Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Grupo
de Trabajo de Agricultura. 2004. EEA INTA
Concepción del Uruguay, Hoja Informativa Electrónica nº
23.
El uso de agroquímicos ha crecido notoriamente en
el país, incrementándose las ventas de plaguicidas entre 1991 y 1995 un 118,9%,
alcanzando un total de 72,7 millones de litros aplicados por año.
Conjuntamente a esta situación también
han aumentado las exigencias nacionales e internacionales sobre la seguridad en
el uso de plaguicidas, entendiéndose el concepto de seguridad en forma más
amplia, es decir, buscando reducir los riesgos del aplicador, además de
disminuir posibles contaminaciones al medio ambiente.
Al consultar medios periodísticos o
informadores calificados, dado que no están disponibles estadísticas nacionales
o provinciales, parece ser importante la cantidad de accidentes no mortales,
situaciones de contaminación y pérdidas económicas por efecto de la deriva (efecto del agroquímico cuando
llega a un lugar no deseado por efecto del viento), este panorama seguramente se debe en gran parte a deficiente
adopción de medidas de seguridad.
Las cátedras de maquinaria agrícola y
terapéutica vegetal de la Fac. de Cs. Agr. de la UNER, la Subsecretaría
de Agricultura de la Provincia de entre Ríos y la EEA INTA C. del Uruguay entre
los años 1997 y 1999, para obtener información sobre el
grado de seguridad con que se realizan las aplicaciones en la provincia de
Entre Ríos, en los departamentos de: La Paz; Paraná; Diamante; Victoria;
Nogoyá; Colón; Concepción del Uruguay; Gualeguaychú; y Gualeguay, efectuaron un
relevamiento de equipos pulverizadores terrestres de botalón pertenecientes, en
su mayoría, a empresas agroaplicadoras o particulares que superaban las 5000
has/año de trabajo, no incluyéndose las aplicaciones en frutales. Se analizaron
las modalidades de uso desde el punto de vista de la seguridad. Para ello se
empleó el método de encuesta al usuario y observaciones de elementos de
seguridad en el trabajo.
El criterio empleado para definir los
equipos evaluados, fue por el número de hectáreas trabajadas por año, por lo que fueron relevados los conjuntos
que trabajaban más de 5000 has.año/1.
En este contexto se priorizaron a las empresas aplicadoras, evaluándose
un total de 32 equipos que, en conjunto, superan ampliamente las 160.000 ha
trabajadas en la provincia de Entre Ríos.
Las determinaciones referentes al
funcionamiento del equipo y los factores que influyen sobre la aplicación, se
realizaron en el momento en que las máquinas trabajaban comercialmente,
realizándose la encuesta en forma simultánea.
Se determinó a) Tipo de marcador
utilizado (personal o mecánicos); b)
Como y cuando se limpiaban y abastecían los equipos; c)Si se realizaba el llamado
triple lavado de los envases y cual era el destino de los envases vacíos; d) Existencia de elementos de seguridad; e)
Normas de seguridad adoptadas y equipos de protección usados.
En
lo que respecta al uso de banderilleros (personal de campo que señala el camino
de la máquina), se puede observar que la mayoría de los equipos que realizan
grandes extensiones los utilizan, y dentro de ellos el 39% sobre el total no
utiliza ninguna protección especial.
Dentro de los que utilizaban protección, ninguno utilizaba el equipo
recomendado en forma completa, es decir, ropa adecuada, máscara, anteojos,
botas, sombreros y guantes, prácticamente lo único que se usaba era sombrero y
posiblemente debido a la insolación y no como conciencia del peligro de intoxicación.
Afortunadamente
es relevante la tendencia en utilizar marcadores químicos (44% de los equipos)
en lugar de personas, los cuales además de aumentar la eficiencia de uso de las
pulverizadoras, disminuye los riesgos, del personal actuante como banderillero.
Al consultar sobre las características del lavado, se observa en el que la
mayoría lo realiza en el campo, es decir, en el sitio donde se encuentran
trabajando con la consiguiente contaminación del perfil, mientras que el 29% lo
hace o en el lugar de la vivienda o en cursos de agua, situaciones que
conllevan a un mayor riesgo en lugar de realizarlo en playones de material.
Otro de los factores que inciden tanto en el funcionamiento de los equipos,
cuanto a la seguridad es su limpieza.
La frecuencia resultó que el 69 % efectúa esta tarea en forma ocasional
(por lo menos una vez por campaña) o periódica (aproximadamente una vez por
semana), siendo aconsejable realizarla en forma diaria. Es importante destacar que en ningún caso,
para esta operatoria, se usan playones de lavado con tratamiento posterior tal
como lo recomendado en las normas de seguridad internacionales.
Posiblemente
esta situación se deba principalmente a dos razones: por un lado al
desconocimiento de los riesgos que implica y por el otro a la falta de
infraestructura. De la consulta sobre la tenencia de tanques de apoyo para
aprovisionamiento de agua, surge que sólo el 45% contaba con ellos. Esta falta
de infraestructura de apoyo también implica otro riesgo al no contar con agua
limpia en el momento para una eventual limpieza de un operario por
contaminación con plaguicidas, dado el bajo costo de esta práctica su falta de
utilización obedece seguramente al desconocimiento.
En
relación al destino de los envases, los mismos son generalmente quemados, en
concordancia con las recomendaciones.
Sin embargo, ninguno realizaba el triple lavado en forma completa
(enjuagar tres veces los envases volcándolos dentro de la máquina) aumentando así innecesariamente los riesgos
de contaminación e intoxicación. Solo el 23% de los equipos realizaba el lavado
de envases entre una y dos veces.
Es
notable que el 12% conserve los envases para destinos inciertos a pesar de las
recomendaciones de marbete y de la información periodística de intoxicaciones sufridas por esta práctica.
El
uso de equipos de protección personal no es adoptado en forma mayoritaria,
puesto que el 63% no usa ningún tipo de protección, lo que es
significativamente riesgoso. Otro aspecto destacable es que varios de los
operarios poseían equipos de protección pero no eran usados; esto estaría
indicando la no-concientización del riesgo o la falta de versatilidad de los
equipos para esta operación.
Los
resultados aquí presentados indican un relevante problema en lo referido a seguridad,
particularmente cuando se considera que las máquinas evaluadas corresponden
principalmente a empresas que cuentan con equipos modernos, asesoramiento
profesional obligatorio por Ley y amplia experiencia en estas labores.
A
partir de ello podría presumirse que el panorama existente en el resto de los
equipos particulares de dimensiones más reducidas sea de una inseguridad aún
mayor.
Los
valores obtenidos en los aspectos referidos a seguridad personal y
contaminación del medio ambiente indican que, a excepción de la destrucción de
los envases, en ningún caso se cumplen con las normas de seguridad
aconsejadas. Si bien se han realizado
cursos y jornadas que seguramente han contribuido a modificar esta situación
desde el momento de este trabajo a la fecha es necesario continuar alertando a
los usuarios dado la gravedad y el peligro potencial que tienen estas tareas.
¨
lea
atentamente las indicaciones de los marbetes
¨
utilice
equipo de protección (guantes, botas, máscara) mientras opera con plaguicidas.
¨
no
coma, beba o fume mientras trabaja con plaguicidas
¨
es
fundamental la higiene personal y de la ropa utilizada en la aplicación de
plaguicidas al finalizar la tarea.
¨
no
permite el ingreso de niños o personas ajenas al trabajo en los lotes donde
realiza el tratamiento con plaguicidas.
¨
inutilice
los envases de plaguicidas.
¨
en
el lavado del equipo pulverizador, evite arrojar restos de plaguicidas en los
cursos de agua
¨
realice
el triple lavado de los envases
¨ no arroje el líquido en cursos de agua.
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