Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. Nicolás Iannone. 2005.
Servicio Técnico INTA Pergamino.
El INTA
advierte a productores y asesores técnicos sobre una problemática que
actualmente ha comenzado a presentarse en implantación de algunas leguminosas
con destino a la producción de forraje y de semilla.
Se está
registrando la presencia de una plaga que pone en serio riesgo la implantación
de tréboles y alfalfa, sobre todo en lotes de estas forrajeras que se
encuentren en sus primeros estados de desarrollo. Se trata de un insecto del
orden de los Tisanópteros, el cual responde a las características del trips
identificado como Heliothrips haemorrhoidalis (Bou.).
Hace 8 años
atrás se detectó por primera vez a este trips dañando tréboles y alfalfa
(Iannone, 1996), también en el otoño y durante las emergencias de estas
leguminosas. Con anterioridad, no existían antecedentes locales ni del
extranjero sobre el daño del insecto de referencia sobre dichas especies
forrajeras. Solamente se mencionaba que es originario de zonas áridas, y que en
nuestro país se lo había registrado atacando fundamentalmente plantas
ornamentales, especies vegetales Liliáceas, Amarilidáceas, etc.
Poblaciones
de estos insectos comienzan a desarrollarse después de largos períodos de seca
o de falta de agua y temperaturas superiores a la normal, ya que éstas son sus
condiciones predisponentes, como ocurriera durante todo el mes de marzo y parte
de abril. Durante la estación invernal los adultos paralizan su actividad hasta
el inicio de la primavera.
El adulto es
muy pequeño,
La hembra
encastra el huevo dentro de las nervaduras de los folíolos con su fino aparato
ovipositor. Los huevos son extremadamente pequeños, menores a
Los daños
responden a la característica general de los trips, debido a la particularidad
de su aparato bucal. Este consiste en estiletes que los usan para raspar el
tejido epitelial, haciendo aflorar de este modo jugos del vegetal que
posteriormente succionan para alimentarse. Producto de estas raspaduras se
producen finas "cicatrices" blanquecinas, que al aumentar en cantidad
los folíolos y/o cotiledones varían su color verde al color plomizo, ceniciento
o plateado.
Esta
sintomatología le da al cultivo una apariencia plateada, por lo que puede
apreciarse desde lejos, sobre todo cuando se da la presencia de una alta
cantidad de individuos, como podría ocurrir actualmente. Resulta difícil
contarlos y/o capturarlos porque poseen una gran movilidad, y por los saltos que
experimentan cuando se disturba su ambiente.
Más allá de
las características de coloración, tanto del insecto como de las pequeñas
plántulas dañadas, que permiten la identificación del problema, la misma se
complementa con la sintomatología del vegetal en cuanto a la pérdida del vigor
y detención del crecimiento de la pequeña plántula. Ello da una apariencia
general y muy evidente de que el cultivo "no progresa".
Los
cotiledones afectados, además de adoptar la coloración plateada, toman
apariencia coriácea y brillosa. El ataque al estado cotiledonal o primeros
estados en el establecimiento de alfalfa y tréboles es considerado grave porque
el daño suele terminar con la muerte de las pequeñas plántulas, diezmando la
densidad. Lotes en emergencia con trips en la mayoría de las plántulas pueden
terminar con la desaparición de la especie cultivada, y otros con innumerables
manchones "vacíos" como consecuencia de una mayor concentración de
trips en los mismos.
Aún cuando se
disponga originalmente de un exceso de semillas a la siembra, también el ataque
reviste gravedad por la detención del crecimiento provocado en las plántulas
que no llegaron a morir.
Cualquiera
sea la alternativa química elegida, agregar siempre tensioactivo.
Cabe destacar
que para los casos en que la forrajera se haya sembrado sobre lotes con
apreciable volumen de rastrojo, hay que tener en cuenta que el mismo podría
constituirse en un obstáculo a la llegada del insecticida asperjado. Ello
generalmente ocurre cuando se viene de siembra directa. En implantaciones sobre
un abundante rastrojo, además de incrementar un 20-30 % la dosis a aplicar, se
aconseja optar por la aplicación terrestre a fin de dispersar un volumen
suficiente de caldo, y a alta presión (70 lb/p2),
consiguiéndose de esta manera un mayor "efecto rebote" de las gotas,
y por ende un mejor mojado del vegetal que se encuentra obstaculizado por el
rastrojo.
Algunas de
las alternativas de control químico postemergente son las siguientes:


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