Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de
Producción Bovina de Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional
de Río Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba,
República Argentina
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control de plagas y malezas
Ings. Agr. Ricardo Böker, Bernardo Gulielmetti,
Oscar Knudtsen. 1989. Rev. de la Soc. Rural de Jesús
María, 53:45-48.
En la República Argentina existen
en la actualidad más de 70 millones de hectáreas (2/3 partes del territorio)
invadidas por vegetación leñosa y subleñosa no productiva.
Estas malezas poseen gran poder de adaptación al medio ambiente como resultado de los fuertes procesos selectivos a que la vegetación ha sido expuesta durante años y por ende se adaptan a las condiciones más desfavorables que se presentan en las distintas zonas ecológicas.
Las malezas leñosas y subleñosas tienen en común las siguientes desventajas en relación con la actividad ganadera:
A) Alta competencia sobre especies
del estrato herbáceo por luz, agua y nutrientes.
B) Alta capacidad de reproducción,
por lo que invaden rápidamente el potrero, disminuyendo la producción
de forraje e impidiendo su recuperación.
C) Dificultan enormemente el manejo
del rodeo, ya que hacen difícil el movimiento de la hacienda, baños,
pariciones, curaciones, etc.
En relación con la actividad agrícola, una vez implantada la maleza leñosa, produce un ataque directo al potrero por las semillas y raíces, siendo estas últimas las que por su gran desarrollo impiden cualquier tipo de labranza.
Todos estos factores disminuyen significativamente la rentabilidad por hectárea, haciéndose necesaria la adopción de técnicas modernas para el mejoramiento y manejo de las pasturas.
Las técnicas y herramientas disponibles requieren la aplicación de un control integrado y posterior mantenimiento que no dañe la pastura y aumente el rendimiento por unidad de superficie.
La recuperación de un área
invadida con especies leñosas se logra básicamente con diferentes
formas de control de la maleza a saber:
Las tres primeras alternativas son válidas cuando se trata de montes altos formados por varios estratos vegetales según especies. La desventaja de estos tipos de control es que las malezas por su gran poder de adaptación tienen luego la capacidad de rebrotar e invadir en forma extremadamente rápida el área en cuestión.
El control químico es una
herramienta de control que produce una muerte total de la maleza, es decir, tanto
de su parte aérea como de la raíz evitando posteriores rebrotes.
Características
En el año 1983 Dow comenzó en la República Argentina el desarrollo a campo del arbusticida Togar*L, el cual se adecua perfectamente al manejo del control integrado.
Es un herbicida específico para combatir arbustivas subleñosas y leñosas, malezas herbáceas y perennes.
Togar*L es selectivo para las
pasturas de gramíneas naturales o implantadas. Se recomienda su uso en
campos de pastoreo, picadas, alambrados, tendidos de líneas eléctricas,
telefónicas, vías férreas, caminos, rutas, áreas
industriales y en plantaciones forestales.
Formulación
Togar*L está formulado como líquido
emulsionable en agua y miscible en gasoil. Sus ingredientes activos son
picloram 120 gr/litro y triclopyr 240 gr/litro expresado en equivalente ácido.
Toxicología
Producto moderadamente tóxico según clasificación de la Secretaría de Agricultura y Ganadería.

Invasión de Chañar (Geoffroea decorticans) controlada con Togar*L
mediante aplicación aérea.
Togar*L controla un amplio espectro
de especies en forma efectiva, siendo su forma de aplicación muy versátil.
Aplicación
foliar
La aplicación foliar se puede
realizar con máquina terrestre con caudales que oscilen entre 200 a 400 litros
por hectárea, o con equipos aéreos con caudales de 30-45 l/ha,
orientando los picos hacia atrás (30-45º con respecto a la línea
de vuelo) con baja presión de trabajo, logrando así un tamaño
de gota grande que permite una mejor llegada y mojado de la maleza. El ancho de
trabajo deberá ser de 10-14 metros según el tipo de avión
utilizado.
Aplicación
basal
En la aplicación basal se
recomienda pulverizar los 30-45 cm de la porción inferior o basal del
tallo en todo su perímetro en plantas cuyos tallos no superen los 10 cm
de diámetro, utilizando equipos portátiles de manguera y lanza o
bien equipos montados sobre caballo.
Aplicación
de tocón
Se recomienda para secar la raíz y evitar rebrotes cuando se derriban plantas con diámetro de tronco superior a 10 centímetros.
Se puede pulverizar o bien pintar totalmente la superficie de corte y su corteza inmediatamente después de derribar la planta.

Tratamiento de toconeo, aplicando inmediatamente
después de efectuado el corte de la planta.
TOGAR*L es un herbicida que tiene gran elasticidad en cuanto al momento de aplicación, dependiendo del tipo de tratamiento elegido. En el cuadro siguiente, se detallan las épocas de aplicación recomendadas:


*La dosis menor se usará
solamente en renovales jóvenes de menos de 2 metros de altura.
**En aplicaciones basales y de
tocones Togar*L controla todas las especies invasoras.


Tratamiento basal en maleza leñosa con tronco de tamaño ideal.
Los problemas que causan las malezas
leñosas en los alambrados, consisten en no poder estirarlos o revisarlos
adecuadamente; se deterioran a medida que crecen las plantas (churquis), inclinan
los postes y alambres y ofrecen material combustible, que, en caso de
incendios, producen su destrucción total, mientras que si los alambrados
están limpios y libres de churquis, el fuego pasa por debajo.
Como en este caso no se pueden
efectuar labores mecánicas sobre la línea del alambrado, el uso
de un herbicida-arbusticida es el tratamiento indicado, dadas su efectividad,
como lo han demostrado muchos tratamientos realizados en varios campos del
Norte de Córdoba.
La metodología seguida ha sido
en aplicación basal, sin cortar la planta, lo que resulta
muy práctico y económico.
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