Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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Pasturas
cultivadas: alfalfa
Ing. Agr. Luis Romero y Soledad Ahorna. 2004. INTA EEA Rafaela.
Las precipitaciones ocurridas durante el verano y otoño de 2003, que superaron ampliamente los promedios para habituales para ese período, produjeron severas inundaciones en varias zonas de la provincia de Santa Fe, afectando no sólo los campos de zonas de relieve de media loma y bajos sino inclusive terrenos altos, que nunca habían sufrido este tipo de inclemencias climáticas.
Cuadro comparativo de precipitaciones (mm)
|
Mes/Año |
2000 |
2001 |
2002 |
2003 |
|
Febrero |
100.4 |
19.2 |
31.0 |
283.0 |
|
Marzo |
116.0 |
139.2 |
234.3 |
195.0 |
|
Abril |
354.9 |
80.2 |
116.4 |
218.7 |
|
Total |
571.3 |
238.6 |
381.7 |
696.7 |
El fenómeno ocurrido durante los meses de febrero, marzo y abril del corriente año, no sólo produjo una enorme pérdida de las pasturas implantadas sino que también imposibilitó la siembra de pasturas de otoño en un alto porcentaje de los campos de la provincia de Santa Fé. Por eso, particularmente este año, tendrán una importante trascendencia las siembras de primavera.
Es sabido que la mejor época de siembra de esta especie es en el otoño, debido principlamente a las buenas temperaturas del suelo que permiten una rápida germinación, al adecuado nivel de humedad del mismo y al mejor desarrollo radicular de la planta, que le permite llegar al verano con una raíz que posibilita explorar el suelo en busca de humedad. De no ser posible la siembra de otoño, existe la alternativa de la siembra de primavera, con la que se pueden obtener similares resultados prestando especial atención a algunos factores que deben ser controlados por el productor: el control de malezas, la carga y el manejo de la pastura durante el verano, entre otros.
Las siembras de primavera, entonces, si bien no siempre son seguras, permiten adelantar la puesta en producción de una pastura. De no ser así, se debería esperar hasta el otoño del año siguiente para implantarla y esto obligaría a buscar otras alternativas forrajeras para cubrir el déficit que se produce por la falta de esa superficie empastada.
Para cada región, la temperatura y la humedad del suelo, conjuntamente con la radiación, son los factores que definen la época de siembra más adecuada.
La alfalfa germina en un rango muy amplio de
temperatura, desde
Una situación que se puede dar en la primavera es que al existir buenas condiciones de temperatura, la parte aérea de la planta se desarrolle más rápidamente que la parte radical. En estas condiciones, de producirse una sequía estival, las plantas sufrirán de manera importante.
Otro factor a tener en cuenta en la siembra de primavera es que el cultivo se verá expuesto a una mayor cantidad de malezas de rápido crecimiento inicial que competirán con la alfalfa por agua, luz y nutrientes. Para salvar este tipo de situaciones, se puede contar con el uso de herbicidas de presiembra y postemergencia que aseguren la implantación de esta leguminosa en primavera.
Trabajos efectuados en la EEA Rafaela han demostrado que es factible lograr buenas implantaciones de alfalfa en la primavera. En este caso, se compararon dos sistemas de siembra: convecional y directa. El potrero utilizado tuvo como antecesor un cultivo de moha que fue henificada en el mes de enero y mantenido en barbecho químico durante todo el invierno mediante dos aplicaciones de herbicida: una en el otoño (glifosato 4 lt/ha) y otra en agosto, 15 días antes de la siembra (2,5 lt/ha). El tratamiento con siembra convencional fue preparado con rastra de disco descencontrado y rastra de dientes y la siembra se realizó con la misma máquina que se usó para la directa.
La siembra se efectuó el 28 de agosto de 2001. Se usó el cultivar de alfalfa Monarca INTA a una densidad de 10 kg/ha.
La germinación fue un poco lenta, debido posiblemente a la baja temperatura del suelo, aunque ésto no afectó el número de plantas ya que se lograron 180 plantas/m2 (plantas con las primeras hojas trifoliadas).
En el siguiente cuadro se indica la fecha, producción de materia seca y porcentaje de malezas del primer pastoreo, producción total y el porcentaje de malezas promedio del primer año, según los tratamientos evaluados.
Cuadro 1. Fecha del primer pastoreo, rendimiento de materia seca, porcentaje de malezas y
rendimiento total del primer año de los tratamientos evaluados.
|
Tratamiento |
Fecha primer corte |
Rendimiento de MS y % de malezas |
|||
|
1er Pastoreo |
% malezas |
Total 1er año |
% malezas |
||
|
Convencional |
30/11/01 |
806 |
35 |
7617 |
17.5 |
|
Directa |
30/11/01 |
1361 |
24 |
8256 |
18.0 |
Como se observa en el cuadro, el primer pastoreo se efectuó a los 90 días de la siembra. La producción del primer pastoreo de alfalfa fue mayor en el sistema con siembra directa, y presentó una menor proporción de malezas. Esto podría ser explicado por el menor movimiento del suelo, que evitaría poner en condiciones de germinación a las semillas de malezas que se encuentran allí. Las malezas afectaron en mayor medida a las plantas obtenidas en siembra convencional, provocándoles un menor desarrollo inicial.
Al final del primer año (7 pastoreos) la alfalfa en
directa produjo
Los valores obtenidos de materia seca son
aceptables pero menores a los logrados en igual periodo con las siembras de
otoño, que rondan los
Como dijimos antes, las siembras de primavera suelen estar caracterizadas por una alta competencia con las malezas, pero un factor a tener en cuenta es que dentro del grupo de malezas típicas de ésta época un alto porcentaje son gramíneas. Esto imposibilita la siembra de pasturas mezclas, como por ejemplo alfalfa consociada con cebadilla o festuca, ya que al intentar controlar las malezas con algún herbicida graminicida selectivo se eliminarán también las gramíneas forrajeras.
En este caso, la siembra directa sobre lotes limpios y con excelente control de malezas (con varios años de agricultura) sería una herramienta a tener en cuenta para poder efectuar siembras asociadas, ya que se disminuye la presencia de malezas y por ende, evita la aplicación de herbicidas.
Otra cuestión a tener presente son los diferentes costos de implantación en las dos épocas de siembra, ya que en primavera los costos aumentarían si se vuelve necesario el uso de un herbicida graminicida selectivo, que cuestan más que el resto de los herbicidas.
De todas maneras, en función de los resultados que se han obtenido, queda claro que, si se cuenta con una buena provisión de humedad en el suelo al momento de la siembra, se usa semilla de calidad, se utiliza una máquina sembradora eficiente, se logra un buen control de las malezas y se efectúa un correcto manejo de la forrajera en función de las características de crecimiento de la alfalfa en este período (menor desarrollo inicial de las raíces), se podrán lograr pasturas productivas. Esto permitirá ganar tiempo en la entrada en producción de esos lotes y mejorar la oferta de pasto de la primavera y el verano.
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