Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a: principal > Pasturas
naturales
Deregibus, V.A*. 1988. Rev. Arg.Prod. Anim. 8(1):67-78. Conferencia pronunciada en la Sección
Producción
y Utilización de Pastura- durante el Vº
Simposio Argentino de Producción Animal, Paraná, Entre
Ríos,
18 al 20 de junio de 1987. *Profesor Titular Ordinario,
Cátedra de Forrajicultura,
Facultad de Agronomía UBA, Buenos Aires.
1. Evolución de los pastizales naturales en la
República Argentina 2. Caracterización de los pastizales y
análisis de sus potencialidades productivas 3. Limitantes de la
producción en los pastizales naturales
Los pastizales naturales y su fauna dominante se
originaron en la región Patagónica hace aproximadamente 45
millones de años como consecuencia de los disturbios climáticos
que se iniciaron a mediados de la Era Terciaria (Mioceno) y continuaron con
mayor frecuencia y magnitud hacia el fin de la Era Terciaria (Pleoceno) y
principios de la Cuaternaria (Pleistoceno) (Mc Naughton, inédito). El
emplazamiento de vastas Pampas con pastos ocurrió durante el Mioceno
tardío, como consecuencia de condiciones climáticas que han
persistido sin mayores cambios hasta ahora (49). Los restos fósiles
encontrados en nuestro país señalan que estos pastizales fueron
pastoreados por vertebrados hasta su declinación como consecuencia de la
glaciación ocurrida a fines de la Era Cuaternaria.
Posteriormente se desarrollaron sin soportar
grandes rebaños de herbívoros hasta el momento de la conquista
española y portuguesa (12).
Los últimos cinco siglos tuvieron un marcado
impacto en la evolución de nuestros pastizales naturales como
consecuencia de la colonización europea y muy especialmente del
movimiento inmigratorio que ocurrió en nuestro país hacia fines
del siglo pasado. Hoy es común oír hablar del deterioro de estos
pastizales de norte a sur de nuestro país. Lo más llamativo es la
magnitud en la pérdida de receptividad en los hoy empobrecidos
pastizales más frágiles. Antiguos pobladores de la región patagónica
hablaban a menudo del tiempo en que los pastos de la estepa llegaban a la
cincha del caballo (48). En el monte pampeano los herbívoros ramonean
arbustos donde antes pastoreaba el estrato herbáceo (17) y a quien
conozca el bosque chaqueño le resultaría difícil concebir
que la región poseía buenas características ganaderas (9)
donde ahora pastorean diez veces menos animales que en antaño (18).
Los diversos autores no dudan en señalar al
pastoreo incontrolado como causante de la devastación y degradación
de los pastizales semiáridos que ocupan 2/3 del territorio argentino (9,
40, 46, 48). De Gasperi (18) señala que, así como el hombre es el
responsable de convertir una región anteriormente cubierta de vegetación
en el Desierto de Sahara ó de la pérdida de los bosques de cedros
del Líbano, asiento de culturas milenarias, es también
responsable del deterioro de nuestros pastizales. El pastoreo excesivo acarrea
las siguientes consecuencias según Soriano (47):
♦
Eliminación de las especies más
valiosas como forrajeras.
♦
Invasión de especies impalatables.
♦
Disminución del aprovechamiento de la
humedad del suelo y lluvias.
♦
Aumento de la insolación del suelo.
♦
Daños de erosión por lluvias
torrenciales (características de los lugares áridos).
♦
Disminución de las posibilidades de
germinación y establecimiento de nuevas plántulas.
De este modo se cae en un plano inclinado por el
que es fácil deslizarse pero difícil trepar. Vacas, ovejas y
cabras habrían provocado cambios microclimáticos que variaron la
economía de la humedad en estos pastizales (18) y conjuntamente toda una
serie de procesos que ocurren en estos ecosistemas. Lo más serio de este
fenómeno es que está destruyendo la riqueza básica del
país que es el suelo (8). Por ser menos frágiles los pastizales
subhúmedos y húmedos sufrieron deterioros menos impactantes pero
de gran magnitud. Las especies más deseables sólo se encuentran
esporádicamente, otras especies pastoreadas presentan matas carentes de
vigor y el suelo desnudo es ocupado por malezas exóticas de porte
rastrero.
Las soluciones recomendadas varían según las experiencias y criterios de los distintos autores. Se habrían obtenido resultados espectaculares mediante la clausura de estos pastizales en diversos lugares del país (25, 40). En el oeste de Formosa se habría decuplicado la receptividad del pastizal luego haber impedido el acceso de herbívoros durante varios años (18). En la zona del Caldenal pampeano se observó que al clausurar el pastizal aumenta la cantidad y tamaño de los ejemplares existentes y que es mínima la aparición de otras especies (13). En la Pampa Deprimida se ha producido un aumento de la biomasa, la productividad y las especies deseables sólo por impedir el acceso del ganado.
Estas experiencias permiten a varios autores sugerir
la realización de descansos periódicos a través del pastoreo
diferido en rotación (17, 48), o una vez que los herbívoros han
retirado el 60 % de la biomasa producida (4). Otras sugerencias han sido la
reducción en la carga (8) o el desmonte o roturación para
implantar especies forrajeras mejoradas (28). La reducción de la carga
puede disminuir la velocidad de caída por el plano inclinado pero no la
tendencia a la degradación, pues los animales continuarán
sobrepastoreando aquellas especies preferidas y las áreas más
visitadas. El reemplazo del pastizal debe resultar económicamente
factible y en muchos casos debe asegurarse la eliminación de los
factores limitantes que reducen la perdurabilidad de las especies
exóticas implantadas.
Antes de avanzar sobre las posibilidades que
pudieron existir para revertir la situación planteada es conveniente que
nos detengamos para analizar los distintos tipos de pastizales que ocupan el
territorio de la República Argentina. De las aproximadamente 280 millones
de hectáreas que nos corresponden en el continente americano, un 75 %
están ocupados por vegetación de la más variada fisonomía
cuyo estrato herbáceo suele ser pastoreado por herbívoros domésticos.
Como ya hemos visto la composición de este estrato herbáceo ha
sido notablemente modificado, pero la existencia de flora autóctona con
características propias nos permite clasificarlos en distintos tipos de
pastizal. Los dos elementos normalmente usados para explicar la existencia de
los distintos tipos de vegetación son la temperatura y la humedad (o
aridez). Dos isotermas anuales (20 y l3ºC) resultan indicativas para
definir los pastizales megatérmicos, mesotérmicos y microtérmicos
siguiendo las enseñanzas de Burkart (12) (Figura l). Las isolíneas
que estiman la demanda evaporativa de la atmósfera (índices hídricos
de Thornthwaite) señalan la existencia de pastizales áridos, semiáridos,
subhúmedos y húmedos (11) pudiéndose agregar un grupo
sobre-húmedos (entre 0 y 20) pues permanecen anegados gran parte del año
(Figura l). Por último la existencia o no de árboles o arbustos y
su densidad relativa permiten intentar la siguiente clasificación,
representada en la Figura 1 que se asemeja bastante a la intentada por Boelke
(7):
a.- Pastizales Chaqueños -Megatérmicos
Bosque - Semiárido
Parque o Sabanas - Subhúmedo
Cañadas y esteros - Húmedo a sobre-húmedo.
b.- Pastizales pampeanos - Mesotérmicos
Monte -
Árido a semiárido
Bosques y médanos pampeanos - Semiárido a subhúmedo
Bosque de Nandubay - Subhúmedo
Pampa Deprimida - Húmeda
c.- Pastizales de las Serranías del centro -Mesotérmicas - Húmedos.
d.- Estepas y desiertos de montaña del NO - Mesotérmicos - Áridos.
e.- Estepa patagónica - Microtérmica - Árida.
Esta clasificación de los
pastizales nos permite una interesante descripción funcional según
el óptimo térmico de crecimiento de las especies que lo componen
y según la disponibilidad de humedad para el crecimiento de los mismos.
Por supuesto que las líneas divisorias marcadas sólo señalan
la existencia de un área transicional donde se superponen situaciones
según actúen los factores mencionados. Por último no
debemos olvidar, para realizar una correcta interpretación de esta
clasificación, las acciones antrópicas que modifican el microclima
de los pastizales. Ejemplos de ellos son el límite oriental del Monte
(37) o la presencia de especies templadas al norte de los pastizales pampeanos
(mesotérmicos) o al sur de los pastizales chaqueños (megatérmicos).
La humedad y la temperatura son los principales
determinantes de la productividad primaria anual de los pastizales en las
regiones áridas o semiáridas. A medida que la disponibilidad de
agua aumenta, otros factores, como por ejemplo la fertilidad, adquieren la
importancia en la determinación de la producción de forraje (31).
De cualquier manera resulta bastante sólido utilizar la ecuación:
PF = (S . ppt) - 290
donde PF = productividad Anual de Forraje expresada
en Kg M.S. /ha año
ppt = precipitación anual expresada en mm. para estimar producción potencial de forraje en distintos pastizales. La robustez de la estimación realizada es validada por su coincidencia con datos reales obtenidos en pastizales de buena condición en Corrientes (29), Entre Ríos (20, 21), la Depresión del Salado, este y oeste de La Pampa (14), centro de San Luis (4), la Estepa Patagónica (Fernández y otros, inédito) y alientan a presentar el mapa de la Figura 2. En la realización de los cálculos se tuvo en cuenta que en áreas boscosas el estrato herbáceo solo cubre un 50 % o menos de la superficie total y que en parques o sabanas o en estepas arbustivas ocupa un 75 % del área.
La receptividad de
los pastizales es función de la proporción de la forrajimasa
producida que es consumida y de la cantidad de forraje necesaria para el
mantenimiento de una unidad animal durante todo el año. En base a ello y
utilizando la misma fórmula empleada en la EEA del INTA en Villa
Mercedes (San Luis) (4):
3285
Receptividad (ha/EV) = ------------
PF x 0,6
donde: 3285 = Forrajimasa
anual requerida por un EV y : 0,6 = Proporción de la forrajimasa
producida que es consumida.
Se estimaron las receptividades de los pastizales argentinos indicados en la Figura 3.

Finalmente y conociendo que extrapolaciones simples
son incapaces de proveer estimaciones realistas de como responden sistemas biológicos
complejos a las variaciones ambientales, me he atrevido a calcular la
productividad secundaria potencial de los pastizales naturales en nuestro país.
Para ello he utilizado dos criterios:
♦
el de mínima estimando una producción
de
♦
el de máxima utilizando un coeficiente
basado en la eficiencia de conversión de forraje en carne (8 %) y la
proporción del forraje producido que es consumido (60 %).
Este coeficiente es similar al utilizado por Mc
Naughton y otros (34) y al calculado por Deregibus y otros para dos pastizales
entrerrianos. Así el primer valor presentado en la Figura 4 fue estimado
según:
Producción secundaria
(P.S.) = --------------------------------
Receptividad (ha/E.V.)
y el segundo valor según:
P.S. = 0,05 . P.F.

Quienes conozcan la receptividad y la producción
de carne lograble en los pastizales naturales considerarán que los datos
presentados en las Figuras 3 y 4 son en algunos casos fantasiosos. Sin embargo
luego de revisar varias veces los conceptos teóricos y gracias a algunos
datos obtenidos en la experiencia de pastoreo realizados recientemente, me es
factible afirmar que estos valores son logrables. Desviaciones por debajo de lo
estimado estarían dadas por una menor densidad del pastizal asociada a
una condición más pobre, a la inexistencia de especies
productivas durante parte del año, a variaciones en la economía
del agua, al método de pastoreo empleado o a un sin número de
otros factores que modifican el funcionamiento del ecosistema pastizal. Debemos
por ello analizar las posibles causas determinantes de la falta de coincidencia
entre la realidad y las estimaciones presentadas en las Figuras 2, 3 y 4, en
especial las de mayor magnitud que estarían dadas en los pastizales áridos
y semiáridos o en los húmedos megatérmicos.
El estado hídrico de los pastizales permite
señalar dos grandes grupos o ambientes que justificarían su
evolución diferente luego de la colonización e inmigración
europea a nuestro territorio. Uno de estos grupos sería resistente al
mal uso y el otro susceptible a la desertificación por acción del
hombre. Los primeros estarían al oriente de la isolínea de -20 (índice
hídrico) y comprenderían aquellos pastizales húmedos y
subhúmedos. En ellos el fuego, el sobrepastoreo y otros abusos no
eliminaron la vegetación herbácea (aunque si redujeron la
presencia de las especies de mayor valor forrajero) y solo afectaron
parcialmente la infiltración del agua de lluvia (13). En estos ambientes
el material senescente que cae al suelo es degradado por la acción de
los microorganismos ya que toda la actividad biológica estaría
determinada por condiciones de humedad bastante confiables. El otro tipo de
pastizal que ocupa los ambientes áridos y semiáridos son mucho más
frágiles y estarían dados por condiciones de crecimiento erráticos.
En ellos la acción antrópica es decisiva principalmente en lo que
hace a la economía del agua, prácticamente el único
determinante de su productividad. En estos ambientes más lábiles
el material senescente se oxida (no se descompone) y tallos y hojas permanecen
parados hasta que son removidos físicamente o quemados. Estos pastizales
frágiles serían los que fueron degradados y desvastados en
grandes superficies (40). Condiciones edáficas especiales (como por
ejemplo suelos halomórficos) pueden determinar la presencia de estos
ambientes frágiles en las regiones de altas precipitaciones.
En estos ambientes frágiles se dan
secuencias de condiciones excelentes con adecuada disponibilidad de agua, otras
más difíciles pero con posibilidades de crecimiento y otros de
sequía. La producción de forraje estaría por lo tanto
limitada por la cantidad de agua disponible en el perfil y las plantas competirían
intensamente por este recurso.
Ante su escasez, menor es el número de
plantas que pueden vegetar en ese ambiente quedando espacios entre las matas
solo cubierto por mantillo. El pastoreo al que están sometidas estas
plantas reduce su biomasa y afecta su vigor muy especialmente cuando coincide
con la sequía. De esa manera se van eliminando las especies perennes
(primero las más palatables) y se abre el canopeo ocupando esos sitios
especies leñosas o herbáceas anuales (19). Pero al ser menor la
densidad de plantas y su biomasa el suelo deja de ser cubierto en superficie
por tejidos vegetales y se desarrolla entre las matas una superficie suave y
endurecida, producida por los continuos procesos de humectación y desecación
al que están sometidos las partículas finas que se acumulan en
superficie (13).
Así podríamos decir que el suelo se
"escalda" formando costras poco permeables al agua de lluvia que al
reducir la infiltración limitan aún más la productividad
forrajera del pastizal. Un ejemplo de este es el estudiado por Rostagno (44) en
el NE de Chubut donde la infiltración en el suelo degradado fue 3,5
veces menor al iniciarse la simulación de lluvia y tres veces menor
cuando el suelo llegó a capacidad de campo. Debido a ello el 72 % del
agua caída se escurrió comparando al 32 % que escurrió en
el suelo no degrado y cubierto con restos vegetales. Las costras entonces son
capaces de convertir una región semiárida en árida al
reducir la lluvia efectiva y así un área de
Las condiciones de temperatura determinan la
existencia de pastos de alta (C4) y baja (C3) capacidad fotosintética
(22). Por encima de la isoterma anual de los
Los pastizales megatérmicos de nuestro país
estarían en toda la región chaqueña en los más
variados regímenes de humedad desde semiaridez hasta inundación
casi permanente. En las zonas húmedas la disponibilidad de agua no
siempre limitaría la producción de forraje sino que sería
la propia capacidad productiva de las especies megatérmicas los
determinantes de la baja receptividad de estos pastizales. Es tal la capacidad
de crecimiento de estas especies que al no ser consumidas adecuadamente, se
esclerosan y reducen su crecimiento. Esta reducción se debe a que las
hojas viejas que no son consumidas previenen al rebrote de nuevas hojas y
macollos por interceptar la luz incidente. Este es un típico caso de
baja productividad del pastizal por subpastoreo.
También es baja la calidad de los pastos
tropicales. Por las características anatómicas de sus hojas y los
efectos de las altas temperaturas la digestibilidad del forraje verde rara vez
supera el 60 %. Ocurre que las masivas producciones de forraje en plantas
tropicales son generalmente de baja calidad porque los nutrientes tales como el
N son diluidos por la alta acumulación de carbono en los tejidos
vegetales. Por ellos los contenidos de proteína bruta (P.B.) en tejidos
verdes de los pastizales megatérmicos apenas superan los requerimientos
nutritivos de los vacunos que los pastorean (Cuadro l). Y sería la baja
calidad forrajera la limitante de la producción secundaria en estos
pastizales donde los vacunos pastorean en un mar de forraje que no consumen.
La ingesta voluntaria de los herbívoros estaría regulada en primer lugar por el contenido de proteína, vitaminas y minerales en el forraje y sólo después que estos elementos estén adecuadamente suplementados, sería limitada por el contenido de fibra (35). Por ello cuando el contenido de P.B. del forraje cae por debajo de 6 – 8 % el apetito animal se vería deprimido y la ingesta del forraje sería menor a lo esperado. Ello determinaría bajos rendimientos y aún pérdida de peso, lo que ocurriría toda vez que los animales se vean forzados a pastorear forraje pasado de bajísimos contenidos proteicos (ver Cuadro l). Esto ocurre toda vez que la producción primaria decae, (en especial durante sequías o en invierno) y provoca el efecto "serrucho" en el engorde de los animales en la zona (45). Al finalizar los inviernos, los pastizales megatérmicos son quemados para estimular el rebrote y se disipa como calor la energía que no fue convertida en carne.
CUADRO 1: Contenido de proteína bruta (P.B.) en el tejido de diversos forrajes.
|
Tipo de forraje |
Origen |
% PB |
Observaciones |
|
MEGATÉRMICO |
|||
|
Pastizal |
Sur de Corrientes |
8,5 |
Primavera |
|
9,2 |
Verano |
||
|
5,3 |
Invierno |
||
|
|
Mat. Verde |
||
|
|
Mat. Muerto |
||
|
Andropogon lateralis (Paja colorada) |
Sur de Corrientes |
9,2 |
Rebrote (30d) luego de corte
bajo ( |
|
6,8 |
Rebrote (90d) luego de corte
alto ( |
||
|
Andropogon consanguiseus |
Buenos Aires |
8,8 |
Antes de floración |
|
Andropogon condensates |
Tucumán |
4,55 |
Planta seca |
|
Bothriochloa barbinades |
Buenos Aires |
6,03 |
Planta completa en plena
floración |
|
Bothriochloa saccaroides |
La Pampa |
6,60 |
Planta completa Pasada Fructificación |
|
Tucumán |
4,28 |
Plena floración |
|
|
Digitaria californica |
La Pampa |
6,25 |
Planta completa Pasada Fructificación |
|
Digitaria sanguinalis |
Buenos Aires |
8,13 |
Plena floración |
|
Distichilis sp. |
Santa Fe |
|
|
|
Elionurus sp. |
Santa Fe |
|
|
|
Eragrostis legems |
Tucumán |
5,63 |
Plena floración |
|
Eragrostis tealf |
La Pampa |
18,35 |
Planta completa Principios
Pajonamiento |
|
Paspalum dilatatum |
Tucumán |
4,78 |
Plena floración |
|
" notatum
|
Tucumán |
7,12 |
Verdes |
|
" quadrifaorium
|
Buenos Aires |
16,34 |
Antes de encañado |
|
" urvillei
|
Chaco |
11,72 |
Planta completa Antes de florecer |
|
" saecharoides
|
La Pampa |
6,95 |
Planta completa Pasada fructificación |
|
Setaria geniculata |
Buenos Aires |
12,97 |
Princ. de floración |
|
8,86 |
Fin de floración |
||
|
Setaria macrostachia |
La Pampa |
12,9 |
Princ. Granazón |
|
Trichioris crinita |
La Pampa |
9,44 |
Planta completa Pasada Fructificación |
|
MICROTÉRMICAS |
|||
|
Agropyron seabrifolium |
Buenos Aires |
18,29 |
Antes encañazón |
|
Bromus auleticus |
La Pampa |
18,0 |
Pasto |
|
La Pampa |
15,7 |
Espigada |
|
|
" brevis |
La Pampa |
26 |
Espigada |
|
" rigidus |
Chaco |
9,11 |
Planta completa antes de florecer |
|
" unioloides |
Chaco |
16,99 |
Planta completa antes de florecer |
|
Hordeum stebinsii |
La Pampa |
33,2 |
Rosetas |
|
Poa ligularis |
La Pampa |
15,9 |
Pasto |
|
Stipa tenuis |
La Pampa |
14,4 |
Pasto |
|
LEGUMINOSAS |
|||
|
Desmodium canum |
Sur de Corrientes |
|
Antes de florecer |
|
Vicia graminea |
Santa Fe |
20,30 |
Con frutos |
|
"
selloi |
La Pampa |
28,72 |
Con frutos |
|
Fuente: 2. 6. 15. 24. 29, 32. 38. 41. |
|||
La forma de evitar la merma en el consumo animal
causada por la baja calidad del forraje sería mediante un aumento en la
proteína en la dieta. Esto podría realizarse suplementando los
animales con urea y otros suplementos que, pese a no aumentar la digestibilidad
del forraje, aumentarían la velocidad de pasaje por el tracto digestivo
de los animales (16, 26, 43). Esta práctica es muy común en USA y
Australia y en nuestro país se usa al pastorear pasto llor6n durante el
invierno y en algunos ensayos realizados por particulares en pastizales megatérmicos.
Otra forma sería alentar la presencia de leguminosas en estos
pastizales. Proporciones bajas (10 %) de forraje de leguminosas agregadas a una
ración con 3,5 % de proteína bruta aumentó en un 50 % el
consumo de forraje (35) y este es el criterio de promover su utilización
en "bancos de proteína" (45). Afortunadamente en los
pastizales chaqueños existen numerosas leguminosas nativas que aparecen
toda vez que estos pastizales son utilizados adecuadamente (Cuadro 2). Algunos
de ellos por ser subarbustos (Cassia
sp, Desmanthus virgatus) podrían ser utilizadas como bancos
de proteínas. Desmantlitís
virgatus tiene un contenido proteico más bajo que la
leucaena (PB en hojas 22 % y en tallos 10-15 %), produce algo menos pero no es
tóxica y vegeta perfectamente en ambientes húmedos. Por ello es señalada por la National Academy of
Sciences de USA como una leguminosa tropical promisoria (39).
CUADRO 2: Leguminosas tropicales de valor forrajero en los pastizales
chaqueños
(Números entre paréntesis indican
referencias bibliográficas)
|
Especies |
Presentes en pastizales de |
|||
|
Corrientes (10, 27) |
Chaco (10) |
NW Santa Fe (22) |
W Formosa (5) |
|
|
Adesmia punetata (Babosita chaq.) |
X |
X |
X |
|
|
Aeschinomesses rudis (Brea de agua) |
|
X |
X |
|
|
Captosena paraguayiensis (Porotillo rosado) |
|
X |
|
|
|
Cassia morongii |
|
|
X |
X |
|
Cassia occidentalis |
|
|
|
X |
|
Cassia rotundifolia |
X |
|
|
|
|
Centrosemm virginiana |
|
X |
|
|
|
Crotalaria incana (Capuchón) |
|
|
X |
X |
|
Desmanthus virgatus |
|
|
X |
X |
|
Desmodium canum (Pega-Pega) |
X |
X |
X |
X |
|
Discolobium leptophyllum (yerba de ciervo) |
|
X |
|
|
|
Dolichopsis paraguayensis (Porotillo azul) |
|
X |
X |
|
|
Galactia latisiliqua, G. longifolia |
|
|
X |
|
|
Indigofera asperifolia (íngigo) |
X |
|
|
|
|
Indigofera parodiana |
|
X |
|
|
|
Macroptihum lathyroides (Porotillo rojo) |
|
X |
|
X |
|
Neptunia pubescew |
|
X |
|
|
|
Neptunia postrata (mimosa) |
|
X |
|
|
|
Phaseolus schotil (Poroto triangular) |
|
X |
|
|
|
Rinchosia diversifolia, R. senna |
|
|
X |
|
|
Rinchosia praecinta (Piri í say ju) |
X |
|
|
|
|
Stylosanthes montevidensis |
X |
|
X |
|
|
Tephrosia cinerea |
|
|
X |
|
|
Trifolium polymorphum |
X |
|
X |
|
|
Vicia epetiolaris, V. macrogramínea, V. (arvejillas) |
|
X |
|
|
|
Vicia selloi |
|
|
|
X |
|
Vicia luteola (caupí peludo) |
|
X |
|
|
|
Zornia diphyhla |
|
|
X |
|
He analizado dos de los fenómenos diagnosticados por Deregibus (20) como limitantes de la receptividad animal en los pastizales megatérmicos (la baja producción de forraje por subpastoreo y la baja calidad del mismo). El tercer fenómeno diagnosticado es la producción estacional de estos pastizales. No dejará de sorprender a los observadores que durante el tibio invierno norteño los pastizales megatérmicos suelen estar tanto o más amarillos que los de más al sur donde dominan los pastizales mesotérmicos.
Ello se debe a que las temperaturas invernales son inferiores a las que requieren las especies megatérmicas para vegetar y a la falta de especies templadas que seguramente vegetarían y resultarían muy productivas en esa estación. La falta de especies tales como flechillas, poas, aveneas, cebadillas, etc. se deberá a la competencia por luz que le harían los altos pastos subtropicales. Además, la mayor calidad nutritiva de estos pastos (Cuadro 1) los hará muy susceptibles al pastoreo durante la estación fría. Estas serían las causas que excluyen a las especies templadas de los pastizales chaqueños y que pueden ser encontrados en algunos sitios muy definidos demostrando así que el clima no les resulta perjudicial. En resumen la falta de especies templadas reduce su productividad pues durante varios meses del año (invierno y principios de primavera) el pastizal no vegeta o vegeta poco.
En la actualidad
se obtienen las producciones secundarias mayores en los pastizales mesotérmicos
de las regiones templadas de nuestro país. Estos pastizales presentan la
combinación de especies (C3 y C4) que resulta ideal para aprovechar las condiciones climáticas de estas latitudes (23) vegetando un grupo
(C3) en los meses fríos y otro (C4) en los meses cálidos. La
proporción de especies de cada grupo puede variar con la calidez del
clima, la condición del pastizal, la metodología de utilización,
la cobertura arbórea, etc., pero su asociación asegura la
producción continuada de forraje en todas las estaciones. Por ello
afirmo que, dada las condiciones de humedad necesarias, estos pastizales pueden
estar siempre verdes y que su amarillamiento en verano o invierno se debe a la
falta de adecuada promoción de las especies que vegetan en esas
estaciones (21).
Otro
aspecto destacable de estos pastizales es su calidad nutritiva. Durante el
verano los herbívoros pastorearían forraje verde de las especies
megatérmicas de superior calidad a aquel que puedan producir durante esa
estación las especies templadas. Durante el invierno estas últimas
especies aportarían su excelente calidad nutritiva (Cuadro 2) que
permite consumir incluso el sazonado forraje de las especies de verano. Esto
sería la causa que no se observa forraje remanente en estos pastizales
sino que, por el contrario, siempre se encuentran severamente pastoreados.
Analizando la composición florística de los pastizales del Monte
(14, 15), de la Pampa Deprimida (33) o de las serranías del Centro (25)
puedo concluir que el factor limitante no es la calidad ni su estacionalidad
sino su productividad resentida principalmente por el menor vigor de las
plantas y la menor infiltración de agua de lluvia ocasionado por el
sobrepastoreo.
Por debajo de la isoterma anual de los
He planteado hasta ahora la condición en que
están los distintos pastizales frutos de pastoreos irracionales
ocurridos en los últimos siglos. Esta irracionalidad es hija de la
ignorancia, pues al no saberse como funcionan los pastizales naturales no se
los puede manejar correctamente. Algunos ejemplos fueron planteados al analizar
la problemática de cada uno de los grandes grupos de los pastizales
argentinos. Solo conociendo los efectos que las costras y otras consecuencias
del sobrepastoreo tienen sobre la economía del agua en los pastizales frágiles
y los efectos que la calidad del forraje tiene en la productividad primaria y
secundaria de los pastizales mega y microtérmicos, sería posible
diseñar pautas de manejo racionales. Mi hipótesis es que en la
medida que se conozca mejor su funcionamiento y se generen pautas de manejo
exitosas, los hasta hace poco subestimados y denigrados pastizales naturales,
pueden constituirse en la fuente forrajera de un gran rodeo nacional.
La ciencia forrajera en nuestro país, que inicialmente pudo tener algún interés por el comportamiento de los pastizales naturales, rápidamente varió en su enfoque como consecuencia de la exitosa implantación de pasturas consociadas en las fértiles tierras pampeanas. Esto hizo que se obtuviesen los conocimientos básicos de los países más desarrollados y se pretendiese extrapolar el modelo de producción a otros ambientes reemplazando los pastizales naturales. Hoy, ante la imposibilidad económica de desmontar, fertilizar, drenar, regar, etc., vuelve el interés por la utilización racional de estos ecosistemas autóctonos. Por ello se han regenerado deseos de conocer aspectos ecológicos del pastizal como su funcionamiento y aspectos agronómicos como las posibilidades de aumentar su productividad. Este fenómeno puede ejemplificarlo la cantidad de trabajos sobre el tema presentados en los últimos congresos de AAPA (ver Cuadro 3).
CUADRO 3: Trabajos presentados sobre pastizales naturales en los Congresos de AAPA.
|
Congreso |
Año |
Cantidad |
|
1º |
1971 |
4 |
|
2º |
1973 |
0 |
|
3º |
1974 |
1 |
|
4º |
1976 |
0 |
|
5º |
1977 |
1 |
|
6º |
1979 |
2 |
|
7º |
1980 |
2 |
|
8º |
1981 |
6 |
|
9º |
1982 |
5 |
|
10º |
1984 |
6 |
|
11º |
1985 |
13 |
|
12º |
1986 |
16 |
Afortunadamente algunos equipos técnicos
(principalmente ecólogos) continuaron estudiando el funcionamiento de
los pastizales naturales durante el período en que era mínimo el
interés por ellos y han generado conocimientos que hoy permiten señalar
nuevas líneas de investigación y diagramar técnicas de
utilización exitosas. El futuro de nuestros pastizales naturales reside únicamente
en que conozcamos sus características funcionales para que mediante un
correcto diagnóstico de los factores limitantes pueda planificarse
adecuadamente su utilización. Si esto permitiese acercar la producción
secundaria de estos pastizales a su potencialidad (estimadas en las Figuras 2,
3 y 4), seguramente la importancia futura de los mismos será magnificada.
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10.BORDON, A.O.
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12.BURKART, A. 1975. Evolution of grasses and
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13.CANO, E. 1969.
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Aspectos ecológicos y pasturiles de la vegetación patagónica
relacionados con su estado y capacidad de recuperación. RIA 10(4):
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49.WEBB, S.D.
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