Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas
cultivadas: alfalfa
M. Cornacchione. 2003. GTProducción Animal, E.E. INTA Santiago del
Estero.
Existen pocos antecedentes sobre este cultivo en la
zona de influencia de la Agencia de Extensión Rural de Malbrán, que abarca los
departamentos Mitre, Aguirre y Rivadavia. La
alfalfa es un cultivo que por sus características, sería deseable que esté presente
en todas las cadenas forrajeras de los sistemas dedicados a la producción de
carne y leche. Sin embargo no todas las regiones son aptas para su
establecimiento, dado que existen limitantes de tipo agroclimáticas (Bragachini
et al, 1996).
En Santiago del Estero la alfalfa se ha convertido
en un importante cultivo, tanto en las áreas de riego como en algunas de
secano, especialmente al sudeste de la provincia (Ochoa, 1997).
En el sudeste la superficie implantada ha tenido
variaciones a través del tiempo estimándose en la actualidad un total de 14000
ha, principalmente dedicadas al pastoreo (producción de carne y leche).
Existen pocos antecedentes sobre este cultivo en la
zona de influencia de la Agencia de Extensión Rural de Malbrán, que abarca los
departamentos Mitre, Aguirre y Rivadavia.
Un relevamiento previo de la zona realizado por
dicha AER identificó los siguientes sistemas productivos predominantes:
¨ Ganadería
de bañado: el área involucrada en este sistema no es apta para el desarrollo
del cultivo.
¨ Ganadería
de tambo e invernada: la alfalfa se encuentra muy difundida en el área de
influencia de este sistema. La historia del cultivo en la zona acompaña a los
cambios ocurridos como consecuencia de la incorporación de las alfalfas sin
latencia (grupos 8 y 9), las que si bien permitieron aumentar el potencial
productivo, desencadenaron algunos problema de manejo (pérdida de calidad,
empaste, etc.). En la actualidad se han superado algunos de ellos a través de
la inversión en tecnologías de proceso y de insumos, lo que permitió
intensificar la producción ganadera.
¨ Ganadería
de cría y recría: este sistema comprende el departamento Aguirre y parte de
Mitre hasta el bordo de Villa Unión y abarca una zona con aptitud potencial
para el desarrollo del cultivo pero con ciertas limitantes de suelo y clima. El
cultivo tiene actualmente poca difusión. Debido a ello, es que surge la
necesidad de difundir algunos conocimientos referidos al crecimiento y al
manejo de la alfalfa.
Exigencias de agua: la alfalfa especie tiene un
alto coeficiente de transpiración, es decir presenta una baja eficiencia de conversión
de agua en materia seca. Requiere alrededor de 850 lts de agua por kg de
materia seca (MS) formada, lo que supone una demanda de 0.085 mm/kgMS (Jarsum,
1996), pudiendo variar según las estaciones del año de acuerdo a la demanda
evaporativa (Ochoa, 1997).
Los valores de eficiencia de uso del agua por parte
del cultivo varían de acuerdo a las regiones, citándose para la zona
típicamente semiárida valores de 7 kgMS/mm de lluvia, mientras que en la región
pampeana se midieron producciones de 9 y 14 kgMS/mm de lluvia para un cultivo
sin fertilizar y fertilizado, respectivamente (citado por Romero et al, 1995).
En ensayos bajo riego realizados en la EEA Santiago del Estero, se han obtenido
valores similares a los anteriores que oscilan entre 11 y 14 kgMS/mm de agua
(pp + riego).
Para la zona de Malbrán, con una precipitación
anual promedio de los últimos 15 años de 850mm y considerando un balance
hidrológico cero para el cálculo, la alfalfa podría producir anualmente 10.000
kg MS/ha. Esta producción puede ser razonable para las condiciones de secano y
con ese régimen de lluvias; sin embargo debido a las limitantes edáficas
existentes se debería estimar una disminución de la misma.
Exigencias de suelo: el cultivo se adapta a
diferentes condiciones de suelo siendo los más aptos los de textura franca. Una
condición importante es que tengan buen drenaje y que sean lo suficientemente
profundos para permitir un normal desarrollo radicular. La especie no prospera
satisfactoriamente cuando existe algún impedimento en el perfil que pueda
restringir su desarrollo. Los impedimentos pueden ser de tipo: mecánico (tosca,
horizontes densos), físico (falta de aireación, exceso de humedad, saturación
temporaria por la napa freática) o químico (acidez, alcalinidad elevada). Estos
factores no sólo disminuyen la producción sino también la persistencia, ya que
las plantas están imposibilitadas de acumular reservas suficientes para un
aprovechamiento intensivo (Culot, 1986).
El ph óptimo del suelo para permitir una buena
implantación y persistencia, junto con una mayor actividad de las bacterias
fijadoras de nitrógeno es de 6,7 - 6.9; a su vez, en ese rango se encuentran
disponibles para las plantas los nutrientes necesarios existentes en el suelo
(Jarsum, 1996); con valores inferiores a 5.8 crece con graves problemas
nutricionales y de nodulación. Es medianamente resistente a la salinidad, ya
que tolera suelos con conductividad eléctrica de hasta 8 dSm/m, pero a costa de
una reducción del 50% de su producción (Culot, 1986). Con respecto a los
nutrientes, existe una demanda continua que varía de acuerdo al ritmo de
crecimiento y a la estación, siendo mayor cuando se produce el pico de
producción (citado por Romero et al, 1995).
La alfalfa es muy sensible al anegamiento, sobre
todo de aguas estancadas. Esto limita la oxigenación a nivel radicular,
provocando los mayores daños en estado de plántula y con altas temperaturas.
Las plantas adultas son algo más tolerantes, siempre que la temperatura del
suelo no sea elevada y el tiempo no sea prolongado; en estas condiciones se ha
calculado que 8 días de anegamiento disminuyen la fotosíntesis en un 30%
(citado por Culot, 1986).
Situaciones de napas freáticas fluctuantes cercanas
a superficie que oscilan entre al 1 y 1,5 de profundidad y una salinidad por
arriba de los 5 dSm/m de conductividad eléctrica, representan valores críticos
que limitan la producción y la persistencia de los alfalfares (Ochoa, 1980).
El crecimiento de la alfalfa tiene características
particulares, conocerlas es de vital importancia para su correcta utilización, preservando
la principal virtud del cultivo que es su "perennidad". Entonces,
para hablar de una correcta utilización es necesario considerar los patrones de
crecimiento que definen la cantidad y calidad del forraje producido.
En alfalfas establecidas, el primer crecimiento se inicia a partir de las yemas ubicadas en la corona y, en crecimientos posteriores se suma el crecimiento de los tallos provenientes de las yemas axilares ubicadas en tallos remanentes.
Figura 1: Yemas de corona, yemas axilares, tallos de corona y tallos
axilares (Romero et al, 1995a).

La energía necesaria para iniciar el crecimiento
proviene de las reservas acumuladas en las raíces y en menor proporción en la
corona. Dichas reservas son compuestos de carbono (principalmente azúcares y
almidón) denominados carbohidratos de reserva, ya que son elaborados,
acumulados y usados por la planta para su mantenimiento y desarrollo futuro de
la parte aérea y radical (citado por Bariggi y Romero, 1980).
Conocer la evolución de los niveles de reservas en
la raíz es indispensable para comprender la respuesta de la planta al manejo al
que es sometida.
Figura 2: Evolución de los niveles de carbohidratos de reserva en la raíz de alfalfa (catálogo Dekalb, 1997).

El proceso de extracción de reservas se inicia con
el nuevo crecimiento, hasta que las nuevas hojas alcanzan a cubrir los
requerimientos, lo que en general ocurre cuando los brotes tienen
aproximadamente 15 a 20 cm de altura o transcurrieron 12 a 15 días desde el
corte (Romero et al, 1995a). A partir de ese momento, comienza la restitución
de las reservas que son traslocadas hacia la raíz para ser almacenadas; los
máximos contenidos se alcanzan cuando las plantas están en floración o cuando
comienzan a aparecer los nuevos rebrotes.
Este proceso está regulado por las condiciones
ambientales que acompañen al ciclo de crecimiento. Por ejemplo, la temperatura
del aire influye sobre la actividad metabólica de las plantas; las altas
temperaturas aumentan la actividad metabólica aumentando así la tasa de
crecimiento y favoreciendo un mayor crecimiento de la parte aérea con respecto
a las raíces; por lo contrario, las menores tº de otoño-invierno reducen la
actividad traduciéndose en menor crecimiento favoreciendo una mayor acumulación
de reservas en las raíces.
Gráfico 1: Modelo de crecimiento de alfalfas sin reposo invernal (con riego, 3° ciclo de evaluación).
2002/03 - INTA Santiago del Estero (los triángulos representan la tasa promedio por estación).

La determinación de la composición química del
forraje por medio de análisis de laboratorio es la forma menos subjetiva y más
uniforme para describir su calidad. Previamente es necesario determinar el
contenido de materia seca (%MS), ya que el resultado de todas las demás
determinaciones se expresan en base seca.
Los análisis más utilizados son:
¨ PROTEÍNA
BRUTA (%PB): se determina midiendo el total de nitrógeno multiplicado por un
factor (6.25), coeficiente que deriva del contenido de N promedio en las proteínas,
que es de alrededor del 16%. Dicha proteína se denomina "Bruta"
porque se calcula no sólo el nitrógeno presente en la proteína sino también lo
que se encuentra como nitrógeno no proteico.
¨ FIBRA
DETERGENTE NEUTRO (%FDN): representa la pared celular e indica el contenido
total de fibra del forraje. La fibra es necesaria para el normal funcionamiento
del rumen pero en exceso reduce el contenido energético de la ración y el
consumo total del forraje.
¨ FIBRA
DETERGENTE ÁCIDO (%FDA): es la porción del total de fibra que no es
aprovechable por el animal; está inversamente relacionada con la digestibilidad
del forraje.
¨ DIGESTIBILIDAD:
indica qué proporción del forraje puede ser aprovechado; esta íntimamente
relacionada con los contenidos de proteína y fibra.
Menos frecuentes -pero sin dejar de ser
importantes- son los análisis referidos a los contenidos de minerales. La
alfalfa es una excelente fuente de calcio (Ca), fósforo (P), potasio (K) y
magnesio (Mg).
La calidad disminuye a medida que avanza el estado
de madurez; cuando la alfalfa está en pleno estado vegetativo presenta su mayor
valor nutritivo, pero con un bajo volumen de forraje. En plena floración la
producción de MS es mayor, pero con mayores contenidos de fibra, lo que se traduce
en una menor calidad (figura 3 y cuadro 1).
Figura 3: Evolución de los componentes del forraje de alfalfa en relación a los estados de madurez
(citado por Romero et al, 1995a).

Cuadro 1: Parámetros de calidad de alfalfa cv Salinera Según el estado fenológico (valores máx. y mín. promedio).
INTA EEASE (ciclo 1999-2001). (Cornacchione, 2001).
|
Estado fenológico |
%MS |
H/T |
%PB |
%FDN |
|
Sin flor (rebrote basal
± 5cm) y aparición de 1° flores |
16-22 |
1.1 |
22.9 - 26.5 |
36.9 - 41 |
|
> 10% floración -
floración completa |
19-26 |
0.8-1 |
16.5 - 22 |
39 - 64.2 |
Con el avance del crecimiento disminuye la
proporción de hojas (en peso) y aumenta la proporción de tallos. Las hojas
contienen un mayor porcentaje de azúcares, proteínas, minerales y vitaminas que
los tallos y un tenor más bajo de lignina y fibra. A su vez, las hojas
constituyen la parte de la planta que sufre menos cambios en su composición
química con el avance de la madurez. En consecuencia, mayor relación H/T
significa mayor valor nutritivo (Cuadro 1). La relación H/T varía entre
estaciones (Cuadro 2) y a su vez entre cortes dentro de una misma estación (Cuadro
3).
En coincidencia con la bibliografía consultada, los resultados indican que el contenido proteico de las hojas casi triplica al de los tallos.
Cuadro 2: Parámetros de calidad de alfalfa cv Dekalb 189 por estación (valores promedio). Ensayo de pastoreo.
INTA EEASE. Fuente: INTA-UNSE, 2000.
|
|
Hoja |
Tallo |
|||||
|
Estación |
H/T |
%PB |
%FDA |
%FDN |
%PB |
%FDA |
%FDN |
|
Primavera 99 |
1.1 |
31.6 |
20.2 |
26.9 |
12.8 |
47.5 |
58.7 |
|
Verano 99-00 |
0.9 |
30.2 |
16.1 |
30.5 |
11.9 |
47.1 |
64.8 |
|
Otoño 00 |
1.3 |
33.1 |
14.3 |
24.1 |
15.3 |
39.8 |
52.7 |
|
Invierno 00 |
2.6 |
34.5 |
13.3 |
22.2 |
19.1 |
29.7 |
43.6 |
Cuadro 3: Parámetros de calidad de alfalfa cv Salinera entre cortes (valores promedio). Ensayo de corte bajo riego-
INTA EEASE. Ambos cortes se realizaron en el mismo estado fenológico: inicio de floración (Cornacchione, 1998).
|
Fecha |
H/T |
PLANTA |
HOJA |
TALLO |
|||
|
%PB |
%FDN |
%PB |
%FDN |
%PB |
%FDN |
||
|
Nov-97 |
1.08 |
28.15 |
42 |
37.6 |
32.3 |
13.4 |
61.2 |
|
Dic-97 |
0.82 |
18.5 |
43 |
26.7 |
28.7 |
9.4 |
63.7 |
Se debería cortar o pastorear cuando el cultivo
permita obtener una cantidad importante de materia seca con alto valor
nutritivo. El criterio más usado para determinar el momento oportuno de uso
"es el estado fisiológico que se asocia con la aparición de flores o
rebrotes de corona".
De manera general la floración está estrechamente
asociada con la acumulación de las reservas, pero tiene sus limitaciones: sólo
sirve como indicador en determinadas épocas del año ya que está condicionada
por el fotoperíodo y puede ser inducida por otros factores, como por ej.
sequías estacionales.
En la época en que la alfalfa puede florecer
(primavera a ppios. de otoño), el momento de corte o inicio de pastoreo debe
determinarse guiándose por la floración. En el resto del año, el indicador del
momento más adecuado de aprovechamiento es la aparición de los rebrotes de
corona.
Cualquiera de estas manifestaciones indica que la
planta de alfalfa ha logrado recuperar las reservas utilizadas en el nuevo
crecimiento después del corte o pastoreo. El tiempo (días) requerido para
hacerlo es irregular, ya que depende de las condiciones ambientales imperantes.
La utilización en momentos inadecuados trae aparejado algunas desventajas: un
aprovechamiento demasiado temprano provoca debilitamiento de las plantas,
rebrote posterior más lento y -con respecto a los animales- mayor peligro de
empaste. En cambio, un aprovechamiento tardío significa mayor producción de
forraje, pero de menor calidad, provocando un atraso del corte o pastoreo
posterior.
Entonces, la combinación de estos dos indicadores
(floración-rebrotes de corona) permiten tomar las decisiones más adecuadas
acerca del momento de uso, favoreciendo el balance entre cantidad y calidad del
forraje producido.
Con fines prácticos, se recomienda cortar o
pastorear cuando en el cultivo aparecen las primeras flores- se equipara al 10%
de floración- o con una altura promedio del rebrote basal menor de 5 cm.
La recuperación de la alfalfa luego del pastoreo
difiere de lo que sucede luego de una cosecha mecánica, ya que en esta última
la disminución del área foliar es instantánea, lo que sólo se asemejaría a una
situación con un manejo de pastoreo muy intenso. Así, el pastoreo con respecto
al corte produce un menor impacto de la defoliación pero incorpora algunos
efectos que pueden perjudicar la producción y la persistencia de la pastura,
tales como la compactación del suelo por el pisoteo animal y la defoliación
selectiva (Bariggi y Romero, 1980).
Numerosas experiencias han demostrado que el
pastoreo continuo no es recomendable para la utilización de la alfalfa porque
no respeta los ciclos de crecimiento, causando un debilitamiento general de la
plantas por la defoliación frecuente y reiterada. Con este manejo se produce
una disminución del número de plantas de manera prematura y, en consecuencia,
se reduce la producción y la persistencia del cultivo (Gráfico 2).
Por lo contrario, cuando la alfalfa es manejada
bajo pastoreo rotativo respetando los ciclos de crecimiento, produce más, pudiendo
además controlarse la calidad del forraje a consumir y la altura de
defoliación. Sin embargo, la magnitud de las respuestas dependerá de la carga
animal, de la intensidad y frecuencia de defoliación y del cultivar utilizado.
Gráfico 2: Evolución del número de plantas de alfalfa
bajo pastoreo continuo (PC) y rotativo (PR).

La alfalfa es una especie que tolera pastoreos
intensos pero poco frecuentes.
El período de descanso -entre dos pastoreos
sucesivos- para su recuperación es variable de acuerdo a la estación de
crecimiento, desde 3 semanas a fines de primavera (con condiciones de humedad
óptimas) hasta 50-60 días en inviernos rigurosos.
Con respecto a los tiempos máximos de permanencia
de los animales en cada pastoreo, las recomendaciones varían entre 5 a 6 días
en primavera-verano-otoño hasta un máximo de 12 días en invierno. Sin embargo,
no debe aplicarse un esquema rígido ya que las condiciones estarán determinadas
por la producción de la pastura y el uso de una carga animal adecuada.
Durante la permanencia de los animales en una parcela, la ganancia de peso no es constante. A medida que avanzan los días de pastoreo los animales cosechan cada vez mayor proporción de tallos (que predominan en la parte inferior de las plantas), lo cual condiciona la respuesta animal, ya que la digestibilidad y el tenor proteico disminuyen desde la parte superior de la pastura hacia la base, siendo este efecto más notable en el tallo (Cuadro 4).
Cuadro 4: Digestibilidad y Proteína bruta en alfalfa por estratos.
(citado por Ustarroz, 1996).
|
Estratos |
Hoja verde |
Tallo verde |
||
|
% Dig. |
%PB |
% Dig. |
%PB |
|
|
+ de 30 cm |
70 |
28.5 |
70 |
16 |
|
20 a 30 |
70.7 |
28.5 |
62.5 |
13 |
|
10 a 20 |
67 |
30 |
55.5 |
11 |
|
0 a 20 |
67 |
31 |
48 |
10 |
Existe una relación conocida entre la carga, la
ganancia de peso individual de los animales y la producción de carne por ha. En
gral. se puede afirmar que a medida que se incrementa la carga, disminuye la
ganancia por animal, pero aumenta hasta un cierto límite la producción de carne
por ha.
A modo ilustrativo en el siguiente cuadro se
presentan las ganancias de peso de los animales y las estimaciones de la
producción de carne por ha, usando 2 niveles de carga: alta= 3.5 cab/ha y baja=
2.5 cab/ha. En esta experiencia la base de la cadena forrajera fue alfalfa que
se complementó con verdeos (avena y sorgo forrajero).
Como el crecimiento de la alfalfa es variable
dependiendo de las condiciones antes descriptas, el ajuste de la carga deberá
hacerse en cada situación en particular. El mejor ajuste será aquel que se
realice de acuerdo al potencial productivo de la especie bajo condiciones
locales. A su vez, deberá ajustarse la carga a lo largo del año teniendo en
cuenta la estación de crecimiento (carga variable), variando para ello el
número de animales y/o manteniendo la cantidad de animales pero ajustando la
superficie destinada a cada pastoreo.
Cuadro 5 : Ganancia animal, producción de carne y producción acumulada de forraje.
Ensayo de pastoreo bajo riego. Ciclo 1999-2001. INTA EEASE (Fumagalli et al, 2001; 2002).
|
Ciclo de evaluación |
Carga |
AMD (kgPV/día) |
Producción de carne (kgPVha.año) |
Producción acumulada de forraje (kgMS/ha.año)-
promedio |
||
|
Alfalfa |
Sorgo F. |
Avena |
||||
|
1999-2000 |
Baja |
0.592 |
540 |
12803 |
11223 |
2791 |
|
Alta |
0.556 |
710 |
||||
|
2000-2001 |
Baja |
0.436 |
398 |
9573 |
11971 |
2908 |
|
Alta |
0.388 |
496 |
||||
En general durante la primavera, debido a la alta producción y la buena calidad, se logran los mayores aumentos de peso. En verano, la producción es un poco inferior a la de primavera pero sobre todo disminuye la calidad, disminuyendo por ende las ganancias de peso y en otoño -invierno, la producción de forraje es muy inferior, por lo tanto para lograr ganancias de peso aceptables se debe disminuir la carga animal.
En los sitios definidos como alto (bosque) y media loma (aibal), la
alfalfa tendría posibilidades potenciales de desarrollo.
De acuerdo a la descripción realizada en la
introducción, se debería trabajar principalmente en la zona denominada de cría
y recría, con aptitud potencial para el desarrollo del cultivo pero con algunas
restricciones ya que la zona no es homogénea.
A partir del mapa de sitios de pastizal realizado
para el área de influencia de la AER Malbrán (Radrizzani, 2002) se puede
inferir que en los sitios definidos como Bajo (Gramillal) y Bajo inundable la
alfalfa no tendría condiciones adecuadas para su crecimiento debido a las
características de los suelos. Sin embargo, en los sitios definidos como alto
(bosque) y media loma (aibal), la alfalfa tendría posibilidades potenciales de
desarrollo.
Los antecedentes indican que en general los
sistemas de producción de carne se han intensificado hacia sistemas de ciclo
completo. Es por ello que la alfalfa dentro de estos sistemas cumpliría un rol
estratégico que debe ser evaluado según los objetivos de cada campo en
particular. Quizás, una escasa superficie de la misma, con un manejo adecuado,
utilizada con las categorías que demandan forraje de alta calidad para cubrir
sus requerimientos (novillos y vaquillonas en engorde), cambiaría la eficiencia
del sistema con aumentos de productividad. Por lo tanto, la existencia de
alfalfares como parte integrante de la cadena forrajera de los sistemas
ganaderos locales, se convierte en todo un desafío, el que deberá enfrentarse
próximamente.
El diseño de un plan de trabajo en este sentido,
implicaría como primera medida la evaluación de la implantación y persistencia
de distintos cultivares en los sitios mencionados, mientras que en alfalfares
ya implantados se deberían realizar seguimientos tanto de producción de forraje
como de manejo del pastoreo o de corte considerando las distintas épocas del
año y posibilidades del productor.
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