Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal
> Pasturas naturales
Roberto Fernández Grecco*. 2004. La
Nación, Secc. El Campo, Sábado 23 de octubre de 2004.
*INTA Balcarce.
En una charla
organizada por CREA del Oeste, el especialista Roberto Fernández Grecco, del
INTA Balcarce, se refirió a la fertilización nitrogenada como una herramienta
clave para aumentar la carga
La fertilización nitrogenada y la promoción de especies clave permiten
aumentar la carga y la producción de carne por hectárea.
Los campos naturales ocupan gran parte de los establecimientos ganaderos de la
región pampeana, en los que son la base forrajera indiscutida para los rodeos
de cría y para los planteos de ciclo completo.
Particularmente, en la cuenca del Salado ocupan 12 millones de hectáreas.
Muchas veces, descuidados por años de sobrepastoreo y por concentrar la
hacienda luego de las lluvias, generalmente muestran un descenso de la
productividad provocado por la compactación del suelo y por la pérdida de
especies valiosas.
Esta realidad llevó a los CREA del Oeste a buscar herramientas para
revertir la situación, lo que se concretó con una exposición de Roberto
Fernández Grecco, técnico del INTA Balcarce.
El profesional habló en una reunión desarrollada en General Villegas, en la
que recordó que la producción del pastizal natural muestra fuertes variaciones
a lo largo del año. "Hay momentos de alto crecimiento, como la primavera y
el otoño, que coinciden con temperaturas y lluvias suficientes, y otros en los
que el crecimiento es muy bajo o se detiene, cuando las temperaturas perforan
la barrera de los 10º C", apuntó.
Además, la productividad del campo natural es muy variable según la
topografía del terreno. En medias lomas y bajos dulces puede llegar a 20 kilos
de materia seca por hectárea y por día, mientras que en los bajos alcalinos no
se superan los 6 o 7 kilos diarios.
Esta última es una oferta forrajera muy baja para mantenerla como tal, por lo
que es preferible el reemplazo del tapiz natural por pasturas con especies
cultivadas. En los sectores más altos, en cambio, puede intentarse la
recuperación y aumento de la productividad del pastizal natural, para lo cual
una herramienta clave es la fertilización nitrogenada.
El contenido de nitratos del suelo es fluctuante a lo largo del año, pero
resulta mínimo durante la época de menores temperaturas.
Si se corrige esa deficiencia nutricional con urea u otro fertilizante
nitrogenado, se puede aumentar sustancialmente la producción del campo natural.
Fernández Grecco presentó los resultados de un ensayo de fertilización con
nitrógeno y fósforo de un campo natural de media loma del partido de Chascomús.
Allí, el testigo produjo 1500 kilos de acumulación de forraje por hectárea,
mientras que el fertilizado con la máxima dosis -250 kg/ha- superó los 7000
kg/ha.
Las dosis a partir de las cuales no hubo diferencias significativas en la
respuesta se ubicaron en torno de los 150 kilos de nitrógeno por hectárea.
La fertilización también adelantó 30 días la disponibilidad de pasto para
la hacienda y aumentó la densidad de raigrás anual y cebadilla en el tapiz.
Con este aumento de productividad y con la mejora de la composición
botánica, el campo natural puede dejar de ser un recurso forrajero de baja
calidad para vacas de cría y puede ser utilizado con otras categorías de
hacienda si se repite anualmente el esquema de fertilización nitrogenada.
"Con la fertilización se aumenta la producción del campo natural. Pero
eso no es todo. Hay que utilizarlo bien", destacó posteriormente Fernández
Grecco.
Para cumplir ese objetivo se pueden emplear varios criterios. El principal
considera la tasa de crecimiento bruto del pasto y la tasa de senescencia y
muerte. "Las hojas crecen por fotosíntesis hasta determinado momento en
que comienzan a secarse por vejez. Por lo tanto, para manejar el forraje de
manera eficiente importa el crecimiento neto, que es la diferencia entre lo que
crece y lo que muere", destacó Fernández Grecco. Este comportamiento da un
límite máximo, un momento tras el cual comienza a ocurrir la muerte de las
hojas.
Este período
útil de uso es específico de cada especie. En raigrás anual, por ejemplo, a los
30 días de nacidas ocurre la senescencia de las hojas; cuando se supera ese
intervalo, emerge una nueva hoja y se seca la vieja. En festuca, el límite
máximo pueden ser 60 días, y en agropiro, 90. Entonces, hay que comprender que
las especies crecen de manera distinta y deben ser utilizadas de manera
diferente. "No todas las plantas requieren la misma cantidad de horas por
día o de días necesarios para expresar su crecimiento", adelantó el
orador.
Otro criterio de aprovechamiento considera el tiempo térmico, que es la cantidad de grados centígrados que necesita acumular una hoja para nacer. Expresado de otra manera, el tiempo térmico es la sumatoria de temperatura que transcurre entre la aparición de dos hojas sucesivas.
Se conoce que cada 120º C emerge una hoja de raigrás. Entonces, en pleno invierno y con 8º C de temperatura ambiente, va a crecer una hoja cada 15 días. En cambio, a principios de primavera, con más temperatura (14º C) va a emerger cada 8 días. Cada especie forrajera tiene un distinto tiempo térmico, como se observa en el Cuadro 1. Este comportamiento influye en el manejo y la velocidad de cambio de parcela en el pastoreo rotativo.
Posteriormente Fernández Grecco aplicó estos conceptos a un ejemplo concreto.
En este
pastizal, de
De acuerdo
con esta datos, se planteó el manejo de un campo natural con tres alturas para
iniciar el pastoreo, lo que permitió manejar estacionalmente determinada carga
animal, desde
Esta estrategia permitió obtener ganancias de peso similares durante la primavera, el verano y el otoño porque la selección que realiza el animal permitió mantener una ingesta equilibrada en calidad", explicó el orador.
"Con
este manejo del campo natural -pastoreo cuando alcanza
La promoción del raigrás anual existente en muchos campos naturales de la cuenca del Salado permite incrementar la oferta forrajera de invierno, algo que no se puede realizar con especies perennes porque no crecen con bajas temperaturas.
En ensayos
realizados por el INTA en la cuenca del Salado, se comparó la aplicación de
glifosato contra el pastoreo intenso en otoño, para promover el desarrollo del
raigrás anual durante el invierno y primavera. En ambos casos se aplicó
fertilización nitrogenada.
El período experimental fue de principios de mayo hasta agosto y se midió la
acumulación de forraje, la composición botánica y la calidad del forraje
producido.
Los
resultados muestran una gran ventaja de los tratamientos fertilizados, que
superan los 6000 kg/ha, contra 2000 de los sin fertilizante.
Las diferencias en la composición botánica al principio y al final del ensayo
estuvieron dadas principalmente por el desarrollo de mayor cantidad de plantas
de raigrás anual.
Volver a: principal
> Pasturas naturales > Principio del documento