Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing.
Agr. MSc Milton Carámbula. 2003. Programa
Plantas Forrajeras, INIA Treinta y Tres, Uruguay.
En
los Mejoramientos de Campo las refertilizaciones deberían ser realizadas a
fines del verano, por eso ya es tiempo de ir pensando en ellas.
Uno
de los aspectos más importantes en el manejo de los mejoramientos de campo es
el mantenimiento de la fertilidad del suelo. A menos que se restituyan los minerales
removidos por las producciones animales, como consecuencia del pastoreo, los
mejoramientos se deteriorarían rápidamente.
Por
ello, una vez que el mejoramiento ha sido establecido, es esencial mantener la
densidad y el vigor del mismo mediante refertilizaciones con fósforo, las que
deberían ser efectuadas regularmente a lo largo de la vida del mejoramiento,
pero muy en particular, durante los primeros años después de su implantación.
Posteriormente
y una vez que el mejoramiento se encuentra firmemente establecido, las
refertilizaciones pueden ser reducidas, aunque de ninguna manera suprimidas. Si
esto sucede, el mejoramiento revertirá progresivamente su estado hacia el del
campo natural.
Reducir
las dosis y frecuencias de las refertilizaciones, con la intensión de reducir
los gastos en el predio, no necesariamente es la mejor manera de enfrentar el
incremento de los costos del fertilizante. Se debe comprender que en realidad
la productividad de un mejoramiento en la etapa de mantenimiento puede ser sostenida
por dosis bajas en que el fertilizante sea aplicado en forma controlada,
mediante un cuidadoso estudio sobre las necesidades en cada situación.
Cubrir
los requerimientos en fósforo por parte de las leguminosas al 2° y 3er
año del mejoramiento resulta esencial por lo que las necesidades de
refertilización deben ser consideradas con especial atención.
Estas
permitirán el desarrollo de poblaciones adecuadas de leguminosas por
reclutamientos abundantes de plántulas, así como por nodulaciones tempranas y
efectivas de las mismas. En este sentido y dado que la persistencia individual
de cada planta de leguminosa clasificada como perenne no es mayor a 2-3 años,
la ocurrencia de dichos procesos resulta fundamental para el mantenimiento de
la persistencia productiva del mejoramiento en un todo.
Si
bien las especies con sistemas radiculares superficiales como trébol blanco,
lotus rizomatoso (Lotus pedunculatus) y lotus Rincón (Lotus
subbiflorus), presentan una respuesta rápida y positiva a la ubicación del
fertilizante fosfatado en cobertura, en el caso de las especies con sistemas
radiculares profundos como alfalfa, lotus común, lotus tenuis y trébol rojo la
eficiencia de las refertilizaciones muchas veces es discutida.
Sin
embargo, dado que normalmente se aconseja efectuar las refertilizaciones
temprano en otoño, es muy probable que las condiciones climáticas de esta
estación y del invierno subsiguiente favorezcan la presencia de niveles
importantes de humedad en el suelo. Estos facilitarán el uso del fósforo por
parte de dichas leguminosas, que si bien presentan un sistema radicular
superficial limitado, han demostrado en muchas oportunidades hacer un uso
importante y adecuado de las refertilizaciones en cobertura.
Antes
de decidir las dosis de refertilización es importante tener en cuenta los
siguientes aspectos generales:
¨
La
cantidad de fertilizante que se requiere para refertilizar un Mejoramiento de
Campo ya implantado depende de los nutrientes fijados por el suelo y de los
retirados por los animales, así como por la manera en que los nutrientes son
reciclados.
¨
Las
refertilizaciones con dosis elevadas de fósforo no solucionan los efectos
negativos que se registran, por dosis muy bajas o por carencia de fósforo
inicial a la siembra. En estos casos, la diezmada población de leguminosas
implantadas es insuficiente para hacer un uso eficiente de las
refertilizaciones.
¨
Cuando
se refertiliza regularmente con formas solubles de fósforo, las dosis bajas son
más eficientes que las dosis elevadas (más kg/ha de forraje producidos por
kg/ha de fósforo aplicado).
¨
En los
casos en que se decida refertilizar con una dosis alta de fertilizante
fosfatado se recomienda la aplicación fraccionada del mismo.
¨
Aplicaciones
importantes a intervalos largos, si bien hacen posible el manejo de volúmenes
grandes de fertilizante y por lo tanto permiten reducir costos, normalmente
tienen una eficiencia menor.
¨
Cualquiera
sea el volumen total de fertilizante a utilizar en 3-5 años, es esencial
aplicar dosis altas lo antes posible (fertilización inicial y 2-3 primeras
refertilizaciones).
¨
Las
modificaciones favorables que se registran en el suelo como consecuencia de la
presencia de las leguminosas (mayor disponibilidad de nitrógeno) y de las
gramíneas (mejor utilización del incremento de fertilidad y mejor estructura
del suelo) se irán presentando posteriormente en forma progresiva hasta
alcanzar la significancia agronómica buscada en la economía del sistema de
producción adoptado.
¨
Nunca
se debe reducir las dosis de fosfatos propuestas. Por eso es preferible
instalar menos hectáreas que reducir las cantidades recomendadas.
En
cuanto al tipo, dosis y distribución se deberá tener en cuenta:
¨
Que la
gran mayoría de los suelos de la Región Este son ácidos por lo que las
fosforitas son los fertilizantes más recomendables y eficientes.
¨
Que
las dosis a utilizar dependen del tipo de suelo y del contenido en fósforo del
mismo.
¨
Que
para ajustar la dosis y no desperdiciar fertilizante, se recomienda hacer un
análisis químico del suelo que informe sobre la cantidad de fósforo disponible.
¨
Que
las necesidades en fósforo de los suelos dependerán de la leguminosa que
constituya el mejoramiento. Todas las especies de lotus requieren entre 10 y 12
ppm (partes por millón) y los tréboles de 12 a 15 ppm para prosperar.
¨
Que
para elevar dichos contenidos de fósforo en 1 ppm (una parte por millón) se
debería aplicar 7 kg/ha/P2O5 para los suelos de la zona
Sierras y 9 kg/ha/P2O5 para los suelos de Colinas,
Lomadas y Llanuras. Esto equivale en forma aproximada a 30 y 40 kgs. de
Superfosfato respectivamente.
¨
Que
estas dosis no constituyen una recomendación exacta y deben interpretarse como
una orientación para facilitar decisiones prácticas aplicadas con sentido
común.
¨
Que si
las dosis a aplicar son altas es mejor refertilizar en forma fraccionada lo que
permite no sólo una mayor eficiencia por parte del fertilizante, sino que
además contempla las posibilidades de planificar un incremento de la fertilidad
en forma progresiva.
El
suministro de fósforo tiene mayor importancia al principio del ciclo
vegetativo. En las especies invernales, las mejores respuestas a la
refertilización se logran cuando la aplicación del fósforo se realiza a fines
de verano – principios de otoño, época en que se reinicia el crecimiento activo
de la mayoría de las especies y se presentan muy buenas condiciones ambientales
favorables para que se registre el mismo. Ello permite que este nutriente
comience a actuar rápidamente al registrarse las primeras lluvias eficientes de
otoño, las que favorecen no sólo el crecimiento temprano de las plantas
adultas, de la vegetación ya establecida, sino también un reclutamiento y
nodulación rápidas de las pequeñas plántulas, antes de las primeras heladas.
Se
sabe que las deficiencias de fósforo son más pronunciadas a bajas temperaturas
y por lo tanto el efecto de la refertilización otoñal es muy positivo para el
buen comportamiento de los mejoramientos en la época invernal.
Por
ello, se debe tener en cuenta que en los casos en que se aporte fósforo en
otoño mediante las refertilizaciones, la producción invernal de las leguminosas
será mayor.
Si
bien es probable que la disponibilidad de fósforo en el suelo durante el lapso
con humedad excesiva sea favorable, ya que los fosfatos de hierro son más
solubles bajo condiciones de anegamiento durante varios días; cuando los suelos
permanecen excesivamente húmedos durante muchas semanas o meses del invierno,
las aplicaciones de principios a mediados de primavera son eficientes para
compensar la excesiva fijación de fósforo que ocurre cuando el suelo se seca
después de soportar un exceso prolongado de agua invernal.
En
cuanto a las especies de crecimiento estival, éstas aprovechan mejor el fósforo
cuando es aplicado a fines de invierno – principios de primavera, ya que
normalmente el fertilizante fosfatado debería aplicarse previo al mayor
crecimiento de la leguminosa y/o antes de que se necesite forraje adicional
para ser destinado a pastoreo o reservas forrajeras.
En
general, en las pasturas anuales, la mejor eficiencia de un fertilizante
fosfatado soluble se logra cuando éste es aplicado para la época en que la
demanda por las plantas es mayor. En las pasturas perennes, dicha forma de
aplicación puede también ser práctica, aunque a veces la disponibilidad de
fertilizantes con liberación controlada del nutriente puede ser más
efectiva.
No refertilizar es un mal negocio ya que significa perder irremediablemente el capital fertilidad logrado a través de un valioso esfuerzo puesto en marcha años atrás. En esta circunstancia, como en todas, cuando cesa el esfuerzo comienza el fracaso.
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