Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
principal > Plagas y malezas
Ing.Agr. Istilart Carolina. 2003. Instituto Nacional de Tecnología
Agropecuaria, Chacra Experimental Integrada Barrow.
En la zona mixta triguera del sur bonaerense la ganadería se desarrolla sobre praderas artificiales integradas por leguminosas consociadas con gramíneas perennes y/o cereales de invierno.
Entre las especies más frecuentes en la implantación de pasturas podemos mencionar Rapistrum rugosum (mostacilla), Raphanus sativus (nabón), Stellaria media (capiquí), Anthemis cotula, Ammi majus (apio cimarrón), Silybum marianum (cardo asnal), Cirsium vulgare (cardo negro). Si las pasturas se siembran con un cereal de cosecha adquieren importancia (Istilart, 1991) Polygonum aviculare (sanguinaria) y Polygonum convolvulus (enredadera anual).
Evaluaciones realizadas por distintos investigadores, muestran valores de pérdida de producción variables de acuerdo a la influencia que, sobre la interacción maleza-cultivo, tendrían factores como fecha de siembra, especie forrajera utilizada, momento y densidad en la que aparecen las malezas, biomasa producida y fundamentalmente las condiciones ambientales durante el ciclo del cultivo.
Fischer et al. (1988) en un ensayo de interferencia de malezas en el período de implantación de alfalfa (270 días después de la siembra), informaron una reducción de rendimiento de aproximadamente 300% causada por distintas especies entre ellas: Echhinocloa crusgalli, Bromus tectorum y Sisymbrium altissimun.
La incidencia de las malezas se puede cuantificar en forma aproximada a través de la respuesta a los herbicidas selectivos. En la figura 1 se observa el incremento de forraje (pasturas de alfalfa + gramíneas perennes), obtenido en el primer corte, proporcionado por 3 tratamientos químicos convencionales, respecto al testigo (datos promedio de 12 ensayos).
Figura 1. Interferencia de malezas en pasturas consociadas.

Si consideramos una pastura base alfalfa bien manejada, con una producción anual de 10000 kg MS/ha, una eficiencia de cosecha de 70%, calculando una merma por malezas de un 50%, estaremos perdiendo 3500 kg de materia seca de forraje. Utilizando una conversión a campo de 18 kg de MS forraje por 1 kg de carne, en este ejemplo se obtendrían una reducción de 194 kg de carne, valor que supera el costo de implantación de una pastura.
En el control de malezas latifoliadas en pasturas, en la zona mixta cerealera del sur bonaerense, existe una integración entre métodos culturales, mecánicos y químicos.
En el control químico en cultivos asociados a causa de la diversidad de especies gramíneas y leguminosas, cada una de ellas tienen diferentes niveles de sensibilidad a los herbicidas que también puede modificarse según condiciones ambientales. Peregrine et al. (1988), observaron un aumento de la fitotoxicidad de Bromoxinil en aplicaciones con temperaturas mayores a 28 ºC. En la figura 2, se resume la fitotoxicidad de los tratamientos químicos de uso frecuente en leguminosas. Sobre trébol rojo Bentazón + 2,4 DB éster (480+462), es más selectivo que Bromoxinil + 2,4 DB éster (363+400) y que 2,4 DB éster (600). En alfalfa éstos tres herbicidas tienen similar comportamiento, con algunas diferencias entre cultivares.
Mientras que en lotus Bentazón + 2,4 DB sal no es selectivo. Estos resultados fueron obtenidos en la CEI Barrow, sobre leguminosas libres de malezas. En la práctica esta susceptibilidad en pasturas asociadas con cereales puede ser menor porque el cereal e incluso las malezas forman una cobertura que ejerce cierta protección a las forrajeras resultando así menos riesgoso el tratamiento (Istilart, 1994).
Figura 2. Fitotoxicidad sobre trébol rojo (A), alfalfa (B) y Lotus (C) con herbicidas postemergentes

En otros países, es más frecuente la implantación monofíticas de forrajeras que la siembra de leguminosas con gramíneas; por consiguiente la existencia de productos selectivos es mayor (Wilson, 1989; Malik, 1989; Jouy, 1990; Sicard, 1990). No obstante, a diferencia de otros cultivos, la cantidad de herbicidas específicos para pasturas es muy inferior. Quizás esto se deba al poco conocimiento de la problemática de las forrajeras y de su posible magnitud en el mercado.
En el cuadro 1 se mencionan los herbicidas disponibles, su formulación y dosis. Para aumentar el espectro de acción, estos productos pueden ser aplicados en numerosas combinaciones.
Cuadro 1. Control de malezas con herbicidas post-emergentes en implantación de pasturas consociadas.

En el cuadro 2 se describen las malezas controlables por las alternativas químicas más factibles de usar; evaluadas para las situaciones de pasturas /malezas y las condiciones ambientales de la zona de influencia de la CEI Barrow (partidos Tres Arroyos, San Cayetano, González Chaves y Coronel Dorrego).
Cuadro 2. Control de malezas en pasturas consociadas

Recordar que el control de algunas especies está supeditado a la dosis del producto, así por ejemplo 2,4-DB éster es efectivo sobre el control de sanguinaria en dosis superiores a 800 g de i.a/ha. El agregado de un tensioactivo a 2,4-DB sal incrementa el control de malezas, sin aumentar la fitotoxicidad hacia las forrajeras (Cudney, et al. 1993 ). En trigo consociado con pasturas debido a las condiciones más favorables de temperatura a Bentazón + 2,4-DB sal se le puede adicionar Bromoxinil para mejorar el control de poligonáceas.
Para decidir la oportunidad de aplicación es fundamental considerar el estado de desarrollo de las plantas cultivadas y las malezas. En general algunas especies de leguminosas son más resistentes al estado de 2 a 5 hojas trifoliadas pero a medida que se desarrollan se hacen más susceptibles. Las gramíneas, en cambio presentan mayor resistencia cuando comienza su macollaje.
Respecto a las malezas lógicamente el control es más contundente, cuando las mismas tienen un tamaño pequeño: 2 a 6 cm de diámetro para las que forman rosetas (manzanilla), y 2 a 4 hojas para las de porte erecto (enredadera).
En la figura 3 se indican a modo de ejemplo los resultados obtenidos en un ensayo de herbicidas aplicados en dos momentos en un trigo consociado con alfalfa, pasto ovillo y cebadilla criolla. La primera aplicación se hizo cuando la alfalfa tenia 1 a 2 hojas trifoliadas y tamaño pequeño de las malezas. La segunda en el estado de 4 a 5 hojas trifoliadas de la leguminosa. Bentazón + 2,4-DB sal (480+462) aplicado en el segundo momento registró menor control en manzanilla (ANTCO), maleza controlable por éste herbicida. En mostacilla, especie más sensible el control fue similar en ambos momentos de aplicación. Similar efecto sobre las malezas registró Clorimurón + 2,4 DB éster (6,25+500 ). Con Bromoxinil + 2,4-DB éster (363+500) el control de enredadera (POLCO) y sanguinaria (POLAV) fue superior en la primer aplicación. Pese a que las condiciones de humedad fueron mejores en la segunda aplicación, para la efectividad del control fue más importante el estado de desarrollo de las malezas que las condiciones ambientales.
Figura 3. Control de malezas en dos momentos de aplicación de herbicidas.

En pasturas implantadas en abril, mayo la aplicación se realiza en junio, es decir, en una época donde por razones de humedad (falta de piso), se dificultan los tratamientos terrestres.
Por ésta razón se evaluó la eficacia de Bentazón + 2,4-DB sal + tensioactivo (480 + 462) aplicados en forma aérea y terrestre, en una pastura de leguminosas consociados con gramíneas. También se determinó la posible mejora en la efectividad de éste herbicida mediante el agregado de aceite mineral. Las malezas más importantes por su capacidad competitiva fueron las pertenecientes a las crucíferas (Raphanus sativus y Rapistrum rugosum) y los cardos. En el momento de la aplicación el nabón presentaba un estado avanzado de desarrollo, mientras que las restantes malezas, tenían el tamaño aconsejado para los herbicidas de contacto. El estado fenológico de las especies forrajeras en el momento de la aplicación eran: alfalfa (3 hojas trifoliadas), trébol blanco (1 hoja trifoliada ), falaris (2 hojas), cebadilla criolla (2 a 3 hojas) y avena (3 a 4 hojas).
No se detectaron síntomas fitotóxicos en las especies forrajeras en ninguno de los tratamientos. Como puede observarse en la figura 4, los mejores resultados de control (kg MS de malezas) y de rendimiento de forraje, se obtuvieron con la aplicación terrestre de Bentazón + 2,4-DB sal. Los mismos se tradujeron en una sustancial diferencia de producción de materia seca en relación al testigo sin herbicida, valores coincidentes con los hallados en ensayos realizados anteriormente (Istilart et al. 1991 y 1994).
Figura 4. Aplicación aérea y terrestre de Bentazón + 2,4-DB sal en pasturas.

Con referencia a los tratamientos aéreos, los controles de malezas fueron moderados, no obstante los valores de rendimiento superaron en promedio 162% al testigo.
CUDNEY, D.; ORLOFF,
S. B.; ADAMS, C. 1993. Improving Weed Control with 2,4 DB Amine in Seedling
Alfalfa (Medicago sativa). Weed Technology. 7: 465-470.
FISCHER, A.; DAWSON J., APPLEBY. 1988. Interference of
annual in seedling alfalfa. Weed Science 36: 583-588.
HARVEY, R. G. 1991. Bentazón for annual weed control
in newly seede alfalfa (Medicago sativa). Weed
ISTILART, C. M. 1991. Relevamiento de malezas en cultivos de trigo en los partidos de Tres
Arroyos, Gonzáles Chaves y Necochea. MAA - INTA. Mar del Plata. Xll Reunión
Argentina de malezas y su control (2) : 87 - 96.
ISTILART, C. M. y
DUHALDE, J.M. 1991. Control de malezas latifoliadas en implantación de pasturas
consociadas en la zona sur bonaerense. MAA - INTA. Mar del Plata. Xll Reunión
Argentina de malezas y su control, (3) : 159-178.
ISTILART, C. M.; 1994. Control químico de malezas en trigo consociado con pasturas. Congreso
Nacional de trigo, Actas Sanidad. Bahía Blanca, 26 al 28 octubre 1994 pp
189-190.
JOUY, L.; SICARD, G. 1990. Selectivité d’herbicides antigramineés y
antidicotyledones apliqués sur différentes especes de gramineés cultives. ITCF- FNAM. B.
Technique 36 p.
MALIK, N.; WADDINGTON,J. 1989. Weed control strategies
for forage legumes.Weed Technol. 3. 288/296.
PEREGRINE, E.; NORRIS, F. 1988. Environmental
Modification of Seedling Alfalfa, Medicago sativa, Tolerance to Bromoxinil.
Weed Science. 36: 671-677.
SICARD, G., JOUY, 1993. Production de semences
fourrageres. Gramineés, Desherbage. FNAM-ITCF. B. Technique 45 p.
TONKS D.; JEFFERY, L.; WEBB. 1991. Response of
seedling alfalfa Medicago sativa to four post-emergence herbicides. Weed
Technology 5: 736-738.
WILSON, G. ROBERT, 1989. New herbicides for weed
control in established alfalfa Medicago sativa Weed Technology 3 523 526.
Volver a:
principal > Plagas y malezas > Principio del documento