Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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Ing. Agr. H. S. Vivas y Est.
O. Quaino. 2001. INTA EEA Rafaela, Santa Fe.
La
producción de materia seca (MS) de alfalfa en la región está condicionada, en
gran parte, por los bajos niveles de fósforo (P) extractable y por deficiencias
en la concentración de calcio del suelo (Vivas et al., 1999). En la actualidad,
se pueden encontrar sitios tanto con suficiencia en los factores mencionados
como con déficits. Por ello, el análisis químico de la capa arable es
imprescindible para conocer las situaciones particulares y orientar los
programas de fertilización. Los beneficios de la fertilización fosfatada
inicial de alfalfa se perciben, entre otros, en la mayor formación de nódulos,
en el estímulo del crecimiento inicial, mayor desarrollo radicular, mejor
competencia con las malezas y en el anticipo del primer aprovechamiento.
Otra
estrategia para la reposición del P en el suelo es la refertilización en algún
momento luego de instalada la pastura, para tratar de reforzar la fertilización
inicial y mantener la alfalfa en el óptimo de producción. Esta última
alternativa es muy poco utilizada por la ausencia de información regional que
demuestre sus beneficios, sobre todo si se considera que el P se caracteriza
por su escasa movilidad. Al respecto son auspiciosos los resultados logrados
por Berardo (1998) en el sudeste de Buenos Aires con fertilizaciones periódicas
en una pastura instalada.
El
otro factor que en investigaciones anteriores demostró interactuar
positivamente con el P es el calcio (Ca), el cual debería acompañar a la
fertilización fosfatada, cuando corresponda, para hacerla más eficiente (Vivas
y Quaino, 2000). Si bien la utilización de enmiendas no produjo aumentos
diferenciales del P extractable del suelo respecto de las parcelas sin ella, el
aumento logrado en la MS de alfalfa permite asumir que el mismo facilita una
mayor absorción del fósforo (Vivas et al., 1999).
La
corrección de la condición nutricional del suelo sin duda constituye un factor
esencial en un programa de alta producción de MS pero además es necesario
destacar que los sistemas predominantes son de secano y ello implica una gran
aleatoridad en las precipitaciones, en la producción de MS y en la magnitud de
las respuestas. El objetivo de la siguiente investigación fue estudiar la
variación de la materia seca producida por la fertilización y la
refertilización fosfatada con y sin enmienda cálcica en un suelo de baja
fertilidad.
El
estudio se llevó a cabo en la localidad de Emilia, Departamento San Justo,
sobre la serie de suelo del mismo nombre, bajo agricultura convencional en
forma continua y caracterizado por su bajo nivel de P extractable (6ppm) en la
capa arable y contenidos de materia orgánica y pH de 2,4% y 5,9,
respectivamente. Un aspecto muy importante lo constituye la baja capacidad de
intercambio catiónico (CIC) de 11,3 meq/100 g que a su vez contiene solo 7,1 y
1,2 meq/100 g de Ca y Mg, respectivamente. Como contraste y referencia, en
suelos de la Serie Rafaela donde la alfalfa registra altas producciones de MS,
la CIC es de 18,6 meq/100 g y el contenido de Ca y Mg es de 10,8 y 2,2 meq/100
g, respectivamente y el valor de pH 6,2 (INTA, 1991).
Los
niveles iniciales de P en forma de superfosfato triple de calcio (SFT) se
aplicaron al momento de la siembra en el mes de abril de 1998 y fueron 0, 40,
80 y 140 kg/ha de P. Posteriormente, y luego del noveno corte, se refertilizó
con el 50% de la dosis original, quedando las mismas definidas a partir de ese
momento como 0, 60, 120 y 210 kg/ha de P. La refertilización se realizó en la
primavera del segundo año y el SFT se distribuyó al voleo y en superficie.
Hasta el presente se cuenta con un ensayo con veinte meses de duración y 13
cortes.
La
enmienda cálcica se aplicó por única vez a razón de 0 y 2000 kg/ha, en forma de
calcita micronizada y aperdigonada. La
misma posee un 46,29% de CaO. Tanto el SFT como el calcio fueron aplicados al
suelo al voleo e incorporados en la capa arable previo a la siembra. Posteriormente,
en la primavera del segundo año se aplicó la refertilización con SFT al voleo y
en superficie.
Los
tratamientos se distribuyeron en un diseño de bloques completos al azar con
cuatro repeticiones y la unidad experimental fue de 6m x 2m, evaluándose en
cada corte los 5m2 centrales. La variedad de alfalfa utilizada fue
Monarca SP INTA sembrada a razón de 15 kg/ha.
Se
utilizó el método Bray 1 para evaluar el P extractable a la siembra y en la
primavera del primer año. La enmienda posicionó el pH en valores de 6,5-6,6,
considerados por Havlin et al. (1999) como dentro del rango (5,5-6,8) donde la
absorción del P tiene mayores beneficios. Los datos fueron analizados
utilizando el procedimiento GLM de SAS
(1989).
A pesar
que el ensayo transcurrió bajo serias restricciones hídricas, se pudo apreciar
el efecto positivo de los factores en estudio para lograr aumentar la
producción de alfalfa en un suelo de baja fertilidad. Posiblemente, el estímulo
del P en el desarrollo radicular pudo haber favorecido una mayor eficiencia en
el uso del agua (Barber, 1980). La variación de MS para las condiciones
fertilizadas y refertilizadas se pueden ver en el Gráfico 1.
Para
los primeros nueve cortes la fertilización con P y aquellos con P+Calcio
tuvieron diferencias altamente significativas (P>0,0001) y los resultados se
discuten más ampliamente en Vivas y Quaino (2000). La misma significancia
ocurrió con iguales tratamientos correspondientes a los últimos cuatro cortes
refertilizados, estableciéndose diferencias de similar importancia
(P>0,0075).
Gráfico 1. Variación de la materia seca de
alfalfa en condiciones fertilizadas (9 cortes) y
refertilizadas (4 cortes) con fósforo, con y
sin enmienda cálcica. Emilia, 1998/00.

Los últimos cuatro cortes refertilizados mantuvieron similares tendencias que los primeros nueve que solo tuvieron la fertilización base. Con las dosis crecientes de P y sin enmienda el efecto fue lineal y significativo (P>0,0001) mientras que con P+Calcio el efecto más importante fue cuadrático (P>0,0109). También se notó que en la etapa de refertilización las dos condiciones (P solo y P+Calcio) tuvieron menores coeficientes lineales que en la etapa de fertilización inicial lo que implica menor eficiencia en la tasa de conversión de materia seca. Esto puede deberse en parte a la baja movilidad del P y a la variación de la humedad superficial.
La acumulación de MS incluyendo las dos etapas de fertilización y refertilización se pueden ver en el Gráfico 2. En el mismo se constata una vez más no sólo que la fertilización fosfatada constituye una herramienta básica para aumentar la producción de MS de alfalfa, sino también que mediante la enmienda cálcica el P agregado al suelo incrementó sustancialmente su eficiencia. Las razones no solo se explican por el nivel de acidez edáfica, que con el encalado fue posicionado en 6,5-6,6, sino también por el Ca que ascendió a 9,9 meq/100 g y el Mg a 1,8 meq/100 g. Además, aunque no fue medido en esta experiencia, se conoce que el aumento de pH mejora sustancialmente la asimilación del molibdeno (Mo), micronutriente fundamental en la fijación del nitrógeno atmosférico (Havlin et al., 1999). Según Andrew y Johansen (1978), el aumento del Ca de intercambio es un factor de gran importancia en la absorción del P y sus conclusiones se relacionan con los resultados de esta experiencia.
Gráfico 2. Acumulación de 13 cortes de alfalfa fertilizada
y refertilizada con y
sin
enmienda cálcica. Emilia. 1998/00.

Aparentemente,
el pH no constituye un parámetro excluyente y suficiente para diagnosticar las
necesidades de enmendar un suelo, sino que los valores del complejo de
intercambio son tanto o más importantes, sobre todo en la concentración de Ca y
Mg.
Hasta
el presente y luego de transcurridos 20 meses, el pH se mantiene en valores de
5,9 y 6,6; para los tratamientos sin y con enmienda, respectivamente. Por lo
tanto, en el futuro inmediato se espera continuar obteniendo los beneficios
comentados sobre la mayor producción de MS en la combinación P+Enmienda
cálcica.
Para
las dosis P60, P120 y P210 kg/ha, que fueron las unidades finales de
fertilizante fosfatado alcanzado luego de la refertilización, le
correspondieron, para la situación sin enmienda, incrementos de 1801 (19%),
3602 (39%) y 6304 (68%) kg/ha de MS respecto al testigo P0, respectivamente.
Para la situación con enmienda cálcica, los incrementos con P60, P120 y P210
kg/ha fueron 2843 (25%), 4496 (40%) y 4741 (42%) kg/ha de MS respecto al
testigo P0, respectivamente (Gráfico 2). Las diferencias son más acentuadas si
se comparan cualesquiera de los tratamientos combinados de P+Enmienda cálcica,
con el testigo absoluto, sin P y sin Calcio.
El
P extractable de la capa arable en la primavera del primer año estuvo
relacionado con la producción total de MS de los 13 cortes. La asociación puede
verse en el Gráfico 3.
Gráfico 3. Relación entre el P extractable en
la primavera del primer año y la producción total
de MS de alfalfa luego de la fertilización y
refertilización con y sin enmienda cálcica. Emilia. 1998/00.

La
asociación fue muy estrecha tanto para la condición sin enmienda como para la
situación encalada. En el primer caso, cuando el P extractable aumentó, la
respuesta de MS correspondiente se ajustó a una función lineal, mientras que cuando
la fertilización fosfatada se complementó con la enmienda cálcica, la variación
de la MS tuvo una expresión cuadrática. En ambas situaciones, la relación fue
muy similar a la descripta en el Gráfico 2 entre los niveles de P fertilizante
y la MS total.
En
el Gráfico 3, con excepción de los valores muy altos de P extractable, se
percibe que para igual producción de MS, los tratamientos P+Calcio se
corresponden con menores valores de P extractable en la capa arable del suelo
que aquellos donde solamente fueron fertilizados con P.
El
contenido de P extractable en la primavera del primer año correspondió al
momento donde se encontró la máxima expresión del mismo desde el momento de la
fertilización inicial en el otoño. Su importancia radica en que un análisis
químico de la capa arable en ese momento permitiría corregir en parte la
situación nutricional de una pastura que no fue fertilizada al momento de la
siembra ó donde la fertilización inicial fue baja y se pretende incrementarla.
Transcurridos
20 meses de la presente investigación, el P extractable para los niveles P0,
P60, P120 y P210 es de 7,5, 28, 62 y 77 ppm, respectivamente. Significa, que de
los tratamientos fertilizados, el único que podría volver a refertilizarse es
el que contiene 28 ppm. Los restantes son considerados niveles muy altos y
capaces de lograr máximas producciones en ausencia de restricciones de agua ó
número de plantas.
La
refertilización de alfalfa en la primavera del segundo año produjo incrementos importantes
de MS, complementando en forma positiva la fertilización inicial de la pastura.
Al
igual que en la primera etapa fertilizada, en la segunda de refertilización
continuó manifestándose mayor producción de MS en los tratamientos de P+Calcio.
Los aumentos de la MS seca acumulada estuvieron
relacionados con el incremento de la concentración de Ca y el Mg en el complejo
de intercambio y del pH.
El P extractable en la primavera del primer año estuvo
relacionado con la MS total constituyendo una oportunidad para decidir una
fertilización o refertilización de la pastura.
Se agradece a los Ings. Agrs. Eduardo Repetto y Octavio Forni, Asesores Técnicos del Grupo Cambio Rural y de la Cooperativa Tambera de Emilia, respectivamente, por el apoyo logístico brindado durante la ejecución de la investigación. De igual modo y de manera muy particular al Grupo Juvenil Agrario de Emilia que con contagioso entusiasmo acompañaron en forma permanente los trabajos en el ensayo. También al Sr. Alberto Daccaro propietario del campo donde se conduce la investigación.
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Vivas, H. S. y O.
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