Director: Guillermo Alejandro Bavera, Méd. Vet.,
Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de Carne, Depto. Producción
Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto, Río Cuarto,
provincia de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas
cultivadas: megatérmicas
Ing. Agr. Antonio Guillermo Cairnie. 1971. Proyección Rural, Bs. As.,
37:44-46.
El pasto llorón se debe utilizar en forma intensiva para obtener de él el máximo beneficio. En Anguil se puede considerar que su receptividad media es de una unidad animal por ha y por año. Si se tiene en cuenta que en la misma zona se necesitan 4 a 5 ha de campo natural por unidad animal, se podrá deducir la importancia econ6mica de la incorporación del pasto llorón en un establecimiento ganaderil de cría.
En los ensayos, que se están realizando desde hace
varios años, en donde se mantienen las vacas durante todo el año en pasto llorón,
se ha podido duplicar la producción de carne por ha, considerándose que aún se
puede aumentar más en la medida en que se perfeccione su manejo. En un buen
campo natural se puede destetar un ternero a los 7 u 8 meses con 180 kg de
peso. Si su receptividad es de 4 ha. por unidad animal, equivale a producir 45
kg por ha y por año. En pasto llorón con una unidad animal por ha, se han
destetado a los 5 meses terneros de un peso promedio de más de 90 kg o sea el doble.
Sin embargo, el mantenimiento de la vaca de cría
todo el año en pasto llorón trae algunos problemas de manejo. Esta especie
produce buenos aumentos de peso durante el rebrote primaveral, permitiendo el
engorde de la vaca recién parida con ternero al pie hasta mediados de enero,
con un máximo en el mes de noviembre. Desde entonces los aumentos son cada vez
menores y a mediados de febrero empieza a perder peso. Por ese motivo en la E.E.
de Anguil se efectúa el destete a principios de marzo, lo que permite que la
vaca se recupere aprovechando para ella los nutrientes que durante aproximadamente
2 meses le suministrará el pasto llorón antes de que se produzcan las heladas,
que por lo general en esta zona comienzan en el mes de mayo y después de las
cuales esta especie entra en el receso invernal.
En invierno es imprescindible dar a la hacienda algún
suplemento que suministre la energía, proteína y fósforo en lo que es
deficiente en ese momento, lo cual resulta costoso y a veces complicado para el
productor.
Para obviar ese inconveniente se puede recurrir a varios métodos:
1.- Se puede complementar la utilización del pasto llorón con el campo natural;
2.- Se pueden suministrar los nutrientes que faltan en el pasto llorón mediante el pastoreo de algún verdeo invernal; y
3.- Se puede recurrir a
otras especies perennes diferidas pero de mayor valor nutritivo, como por
ejemplo, el sorgo negro.
La combinación del pasto llorón con el campo
natural es un método muy conveniente que ya es usado por muchos ganaderos
progresistas. Mediante este manejo se aprovecha la alta receptividad del pasto
llorón durante la primavera y el verano, concentrándose en él la hacienda
durante el período de servicio. De esa forma se deja descansar el campo natural
en un momento muy oportuno, cuando las especies invernales están en plena
floración, permitiendo además un servicio más corto y eficiente, pudiéndose
emplear un menor porcentaje de toros. Durante ese período el pasto llorón puede
soportar fácilmente unas 5 a 7 vacas por hectárea. A fines del verano, cuando
el valor nutritivo del pasto llorón ha disminuido, la hacienda vuelve al campo
natural en donde permanece durante todo el otoño y el invierno, aprovechando la
circunstancia de que las mejores especies del campo natural son de desarrollo
invernal (Flechilla fina, cebadilla, alfilerillo, trébol de carretilla, etcétera).
Otra combinación que se puede utilizar es el
pastoreo por días de pasto llorón y un verdeo invernal. En la E.E. de Anguil se
ha adoptado con buenos resultados durante el invierno, el pastoreo semanal de 4
1/2 días de pasto llorón y 2 1/2 días continuados de centeno. De esa forma se
puede mantener la vaca de cría preñada durante todo el invierno sin ningún
inconveniente y en una forma muy económica, aproximadamente a la mitad o al
tercio del costo de cualquier otro suplemento utilizado en la zona con el mismo
propósito. El verdeo suministra así los nutrientes en los cuales es deficiente
el pasto llorón.
Se ha preferido usar el verdeo en forma continua
durante 2 1/2 días, por considerar que es más práctico que sacar a los animales
todos los días durante unas horas, principalmente cuando se trabaja con gran número
de ellos, ahorrándose personal, tiempo, etc. Con un 25 % de centeno en relación a la superficie utilizada con pasto llorón,
se puede obtener un pastoreo adecuado durante todo el invierno ya que el
centeno tendrá 4 1/2 días para recuperarse semanalmente. Es indudable que en años
extremadamente secos puede haber alguna escasez de forraje. Pero si se ha
sembrado el centeno en un potrero con buen barbecho y se lo pastorea una vez
sazonado, es muy difícil que las vacas no obtengan de él la cantidad de
nutrientes necesarias para cubrir sus requerimientos.
Sin embargo, aunque en nuestra zona es
relativamente fácil tener un buen centeno durante el invierno, aún en años
secos si se han tomado las precauciones debidas, para los criadores del oeste
pampeano resulta a veces difícil. Por ese motivo la E.E. de Anguil está
ensayando en estos últimos años combinar la utilización del pasto llorón con
otra especie perenne de muy buen comportamiento en la zona: el sorgo negro.
Esta especie presenta la ventaja de que, además de
ser perenne, cuando se la utiliza como diferida durante el invierno, a
diferencia del pasto llorón, no necesita ser suplementada, manteniendo el peso
de las vacas adecuadamente. Un sorgo negro bien implantado, diferido, puede
mantener una unidad animal por ha durante 4 meses. De esa forma se cubriría el
peor período en la utilización del pasto llorón: mayo a septiembre. Como a
mediados de este mes el pasto llorón comienza a rebrotar aunque no llueva
produciendo un forraje de buena calidad, en ese momento las vacas pueden volver
a pastorearlo sacándolas del sorgo negro.
Este a su vez es conveniente disquearlo en ese momento
para asegurar un buen rebrote, dejándolo luego como diferido para el invierno o
bien usándolo desde mediados de enero a mediados de febrero, cuando está en
pleno desarrollo. En ese momento, el pasto llorón disminuye su valor nutritivo
y la vaca con cría al pie deja de aumentar peso afectándose tanto ella como el
ternero. Un pasaje al sorgo negro permitirá la recuperación de la vaca y un
mayor engorde del ternero. Después de un mes los animales volverán a pasto llorón,
destetándose a comienzos de marzo. El sorgo negro podrá volver a rebrotar y
semillar hasta que comiencen las heladas, quedando así un buen diferido para el
invierno. El ternero destetado tendrá un peso mayor y la vaca permanecerá en el
pasto llorón durante 2 meses más, recuperándose algo antes que comiencen las
heladas, volviendo en mayo al sorgo negro diferido.
De esa forma, con dos especies perennes y sin
necesidad de suplementar a la hacienda, se la podrá mantener durante todo el año
con una carga animal más alta y con la seguridad de que no faltará pasto, ya
que el desarrollo de las pasturas que se utilizan se produce en períodos en que
normalmente llueve en la región (primavera y otoño).
Estos ensayos con sorgo negro se están realizando
actualmente, pero es probable que en el futuro se puedan ampliar con otras
especies perennes de crecimiento estival e invernal, cuyo comportamiento en la
región se está estudiando y que hasta ahora permiten alentar muchas esperanzas.
En algunas zonas del sur de La Pampa y sudoeste de
Buenos Aires se han logrado buenas asociaciones de pastó llorón y alfalfa que
han dado excelentes resultados, brindando un pastoreo de calidad. Sin embargo,
en nuestra zona tal asociación no ha dado el mismo resultado. Generalmente
termina por dominar el pasto llorón en los lugares más altos y arenosos del
potrero y la alfalfa en los bajos y compactos, o bien queda sólo pasto llorón
al cabo de varios años.
Otra leguminosa que se puede asociar con el pasto
llorón es el trébol de olor blanco o amarillo. Aunque no es perenne, se
establecen nuevas plantas de semilla espontáneamente, durando muchos años en el
potrero y constituyendo un buen complemento para el pasto llorón.
Lamentablemente su época de crecimiento coincide con la del pasto llorón, no
siendo por lo tanto de utilidad como forraje para invierno; no obstante, es de
gran valor como nitrificador del suelo.
Otra de las formas en que el pasto llorón presta
una valiosa ayuda al ganadero, es utilizándolo como reserva invernal. Uno de
los principales problemas de la región semiárida pampeana es la sequía invernal
que normalmente la afecta. Estos períodos podrán ser más o menos prolongados,
pero se producen la mayor parte de los años, faltando sólo como excepción.
Durante esas sequías el campo natural disminuye su producción, muchas especies
anuales de muy buen valor alimenticio no se desarrollan y la receptividad decae
notablemente. En sequías intensas los animales no disponen siquiera del forraje
necesario para satisfacer sus requerimientos en materia seca. Las soluciones
son entonces muy costosas. Habrá que dar pasto y concentrado, sacar a pastoreo
o malvender la hacienda. Es esos momentos cuando el pasto llorón desempeña su
papel verdadero "seguro contra la sequía". Si el ganadero dispone de
un cuadro de pasto llorón diferido, podrá concentrar en él la hacienda con una
carga animal alta, unos 5 animales por ha durante 100 días. El pasto llorón en
ese estado es muy deficiente en energía, proteína y fósforo, que deberán ser
suministrados con algún concentrado o con algún forraje de mayor valor
nutritivo.
La E.E. de Anguil viene ensayando desde 1964
distintos suplementos con ese objeto, habiéndose obtenido hasta ahora muy
buenos resultados con 1 kg de torta de girasol, 1 kg de pellets o 1 ½ de heno de alfalfa y con 2 kg de grano de
cebada solos o combinados con 100 gramos de harina de carne u 80 gramos de urea
diariamente. El pasto llorón así suplementado permite mantener a la vaca de cría
preñada, durante el invierno, sin ningún inconveniente Aunque se puede producir
alguna pérdida de peso, la misma no es tan grande como para afectar la salud o
el comportamiento del animal. En cambio los que reciben solamente pasto llorón
sufren pérdidas de peso de más de 50 kg. Si las vacas entran al invierno,
gordas, el problema no es tan grave, pero si en cambio entran delgadas es muy
probable que se produzcan mortandades de vacas y terneros por estar
extremadamente débiles. Es por eso recomendable que nunca se produzca la
parición sobre pasto llorón seco ya que, de acuerdo a los ensayos realizados,
la vaca que no es convenientemente suplementada, o muere al no tener fuerza
para parir, o aborta, o el ternero muere poco después de nacido, o la vaca lo
abandona, etc. Si algún ternero sobrevive lo hace en condiciones tan adversas
que queda afectado para su desarrollo posterior. En un ensayo concluido
recientemente tres lotes de vacas del ensayo de suplementación de pasto llorón,
una vez concluido éste, se dejaron en sus respectivos potreros durante 50 días
después de haber comenzado el rebrote, para observar la recuperación posterior
de los animales. Las vacas utilizadas este año habían entrado gordas al ensayo
de suplementación invernal en el mes de julio, bajando las testigos 55 kg de
promedio en los 76 días del ensayo, las que recibían torta de girasol 13,5 kg y
las que recibían cebada y harina de carne 15,5 kg. De las testigos murió una al
no poder parir y al finalizar la segunda parte del ensayo después de 50 días de
permanecer en el pasto llorón rebrotado, pese a estar algo recuperadas,
mientras los terneros de las vacas testigos habían aumentado de peso diariamente
en promedio 186 gramos, los terneros de las vacas que recibían torta de girasol
aumentaron 536 gramos y los de las vacas con cebada y harina de carne 580
gramos.
Para evitar estos problemas y cuando se planea
realizar la parición sobre pasto llorón, es necesario atrasar el servicio hasta
enero de tal forma que la parición empiece en el mes de octubre. Como el pasto
llorón comienza a rebrotar a mediados de septiembre, la vaca tiene por lo menos
un mes para recuperarse, período que coincide con el del máximo requerimiento
del feto.
También se puede utilizar el pasto llorón para el
mantenimiento de terneros de recría. A menudo los criadores de la región semiárida
tienen dificultades en la venta de su producción anual de terneros destetados.
Los problemas se magnifican en los años de sequía en los que la oferta es muy
grande, al no haber posibilidad de mantenerlos en el campo por algún tiempo debido
a la escasez de pasto. Esta ocasión es aprovechada por los invernadores para
tratar de comprar barato, ya que pasada la sequía invernal, 3 ó 4 meses más
tarde, con las primeras lluvias la demanda y los precios aumentan.
Por lo tanto es interesante para el criador poder
mantener sus terneros destetados en mayo o junio, hasta la primavera siguiente,
época en la cual es posible obtener por ellos precios mucho más ventajosos. El
problema que se les presenta es el de mantenerlos en condiciones adecuadas
durante esos 3 ó 4 meses, sin que desmejoren mucho en su estado ni consuman el
forraje necesario para las vacas y vaquillonas que es preciso conservar.
Si el criador dispone de un potrero de pasto llorón
y lo deja como diferido para el invierno, podrá mantener en él hasta la
primavera toda su producción anual de terneros en una forma muy económica,
suplementando la alimentación de esos animales con una ración adecuada o con un
pastoreo de centeno. Un buen potrero de pasto llorón diferido podrá mantener fácilmente
6 terneros por hectárea durante 4 meses. En los ensayos que se han realizado en
la E.E. de Anguil se ha observado que los animales que permanecieron en pasto
llorón durante el invierno, recibiendo una pequeña ración de grano y harina de
carne o con pastoreo de centeno 2 ½ días
por semana, después de estar durante 3 meses en una buena pastura, la
diferencia que tenían con aquellos que habían estado en un buen centeno todo el
invierno era de unos 20 kg. De esa manera con costo de sólo $ 300 de alimentación
invernal, se podían obtener 4 ó 5 mil pesos más al venderlos en primavera.
Es indudable que el ternero que recibió buena
alimentación durante todo el invierno va a tener mejor peso y estado cuando
llegue a la primavera que el que sólo recibió una ración de mantenimiento.
Pero, en años normales de dos terneros igualmente gordos o igualmente delgados,
se va a obtener mejor precio por el que se vende en septiembre u octubre que
por el que se vende en mayo o junio. O sea que, lo que interesa es tratar de
hacer pasar el invierno a esos terneros en la forma más económica posible y con
un pequeño aumento de peso, de manera que llegada la primavera, el precio
adicional que se pague por ellos sea muy superior al costo de mantenimiento de
los mismos durante el invierno.
También el pasto llorón puede ser utilizado para cubrir ciertos períodos críticos en la alimentación del novillo. Al terminar el invierno, generalmente, el centeno pierde calidad y la alfalfa en rebrote puede presentar problemas de empaste. En aquellos establecimientos en donde se dispone de algún potrero de pasto llorón se lo puede utilizar para el engorde de novillos durante uno o dos meses. De acuerdo a los ensayos realizados en la E.E. de Anguil, novillos de 300-320 kg durante el mes de noviembre en pasto llorón rebrotado pueden aumentar unos 20 a 25 kg de promedio, o sea unos 800 gramos diarios. Sin embargo, posteriormente los aumentos no son tan buenos y ya durante el mes de enero no se pueden esperar más de 300 gramos diarios de ganancia. Durante el mes de febrero comienzan a perder peso, lo que se hace más intenso posteriormente. En potreros fertilizados con nitrógeno puede variar algo la situación, obteniéndose mayores aumentos durante los primeros meses, pero posteriormente se producen las mismas pérdidas de peso.
Si se tiene en cuenta que a partir del mes de
diciembre en la zona de invernada se puede disponer de buenos alfalfares, sin
peligro de empaste que producen aumentos de más de 800 gramos diarios, y que ya
en enero se comienzan a pastorear los maíces y sorgos forrajeros con aumentos aún
mayores, no resultaría económico en invernada continuar con el pastoreo de
pasto llorón más allá de mediados de diciembre. Si bien la receptividad en ese
momento es alta, es necesario considerar que tratándose de invernada no se
pueden aceptar aumentos menores de 500 gramos diarios, cuando se puede ganar
casi el doble en pastoreos de mayor calidad.
Otra forma como se puede usar el pasto llorón con
novillos es para efectuar el encierre nocturno durante la utilización de los verdeos
invernales. En un ensayo realizado en la E.E. de Anguil se han obtenido durante
casi 50 días aumentos de 624 gramos diarios en novillos que pastoreaban 8 horas
diarias en centeno y permanecían 16 horas encerrados en pasto llorón diferido,
mientras que, los que con el mismo tratamiento se encerraban en sorgo azucarado
diferido, aumentaron 657 gramos diarios o sea, sólo 50 gramos más. Teniendo en
cuenta la ventaja de ser una especie perenne, ésta puede constituir otra
interesante aplicación del pasto llorón.
Finalmente, aunque consideramos que el pasto llorón
no es una panacea universal que nos ha de servir para todo debemos destacar que
reúne propiedades extraordinarias para los establecimientos ganaderos de la
región semiárida pampeana.
Esta revisión de los trabajos que sobre distintos aspectos de la utilización y manejo del pasto llorón acabamos de hacer, no es en ningún sentido una revisión final y concluyente. Pese a que con el pasto llorón se está trabajando desde hace muchos años, podemos considerar que recién comenzamos a conocerlo y que falta mucho aún para descubrir todas sus posibilidades. La introducción de nuevas especies, su mejoramiento heredable y el aprendizaje de su manejo adecuado abre perspectivas enormes para trabajos de investigación en el foro. Esperamos que los mismos sean un aporte positivo para resolver algunos problemas de la ganadería de la zona en beneficio de todo el país.
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