Director: Guillermo Alejandro Bavera,
Méd. Vet., Profesor Titular Efectivo de Producción Bovina de
Carne, Depto. Producción Animal,
Facultad
de Agronomía y Veterinaria, Universidad Nacional de Río Cuarto,
Río Cuarto, provincia de Córdoba, República Argentina
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> Pasturas
cultivadas: megatérmicas
Ing. Agr. Antonio G. Cairnie*. 1994. Rev. de la Sociedad Rural de Jesús María, 82:18-19.
*E.E.A INTA Anguil.
El pasto llorón, gramínea
perenne, dará una buena pastura asociándolo con una leguminosa que ayude también a mejorar
la fertilidad.
Se aproxima ya el comienzo de la
primavera, época más propicia en esta zona semiárida
pampeana para la siembra del pasto llorón. Muchos productores tienen
experiencias sobre el tema porque han sembrado anteriormente esta especie. Pero
para aquellos que nunca lo han hecho se darán a continuación
algunas recomendaciones sencillas para que puedan realizar la siembra sin
inconvenientes.
La mejor forma de establecer un cultivo de pasto llorón en
la región semiárida pampeana es la siembra directa sobre un
verdeo invernal. En el potrero donde se sembrará el pasto llorón,
se siembra a fines de febrero el verdeo (centeno, avena, etc.). Se pastorea
durante el invierno normalmente y cuando se aproxima la fecha de siembra del
pasto llorón se lo deja talado. De esta forma el suelo queda consolidado
por la raigambre del cultivo, mientras la cobertura remanente del verdeo
protege la superficie de la erosión eólica.
El pasto llorón puede
sembrarse al voleo o en hileras. El primer método requiere mayor
densidad de siembra y no se asegura una distribución regular de las plántulas.
La siembra en hileras en cambio, es más eficiente, requiere menos semilla
y la distribución de las plantas es más regular.
Se han diseñado sembradoras
que perfeccionan la siembra de una semilla tan pequeña como es la del
pasto llorón. Estas máquinas tienen sistemas de
distribución de la semilla que permiten sembrar muy pequeñas
cantidades y además están provistas de dispositivos que regulan
con precisión la profundidad de siembra, así como de ruedas
compactadoras que generan una cama de siembra firme en el surco sembrado.
Las sembradoras corrientes de grano
fino, provistas de tolva para semilla pequeña, son aptas para la siembra
de pasto llorón en hileras, si se aplican a los discos surcadores aros
confeccionados con planchuelas que impiden que los discos profundicen el surco
de siembra más de lo deseado. Además convendrá aplicarles
ruedas compactadoras sujetas a los bastidores que soportan los discos
surcadores. Es conveniente que las separación
entre hileras sea de 45 cm.
Cuando se realizan siembras al voleo
convendrá disponer por detrás de los discos las cadenas que
usualmente se utilizan para la siembra de cereales finos.
Cuando se utiliza semilla limpia, con
un poder germinativo de 80 % o más, la densidad de siembra efectuada al voleo
será de alrededor de 2 kg de semilla por hectárea. En siembras en
hileras en cambio, se puede sembrar 1 kg por hectárea cuando la
distancia entre hileras es de 45 cm.
Si los mecanismos distribuidores de
semilla de las sembradoras no permiten efectuar siembras a tan bajas densidades, se deberá
mezclar la semilla de pasto llorón con material inerte, en la proporción
que permita sembrar la densidad deseada. La harina de maíz o la "polenta"
es ideal para ese fin.
Tratándose de una semilla tan pequeña,
las siembras deberán ser más bien superficiales. En suelos
arenosos a francoarenosos la profundidad no debe ser superior a 1,5 cm.
El pasto llorón es una
gramínea perenne estival que no tiene un alto valor nutritivo. Por lo
tanto, siempre es conveniente asociarlo con una leguminosa que además de mejorar la fertidad
del suelo, aumentará la calidad de la pastura y ofrecerá una
dieta más nutritiva al animal.
En la zona semiárida pampeana
las especies más recomendables para asociar con el pasto llorón son los tréboles de olor blanco y amarillo y la vicia dasicarpa,
que aunque no son perennes se resiembran espontáneamente y perduran así
durante muchos años junto con el pastor llorón.
En el caso de la vicia dasicarpa
conviene establecer primero el pasto llorón en primavera, y en el
otoño siguiente intersembrar la vicia a razón de 10-15 kg de semilla
por hectárea. Esto se debe a que la vicia sembrada con el verdeo en otoño, tiene un
desarrollo exuberante en la primavera impidiendo la resiembra del pasto llorón.
En cuanto a los tréboles de
olor, se siembran junto con el verdeo invernal a fines de febrero en el potrero
donde se implantará el pasto llorón en la siguiente primavera. La
cantidad de semilla de trébol de olor a utilizar es de 3 a 6 kg por hectárea
tanto para el blanco como para el amarillo.
Dos de las contingencias adversas
más frecuentes que pueden presentarse después de sembrado el
pasto llorón son el “planchado”
del suelo y el enmalezamiento temprano de la sementera.
Sí el suelo se
"plancha" por efecto de una lluvia torrencial antes de la emergencia
de las plantitas, es imprescindible romper la costra formada utilizando una
azada rotativa u otra herramienta escarificadora en labor muy superficial.
En el caso de un enmalezamiento
prematuro, rara vez llega a malograr el cultivo, salvo en siembras
tardías y especialmente en el caso de la roseta. Cuando se trata de una
invasión muy densa de malezas de hoja ancha, como morenita, quínoa
y cardo ruso, conviene efectuar un corte de limpieza mediante una segadora, o
bien aplicar un herbicida cuando las plantitas de pasto llorón tienen
por lo menos cinco hojas y una altura de 10-15 cm.
Cultivos de pasto llorón de
más de tres años bien manejados, no presentan problemas de enmalezamiento.
Por el contrario, el pasto llorón limpia el campo de malezas cuando
llega a la plenitud de su establecimiento controlando especies como el pasto
puna, el sorgo de Alepo, etc. en aquellas áreas con suelo y clima que se
ajustan a los requerimientos del pasto llorón.
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