Director: Guillermo
Alejandro Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas cultivadas: alfalfa
Ing. Agr. Mario O. Funes. 2004. E.E.A.
INTA San Luis.
El vocablo
alfalfa proviene del árabe y significa "el mejor pasto" o
"alimento para caballos". Los romanos antiguamente la denominaban
medica, de allí su nombre científico Medicago sativa. En Europa (a excepción de
España y Portugal), Sudáfrica, Australia y Nueva Zelandia se la denomina
comúnmente lucerne.
En la
provincia de San Luis actualmente se estiman
Existen
factores edáficos y climáticos que limitan el cultivo de esta forrajera,
algunos de ellos prácticamente inmanejables para el hombre, pero indudablemente
hay otros aspectos que pueden ser mejorados u optimizados a fin de lograr una
pastura productiva, rentable y sustentable. Hay etapas claramente diferenciadas
en el proceso del cultivo de alfalfa, la primera de ellas tiene que ver con la
implantación de la pastura, seguida del control de plagas (malezas e insectos),
la elección de las variedades a implantar y el manejo adecuado de la misma.
Con el claro
objetivo de lograr una buena implantación, trataremos de analizar
cuidadosamente los requerimientos de la alfalfa relacionados a los procesos de
crecimiento y desarrollo, hasta lograr el establecimiento exitoso de la
pastura.
La alfalfa
requiere suelos profundos y bien aireados (lo que en nuestra provincia no es
una limitante), está adaptada para resistir sequías prolongadas pero es muy
sensible a la falta de oxigenación producida por el anegamiento, en suelos que
permanecen anegados durante un día y medio con temperaturas superiores a los
En cuanto a
los nutrientes requeridos por esta leguminosa, el Nitrógeno es aportado
mayoritariamente por las bacterias simbióticas (Rhizobium meliloti), que toman
el nitrógeno proveniente del ambiente y lo fijan en las raíces, una alfalfa
bien nodulada puede fijar entre 80 y
El Fósforo es
el elemento más importante para el cultivo, considerado un
"arrancador", aporta a un buen desarrollo radicular y por consecuencia
a la implantación exitosa de la pastura. En suelos de nuestra provincia que
presenten valores de Fósforo inferiores a 18 - 20 ppm se hace necesaria la
fertilización con fosfato diamónico o superfosfato triple.
El Potasio
está relacionado con la persistencia y la sanidad del cultivo, aparentemente
incrementaría la tolerancia al frío y la resistencia a ciertas enfermedades. En
general los suelos de la provincia están suficientemente provistos de Potasio.
En cuanto a
pH, la alfalfa es la leguminosa forrajera más sensible a la acidez del suelo,
no prospera en suelos ácidos, con pH inferiores a 5,8 se ve afectada la
nodulación y disminuye la disponibilidad de nutrientes en el suelo. El pH
óptimo se ubica entre los 6,5 y 7,5. Salvo excepciones, los suelos de nuestra
región no presentan mayores problemas en este aspecto.
Se torna
imprescindible efectuar un análisis de suelo previo a la siembra de alfalfa a
efectos de determinar la necesidad de recurrir o no a la práctica de la
fertilización.
En la preparación
de la cama de siembra se debe tener especial cuidado de iniciar las labores con
tiempo, ejerciendo un buen control de malezas, ya sea mecánico o con
herbicidas, permitiendo así la acumulación de agua en el perfil del suelo (muy
necesaria en nuestra zona).
Los cultivos
antecesores de alfalfa deben cumplir con la premisa de desocupar lo antes
posible el lote, es por ello que los más adecuados son los cereales forrajeros
de invierno (centeno, avena, triticale, etc.) que además nos dejan un rastrojo
de poco volumen y relativamente limpio de malezas. Otros antecesores utilizados
son la moha o el mijo para heno o pastoreo que, aunque no nos permite desocupar
temprano el lote, manejados adecuadamente se transforman también en buenos
antecesores de alfalfa.
La época de
siembra más conveniente para alfalfa es el Otoño, concretamente para nuestra
zona el mes de Marzo. También se pueden realizar siembras primaverales pero no
son las más recomendables, las precipitaciones son erráticas y se observa una
mayor incidencia de malezas, además el incremento de las temperaturas y de las
horas de luz en esta época inciden en un mayor crecimiento de la parte aérea de
la planta reduciendo el desarrollo radicular, si lo que pretendemos es lograr
un buen anclaje y por ende un establecimiento exitoso de la pastura la época
mas adecuada para la siembra de alfalfa es el otoño.
De realizar
siembras primaverales, se recomienda hacerlas lo más temprano posible y con un
efectivo control de malezas.
La elección
de la semilla de alfalfa para la siembra va a estar determinada por la calidad
de la misma. Debemos hablar de dos tipos de calidades: una calidad física dada
por el tamaño, grado de dureza, contaminación con otras semillas (malezas) y
poder germinativo, y una calidad genética determinada por las características
heredables de una variedad tales como grado de reposo invernal, comportamiento
ante plagas y enfermedades, velocidad de rebrote, comportamiento en condiciones
climáticas adversas, etc.
La densidad
de siembra óptima para esta forrajera tiende a lograr 250 y 300 plantas/m²
durante la etapa de implantación. Sabiendo que las mil semillas de alfalfa
pesan aproximadamente 2 gr., la densidad rondaría los
Hay dos
sistemas de siembra utilizados: en línea o al voleo, el primero es el más
adecuado porque deposita la semilla en íntimo contacto con el suelo y además
nos permite regular la profundidad de siembra, que en nuestra zona no debe
superar los 1,5 -
Tomando en
cuenta los factores anteriormente citados, el productor agropecuario tiene en
sus manos las herramientas necesarias para optimizar los mismos y lograr una
buena implantación de alfalfa, debemos recordar que la siembra se realiza una
sola vez y lo hacemos con el convencimiento de que la pastura nos va a durar 4
años, de allí que se deban tomar los recaudos necesarios en esta primera etapa
del cultivo a fin de lograr un establecimiento exitoso del mismo.
En lo
referente a elección de variedades, la insuficiente información acerca del
comportamiento de las diferentes alfalfas presentes en el mercado de semillas,
generó la necesidad de evaluarlas en la E.E.A San Luis a través de un ensayo
comparativo, utilizando variedades con distinto grado de latencia o reposo
invernal. La evaluación se realiza en secano sobre parcelas que cuentan con una
superficie de
Como siempre
se ha mencionado, estos ensayos simplemente predicen el ordenamiento o ranking
de las diferentes variedades de alfalfa, pero no el nivel productivo de las
mismas, sobre todo cuando son sometidas a pastoreo. A criterio personal, para
extrapolar esos valores al productor agropecuario habría que restarle entre un
20 - 30 % de la productividad total mostrada por las variedades más destacadas.
En nuestra
zona la producción promedio de forraje de las variedades oscila entre las 4 - 5
tn MS/ha/año (o ciclo productivo que se extiende normalmente de fines de
octubre a mediados de mayo del año siguiente) a las 7 - 8 tn MS/ha/año en las
variedades más productivas, efectuándose de
Las
variedades consideradas de mejor comportamiento productivo en nuestra zona son
las de latencia intermedia (grupos 5, 6, 7).
Basándonos en
tres ensayos realizados en la E.E.A San Luis (durante los años 1995-1998;
1996-1999; 1999-2002) podemos efectuar un ranking de aquellas variedades que
mejor se comportaron durante esos tres ciclos de evaluación, teniendo siempre
en cuenta los parámetros de productividad y persistencia de las mismas.
Tabla de Variedades

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