con relativa precisión un adecuado manejo:
♦
Un
buen vigor (matas grandes) y densidad (número de plantas) de coirón blanco (Festuca pallescens) en el sector
periférico de las vegas.
♦
Presencia
de especies acompañantes valiosas del coirón blanco, como cola de zorro
(Hordeum sp.), cebadillas (Bromus sp.) y otras.
♦
Dominancia
en el sector central de las vegas del grupo de especies conocidas como “pasto
de vega” (Poa pratensis, Alopecurus magellanicus, Deyeuxia sp., etc.).
♦
Presencia
en el sector central de especies leguminosas naturales como las arvejillas (Lathyrus sp. y Vicia sp.) o
naturalizadas como el trébol blanco (Trifolium repens).
Asimismo
pueden tomarse los siguientes índices como evidencia de inadecuado manejo:
♦
Invasión
de coirones amargos (Stipa sp.) en la
periferia de las vegas.
♦
Alta
proporción de suelo desnudo y manchones de salinidad en el mismo sector.
♦
Presencia
de grietas ó cárcavas provocadas por erosión hídrica a consecuencia del suelo
desnudo.
♦
Reemplazo
de forrajeras valiosas por especies de menor valor como: junquillo (Juncus sp.), abrojo (Acaena sp.) vinagrillo (Rumex acetosella),
chicoria (Taraxacum officinalis).
Especies botánicas más comunes en las vegas
|
En vega seca: |
|
|
Festuca
pallescens |
coiron
blanco |
|
Deschampsia
spp |
coironcito
de la vega |
|
Hordeum
comosum |
cola
de zorro |
|
Hordeum
hexaploideum |
cola
de zorro |
|
Festuca
magellanica |
|
|
Festuca
pyrogea |
|
|
Juncus
balticus |
junquillo
o unquillo |
|
Rumex
acetosella |
vinagrillo |
|
Taraxacum
officinalis |
chicoria |
|
En vega húmeda: |
|
|
Poa
pratensis |
pasto
de vega |
|
Deyeuxia
spp. |
pasto
de vega |
|
Alopecurus
spp. |
pasto
de ve
|
|
Holcus
lanatus |
pasto
lanudo |
|
Bromus
unioloides |
cebadilla
criolla |
|
Lathyrus
sp. |
arvejilla |
|
Vicia
sp. |
arvejilla |
|
Trifolium
repens |
trébol
blanco |
|
Acaena
sp. |
abrojo
|
|
Rumex
acetosella |
vinagrillo |
|
Juncus
balticus |
junquillo
o unquillo |
|
Taraxacum
officinalis |
chicoria |
|
Agrostis
spp. |
|
|
Phleum
conmutatum |
|
Partiendo
de una vega con buena condición del pastizal es aconsejable un uso mixto con
ovinos y vacunos. Como es sabido, estos
animales tienen distinto hábito de pastoreo, por lo que se complementarán para
lograr un aprovechamiento más eficiente.
Los
vacunos, que son menos selectivos, harán un mejor uso del pasto alto,
favoreciendo el rebrote que luego será consumido por los ovinos. Los lanares en cambio, aprovechan mejor las
especies anuales ("verdín"), muy importantes si se tiene en cuenta
que su crecimiento coincide con la época de pastoreo de las vegas.
Dada
la cantidad y calidad del pastizal de las vegas, es conveniente hacer coincidir
su uso con momentos críticos en las necesidades de los animales y/o del
establecimiento ganadero.
A
continuación se enumeran algunas categorías de animales adecuados para un mejor
uso de las vegas.
OVINOS:
Corderas de destete: Las corderas, futuros vientres de la majada, por ser animales en
crecimiento necesitan una alimentación rica en proteínas para la formación de
músculos y huesos. Después del destete
deben ser destinadas a potreros que les aseguren una ganancia de peso que les
permita entrar a su primer invierno en buena condición corporal.
Borregas de dos dientes: Después de su primera esquila las borregas necesitan ganar estado
para arribar con un peso corporal mínimo de 36 kg a su primer servicio, en
otoño.
Carneros y carneritos pre-servicio: Para que los carneros cumplan un eficiente
trabajo durante el servicio, deben llegar al mismo en buen estado. Esto puede lograrse destinándolos a un buen
campo de vega uno o dos meses antes de iniciar la encarnerada.
Animales de engorde: Los animales que se destinen a venta a frigorífico (ovejas viejas,
borregas de rechazo, capones, etc.) pueden ser engordados en campos de vega.
VACUNOS:
Debido
a sus características, los bovinos son los animales más indicados para
pastorear las vegas. El sistema de cría
que se realiza en la región hace que el pico de requerimientos nutricionales del
rodeo coincida con el período de mayor producción forrajera de las vegas. Aún cuando todas las categorías de vacunos
son usuarios naturales de las vegas, se deberá dar prioridad a las siguientes
categorías:
Vacas en parición y servicio: Para asegurar una buena producción de leche
y rápida aparición de celos.
Vaquillonas en crecimiento: Para lograr alcanzar los 270-280 kg. en
24-26 meses.
Vacas con ternero al pie: Después del servicio y hasta el
destete.
Al
destetar será conveniente dejar los terneros en la vega hasta que las
condiciones climáticas lo permitan. Las
vacas pueden enviarse a buenos campos de pampa o monte, ya que al secase bajan
considerablemente sus requerimientos nutricionales.
Puede ocurrir que se produzca un
excedente o sobrante de forraje, o que existan sectores dentro de una vega que
no puedan aprovecharse mediante pastoreo directo por ser inaccesibles para la
hacienda. Es estos casos es conveniente
cortar y henificar el pasto para su posterior uso como reserva forrajera.
A veces se subestima la calidad
del heno de pasto de vega; si bien no puede compararse con un heno de alfalfa,
puede constituirse en un buen complemento de éste, con el consiguiente ahorro
de dinero. La obtención de un buen heno de las vegas dependerá de dos factores
principales:
1- El momento de corte: En los potreros o sectores que
no han sido sujetos a pastoreo, el corte debe hacerse entre fines de enero y
mediados de febrero. Un corte muy anticipado
a esta fecha encontrará al forraje muy tierno y acuoso, y se perderá
volumen. En cambio si se cosecha muy
tardíamente los pastos se hallarán encañados y florecidos, habrá una
disminución de los principios nutritivos y por lo tanto el forraje obtenido
será de inferior calidad.
2- El proceso de henificado: El éxito del henificado
dependerá, fundamentalmente, de un correcto secado. Una vez cortado, el pasto debe dejarse orear durante tres o
cuatro días hasta que el tenor de humedad del forraje baje a un 15-20 por
ciento, pues si se almacena húmedo puede producirse el "ardido" del
mismo. Este es un proceso de
fermentací6n con desprendimiento de calor provocado por microorganismos.
Una vez logrado el secado, el
pasto puede emparvarse o enfardarse y almacenarse, si es posible bajo techo y
sino al aire libre con alguna cubierta protectora que bien puede ser plástico
negro de 200 micrones de espesor.
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