PRODUCCIÓN BOVINA DE CARNE

Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,

Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina

 

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Importancia de los pastizales y montes de la República Argentina

Ing. Agr. Guillermo Chiossone*. 2005. Marca Líquida Agropecuaria, Córdoba, 15(140):16-18.

*Presidente de la Asociación Argentina para el Manejo de Pastizales Naturales.

 

Conservación y uso productivo racional pueden ser sinónimos; si se aplican las prácticas de manejo adecuadas, las cuales en general son simples y de bajo costo.

Sobre la extensa geografía de nuestro país la interacción de factores climáticos, edáficos, fisiográficos, píricos y bióticos han dado origen a 18 diferentes ecosistemas regionales.

Posteriormente el proceso de poblamiento, pre y posthispánico, las corrientes migratorias y las etapas del desarrollo económico, en conjunción con el paisaje y sus recursos, han moldeado la diversidad productiva y cultural que nos caracteriza.
La vida cotidiana en cada uno de estos ambientes: el hecho de producir a partir de los recursos naturales; la actividad de desentrañar su funcionamiento, estudiarlos y conocerlos; y la posibilidad de visitarlos, recorrerlos y disfrutarlos, constituyen algunos de los valores más significativos de nuestro patrimonio y de nuestra esencia como nación.

Toda esta actividad se sostiene firmemente en la productividad de nuestros pastizales y montes que ocupan el 86 % de nuestro territorio y es generadora de riqueza y medios de vida para una parte importante de la población nacional, como ocurre con:

· La cadena agroalimentaria de la carne vacuna, cuyo eslabón inicial lo constituyen 250.000 productores ganaderos de todos los estratos de superficie, distribuidos a lo ancho y largo del país, propietarios de todo el rodeo de cría: 22.000.000 de vientres y 13.000.000 de terneros que viven y se nutren en pastizales y montes. Esos terneros abastecen los campos de invernada para su terminación y sus sucesivas etapas de concentración, faena, industrialización y consumo del principal componente de la dieta de los argentinos. A lo largo de esta cadena se generan fuentes de trabajo para 1.500.000 de asalariados, comprendiendo empleados rurales, del transporte y de la industria frigorífica. Esta actividad genera un movimiento económico de 7.000 millones de dólares que constituye el medio de vida de centenares de pueblos y ciudades del interior del país.

         Moviliza a su vez otra serie de cadenas subsidiarias por el aprovechamiento de subproductos como la industria del cuero (vestimenta, calzado); la del hueso; la de la sangre, etc.

         La cadena agroalimentaria y agroindustrial del ovino, con 13.562.000 cabezas principal base de la actividad económica en toda la Patagonia, pero también recurso alimenticio de muchos campos de la mesopotamia y otras regiones del país.

         La economía de subsistencia del caprino, con 3.404.190 cabezas que lentamente se organiza, crece y provee parte del sustento de 50 mil familias de campesinos del NEA y del NOA.

         Los camélidos originarios del altiplano y la puna jujeña, como la llama y la vicuña; que proveen carne, trabajo y materia prima para la industria hilandería.

         La producción de 3.650.000 yeguarizos insustituibles como medio de movilidad y trabajo.

         La producción de leña y carbón, tanto la generada en los obrajes comerciales como en las chacras de los pequeños productores, que es fuente de recursos económicos y energía.

         La producción de postes, varillas, durmientes y maderas duras para toda la gama de artículos de la carpintería rural o la mueblería.

         La flora utilizada en la medicina tradicional, en la herboristería, en la construcción (quinchos) o en la producción de plantas ornamentales.

         La fauna autóctona que, aunque muchas veces sometida al tráfico ilegal, es fuente de ingresos y de proteínas para muchos argentinos.

Pero además provee otra serie de servicios, algunos intangibles, como son:

         Fuente de estudio y conocimiento para docentes e investigadores de las Facultades de Agronomía o afines; profesores de cátedras como botánica, ecología, forrajes o producción animal; investigadores y biólogos de institutos nacionales o provinciales, con sus ayudantes y alumnos; profesionales de la actividad privada que trabajan en asesoramiento. En fin, un sinnúmero de técnicos que hacen del estudio o la producción, en esos ecosistemas, su medio de vida.

         El esparcimiento que provee la contemplación paisajística, la interacción con la naturaleza y las actividades de macro o microturismo.

         La regulación de las cuencas hidrológicas en cuanto a la cantidad del agua que se infiltra y almacena y la calidad de la misma.

         El control de la erosión hídrica o eólica debe basarse en mantener buenos tapices naturales que en zonas de pendiente o de fuertes vientos amortigüen los efectos de estos fenómenos naturales.

         El efecto de captura de carbono que hacen nuestros montes, selvas, esteros y pastizales y que en algún día cercano tendrá precio de oro.

Este enorme circuito de beneficios económicos, sociales y estéticos es un don de la naturaleza que nos fue legado y debemos preservar por sobre todas las cosas.

En este contexto, cualquier agresión que se le aplique al medio ambiente sin atender las leyes ecológicas que regularon la formación de estos ecosistemas, provocará daños a veces irreparables.

Es el caso que ocurre cuando los cientos de equipos de topadoras que surcan el parque chaqueño, voltean y acordonan el monte para luego quemarlo, sin ningún tipo de regulación. El daño ocasionado se remite tanto a efectos destructivos inmediatos como es la desaparición del habitat de pájaros, roedores, zorros, pumas, armadillos y tantas otras especies, como, fundamentalmente, al de las comunidades de familias de criollos o aborígenes que vivieron allí desde tiempo inmemorial.

Por otro lado, y tal vez más grave, hay efectos a mediano plazo como son los procesos erosivos o de pérdida de la fertilidad que agotan la capacidad productiva de los suelos en términos de +/- 5 años, generando páramos desiertos donde había vegetación exuberante.

Lo mismo pasa cuando el monte se tala indiscriminadamente sin posibilitar su regeneración, ya sea espontánea o artificial.

Cuando se recurre a sistemas de pastoreo incontrolado que degrada el recurso forrajero y disminuye la diversidad de especies.

Por todo lo expuesto, la Asociación Argentina para el Manejo de Pastizales Naturales, en coincidencia con otras entidades públicas y privadas de nuestro país, como Unidades del INTA, la Administración Nacional de Parques Nacionales y Provinciales, Facultades de Agronomía y Ciencias Naturales, Secretarias de Agricultura y Recursos Naturales, provinciales y nacionales, ONG y entidades diversas, aportan acciones, propuestas y estrategias para la preservación y uso sustentable de todos estos ambientes.

Una de ellas es la realización de este 3º Congreso Nacional sobre Manejo de Pastizales Naturales.

Por todo lo expuesto, la Asociación Argentina para el Manejo de Pastizales Naturales, convoca a los profesionales de entidades de investigación, de extensión, organismos gubernamentales, ONG, asociaciones de productores y a productores, técnicos y estudiantes a participar del 3º Congreso Nacional sobre Manejo de Pastizales Naturales a realizarse en Paraná, Entre Ríos los días 12, 13 y 14 de Octubre, donde todos estos temas serán estudiados y debatidos.


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