Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
principal > Pasturas: malezas y plagas
Ing. Agr. Dra. Amalia Ríos. 2003.
INIA "La Estanzuela".
La
gramilla es la maleza que ocupa la mayor área en el país. Su incidencia se
manifiesta a nivel agrícola y pecuario, dificultando la preparación de las
sementeras, disminuyendo los rendimientos de cultivos, la calidad de los
forrajes y la persistencia de praderas sembradas.
Su
alto grado de agresividad determina que sea la maleza problema número 1 en
Uruguay. Ello se debe a que reúne casi todos los aspectos morfológicos,
biológicos y ecofisiológicos que caracterizan a una invasora típica:
¨
presenta
alta capacidad de propagación vegetativa
¨
órganos
de reserva subterráneos y aéreos, como rizomas y estolones
¨
sobrevive
a condiciones ambientales adversas
¨
se adapta
a diversos tipos de suelos
¨
no se
logran controles excelentes aún con aplicaciones sucesivas de herbicidas
totales.
Esta
gramínea desarrolla una alta eficiencia fotosintética en condiciones de alta
intensidad lumínica, elevadas temperaturas, aún con humedad limitante. Las
praderas entretanto, están constituidas en su gran mayoría por especies
forrajeras, las cuales disminuyen sus tasas de crecimiento en condiciones de
altas temperaturas y deficiencias hídricas.
La
acumulación de gramilla subterránea es creciente luego de implantada la
pradera. Su importancia no se circunscribe el mero hecho de ocupar un lugar
físico, de competir por agua y nutrientes, y de secretar sustancias
alelopáticas, sino que además es la responsable de la perpetuación de la invasora
y la mayor fuente de propagación de la especie. La agresividad y la capacidad
de infestación de la maleza inviabiliza los controles puntuales y evidencia la
necesidad de integración de prácticas de control en el largo plazo.
Basándose
en las consideraciones realizadas, el objetivo planteado con relación a la
gramilla, es lograr su control a niveles tales que su interferencia física y
económica en los sistemas agrícolas lecheros o ganaderos sea mínima, ya que en
las condiciones de producción su erradicación resultaría prácticamente
imposible.
La
curva de evolución de los rendimientos de las praderas sembradas y gramilla
subterránea en función del tiempo, construida en base a evaluaciones realizadas
en condiciones de producción, muestra un pico de máxima en el segundo año a
partir del cual declina la productividad avanzando el engramillamiento (Figura
1).
Figura 1: Evolución en el rendimiento de la pradera y del nivel de infestación de la gramilla subterránea.

Figura 2: Evolución del contenido de gramilla subterránea y temperaturas medias mensuales del suelo.

La
declinación en la productividad y la velocidad de colonización de la especie se
asocian a pastoreos continuos y rasantes en verano. Sin embargo, el pastoreo
aliviado durante primavera - verano favoreciendo el sombreado de la gramilla,
solo es efectivo en situaciones de baja infestación de la maleza y cuando
limitantes hídricas no condicionan las tasas de crecimiento de la pastura.
Asimismo la presencia de leguminosas en la pradera conlleva a la acumulación de
Nitrógeno el cual es utilizado eficientemente por la gramilla.
En
general la pérdida de las especies productivas es alta al finalizar el tercer
año de la pastura, debido al crecimiento de gramilla en el verano, (Figura 2),
que presenta un patrón similar a la evolución de las temperaturas.
La
merma en la producción resulta casi total en el invierno donde el entramado de
rizomas, estolones, tallos y hojas secas, limita el desarrollo de las especies
implantadas, condicionando la germinación y el establecimiento de leguminosas y
gramíneas anuales.
Generalmente,
esta situación se asocia a potreros con historia agrícola, acentuándose la
velocidad del deterioro cuando en la siembra no se incluye una gramínea perenne
con crecimiento estival, o cuando ésta no logra una buena implantación.
Es
importante señalar que en estudios de comportamiento de nuevos cultivares
generados en el INIA La Estanzuela se ha destacado Dactylis glomerata
INIA LE Oberón entre diversas gramíneas perennes, por su capacidad de
competencia frente a la maleza.
La
gramilla es una pobre productora de semillas en muchas partes del mundo. En
nuestro país, la principal forma de propagación es vegetativa a través de los
rizomas y los estolones. En la base de los entrenudos se encuentran las yemas,
zonas meristemáticas, que dependiendo de las condiciones de crecimiento tienen
la capacidad de brotar originando raíces, hojas y tallos.
Esas
yemas dan origen a rizomas y estolones que se desarrollan en forma radial, los
estolones luego, se van ramificando llenando los huecos dejados por las guías
primarias. Se completa así la doble trama aérea y subterránea en círculos
concéntricos, cada vez más densos y amplios; son los clásicos focos y manchones
que observamos en las praderas con las cuales empiezan las infestaciones de la
gramilla.
Es
muy importante destacar que, a partir de un fragmento de rizoma en condiciones
de secano se cubren 25 m2 en un período de 2 ½ años.
En
determinaciones realizadas en nuestras praderas se cuantificó una media de 13
yemas por gramo de peso seco de gramilla subterránea, lo cual determinaría que
si al momento de instalar una pastura el suelo presenta un nivel de infestación
de 1000 kg de peso seco (PS) /ha de gramilla, existirían 13 millones de yemas,
en consecuencia a los 3 años representaría 100 millones de propágulos.
Estas
consideraciones son relevantes para la comprensión de la precisión con que se
deben realizar las prácticas de manejo relacionadas con el control de gramilla.
El
control de gramilla durante el período de la pradera se restringe al empleo de
graminicidas, en consecuencia las aplicaciones se circunscriben a pasturas o cultivos
de leguminosas forrajeras o de praderas con gramíneas anuales, donde el
herbicida se aplica en el período entre semillazón y germinación de las
gramíneas, fines de noviembre-principios de marzo.
Existen
en plaza distintos graminicidas disponibles, cuyas dosis recomendadas en
producto comercial / ha para el control de gramilla se presentan en el cuadro
1.
Cuadro 1: Recomendaciones de graminicidas para el control de gramilla.
|
Herbicida |
Dosis en Producto Comercial / ha |
|
Ágil |
0.8 a 1.0 |
|
Centurión * |
0.55 + 1.6 a 0.7 + 2.0 |
|
H1 Super |
0.8 a 1.0 |
|
Pantera |
0.8 a 1.0 |
|
Verdict R |
0.7 a 0.9 |
|
* Clethodim + Tomen se presentan en envases gemelos |
|
La
decisión de cual producto seleccionar para realizar la aplicación debería ser tomada
basándose en el costo/ha, ya que es similar la eficiencia de control a las
dosis recomendadas en el cuadro 1.
Cuando
se realiza una sola aplicación con cualquiera de los graminicidas citados en el
cuadro 1, el control es limitado ya que al año siguiente, se recupera o supera
el nivel de engramillamiento presente al realizar el tratamiento. Para mantener
los niveles de productividad y evitar la reinfestación son necesarias
aplicaciones anuales sucesivas como se observa en la Figura 3.
Figura 3. Control de gramilla en praderas sin
gramíneas perennes

Al
realizar las aplicaciones de estos herbicidas en otoño se favorecería el control
de rizomas y raíces, pero posiblemente en las condiciones de Uruguay sean los
altos niveles de acumulación subterráneos de gramilla los que limitan la
eficiencia de los graminicidas.
Las
praderas implantadas con baja infestación inicial de gramilla, producen en 4
años de vida útil 6600 kg PS/ha, más, que las implantadas con altos niveles de
infestación, determinando que en aquellas, que presentan alta infestación, la
duración productiva se reduzca a dos años. En consecuencia, y dada la
inviabilidad de los controles puntuales con graminicidas, se debe considerar
que la etapa previa a la implantación de las praderas es clave para el control
de gramilla.
La
gramilla compite con las plantas cultivadas, especialmente por agua y
nutrientes, produciendo también una canopia lo suficientemente densa como para
competir por luz. Es una planta que, cuando crece a la sombra de un cultivo
modifica su porte rastrero, los tallos se tornan erectos y los rizomas emergen
continuando su crecimiento como estolones.
Esta
respuesta ecofisiológica determina una mayor relación parte aérea/parte
subterránea (PA/PS) y consecuentemente la disminución de las reservas
subterráneas, y la modificación del patrón de crecimiento de las hojas que
presentan una mayor superficie, que cuando crecen sin competencia de un
cultivo.
Tradicionalmente,
en sistemas de laboreo convencional, el control de gramilla se realiza
básicamente por medios mecánicos. El fraccionamiento de rizomas y estolones, y
su exposición a condiciones ambientales adversas como altas o bajas
temperaturas extremas y el estrés hídrico determinan que la planta pierda su
capacidad de rebrote por agotamiento de sustancias de reserva.
Paralelamente,
si se complementa el control mecánico, o sea fraccionamiento de rizomas y
estolones, con el control químico, se favorece la actividad de los herbicidas
sistémicos, al disminuir la distancia a la cual se deben traslocar los
productos y porque además, se promueve el número de yemas receptivas por
disrupción de la dormancia y un mayor crecimiento de la parte aérea.
En
sistemas de siembra directa, el control se realiza principalmente por medios
químicos, debiéndose encarar los programas a largo plazo, con un manejo
integrado incluyéndose repetidas aplicaciones de herbicidas totales como
glifosato o sulfosato que se deben adaptar a la cadena productiva, donde las
secuencias de cultivos forrajeros competitivos constituyen etapas claves previo
a la implantación de la pradera.
Un
cultivo que crezca rápidamente e intercepte la radiación competirá más
efectivamente, limitando el crecimiento de la maleza. En consecuencia la
densidad de siembra o las fertilizaciones nitrogenadas son prácticas de manejo
que deben ser consideradas.
En
este contexto, el control químico en la primavera del tercer año de la
pradera para cortar el ciclo de acumulación subterráneo de la gramilla
durante el verano, es una práctica de manejo clave, tanto en condiciones de
laboreo convencional como de siembra directa. Esta práctica condiciona además,
la implantación y los rendimientos del cultivo de verano que se pretenda
establecer para complementar con la competencia el control químico.
Así,
en siembra directa, se ha determinado que con las aplicaciones de roundup2 a
diferentes dosis se pueden generar marcadas diferencias en el control de
gramilla y en el rendimiento de un cultivo de verano como moha, no pudiendo
implantar ésta cuando no se controló la gramilla (Figura 4).
Figura 4: Rendimiento de moha y control de gramilla subterránea en respuesta a aplicaciones con roundup.
Siembra Directa Laboreo
Convencional

En
sistemas con laboreo convencional también a mayores dosis del herbicida mayores
rendimientos, sin embargo, sin control químico el cultivo se implanta, pero la
interferencia de la maleza condiciona su productividad como se observa en la
Figura 5.
Cuando
se realiza laboreo, la presencia de gramilla en cultivos estivales puede
determinar mermas del 20-30%. La germinación de las especies que se pretenden
implantar puede ser limitada por la gramilla una vez que haya desarrollado una
trama de rizomas y estolones.
En
nuestras condiciones también se ha cuantificado la reducción en los niveles
subterráneos de gramilla luego del invierno aún sin control químico en otoño.
Esta situación se explicaría por la sumatoria de los efectos de las bajas
temperaturas invernales, la competencia en primavera de la pastura sobre la
gramilla y además porque el crecimiento se reinicia a expensas de las reservas
de carbohidratos de los rizomas determinando menor volumen de gramilla en el
suelo.
Al
reiniciar la gramilla su actividad en la primavera, es menor la traslocación
del herbicida hacia la parte subterránea, no obstante la eficiencia de control
puede ser mayor en primavera que en otoño.
En
el otoño, al acortarse los días y bajar la temperatura, la gramilla disminuye
el crecimiento y acumula reservas en la parte subterránea, lo cual favorecería
también una mayor acumulación de roundup en rizomas y raíces.
En
una pradera de 3° año en la primavera al reiniciarse la estación de crecimiento
suelen cuantificarse niveles de 3000 kg PS/ha , sin embargo en el otoño luego
de la fase de crecimiento primavero-estival, la biomasa subterránea puede llegar
a duplicar la de primavera. Así, existiría una mayor concentración del
herbicida aplicado sobre la gramilla subterránea en primavera, (1.67 cc de
roundup/kg PS de gramilla), que en otoño, (0.83 cc de roundup/kg PS de
gramilla), lo cual determinaría importantes diferencias de control.
Estas
diferencias en control son más marcadas en siembra directa que en convencional,
y condicionan la respuesta en el rendimiento del verdeo invernal que se integra
a la rotación (Figura 5).
Figura 5: Rendimiento de avena y control de
gramilla subterránea en función
de las aplicaciones de roundup realizadas en
primavera + otoño.
Laboreo Convencional
Siembra Directa

En
general cuando no se complementa al control químico con un cultivo competitivo,
es mayor la dificultad de lograr buenos controles con aplicaciones únicas de
primavera o verano, con lo cual cobra mucha importancia en sistemas de siembra
directa la doble aplicación.
Al
realizar doble aplicación, es importante que las plantas estén activas previo a
la re-aplicación para la recepción del herbicida, en consecuencia debe
transcurrir un periodo de tiempo suficiente para que la maleza se recupere y
reinicie su crecimiento.
Estas
puntualizaciones fueron corroboradas cuando en una pradera de 3º año que
presentaba 4500 kg PS total/ha de gramilla, de los cuales 2050 correspondían a
la parte subterránea se evaluaron 5 estrategias de aplicación.
Estas
consistieron en:
¨
aplicaciones
realizadas en: enero + febrero + marzo a 3 litros PC/ha de roundup en cada mes
(E+F+M);
¨
enero
+ marzo a 3 y 5 litros PC/ha de roundup en cada mes (E + M);
¨
febrero
+ marzo a 3 y 5 litros PC/ha de roundup en cada mes (F + M)
¨
aplicaciones
únicas en febrero 5 litros PC/ha (F)
¨
aplicaciones
únicas en marzo 5 litros PC/ha (M)
¨
comparándose
un testigo sin roundup (TSR) que es la pastura engramillada y un testigo con
roundup (TCR) al que se le realizaron aplicaciones de roundup cada 15 días a 3
litros PC/ha.
En
la primavera siguiente la mayor reducción alcanzada en el nivel de
engramillamiento fue del 80%, que se produjo en el TCR con respecto al TSR.
Cuando se realizó más de una aplicación los valores de reducción fueron
superiores al 60%, en respuesta al mayor volumen total de herbicida aplicado en
forma fraccionada, entretanto las aplicaciones únicas presentaron reducciones
menores al 50% (Figura 6).
Figura 6. Gramilla subterránea en primavera en respuesta a las distintas
estrategias de aplicación en el verano anterior.

La
concentración del herbicida aplicado sobre la gramilla al momento de las
aplicaciones de marzo, es mayor en la doble aplicación de enero+marzo, (1.19 cc
de roundup/kg PS de gramilla), en comparación a la única de marzo con (1.01 cc
de roundup/kg PS de gramilla).
La
aplicación previa en el mes de enero habría disminuido la velocidad de
crecimiento, concentrándose el herbicida en una cantidad menor de gramilla en
el mes de marzo, lo cual favorecería el control. Similar situación se constató
con la doble aplicación de febrero+marzo.
Entretanto,
en las aplicaciones únicas de febrero y marzo, el control fue menor. La
aplicación de febrero, se realizaría en un momento en el cual la acumulación de
reservas y por ende del herbicida, sería menor que en marzo, los resultados de
control, similares a los de marzo podrían explicarse también, por una mayor
concentración del herbicida, 1.7 y 1.01 cc de roundup/kg PS de gramilla, en
febrero y marzo respectivamente.
Ya
fue mencionado que, en malezas perennes la relación parte aérea / parte
subterránea PA/PS al momento de la aplicación es otro factor que condiciona
la eficiencia de los herbicidas. Una relación PA/PS alta al momento de la
aplicación es importante ya que garantiza una mayor absorción del herbicida.
Considerando el ciclo de crecimiento de la gramilla, es dable esperar que esta
relación sea mayor durante el período primavero estival y decrezca en el otoño,
lo cual sería otro factor que explicaría la efectividad de aplicaciones de
verano.
Así,
se ha determinado en el mes de enero que la relación PA/PS fue 1,27. El valor
de esta relación se mantiene hasta principios de febrero (1,26) y se revierte
en marzo (0.9), en respuesta a la finalización del ciclo de crecimiento. En
este momento la gramilla está finalizando la floración por lo que comienza el
período de acumulación de reservas en la parte subterránea para la siguiente
estación de crecimiento.
En
ocasiones si las condiciones ambientales del otoño son favorables la especie
continua su crecimiento. En esa situación, suele ser clave la implantación de
un cultivo con altas tasas de crecimiento en otoño, que ejerza competencia en
forma inmediata a la aplicación.
La
relación PA/PS, sería una variable que permitiría ejemplificar la importancia
del efecto del inmediato establecimiento de la competencia.
Así,
corroborando estas apreciaciones en el mes de mayo, la relación PA/PS fue 0.26
cuando, luego de las aplicaciones realizadas en febrero o marzo se implanta
avena, mientras que si se siembra Dactylis la relación aumenta llegando a 1.22.
La interferencia de la gramínea perenne sucede más tarde dado su menor tasa de
crecimiento inicial.
Este
crecimiento de otoño de la gramilla también se observa en cultivos de verano al
declinar la capacidad de intercepción de la radiación hacia la madurez del
cultivo.
En
consecuencia, para que las medidas de control tengan éxito deberán integrarse
de tal manera que las acciones se desarrollen desde la primavera hasta el
otoño.
Concluyendo,
la erradicación de la gramilla sería imposible en condiciones de producción por
lo tanto la convivencia con la especie debe estar enmarcada en la integración
de prácticas de manejo que permitan mantenerla en niveles que no interfieran en
la productividad de los sistemas de siembra directa agrícola pastoriles.
Volver a:
principal > Pasturas: malezas y plagas
> Principio del documento