Director: Guillermo Alejandro
Bavera, Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne,
Depto. Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río
Cuarto, Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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cultivadas: alfalfa
Ing.
Agr. M.Sc Héctor P. Rainero. 2003. Jornada Técnica “Todo
alfalfa”. INTA E.E.A Manfredi.
La alfalfa es
la principal forrajera de la provincia de Córdoba. Su uso más importante es
para pastoreo directo, y en segundo término para corte, destinándose su
producción a la confección de rollos y fardos como reserva forrajera para el
invierno. En cualquier caso, la alfalfa suele sembrarse pura o asociada con gramíneas,
tanto como cultivo protector como con forrajeras templadas. Lo más probable es
que la siembra se haga sobre terreno preparado con anticipación, pero también
suele realizarse en siembra directa.
Como
cualquier otro cultivo, uno de los principales problemas de la alfalfa es la
presencia de malezas que nacen junto con o después del mismo. En lo posible, se
debe prescindir de hacer alfalfa en lotes con mucha infestación de cebollín (Cyperus
rotundus), porque su presencia atenta contra la permanencia de la misma.
También es posible que no se logre un stand adecuado de plantas cuando se hace
alfalfa en siembra directa sobre lotes con mucho gramón (Cynodon dactylon),
aún cuando la maleza se haya controlado previamente con glifosato. En líneas
generales, salvo que se posea una sembradora adecuada y se utilicen lotes aptos
para la alfalfa (es decir: no muy enmalezados ni con mucho rastrojo
superficial), no es aconsejable sembrar alfalfa en siembra directa.
Una solución
para lotes con problemas serios de malezas perennes que se destinarán en el
futuro al cultivo de alfalfa, sería sembrarlos primero con soja “RR”, de manera
que las malezas puedan controlarse con dosis convenientes de glifosato,
aplicadas antes o después de la emergencia del cultivo. Con esta metodología,
lotes con presencia de malezas complicadas pueden “limpiarse” bastante bien
antes de la siembra de la alfalfa.
Además de
todo lo anterior, y a fin de lograr una buena implantación del alfalfar, se
deben tener en cuenta también algunas consideraciones que son de suma
importancia. La primera es sembrar semilla de calidad, con buena energía
germinativa y libre de semillas de malezas. En muchos casos, esta premisa no se
tiene muy en cuenta y se obtienen alfalfares con pocas plantas y enmalezados con
abrepuños (Centaurea spp.) y cuscuta (Cuscuta spp), malezas
no comunes en nuestra zona. También es necesario que la densidad de siembra sea
la correcta (alrededor de 10 kg/ha o 350-400 plantas/m2). Si bien no es
imprescindible tener una cantidad excesiva de plantas/m2, ese número debe ser
lo suficientemente alto como para que el cultivo pueda ejercer una buena
competencia sobre las malezas. Está demostrado que logrando una buena
implantación se obtiene mayor perdurabilidad del cultivo.
Además de las
consideraciones ya mencionadas, se debe programar un adecuado control de
malezas, siendo el momento más oportuno durante la implantación. Por
consiguiente, se deben utilizar herbicidas de presiembra, de preemergencia o de
postemergencia temprana. Tanto en labranza convencional (suelo preparado con anterioridad
y presencia de malezas juveniles) como en siembra directa, una aplicación de
glifosato es fundamental, ya que eliminará una gran cantidad de malezas que
provocarán la mayor competencia a la alfalfa. Después de la aplicación se
deberá esperar algunos días y, en lo posible, sembrar sin previa remoción del
suelo. La nueva camada de malezas tardará en aparecer y permitirá a la alfalfa
germinar sin inconvenientes.
Con labranza
convencional, si se conoce el lote y se prevee una importante infestación de
ortiga mansa (Lamium amplexicaule), perejilillo (Bowlesia incana)
y pasto puna (Stipa brachychaeta), malezas muy comunes en el área, se
aconseja utilizar trifluralina 48% a razón de 1,5 l/ha e incorporar el
producto inmediatamente; luego sería conveniente esperar de
Otro
herbicida que se puede usar en preemergencia (sin incorporación), antes que
emerja la alfalfa, es flumetsulam 12% a la dosis de 0,5 l/ha. Este
producto es muy eficiente en el control de especies de la familia Brassicáceas,
malezas muy comunes en los alfalfares y que incluye entre las más
frecuentemente citadas a la bolsa del pastor (Capsella bursa-pastoris),
el nabillo o mostacilla (Sisymbrium irio), la altamisa colorada (Descurainia
argentina), el mastuerzo (Coronopus didymus), el nabo (Brassica
campestris), el nabón (Raphanus spp.), etc. La particularidad de
estas malezas es que escapan a la acción de la trifluralina.
Para un
efectivo control de malezas, los productos mencionados anteriormente muy
probablemente necesitarán ser complementados con un herbicida o una mezcla de
herbicidas postemergentes. Por ejemplo, si se utilizó trifluralina, seguramente
la pastura va a estar acompañada de Brassicáceas y cardos, principalmente cardo
pendiente (Carduus thoermeri). Estas malezas se eliminan muy bien con 2,4-DB
100%, a razón de
Normalmente,
cuando se hace un tratamiento antes y otro después de la emergencia del
cultivo, se obtiene muy buen control de malezas. Ello contribuye a lograr mejor
productividad y calidad de forraje en el primer corte y subsiguientes. Sin
embargo, el manejo posterior de las malezas será clave para seguir obteniendo
calidad y también perdurabilidad de la pastura. Después de implantado el
cultivo, se deberá tener especial cuidado con el escape de pasto puna, cuyo
principal período de nacimiento es la época otoñal. Aplicaciones para controlar
esta maleza deberán realizarse entre los meses de mayo a julio, cuando la
maleza todavía está en sus primeros estados de desarrollo. Entre los varios
productos de acción graminicida que se pueden utilizar para controlar pasto
puna, el más recomendado es cletodim 25%, a razón de
Otras malezas
problemáticas para la alfalfa son el gramón y las gramíneas anuales de verano,
principalmente pasto cuaresma (Digitaria sanguinalis), grama carraspera
(Eleusine indica) y pasto colorado (Echinochloa colonum). También
para estas especies se deben usar los graminicidas mencionados y otros que se
venden en el comercio. Lo ideal es que las especies anuales se controlen en un estado
juvenil durante la primavera, ya que después resulta más dificultoso y el daño
a la pastura ya fue realizado. En gramón se observó buen control con haloxifop-r-
metil y quizalofop-p-tefuril, a razón de
Es importante
destacar que los pastoreos fugaces e intensivos pueden contribuir eficazmente
al mantenimiento de la pastura libre de malezas, como así también los cortes de
limpieza después del pastoreo, al disminuir la invasión de especies de porte
alto como cardos, algunas Brassicaceas, apio cimarrón (Ammi majus),
sorgo de Alepo (Sorghum halepense), cuatro cantos (Leonorus
sibiricus) y otras.
Algunas
malezas son particularmente problemáticas en determinadas ocasiones. Aunque no
tienen el porte y la agresividad de otras, en general son difíciles de
controlar si han alcanzado un desarrollo importante. Entre éstas se citan la
gamoqueta o peludilla (Gamochaeta pensylvanica), el diente de
león (Taraxacum officinale), la rama negra (Conyza bonariensis)
y la achicoria del campo (Hypochoeris sp.). Se han evaluado algunos
tratamientos para el control de estas especies en alfalfares establecidos y
recién cortados, usando 0,7 l/ha de metribuzin 48% en combinación con atrazina,
bromoxinil, prometrina y flumetsulam. Estas mezclas se
usaron solas y todas ellas cruzadas con 1,4 l/ha de 2,4-DB 50%. En todos
los casos, los resultados fueron poco satisfactorios.
Por último
quiero hacer mención al empleo de glifosato 48% para el control de malezas en
alfalfares establecidos. Después de varias experiencias, se ha llegado a la
conclusión que la única alternativa recomendable en esta zona es el uso de
dosis relativamente bajas (no más de l,5 l/ha) y en cultivos recién cortados o
pastoreados al ras. Con esta metodología se controlan varias malezas juveniles
y otras muy sensibles a este producto, como gramíneas anuales y plantas chicas
y medianas de pasto puna, sin producir daños de consideración a la alfalfa. Se
han probado dosis más elevadas, con y sin corte previo de la alfalfa y en
distintos estados de la misma, pero el daño que producen al cultivo se
considera demasiado importante como para recomendar esta técnica a los
productores.
Rodríguez, Nora E., Faya de Falcon, Luisa M y Pieri, Susana M.1997. MALEZAS
Reconocimiento de semillas y plántulas. INTA, E.E.A Manfredi – E.E.A Paraná.
Méndez, José M. y Papa, Juan Carlos M. 2001. CONTROL DE MALEZAS EN CULTIVO
DE ALFALFA EN IMPLANTACIÓN. Revista “Agricultores” de Agric. Fed. Argentinos de
Cañada de Gómez, número 52. Ab
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