Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
Volver a:
Principal
> Pasturas
cultivadas: Megatérmicas
Ing. Agr. Mg. Sc Marcelo De León*. 2003. Rev. de la Sociedad Rural
de Jesús María, 139:45-48.
*INTA EEA Manfredi
Frente a los cambios que se están produciendo en los últimos años, el rol de las pasturas subtropicales en la región semiárida central del país, es sustancialmente más importante del que técnicos y productores le asignaban hace poco tiempo atrás.
Empujada por el avance de la agricultura, la ganadería se va intensificando en zonas antes consideradas marginales. Hacia allí se va corriendo y concentrando la ganadería expulsada de las áreas con potencialidad agrícola,
Esto significa un cambio
de los sistemas ganaderos tradicionales, sumamente extensivos, para convertirse
en sistemas de producción tecnificados y de alta producción, que además
permiten diversificar los productos obtenidos.
Una de las zonas en las
que se da este proceso de ampliación de la frontera ganadera, es la región
subtropical semiárida del país.
Esta región, es una extensa planicie de
aproximadamente 36 millones de hectáreas que se ubica en el centro-norte del
país. De veranos cálidos con máximas absolutas de hasta 45º C, e inviernos
fríos con presencia de heladas y mínimas absolutas de hasta –6º C. Se puede
considerar un período libre de heladas de 300 días, con un gradiente que
disminuye de norte a sur.
Las precipitaciones presentan un amplio rango de
variación que van de 350 a 750 mm anuales cuyas isohietas constituyen los
límites occidental y oriental respectivamente de esta región.
El. período de lluvias está concentrado en la época
estival ya que el 80 % de las mismas ocurren entre noviembre y marzo con un balance
hídrico deficitario en todos los meses del año en la mayor parte de la región.
No sólo existe una gran diferencia normal de las lluvias entre invierno y
verano, sino que se manifiestan oscilaciones entre años, lo que ocasiona que
algunos sean de extrema sequía y otros de lluvias excepcionales. También dentro
de un mismo año es posible observar grandes variaciones en las precipitaciones
dentro del período de lluvias con respecto a su patrón de distribución
habitual, lo que ocasiona períodos de sequía. Así, puede no llover durante la
primavera hasta diciembre o faltar lluvias en pleno enero.
Esta variaciones impredecibles, tanto en las
precipitaciones como en las temperaturas, deben ser tenidas muy en cuenta, para
la adecuada elección de las pasturas que integrarán la cadena forrajera de los
distintos sistemas ganaderos.
La principal actividad productiva en las áreas de
secano, es la cría y recría de bovinos y caprinos sobre recursos forrajeros
naturales y una escasa proporción de pasturas cultivadas. La mayoría de
los terneros producidos, es vendida para ser invernados en zonas más húmedas y
a su vez se debe importar de otras regiones hacienda gorda para el consumo de
carne local.
La limitante mas importante para la producción ganadera de esta amplia región, es la baja producción forrajera de los pastizales naturales, en gran parte por su estado de degradación, lo que implica una baja receptividad en carga animal lo cual además impone al ganado restricciones nutricionales que determinan una productividad individual mucho menor que la que se podría esperar.
Esta es una de las principales causas del bajo
stock ganadero y de la baja producción de carne que aporta la región al total
del país. Sin embargo, la incorporación de pasturas subtropicales cultivadas
permite incrementar en forma considerable el potencial de producción forrajera
y por lo tanto posibilita el planteo de esquemas de producción de carne bovina
de alta productividad.
En primer lugar se debe considerar cuáles son las
especies forrajeras megatérmicas que se adaptan a las distintas zonas de esta
gran región y que han demostrado persistencia y aptitud para la mejor
producción de forraje.
Todas las especies forrajeras subtropicales
perennes que hoy están disponibles son introducidas, pero presentan diferencias
importantes en cuanto a su adaptación a distintos ambientes.
Para la consideración de la adaptación de las
distintas especies a las diferentes condiciones ambientales de la región,
conviene diferenciar tres zonas de acuerdo a las precipitaciones y a las
temperaturas:
1: Cálida seca;
2: Cálida y semiárida y
3: Templada y semiárida.
El otro aspecto a que caracteriza a las diferentes
pasturas es su potencial de producción forrajera. Basado en los resultados existentes
se pueden destacar una serie de características que presentan estas pasturas:
a) Gran variabilidad de la producción de un mismo
genotipo en un mismo lugar, debido fundamentalmente a las variaciones en las
precipitaciones entre años y en segundo lugar a la declinación de la producción
de estas pasturas a medida que envejecen.
b) Diferencias en producción de una misma pastura
en distintas zonas, ya que la expresión del potencial de producción está
condicionado a las características ambientales del lugar que se trate
e) Distribución de la producción que, si bien
muestra una concentración en el verano, presenta importantes diferencias entre
especies y entre zonas, lo que permite diferenciar claramente la potencialidad
de aporte forrajero en las distintas épocas y así poder aprovechar las
características de cada una de las especies para conformar una cadena
forrajera.
d) Distintos cultivares de una misma especie,
pueden ofrecer características muy distintas tanto en su producción de forraje
como en su distribución.
Además del conocimiento de los potenciales de
producción de las distintas especies, es importante considerar las
características y diferencias entre las pasturas respecto a sus curvas de
producción durante su cielo de crecimiento bajo condiciones de pastoreo.
Esto tienen importantes implicancias para el manejo
diferencial que requiera cada especie según sean sus características en cuanto
a los ritmos de crecimiento.
Un aspecto que puede determinar modificaciones en
la producción de forraje, es la frecuencia de defoliación o pastoreo a que son
sometidas las pasturas evidenciado por resultados comparativos entre
defoliaciones mensuales y bimestrales, observándose una disminución en la
cantidad de forraje producido con las defoliaciones mas frecuentes. Sin embargo
esto también afecta la calidad del forraje.
El valor nutritivo de estas forrajeras es
relativamente mas bajo que el de las pasturas templadas. La mejor calidad se
presenta en el rebrote primaveral, a partir del cual éste disminuye con el
avance en el grado de madurez de la pastura.
Las diferencias entre las especies están
ínfimamente relacionadas a la velocidad en que pasan al estado reproductivo,
por la lignificación de los tallos.
Uno de los principales factores que pueden hacer variar
esta marcada disminución del valor nutritivo del forraje producido es la
defoliación, ya que impide la elongación de los tallos con la consecuente
pérdida de calidad. Esto sin embargo no impide una moderada disminución en la
digestibilidad y el contenido de proteína bruta respecto al rebrote primaveral.
La producción animal, tanto individual (ganancia de peso/cabeza) como por unidad de superficie (kg de carne/ha), es el resultado final de numerosas interacciones pastura-animal.
Una de las variables que definen el resultado
obtenido de una pastura, es la carga animal con que se la utilice. En términos
generales podríamos señalar que a medida que aumenta. la carga animal, disminuyen
las ganancias individuales y crece la producción por hectárea, hasta un óptimo
a partir del cual ésta también disminuye.
Al definir una carga animal, lo que realmente se
está determinando, es cuánto será la disponibilidad o asignación de
forraje por animal o por kg de peso vivo.
Con bajas cargas habrá más forraje disponible para
que los anímales puedan seleccionar una dieta de mejor calidad, mientras que
con altas cargas, la escasa disponibilidad se convierte en limitante para el
consumo. La respuesta animal estará determinada principalmente por el consumo
de materia seca digestible, variable que sintetiza el consumo de materia seca y
la digestibilidad del forraje consumido.
Estas relaciones generales no siempre ocurren en
pasturas tropícales ya que en muchos casos, una mayor disponibilidad de forraje
está asociada a una baja en su calidad, por las altas tasas de crecimiento y
rápido pasaje al estado reproductivo. En otros casos se suelen presentar
estructuras o arquitecturas de la pastura que no permite una adecuada cosecha
del forraje por parte del animal, ocasionando limitantes en el consumo y por lo
tanto baja ganancia de peso.
La definición de la carga animal es una de las
principales estrategias de manejo para incrementar la producción y utilización
de las pasturas o priorizar la respuesta individual, especialmente en el caso
de forrajes diferidos. Una práctica común en la utilización de las pasturas
tropicales, es transferir su uso como diferidas para el invierno, de modo de
cubrir la falta de producción de forraje normal de la época. Este hecho, con
los importantes cambios en la composición química del forraje que trae
aparejado, lo transforma en un alimento de baja calidad.
El uso de los diferidos como único componente de la
dieta, es adecuado para cubrir los requerimientos de un sistema de cría con
servicios estacionados, pero no cubre las exigencias nutricionales que demanda
la invernada.
Surge así la suplementación de estas pasturas de
baja calidad como una herramienta factible de incorporar para lograr mejorar
las ganancias de peso en el período invernal sobre forrajes diferidos.
Dadas las principales limitantes que presentan
estos recursos forrajeros como su bajo contenido de proteína bruta, su baja
digestibilidad y el bajo nivel de consumo, se ha planteado la suplementación
energético-proteica como la alternativa que nos permite incrementar la
provisión de nutrientes, optimizar la fermentación ruminal y balancear los
productos disponibles para cubrir los requerimientos animales.
Cada especie presenta ciertas características destacables que definen sus aptitudes para integrar una cadena forrajera.
Así podemos señalar la gran resistencia a la sequía
del Cenchrus ciliaris que no sólo le permite adaptarse a aquellos
ambientes más áridos sino también le confiere una gran seguridad de producción
de forraje a los sistemas de zonas más húmedas frente a las variaciones de
precipitaciones entre años y a períodos secos dentro de un mismo año.
El potencial de producción de esta especie es muy
variable según los cultivares y su calidad es relativamente baja, pero con
ritmos de crecimiento bastante constantes lo que facilita su manejo. Los Panicum
maximum, particularmente el cv. Gatton panic que es el más
difundido, tiene un alto potencial de producción de forraje de buena calidad.
Su ciclo de crecimiento es muy explosivo en el verano lo cual exige su correcto
manejo para aprovechar su potencialidad. Además es exigente en fertilidad y
sensible a sequías.
Los Panicum coloratum al igual que Digitaria
eriantha se caracterizan por su resistencia a las bajas temperaturas lo que
les confiere una especial aptitud para ser usadas como diferidos. Son en
general de buena producción y calidad, con un ciclo de producción relativamente
amplio.
Brachiaria brizantha posee un alto potencial
de producción y buena calidad forrajera durante el verano pero es de bajo valor
como diferida. Chloris gayana (Grama Rhodes) se puede considerar
intermedia con una plasticidad importante y puede ser utilizada todo el año. Su
producción no es elevada, salvo los cultivares tetraploides.
Las principales recomendaciones de manejo se
refieren en primer lugar al planteo de cadenas forrajeras de acuerdo a las
aptitudes de cada especie y los objetivos del sistema de producción. En segundo
lugar, la carga animal es determinante del resultado a obtener. Las cargas
relativamente altas favorecen la utilización del forraje producido, a pesar de
la menor respuesta individual.
Ésta puede ser mejorada mediante la suplementación
con lo cual se puede incrementar sustancialmente la producción de carne sobre
estas pasturas como lo demuestra la información existente, en comparación con
lo que se produce como promedio en las distintas zonas de la Región.
Volver a:
Principal
> Pasturas
cultivadas: Megatérmicas > Principio del documento